jueves, febrero 24, 2011

NOTICIA 903ª DESDE EL BAR: LA PATAGONIA REBELDE (y 3)

Pues eso, que llevo con este tres días que decía que me encontraba ojeando unos papeles que recopiló Hugo Pratt sobre la vida de Corto Maltés cuando tuve en mis manos los referentes a aquel viaje que el marino hizo a Argentina en 1923. Y decía que en eso me encontraba cuando empezó una película en la televisión cercana a ese tema, y empecé a hablar de Corto y de la película en su contexto.

Hugo Pratt nos contó la historia de Corto Maltés en Argentina en su libro "Tango... y todo a media luz", que publicó en 1985. Ya en ese momento Hugo Pratt nos reveló que no era la primera vez que Corto Maltés estaba en Argentina. Lo hizo al mismo tiempo que nos mostraba ese perfil anarquista y aventurero del personaje que, por otra parte, nos dejaba intuir que tuvo problemas con las fuerzas policiales argentinas antes de 1923. Sin embargo, teniendo en cuenta que Hugo Pratt nos hizo un profundo seguimiento del personaje desde 1914, a pesar de que nos mostró su paso por la guerra ruso-japonesa de 1904-1905, ese paso por Argentina hubo de ser o bien en su etapa de ser uno de los últimos piratas y contrabandistas románticos del siglo XX entre 1905 y 1914, o, algo que considero imposible, anterior a 1904. Imposible porque Corto Maltés había nacido en La Valeta (Malta) en 1887, lo que hace que en 1904, tuviera 17 años... pero es que su biografo oficial, Hugo Pratt (como hemos estado diciendo), nos hizo saber que en la guerra de los boxer en China hizo estallar un cañón con 13 años, esto es en 1900. De haber estado en Argentina antes de 1923 debió ser entre 1905 y 1914 para poder tener problemas con la policía, de otro modo sería prematuramente precoz... aunque visto lo visto no es descartable del todo.

Sea como sea, conociendo el carácter libertario del personaje, y conociendo los sucesos ya expuestos que venían dándose en Argentina desde finales del siglo XIX y sobre todo desde comiezos del siglo XX, cuando Corto Maltés regresó en 1923 no sólo había personas que no le habían olvidado como para querer ajustarle cuentas, si no que él mismo tampoco había olvidado que en Argentina había una lucha soterrada entre una clase social cada vez más desfavorecida por el sistema y otra que controlaba los negocios, las fuerzas de seguridad gubernamentales y el propio gobierno e instituciones gubernamentales. Tal como la película "La Patagonia Rebelde" también nos muestra para el año 1921.
En el ambiente revolucionario nacido del Grito de Alcorta de 1912 (que comenté en la anterior parte de esta trilogía) era los braceros del campo los que tenían la peor parte, vivían en el campo con condiciones infrahumanas. Por eso cuando se proclamó una huelga general para toda Argentina en 1919 ellos la secundaron sin fisuras al completo. Se veían animados, por otra parte, por la victoria de los comunistas bolcheviques en Rusia en 1917, hecho que por otra parte creó un gran miedo entre las clases acomodadas argentinas, lo que, en expiral, llevó a la represión más violenta de los huelguistas... que respondieron en consecuencia. A partir de ese momento el anarquismo pedagógico y sindicalista predominante en Argentina vio como algunos que lo malinterpretaron en un sentido de violencia se hicieron un hueco llamativo para la prensa, como se ve también en la película mencionada, y como los comunistas (el Bloque Rojo entre otros) también se abrieron paso. El terror de las clases acomodadas de Argentina por la posibilidad de perder sus privilegios de clase se hizo tan grande que, con simpatía y ayuda de la policía (fundamentalmente) y del ejército crearon una gan represión violenta, siempre respondida con las armas. La corrupción por otra parte era moneda de cambio habitual. El ambiente argentino estaba sumamente enrarecido, no es de extrañar dónde estaban las simpatías de Corto Maltés y tantos otros. Las mafias campaban por sus anchos muchas veces impunes, amparadas por ambientes de tango y nocturnidad, o bien a plena luz, se dejaban ver a menudo con políticos y empresarios que, más tarde, les harían un hueco para un golpe de Estado conservador de extrema derecha unas décadas más tarde.
En 1904 se había creado una ley de residencia para los inmigrantes y los errantes del interior del país. En 1910 se procedió a una ley de defensa social que fue interpretada de tal modo que tras el Grito de Alcorta de 1912 provocó la justificación de las represiones brutales e injustificadasa contra los huelguistas del periodo 1919 a 1921. En vista de que los principales cabecillas sindicales anarquistas en Argentina eran españoles e italianos, ser extranjero pasó a ser equivalente a ser un subversivo. La situación no pudo menos que provocar una matanza brutal en la capital Buenos Aires en 1919. La Federación Agraria Argentina (FAA) hacía tiempo que había sufrido un cambio, ya no tenía en su seno a los anarquistas, y se transformó en un arma valiosa para los grandes latifundistas para extender la represión más criminal de forma efectiva contra los nombres conocidos de los obreros más reivindicativos. Anarquistas y comunistas fueron asesinados, torturados, despedidos o encarcelados sin contemplaciones al margen de lo que los políticos desde el gobierno hubieran deseado como desenlace de los conflictos. Los braceros fueron las principales víctimas de la brutalidad. Los dirigentes sindicales eran llevados al campo tras ser apresados y allí se les disparaba y mataba como fuese. En esos años de 1919 a 1921, los años que narra "La Patagonia Rebelde" y previos a la llegada de regreso a Argentina de Corto Maltés en 1923, él conflicto laboral, social y violento estaba tanto en lo rural como en lo urbano. Los latifundistas y grandes empresarios industriales fundaron Ligas Patrióticas, usadas para organizarse de cara a una represión más eficaz. Los obreros, hambrientos y malviviendo por debajo de condiciones humanas respetables, recurrieron a ocupar tierras para cultivarlas y tener con qué comer... los grandes propietarios respondieron fusilándoles con ayuda de la policía. A veces se dieron fusilamientos masivos por medio del uso del ejército con órdenes del presidente de la República Irigoyen, como el de 1921 de La Patagonia. Fueron sólo aquel año 1.500 fusilados huelguistas. En 1922 se rebajó la tensión, quizá por la gran matanza de 1919 y la gran matanza de 1921, demasiados cabecillas y no cabecillas habían muerto, el movimiento huelguista estaba decabezado, literalmente. Sólo en un panorama como ese, donde obviamente la patronal tenía ventaja y todas las ventajas legítimas e ilegítimas para negociar, sin grandes hombres al frente de los huelguistas (pues los habían matado o encarcelado), comenzaron las conversaciones para alcanzar pactos laborales estables. Los obreros no quisieron desperdiciar la oportunidad y realizaron sus peticiones de un modo tan institucional que comenzó a cobrar fuerza un nuevo partido político en el panorama de los gobiernos argentinos, el Partido Radical. Era algo que los empresarios y latifundistas no esperaban. Ese era el panorama en el que Corto Maltés vengó a su amiga muerta en las calles de Buenos Aires.

Sin embargo hay mas. La corrupción policial y política que se intuye en lo que Hugo Pratt nos narra que le pasó a Corto esos días en la capital Bonarense era la base del futuro golpe de Estado citado, o bien de la radicalización de la sociedad no hacia el anarquismo, ni hacia el fascismo, si no hacia un populismo que rayaría con el fascismo, aunque, eso sí, siempre dentro del sistema democrático republicano argentino. El Crack bursátil de la crisis económica de 1929 hizo que el Estado no beneficiase ya a los grandes latifundistas que habían cercado los campos en detrimento de los arrendatarios pequeños (lo que había provocado las huelgas anarquistas). Eso fue un revés para los grandes empresarios. Comenzaron a beneficiar a los empresarios industriales urbanos cuyas inversiones estaban orientadas a estimular el comercio de exportación con el mercado internacional. Las luchas sociales se rebajaron de ese modo. Siguieron existiendo, pero en menor número, la mayor parte de braceros y pequeños arrendatarios comenzaban a verse beneficiados por el gobierno de un modo serio y comprometido por primera vez, ya que él estaba preocupado más en el orden industrial y las urbes. El gobierno garantizó en gran medida el final del caciquismo argentino en los campos al velar por la claridad del sufragio sin trampas y comenzar a dar respuesta positiva a los más desfavorecidos. Esto hizo que muchas reclamaciones sindicales comenzaran a confiar de nuevo en la vía de la reclamación institucional tal como hicieron en la primera década de 1900. Esto no evitó que hubiera aún algún enfrentamiento episódico en los años del golpe de Estado entre 1930 y 1943. Fueron años de dictaduras militares (hasta 1945) en la llamada Década Infame. No se involucraron en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), hasta que en sus últimos momentos, con la guerra casi solucionada, declararon la guerra a Alemania.

La crisis de 1929 había acelerado la industrialización y la expansión urbana, sin que ello evitara del todo las profundas agitaciones sociales y una fuerte emigración del campo interior a las urbes litorales. Fueron esas las claves para la entrada del populismo político. Las clases dominantes respondieron institucionalmente al populismo creando una ideología personalista que se ha conocido como Peronismo, obviamente liderado por Perón, quien alcanzó el poder por primera vez en 1946. Era un movimiento agitador y disciplinador que llamaba a la exaltación nacional, el Estado como valor, el lider único benerable (copiado esto a las ideas de líder único de los fascismos europeos), y multitud de ideas demagógicas sobre el orden social que funcionaba porque, algo innegable, había calmado en mucho (y satisfecho) bastantes de las protestas obreras, sin embargo no hay que olvidar que Perón no dudó en ayudar a regímenes fascistas europeos como el del general Franco en España. Quizá por eso el general Perón no sólo despertaba inquietudes entre algunos sectores obreros aún, los más democráticos puros y los izquierdistas, si no también en las antiguas oligarquías. Perón respondía ante todo esto con medidas como crear el derecho y obligación de recibir la paga extraordinaria de vacaciones y los aguinaldos de Navidad, reformó de nuevo la ley de arrendamientos de tierra, dio respuestas posítivas a las reclamaciones obreras del campo y de la ciudad y, en fin, entre aciertos y desaciertos se podría decir que muchas de sus medidas eran oportunistamente populares (gozaban de la simpatía de la mayoría sin pensar sus consecuencias posteriores) a pesar de que bastantes otras medidas eran necesarias para el bien social (y obrero o popular) común de Argentina.

Todo esto no evitó que siguieran existiendo las anacrónicas "tiendas de raya" del siglo XIX en sectores sociales industriales (tiendas del patrón donde los obreros podían comprar productos de primera necesidad, pero sólo ahí, no en ningún otro sitio ya que no les pagaban con dinero si no con vales, lo que era una forma de semi-exclavitud) y subsistían las represiones contra los obreros entre los latifundistas más alejados de la capital (con permiso implícito del no hacer de las autoridades). Sin embargo, estos hechos no eran publicitados, y aunque la sociedad más o menos sabía de ellos, las medidas más populares de Perón hicieron que en general no hubiera descontentos grandes... Digamos que en general se cerraba los ojos, se dejaba hacer.

En los 1960 hubo otro golpe militar después de varios gobiernos. Esta vez se favoreció a los grandes empresarios del azúcar, creando el descontento entre el resto de azucareros. Entre 1974 y 1975, los años de la creación y proyección de "La Patagonia Rebelde", la situación nuevamente degradada de los trabajadores provocó la aparición de grupos guerrilleros de izquerdas animados por el triunfo de la revolución comunista cubana en 1959, no obstante Ernesto "Che" Guevara era argentino. Fueron aniquilados por el ejército. En el nordeste reaparecieron las Ligas Agrarias. Ahora tenían intenciones muy diversas, pero precisamente por su diversidad ideológica aglutinaron a numerosos trabajadores por todo el país para reivindicar sus derechos. Había en ellas ligas católicas, comunistas, anarquistas, socialdemócratas, agrarias estrictas... Se enfrentaron de modo directo y político contra las industrias monopolistas y las multinacionales. Era la primera experiencia argentina de organización independiente del campesinado pobre y medio dentro del campo más institucional de la República. Fueron reprimidos estatalmente.

Juan Domingo Perón había gobernado de 1946 a 1955 sin modificar la tenencia de la tierra, que seguía en manos de los latifundistas y los grandes empresarios. Por entonces había gobernado gracias a un golpe de Estado que luego secundó con elecciones cuando se vio fuerte como para no ser discutido en las urnas. Pero cuando regresó de forma democrática al gobierno de Argentina en 1973 de nuevo, intentó una reforma agraria. Aunque ya era tarde. Su reforma aparte de tímida era anacrónica. Argentina era ya un país más industrial que agrario. Ni las Ligas Agrarias obreras ni la FAA creían conveniente enfrentarse por algo que ya les era un problema menor. No provocó con ello ningún movimiento campesino importante que le secundara de modo popular, como pretendia. Él moriría en 1974, año de la película de estos artículos, y tomaría las riendas del país su esposa, Eva Perón. Trató de ser continuísta con su marido, pero al final se vio enfrentada a un nuevo y brutal golpe de Estado militar en 1976 que trató de exterminar, literalmente, a todas las personas de izquierdas, no conservadoras a ultranza o simplemente democráticas de Argentina. La democracia se restableció en 1983. Argentina se recuperó rápidamente y llegó a ser bastante próspera hasta que en 1997 comenzó a vivir fuertes crisis económicas que episódicamente arruinan al país cada una determinada cantidad de pocos años. Sin embargo en 2010 comenzó a juzgar a sus dictadores más sanguinarios y a condenarlos, triunfando así los valores democráticos.

4 comentarios:

Bardamu dijo...

Excelente artículo.

Canichu, el espía del bar dijo...

Gracias. Estoy preparando una comunicación relacionada, pero para noviembre.

Renzo Soto dijo...

Excelente crónica. Justo en este momento estoy leyendo "Tango..."
Corto Maltés, tremendo personaje.
Saludos.
R.

Canichu, el espía del bar dijo...

Pues muchas gracias. Te recomiendo, si no la has visto, la película de "La Patagonia Rebelde". Es muy esclarecedora. Gracias por leer.