miércoles, abril 26, 2006

NOTICIA 76ª DESDE EL BAR: EL INFORME ROCK Y ESPAÑA


Cumpliendo una promesa a Liliana, voy a escribir hoy un informe sobre las décadas de 1960' - 1970'. En realidad es un artículo que escribí para la Revista Social de Historia, pero ni me han publicado ni me han contestado al envío que les hice. Me contestó otra revista, pero ambiguamente y no me han publicado. No hablemos ya de querer pagar dinero.

El informe trata de la influencia social de la música en España, y parte de su Historia, de cara a la libertad de expresión. Ni que decir tiene que la libertad de expresión en España no sólo dependía de los movimientos en torno a la cultura que se creo en torno al rock, pero sí me parece una Historia ilustrativa para presentar el tema de la libertad de expresión durante la dictadura y la transición en España en los años hippies.

El trabajo era de 25 páginas, así que lo he acortado a 12 quitándole las partes más estrictamente de Historia política, la bibliografía, referencias a periódicos, la presentación y las conclusiones. De todos modos sigue resultando un informe largo, como de costumbre que escribo algo de Historia. Como siempre yo os lo dejo, vosotros lo leéis o no, o lo imprimís para leerlo si os interesa el tema, en fin esas cosas que siempre digo. El próximo post volveré a la carga (posiblemente) sobre algo que no sea de Historia, vamos con post más cercanos a mi vida, como últimamente. Que la verdad, estoy algo más alegre desde que veo que lo de la Psicóloga del Bar va adelante y parece que realmente recuperamos un trato de amistad que de por sí teníamos. Es bueno y reconfortante saber que las cosas pueden seguir igual en cuanto a esa amistad, pese a mis sentimientos. En el resto de mi vida (trabajo, estudios, metas y rumbo) sigue todo nublado.

El dibujo que acomapaña este informe es de Victor Moscoso, un cartelista de esa época algo lisérgico. Podéis consultar nombres de artistas psicodélicos de la época en:
http://www.mentesdeacido.com/articulos/artepsicoyrock.html
Siento dejaros con un informe tan enorme, pero si os interesa el tema creo que os gustará. Que la cerveza os acompañe.

EL INFORME: EL ROCK Y LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN EN ESPAÑA.
La libertad de expresión se recogió explícitamente en el artículo 20 de la constitución española de 1978, a lo largo de cinco puntos, aunque se puede interrelacionar con otros artículos, como el 16, sobre la libertad ideológica y religiosa, el 27, sobre la libertad de enseñanza, el 28, que recoge el derecho a la huelga, y otros.

El artículo 20 dice:

"1. Se reconocen y protegen los derechos:
a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito, o cualquier otro medio de reproducción.
b) A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.
c) A la libertad de cátedra.
d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.
2. El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.
3. La ley regulará la organización y el control parlamentario de los medios de comunicación social dependientes del Estado o de cualquier ente público y garantizará el acceso a dichos medios de los grupos sociales y políticos significativos, respetando el pluralismo de la sociedad y de las diversas lenguas de España.
4. Estas libertades tienen un límite en el respeto a los derechos reconocidos en este título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.
5. Sólo podrá acordarse el secuestro de publicaciones, grabaciones y otros medios de información en virtud de resolución jurídica.

Los puntos 1 a y b, 2, 5 y en cierto modo el 4, de este artículo, son de especial interés para tratar la libertad de expresión desde el ámbito musical y la sociedad, como nos hemos propuesto, pero especialmente el punto 1 b. Sin duda es el punto final a una larga época de censuras. La censura en las producciones artísticas se habían producido desde el principio de la dictadura. Federico García Lorca era un autor prohibido de la literatura, no hay que olvidar que el poeta fue asesinado en la Granada tomada por los alzados contra la República. Así mismo estaban censurados Antonio Machado o Miguel Hernández entre otros escritores. Los pintores y cineastas también sufrían estas consecuencias, Picasso o Buñuel son los dos ejemplos más fáciles. Los programas de televisión y radio, las publicaciones diarias, semanales y mensuales, los cómics, todos ellos son ámbitos de producción cultural que sufrieron su particular exilio de España, su amputación de cara al público español o incluso su destrucción. Aunque bien es cierto que a veces surgían modos encubiertos de crear críticas al régimen o de intentar avanzar hacia la democracia. Algunas de las películas de Berlanga no dejan de tener ese aire encubierto de libertad, como en la película Plácido. O se dejaba sentir en la revista satírica La Codorniz. Entre otras creaciones. No obstante el régimen también contaba con creaciones de propaganda de sí mismo o de sus valores. Ahí están los cómics de Roberto Alcazar y Pedrín o bien los periódicos tipo Arriba, o el poeta Pemán y el literato Sánchez Mazas. ¿Y la música? Igual. El régimen enfatizaba los sonidos musicales tradicionales y autóctonos de las diversas regiones de España, esperando con ello ensalzar los valores patrios que se empeñaba en sostener como valores propios de aquella dictadura nacional católica. Como mucho se atrevía a permitir lo que consideró músicas ligeras intrascendentes (que no siguieran las líneas más duras del rock extranjero, como The Rolling Stones, Led Zeppelin o Deep Purple), cantantes solistas, cantantes melódicos españoles y sobre todo de Italia y Francia (por centrarse estos sólo en temas de amor romántico) o a grupos de rock nacional que tradujesen las letras del rock internacional al español y previa censura o autocensura para engañar con ello a los oyentes españoles o bien poder interpretrarlas el músico (el caso más famoso son Los Mustang, que versionaban a The Beatles y que llegaron a tener un puesto en la lista de éxitos de la propia Gran Bretaña, como rock exótico que imitaba a los Beatles en español, aunque existían otros españoles que hacían lo mismo con otros grupos anglosajones, como Bruno Lomas con The Animals o Los Salvajes con The Rolling Stones, curiosamente los miembros de Los Salvajes se encontraban en Hamburgo formándose como músicos de rock en los mismos locales de mala reputación, y en las mismas épocas, en los que también se encontraban tocando y formándose los miembros de The Beatles, aún desconocidos.).

El rock and roll y el twist se introdujeron en España de forma muy limitada y descargada, casi como de forma que nada tenía que ver con los sonidos más excitantes de un Chuck Berry. Se llegaron a comercializar discos de Elvis Presley en los 1950', pero la mayoría de estos eran importados del extranjero. Estos sonidos fueron abarcados en España con más seriedad desde 1959, cuando surgió El Dúo Dinámico, los cuales interpretaban un rock and roll y un twist que a menudo copiaban los sonidos más suaves del rock and roll norteamericano, sin embargo les ponían letras de amor romántico o bien de baile fácil. El Dúo Dinámico llegó a tener cierto éxito comercial, por lo que se desarrolló una serie de grupos y gente que se acercó a ese sonido o que empezó a transformar un poco la canción ligera en su velocidad y ritmo. Era gente como las cantantes Gelu y Mona Bell, o bien Los Llopis. Ya en los muy primeros años de 1960' se tocaban ritmos que recordaban el blues o el soul, pero adaptado, de mano de gente como José Guardiola en su versión española del tema "16 toneladas", del norteamericano Merle Travis. Entretanto, iban surgiendo cantantes populares (conocidos como pop) desde 1962 - 1963, coincidiendo con la llegada de la segunda ola de rock, la primera invasión británica, también conocida como rock o como rock beat. En España se les dio formulas sencillitas que personificaron hasta temas interpretados por niños y niñas, como Marisol. Pero todo esto no quiere decir que España estuviera totalmente ajena a los nuevos sonidos sin edulcorar que se estaban produciendo fuera de sus fronteras y que estaban provocando cambios en las mentalidades.

En 1960 el radiotelegrafista Ángel Álvarez encontró un trabajo nuevo como locutor de radio en La Voz de Madrid. Su trabajo anterior se había desarrollado en la compañía aérea nacional Iberia, justo para cubrir la línea Madrid - New York. Eso y su afición por la música hicieron que se pudiera proveer personalmente de una gran cantidad de álbumes musicales de vinilo de la gran mayoría de los grupos rock que estaban surgiendo en el mundo anglosajón en general. No los hubiera podido conseguir de otro modo dentro de España, al menos que tuviera contactos con algún militar norteamericano de las bases de Torrejón de Ardoz, Zaragoza o Cádiz, o bien viajando personalmente fuera del Estado. Su primer programa lo dedicó a la música, se llamaba Caravana Musical. Fue un pionero de la radio fórmula española, sin necesidad de recurrir a las radios piratas. Tres años después, en 1963, debido a su relativo éxito, pasó a formar parte de Radio Fórmula, donde inició el mítico programa Vuelo 605, que duraría en emisión hasta el día de su muerte el 22 de Agosto de 2004. Fue desde ese programa donde comenzó a radiar a multitud de grupos de Gran Bretaña, introduciendo oficialmente a The Beatles en nuestras fronteras, e incluso a Bob Dylan, The Everly Brothers y Pete Seeger. A la vez, desde Radio Intercontinental, Ernesto Lacalle hacía lo mismo desde su programa Boîte. En 1966 se incorporaría a este panorama el periodista Joaquín Luqui desde la cadena radiofónica Radio Requeté de Navarra, difundida por la cadena SER. En 1969 comenzaría el novedoso programa Los 40 Principales y El Gran Musical, donde comenzó a entrar gran cantidad de música popular y rock, ya sin posibilidad de tapar su influencia. Aunque el panorama no terminaría hasta, incluso, después de la constitución de 1978, pues en 1979 Jesús Ordovás comenzaba un programa llamado Un Buen Día en una nueva emisora llamada Radio 3, que pretendía combinar cultura experimental y música no convencional ni de radio fórmula, era el triunfo radiofónico de la lanzadera a la fama de múltiples grupos que conformaban y conformarían la llamada Movida Cultural Española.

Así estaba el panorama musical español en 1965. Los discos que se vendían, por otra parte eran preferentemente singles de dos canciones, o ep's de tres a cuatro canciones. Se debía a que estos eran más baratos y, debido al nivel económico general de la sociedad española, eran los más accesibles para todos los consumidores de música. Los álbumes (o lp's) eran difíciles de conseguir. No sólo por su precio, España no parecía un mercado apetecible para el mercado anglosajón, donde se estaba produciendo toda la revolución musical, aunque sí lo fuera para el mercado italiano y francés. Eso hacía que muchas veces no llegaran discos de fuera. Pero se le ha de sumar la censura que se impuso en cantidad de ocasiones, que si no era total sí era parcial. Algunos autores eran capaces de variar sus creaciones para vender en EEUU (como es el caso de los primeros discos de The Beatles, con variantes entre las ediciones británicas y norteamericanas), pero muchas veces no estaban dispuestos a hacer esas variaciones si el mercado no era apetecible y si, además, una dictadura obligaba a crear cortes en la obra presentada. Los discos de Jimi Hendrix, por ejemplo, fueron extraños en España, no inexistentes, pero esto se debía a un cierto activismo de la propia "familia" Hendrix respecto a la dictadura, pese a que él mismo tocó en un concierto secreto y altamente privado para gente famosa de Barcelona.

En 1965 llegaron The Beatles a España para tocar en dos conciertos. Uno el 2 de julio en la plaza de toros de las Ventas de Madrid, y otro el 3 de Julio en la plaza de toros La Monumental de Barcelona. Fue todo un evento para la sociedad española, aunque el aparato informativo de la dictadura le anunció como si se les hubiera dado un recibimiento indiferente. Es famoso que el noticiario NODO mostrase unas imágenes de Las Ventas donde apenas hay gente en las gradas. Sin embargo, esas imágenes fueron tomadas de modo previo al concierto, aunque se dijo que eran durante el concierto. Por lo que la gente realmente era poca y casi inmóvil. Por otra parte, también es cierto que la policía vigilaba quién podía agitarse más de la cuenta. Las entradas, no obstante, se fijaron en precios desorbitadamente altos y eso sí restó la presencia de gran cantidad de gente dentro de los recintos designados. Era una estrategia predeterminada para preservar la apariencia de un orden de cosas tradicionales dentro de España. Cuando Paul McCartney presentó en España su disco Flowers in the Dirt en 1988, recordó aquellos conciertos y dijo saber algo que se había mostrado ya después de la dictadura a todos los españoles. Fuera de las plazas de toros estaban cientos de jóvenes pobres, hijos de obreros o universitarios, que intentaban escucharles desde fuera. Por ellos, dijo Paul, intentaron tocar más fuerte, aunque los equipos de entonces no les dejaba hacerse oír ni por los que estaban dentro. Lo que no sabía Paul McCartney es que mantuvieron un duro ataque policial para dispersarles con porras, caballos y furgones.

De los conciertos no hay constancia audiovisual conocida. Se sabe que en una de las dos plazas las autoridades intentaron realizar una copia pirata saboteando los sistemas del concierto. Pero fueron descubiertos por el manager Brian Epstein, quien hizo cortar la actuación en menos de la media hora habitual de los propios Beatles (el resto del tiempo lo amenizaban otros grupos locales, media hora era lo habitual en muchos grupos de la primera mitad de los 1960', aunque hoy día nos pueda parecer estafar al público). Si sigue existiendo lo que se grabase o su posible paradero es desconocido. Con todo, el grupo no dejó indiferente al panorama musical, pues a partir de esta época se revitalizaron grupos nuevos al estilo de estos Beatles de la segunda ola rock, justo cuando, desde el año siguiente, esas formas quedarían algo atrasadas al comenzarse la tercera ola, llamada Invasión Británica o Psicodélica, con los propios miembros de la segunda reconvertidos, más gente como Cream, The Who, The Kinks, The Doors o The Jimi Hendrix Experience. Sea como sea, en España cobraron fuerza Los Salvajes, Los Brincos, Los Bravos, Los Canarios, Los Ángeles, Karina o Fórmula V, entre otros. Algunos grabaron en inglés y llegaron a tocar las listas de éxitos británica y norteamericana. Aún más, Mike Kennedy, cantante de Los Bravos, fue uno de los posibles cantantes que se barajaron para liderar a un naciente Led Zeppelin en 1967 - 1968. Al tener que andar con pies de barro por cuestiones de la censura y la represión, tocar al modo de la segunda oleada rock más que como la más propia tercera oleada (la ya citada psicodélica), lo que era algo anacrónico pese a estar en la misma década, y no poderse siquiera adentrar en experimentos musicales que diesen sonidos avanzados tanto de esa tercera oleada como de la cuarta (la del hard rock), se creó un estilo al que se llamó dentro de nuestras fronteras ye - ye, en alusión a los gritos que popularizaron y extendieron a otros grupos The Beatles en sus primeras canciones: "yeah! yeah!"

La prensa, incluida la musical, siguió las reglas impuestas por la dictadura y se limitó a hablar de conciertos anodinos que no levantaron pasiones, o bien se llenaron de chistes gráficos burlándose de ellos o incriminando a la gente con pelo largo. Aún alguno publicó que los auténticos Beatles era un grupo llamado The American Beetles que no tenían el pelo largo y que eran "formales". Las imágenes capturadas de ellos muestra como se les hizo pasar por tópicos españoles, incluyendo el de ponerles una montera torera, y haciéndoles casi decir expresamente que la música folclórica española era la de mejor calidad de entre las músicas. Incluso se aprovecharon de una burda broma de Ringo Starr al bajar por primera vez del avión a España, pues hizo el saludo fascista mofándose así del origen de aquel gobierno español, aunque esa imagen no se usó como mofa, y fue poco retransmitida, sólo hoy la podemos ver en imágenes inéditas y raras veces. Sí que fue muy retransmitida, incluso hoy, la imagen de The Beatles saliendo a concierto por la puerta de los toriles. Parece un hecho normal, sin embargo, la asignación de esa puerta fue elegida adrede para crear un efecto de burla de cara al NODO, máxime cuando en algunas caricaturas cercanas a los días del concierto se les comenzaba a mostrar entrando en retretes de señora para poder orinar o bien como si fueran prehistóricos con todos los tópicos de bestialidad. Hasta se llegó a permitir que un hombre que se hacía llamar Pirulo se ofreciese a cortarles el pelo a lo militar en la puerta del recinto madrileño. Muy poca prensa se atrevió a hacerles justicia bajo riesgo de ser censurados. ABC llegó a publicar: "Si no fuera por la preparación que hemos tenido en microsurco a lo largo de estos años, no sabríamos cual es la habilidad de los Beatles". Pero ellos sí eran conscientes de lo que ocurría a su alrededor, por ello ofrecieron una rueda de prensa corta. Sólo se explayaron con una periodista joven de la revista Ondas. Era fan de ellos y logró colarse en su avión. Ellos comprendieron que no era proclive al régimen y por ello le dieron una entrevista exclusiva y gratis para ella. También hubo quien aseguró de los conciertos que "con un solo guardia más, hubiéramos tomado Gibraltar", lo dijo el cineasta Edgar Neville. Así pues, el paso de los Beatles no fue indiferente a España.

La sociedad comenzaba a comportarse de otra forma y a ver las cosas diferentes. Los grupos musicales comenzaban a tener influencia en parte de todo aquello. Sobre todo en la libertad sexual incipiente, la cual pudo ser la llave de otra forma de vida. El rockero Miguel Ríos (Mike por entonces) era arrestado por fumar marihuana, quizá como aviso al resto de la juventud y músicos. El futuro cantautor Joaquín Sabina llegó a poner un cóctel molotov en el Banco de Bilbao por el proceso de Burgos de 1970 contra los presuntos miembros de ETA implicados en el asesinato de Melitón Manzanas en 1968. La policía, dice él, lo supo y hubo de esconderse mientras otros de sus compañeros eran encarcelados. A los diez días se fue de España para exiliarse en Londres. Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán, un grupo español basado en el norteamericano folk - rock de Crosby, Stills, Nash & Young, fueron multados y obligados a disolverse tras su primer álbum "Señora Azul", de 1974, al cantar sobre la intransigencia de un hombre vestido de azul (la camisa oficial de falange era de ese color).

El cambio de la sociedad y de la música fue aplastante. Tanto que Carrero Blanco creó el inició de la génesis del actual servicio secreto español en el periodo 1970 - 1971. Por entonces estaba a su cargo casi como cuerpo dependiente sólo de él. Su principal misión era la vigilancia y la acción sobre los estudiantes universitarios (susceptibles de los cambios juveniles de otros países y sus músicas como uno de los transportes de ideas), los llamados "curas rojos" y los obreros que se organizaban cada vez más en comités sindicales que nada tenían que ver con el oficial del estado, sindicato vertical.

No volvieron a tocar otros grupos extranjeros relevantes en España, al menos con la cobertura informativa de The Beatles. Incluso hoy mucha gente de aquellos años ignoran que tocaron en España algunos de los hitos de la música. The Kinks vinieron de visita y fueron llevados al cuartel de la guardia civil por tener el pelo largo y estar sentados en el césped de la Plaza de España de Madrid. Un incipiente Tom Jones fue abofeteado por la policía cuando se desabrochó la camisa cantando en un bar de Barcelona. The Rolling Stones habían declarado que nunca tocarían en España si existía la dictadura y la gente no podía ser libre. No obstante, un jovencísimo promotor musical por entonces, Gay Mercader, descendiente del famoso Ramón Mercader que asesinó a Trotski, había abandonado su residencia en París tras los sucesos de Mayo de 1968. Tenía 19 años y regresaba a Barcelona. Su intención era traer a España el mismo panorama musical y de libertad social que en Francia o Inglaterra, sin ser muy consciente de la realidad de su país de origen. Uno de sus primeros conciertos organizados en el Teatro Monumental de Madrid ya le advirtió de lo que encontraría, pues un empleado le dio un toque de atención antes que el propio comisario de policía. La causa era tan sólo el lugar de la ubicación del equipo de sonido. Aún así sí fue capaz de traer a los innovadores británicos Jethro Tull, pese a que el famoso Ian Anderson tuvo que sufrir la revisión y censura policial del vestuario que iba a usar para cantar. Aún con todo, se atrevió a organizar en España el primer macroconcierto reconocido de la Historia del rock español. La estrella principal del cartel eran los británicos King Crimson. Se celebraría en Granollers, de donde era la familia Mercader, y duraría veinticuatro horas. Según Jordi Sierra i Fabra acudieron cuatro mil personas en ese 1973. Pretendía imitar el ambiente de los recientes festivales de Monterrey (1967), Woodstock (1969) y Wight (1970). Hubo arrestos, alguna paliza policial e incluso alguna deportación al país de origen de alguno de los asistentes. No se volvió a celebrar otro macrofestival de rock hasta 1975, el llamado Festival de Burgos, al que el Diario de Burgos le dedicó esta línea: "llega la cochambre". Nada más explícito sobre las posturas de los leales al régimen sobre aquellos cambios culturales y sociales.

El estallido revolucionario y contestario de 1968 por múltiples lugares del planeta, comenzando por París, también llegó a las universidades españolas. Los estados de excepción e incluso el cierre de la Universidad durante el curso 1968 - 1969 llegó a imponerse. El causante del cierre universitario fue el hecho de unos disturbios que se dieron tras un recital interrumpido del cantautor Raimon, como se verá más adelante, donde llegó a peligrar, en parte, la vida del autor. La música había sido un transporte de ideas. The Beatles publicaron ese año el tema "Revolution", The Rolling Stones sacaban "Street Fighting Man" y "Sympathy for the Devil", bajo un disco con una carpeta censurada por ser un retrete lleno de pintadas obscenas. Y Jimi Hendrix también fue censurado por presentar el primer álbum doble de la Historia del rock, "Electric Lady Land", con una portada despegable de un grupo de mujeres desnudas completamente mirando al comprador del disco. En los años siguientes el asunto de la música fue un problema de primer orden para las autoridades. No se salvaban ni las canciones de The Beatles. Incluso se procedió a cambiar las portadas de los discos, lo que ha transformado a las ediciones españoles en objetos muy valiosos de coleccionistas. El álbum "Who's Next" de 1971, de The Who, cambió su portada original de los músicos tras mear en un monolito de piedra por ellos mismos en concierto, incluso le quitaron dos canciones, lo que hizo que los compradores se quejaran de la brevedad del álbum. En 1973 este mismo grupo vio como la edición española editaba su ópera rock "Quadrophenia" pintando bikinis sobre las fotografías de unas mujeres que aparecían en la carpeta interior y que, pese a ser una ópera rock, los temas habían sido descolocados y cortados en parte. Lou Reed, exlíder de The Velvet Underground, sufrió la eliminación del tema "Heroin" de su álbum "Rock and Roll Animal" de ese mismo 1973. El tema, sobre la adicción a la heroína, duraba trece minutos y era clave en el concepto del álbum, fue sustituido por tres canciones antiguas del autor. Black Sabbath fueron literalmente inexistentes, por usar portadas y contenidos satánicos. Lo más extraño y grotesco llegó con el álbum "Sticky Fingers", de The Rolling Stones. Su portada era un diseño del pintor Andy Warhol. Había creado un pantalón vaquero sobre cuya imagen se insertó una bragueta de verdad que podía ser desabrochada. Las autoridades censoras españolas lo consideraron una amoralidad y sustituyeron la portada por otra propia donde se veía una lata de conservas recién abierta y llena de sangre y dedos. Un cambio ciertamente extraño. Hubo cambios y censuras para gran multitud de grupos. Los españoles eran los más afectados, por más que estos ejemplos sean anglosajones. El grupo Asfalto, por ejemplo, sólo pudo grabar un disco durante la dictadura, pese a ser un incipiente y aún muy suave hard rock. Todo se reducía, en realidad al siguiente caso de censura que nos puede servir de metáfora para lo que ocurría en España al respecto. Los alemanes Embryo publicaron en 1971 un disco llamado "Spagna sí, Franco no". Ni que decir tiene que no pasó la censura en absoluto. En 1972 se autorizó el disco con el título cambiado: "Spagna sí", pues era un disco que insistía en salir al mercado español. Como curiosidad del asunto, en 1993 Embryo lo reeditó y también le cambió el título: "Spagna sí, Franco Finished".

A todo esto, la dictadura facilitó las cosas a los cantantes solistas que no tocasen rock, pero fue un grave error, pues así surgieron cantautores que se fijaban en Bob Dylan y Joan Baez y que fueron más venenosos para el régimen que el rock puro, por mucho que la cuarta oleada, la del hard rock y heavy rock de los Led Zeppelin, Deep Purple y Black Sabbath, estaba plenamente censurada.

Uno de los primeros problemas vino cuando el régimen impidió cantar a Joan Manuel Serrat su tema "La La La" en el concurso europeo Eurovisión en 1968. Él insistió en cantar en catalán y por ese motivo el tema le fue entregado a Massiel, que lo cantó en español. Ese mismo año el cantautor Raimon dio un recital en la actual Universidad Complutense de Madrid (entonces Universidad Central de Madrid) el cual se cantaba en catalán y hablaba sobre la libertad. El acto fue interrumpido por la policía, quien provocó un disturbio estudiantil que desembocó en el cierre de la universidad por un año. Raimon tuvo restringido cantar en España y se le privó de pasaporte hasta 1970, para tenerle controlado debido a su éxito sobre las masas. Sólo a partir de esa fecha pudo usar su pasaporte para salir de España si lo deseaba, aunque se le vigiló estrechamente bajo la acusación de "rojo" y "catalanista". Usó de él, pues se fue de España y vivió en Sudamérica, donde volvió a cantar contra otra dictadura, la que nació en Chile en 1973 de manos del general Pinochet. Las fuerzas militares chilenas del golpe de 1973 torturaron, mutilaron y mataron al cantautor chileno Víctor Jara en el estadio de fútbol de la capital. Su delito era apoyar la política democrática y socialista del también asesinado presidente Salvador Allende.Claro que, en 1970 antes de lo de Chile, Raimon había vuelto a cantar contra la dictadura de Franco al editar el disco "Catalonian Protest Songs" en Folkways Records. Pau Riba cantó en catalán y se atrevió a hacer hasta psicodelia, por lo que fue otra bestia negra para el régimen y otro censurado en nuestras fronteras hasta 1976. Lluís Llach casi tuvo que cantar de tapadillo por las mismas razones que Raimon, hasta que se tuvo que exiliar a París en 1970, al llamar "fascista" al gobierno de España desde la Cuba comunista del dictador Fidel Castro. A ellos se sumaron los vascos, más represaliados aún si cabe por cuanto de trasfondo estaban los actos de ETA y las peculiaridades nacionalistas vascas de todo el siglo. Pero curiosamente no se censuró ni se molestó a Andrés do Barro, que fue capaz de grabar en su lengua gallega un single de éxito cuya letra era sobre el amor a Galicia, "O Tren", en 1969. Muy probablemente porque era del gusto del general Franco oír cantar en su lengua natal. Otros cantautores que cantaban en castellano no lo tenían mucho más fácil. Víctor Manuel, que editaba discos desde 1966 y que era sindicalista, hubo de exiliarse a Sudamérica. Paco Ibáñez no lo tuvo mejor, sobre todo porque ya en su primer disco, de 1964, sacaba su temática de García Lorca. En otros discos usaba a este y a los poetas de filiación comunista Rafael Alberti y Miguel Hernández. Luís Eduardo Aute fue más cauteloso y usó de letras inteligentes con mensajes implícitos e incluso haciendo uso de Bob Dylan. Fue él quien le dedicó la famosa canción "Al Alba" a aquellos que fueron condenados a ser fusilados por la dictadura. Era una dura crítica a la pena de muerte impuesta por el régimen y que estaba muy de actualidad internacional en aquella primera mitad de la década de 1970'. Todos ellos, pese a pasar problemas con la dictadura y censura o exilio, tuvieron eco en los foros musicales de Latinoamérica (en los países sin dictaduras simpatizantes de Franco), y en algunos países de Europa, sobre todo Francia.

El famoso recinto Olympia de París, por donde pasaron The Beatles o The Rolling Stones, abrió sus puertas a muy diversos cantautores españoles de esa época. Los exiliados y emigrantes españoles que había en aquellos lugares solían acudir en número considerable a esos eventos, casi como en un acto de apoyo a la lucha antifranquista o como quien va a un mitin a escuchar consignas de libertad e igualdad. Es bastante célebre la grabación en el Olympia que hizo Pablo Guerrero en 1975. Entre otros temas toca "A Cántaros", una particular canción basada en "A Hard Rain's Gonna' Fall" de Bob Dylan. La canción cierra el recital y viene a decir que se estaba preparando algo muy grande que iba a arrollar a la dictadura muy pronto para que todo surgiera regenerado y mejorado.

La libertad de expresión había estado muy reprimida durante muchos años, pero desde la muerte de Carrero Blanco todos los españoles intuían que al morir Franco algo ocurriría que todo lo cambiaría. Eso es lo que predice Pablo Guerrero en su canción. Y eso es lo que intuye el PSOE en Francia cuando renueva a toda su cúpula en 1974, en la ciudad de Suresnes. Y lo que también intuye el PCE en su multitudinario mitin de Italia, al que acuden incluso gente que no estaba exiliada y vivía en España. Eso es lo que la gente sabía dentro de España cuando murió Franco el 20 de Noviembre de 1975.

La libertad de expresión se usaba estando prohibida, hasta tal punto que el propio Rey Juan Carlos I pidió a su jefe de gobierno, Arias Navarro, que intentara que la policía hiciera caso omiso de muchas actitudes de los millones de españoles que ya no ocultaban sus ansias de libertad. A tan sólo dos meses de la muerte del dictador y menos del nombramiento de rey de Juan Carlos, Lluís Llach regresaba a España para dar una serie de conciertos en Barcelona en los días 15, 16 y 17 de Enero de 1976. Pese a estar exiliado desde 1970 su voz se había dejado oír secretamente, pues acudieron al concierto miles de personas al Palacio de los Deportes de Barcelona. Cantó y habló únicamente en catalán, como signo de libertad, pues años más tarde no tuvo reparos en cantar en castellano. Criticó duramente a la dictadura y llegó a tocar, entre otros temas de la misma índole, "L'estaca" y "La Gallineta". Eran dos canciones que llamaban a la revolución para lograr un cambio político en España con la colaboración de todos los trabajadores del Estado. Tenían tintes socialistas. Las miles de voces del recinto las cantaron a la vez que Llach, aún más, siempre que no sonaba música se oía un grito a coro: "amnistía y libertad". ¿Qué policía hubiera podido parar aquello? Ninguno, al menos que hubieran usado la artillería o al ejército. El ambiente del concierto se recoge en un disco llamado "Barcelona Gener de 1976". La foto de la cubierta y la voz del público lo dejan todo dicho si se tiene en cuenta que ocurre a dos meses de la muerte de Franco. Aquello no era el Olympia de París, era Barcelona, era España.

Por si existía alguna duda sobre la posible llegada ilegal de exiliados españoles a Barcelona, o si los presentes de aquel concierto expresaron ansias nacionalistas de Cataluña, en Febrero de 1976 otro concierto confirmaba que no, que aquello era algo del sentir general de todos los españoles. Lo daba otro exiliado catalán durante cuatro días en Madrid, en el Pabellón Deportivo del Real Madrid. El intérprete era Raimon he hizo llamar a aquellas jornadas igual que aquellas que protagonizó en 1968: "El Recital de Madrid", el cual se editó en un álbum doble con una carpeta que recordaba las formas de los sobres de papel del Estado, donde seguramente se metían documentos censurados. Raimon habló en español y leyó sus letras en español, aunque cantó en catalán, por ser ese el lenguaje en que compuso sus canciones. Igualmente miles de personas gritaron a coro la petición de amnistía y libertad, e incluso corearon el nombre de Raimon. Cantó letras sobre lo que significó la dictadura, sobre las deudas de la guerra civil, a favor de la democracia y la tolerancia, pacifistas, e incluso sobre el orgullo de los demócratas que ahora alzaban su voz sobre los dictadores y sus cómplices sabedores de que su tiempo regresaba justo en ese momento tras un largo silencio. Miles de personas le aplaudían.

Así ocurrió con otros varios músicos prohibidos de la dictadura, como fue también el caso de Pau Riba ese mismo año. Todos aplaudidos por miles de personas.

El 7 de julio de ese 1976 el rey permitía la legalización de los partidos políticos, salvo el del PCE, que tuvo que forzar su legalización hacia principios de 1977, en un mano a mano con Adolfo Suárez. El 8 de agosto del mismo 1976 llegaba la amnistía política pedida a coro por miles de voces por toda España meses antes.

9 comentarios:

EL CHICO GRIS dijo...

asusta de todas formas. ya me lo leere otro dia. ya tengo indice de proyecto!!!

canichu dijo...

¿Indice de proyecto? ¿eso quiere decir que tienes los puntos atratar en tu proyecto de becario? Por otra parte, creo que tú lo tienes entero, porque una vez te lo mandé por correo, al menos que lo borrases. saludos.

EL CHICO GRIS dijo...

la beca es una cosa y el proyecto fin de carrera otra, aunque se solapen, cosa que esta de puta madre porque asi saco pasta y me valen cosas

Liliana dijo...

Gracias por publicarlo.
También Saura solía burlar a la censura franquista. Una película suya que para mí es paradigmática es "Ana y los lobos", ya que me parece la más valiente, por lo que dice, cómo lo dice y a quién se lo dice.
"El dúo dinámico" solía musicalizar las películas de Marisol, que bien le venían al régimen, por lo pacatas e inocentonas.
Aplausos para Ángel Álvarez que contribuyó a "envenenar" el patrimonio discográfico español y los programas de radio.
Además de Jimi Hendrix, Janis Joplin debe haber sido censurada durante esa época. Mi país vivía otra dictadura (una de las que tuvo, cruel, pero no tan devastadora como la última) y la historia que cuentas se parece mucho a lo que yo viví de niña. Jaja, cierto... los ritmos "ye-ye", demasiado pacatos, ¿no crees? Era lo máximo permitido.
Bien por la periodista de Ondas que no dejó que el paso de los Beatles por España fuera indiferente. Aunque bien sabemos que nada ni nadie fue indiferente a su irrupción musical.
La censura en las portadas de los álbumes y en los registros discográficos se parece tanto a la sufrida por el cine, donde cortaban trozos de película sólo porque presentaban un cuerpo desnudo o un beso audaz... sin importarles que en el recorte se fuera información fundamental para entender la película.
Ya veo por qué Serrat y Aute me caen tan bien (y Raphael tan mal).
Muy buen artículo, voy a pasarle tu blog a un amigo que sabe de esto y sé que va a disfrutarlo mucho, mucho.
Me gustó la imagen que ilustra tu nota. ¡Felicitaciones!
Mañana leo el próximo capítulo... Saludos

EL CHICO GRIS dijo...

Los Clash si llegaron a tocar en España.

33 revoluciones dijo...

Dios mio!!, esto sí es darle contenido a una entrada!, jejejeje...

Bueno, nada, que un placer tener ocasión de leer blogs como este.

Un saludo, long live rock n´ roll.

niob3 dijo...

vaya leo con asombro esto " Pero curiosamente no se censuró ni se molestó a Andrés do Barro, que fue capaz de grabar en su lengua gallega un single de éxito cuya letra era sobre el amor a Galicia, "O Tren", en 1969" creo que no te has informado bien.. al principio a Andres no le permitieron tocar en determinados sitios de galicia, ni mucho menos actuar en la tele , su primer intento discografico creo que venido 12 copias.. al final consiguio que no le callara nadie..por cierto otra cosa investiga un poco que paso con Jose Maria Iñigo y Andres Do Barro.. que estuvo a punto de costarle un disgusto al presentador...

canichu dijo...

gracias por la corrección y a ello vamos, pero si lo sabes túj ya, porque no lo escribes y lo completas, lo importante es eso, ¿no? no tanto quien lo diga. Toda colavoración es buena, y me consta que habrá errores en algunas partes de mi escrito. Toda aportacion es apreciada

Anónimo dijo...

YA LLEGA LA COCHAMBRE NO FUE EL TITULAR DEL PERIODICO,REALMENTE FUE:


LA INVASION DE LA COCHAMBRE,
acmpañado dicho texto con los asistentes al festival durmiendo en la estación de Burgos,mayormente esperando el tren que nos conducía directamente a los sanfermines que empezaban el día siguiente 7 de julio.
Salud.