sábado, febrero 08, 2020

NOTICIA 1936ª DESDE EL BAR: UNA NUEVA VIDA PARA ALCALÁ EN EL SIGLO XIX (1 de 5)


En 2014 un amigo y compañero, Badila Badila Durruti, me comentó y ofreció su proyecto de hacer un proyecto colaborativo en el que él se estaba planteando realizar fotografías de determinados lugares de Alcalá de Henares para acompañar a la publicación de un relato de ficción que escribiría otro compañero ambientado en esa Alcalá de comienzos del siglo XIX, en un contexto de la Guerra de Independencia. Me ofrecía escribirles una introducción con notas históricas sobre ese inicio del siglo XIX en Alcalá. Me acuerdo de uno de aquellos encuentros en el desaparecido bar El Gato Verde, transformado más tarde en El Perro Verde, y muchos más tarde encuentros esporádicos en El Laboratorio o dónde nos cruzábamos. Acepté y me puse a investigar para completar lo que ya sabía. Para octubre de ese 2014, tenía escrita la introducción y se la entregué a Badila. Pero al final, como tantos proyectos de tanta gente, terminó la cosa frustrada... Hay tantos proyectos míos que he intentado sacar adelante sin que salgan hasta la fecha. Los motivos son más o menos claros, pero no es el momento de comentarlos. Estamos en febrero de 2020 y supongo que ha pasado un tiempo prudencial como para reconocer que aquel proyecto quedó en el cajón sin salida. Por ello, sin tocar en nada el texto de octubre de 2014, os comparto esa introducción y de paso sirva para acercaros una visión más y algo diferente a lo tópico sobre el inicio del siglo XIX en Alcalá de Henares, cuando comenzó un pequeño inicio de concienciación de pensamiento liberal, democrático. El siglo XIX tiene muchas novedades en Alcalá salidas a la luz en los últimos años en diferentes publicaciones ya sean de libros de investigación, tesis doctorales, conferencias o artículos de investigación publicados en libros de actas. Muchas de las nuevas aportaciones vienen gracias a la labor realizada por Julián Vadillo, otras con pequeñas contribuciones de otros autores, entre ellos Urbano Brihuega en cuanto a la educación o yo mismo sobre la presencia de revolucionarios franceses en la ciudad en 1793, aunque el que más trabajó el tema del liberalismo complutense decimonónico en fechas relativamente recientes había sido Gutmaro. En 2014 ya habían salido a la luz varias aportaciones nuevas, pero faltaban por salir otras. Cada vez se hace más necesario actualizar la Historia de Alcalá, sacarla de tópicos que falsean su pasado y que la anquilosan en algo que cada vez es menos cercano a lo que sabemos que ocurría, hay que completarla en una nueva obra de conjunto con aquello que se nos había perdido en la memoria y con visiones más de nuestro siglo y menos de otros siglos. Como sea, os dejo la introducción en cinco partes, y recuérdese que aunque tiene alguna innovación, compila en realidad muchos datos de gente que fue analizando el tema en diferentes épocas y sitios, con la contribución de aportar una visión de conjunto que pretende ser una introducción no definitiva. En todo caso hay que pensar que se trataba de la introducción a una publicación de un relato de novela histórica que nunca terminó de hacerse, no se trataba de un texto de Historia para la historiografía de la ciudad, con lo que, ante sus posibles fallos, pido disculpas de antemano a la vez que recuerdo el origen y destino inicial del texto.

Dejo en mayúscula el título provisional de la introducción, que es el título con el que trabajé para entregarle a Badila una primera versión del texto a la espera de posible revisión y cambio para adaptarlo a las necesidades del relato del otro compañero. Saludos y que la cerveza os acompañe.


UNA BREVE VISIÓN DE UNA NUEVA VIDA PARA ALCALÁ DE HENARES EN EL SIGLO XIX

1.- Alcalá de Henares en el siglo XIX, ¿Decadencia Universitaria y arzobispal, o nuevo rumbo de importancia administrativa y militar?

 
“¿Qué pueblo se engrandece sin causar la ruina de otro pueblo? ¿Qué ser existe que no deba su vida a la vida sacrificada de otros seres?
 La sociedad se metamorfosea, si es valedera la frase, se renueva, y como consecuencia lógica se renuevan las costumbres y se varían los usos.
 La misma ilustración que avanza, la misma civilización que vuela, causas son principales de la centralización.
 Mientras vive la Corte, muere el pueblo…
 He aquí la causa verdadera de la decadencia de Alcalá: Madrid, que es el origen de la decadencia, de la muerte de otros pueblos.
 Cayó Alcalá de Henares de su alto pedestal, ¿y qué de extraño tiene?”[1]

(Javier Soravilla, ¡Cómpluto!, 1894.)

 A finales del siglo XIX, en 1894, el dictamen de Javier Soravilla sobre el porqué de la decadencia de Alcalá de Henares era bastante claro. Unos años antes, en 1883, otro historiador alcalaíno, Esteban Azaña Catarineu había escrito sobre el momento en el que él consideró que se produjo la confirmación total de una ruina de la ciudad que habría dado comienzo previamente en el siglo XVIII, como él también había explicado.

“El año de 1836 cerró sus puertas la Universidad de Cisneros, y tras ella los colegios, los pupilajes, y desiertos los claustros de los edificios de enseñanza, fuéronse tras de la gente estudiosa, tras de la gente escolar, numerosas familias, quedando muchas que de los estudiantes vivían, casi en la indigencia; las casas a tres y a cuatro seguidas veíanse cerradas muchos trechos de sus calles, la miseria se enseñoreaba de Alcalá; por otra parte, los conventos de frailes no abrigaban dentro de sus claustros a sus respetables comunidades, que villanamente asesinadas en Madrid, Barcelona y otros puntos, habían sido expulsados, y en Alcalá (…) dejaban luto en el corazón, duelo en el alma y al par que el sentimiento por su ausencia, el aumento de miseria, la falta de recursos para los pobres. El estado de ruina de Alcalá, en cuyas calles crecía la hierba como en el campo, cuyo sombrío y triste aspecto, al que contribuiría la soledad de sus edificios, daban a la ciudad el tinte de un pueblo encantado; por doquier ruinas, por doquiera edificios abandonados y casas deshabitadas, hacían predecir la despoblación de Alcalá, o cuando menos su reducción a la extensión de una pequeña villa (…).”[2]

El hijo de Esteban Azaña, el escritor y político republicano Manuel Azaña, no recordaría la ciudad de una forma muy diferente cuando escribió en 1927 su novela con recuerdos de infancia, El jardín de los frailes. Recordaba Alcalá con calles semivacías con edificios que fueron algo en otros tiempos, pese a ser poco o nada entonces, y una calle Santiago donde vivía mucha gente principal de la ciudad, la cual estaba llena de hierbas que crecían entre las piedras del suelo y de las paredes. Así por ejemplo del edificio del colegio de los escolapios donde él estudió bachillerato escribió:

“El colegio de donde venía pasaba por bueno. Caserón prócer, muros desplomados; sobre el dintel armas de berroqueña, suelo de guijas en el zaguán, oscuras salas cuadrilongas, húmedas, a los haces del patio ensombrecido por la pompa rumorosa de laureles y cinamomos.”[3]

También de su propia casa familiar en la calle de la Imagen habla de un patio ruinoso y de la cercanía a una plaza de San Bernardo que era “sepulcral”, del mismo modo que menciona a las mujeres que iban a por agua a la fuente del hospital de Antezana en el aletargamiento de “un pueblo desgarrado por la congoja vespertina”. En cuanto al abandono o entrega de la vida de la ciudad a las manos de órdenes religiosas, escribió el mismo autor la gran falsedad que se ocultaba tras ese hecho:

“Frailes, yo no los había visto. Alcalá fue en otros tiempos copioso vivero de insignes religiones. En los míos era un pueblo secularizado, abundante en canónigos pobres y sin demasiado celo proselitista, adscritos a la nómina que iban a ganarse el sueldo cantando en el coro de la Magistral: ‘Deus in adjutorium deum intende’… como otros empleados iban a la administración subalterna o al Archivo. Había capellanes de escopeta y perro, o que imitaban al pie de la tierra la vocación de los apóstoles pescando barbos en el Henares; curas de rebotica y algunos goliardos. De los frailes quedaban los conventos reducidos al cascarón, el nombre de los pagos más fértiles, que suyos fueron, y las memorias frescas aún de sus luchas por el rey neto en la era fernandina. Para la gente moza el fraile era un tipo corpulento, con barbas y sayal, rasurado el cráneo, que lo mismo asestaba un trabuco contra los franceses que azuzaba a los voluntarios realistas contra los ‘negros’.”[4]  

Francisco de Asís Palou, político complutense que intentó ser historiador a finales del siglo XIX, hablaba de unas obras en 1859 en el edificio que fue la sinagoga, en el Corral de la Sinagoga, que descubrieron la existencia de bóvedas de loza, las cuales se taparon por encalarlas llanas de yeso[5]. Esteban Azaña, igualmente político local, había escrito su Historia de Alcalá de Henares animado por hacer correctamente el trabajo inconcluso y deontológicamente cuestionable de Palou. La obra completa de Azaña presenta quejas parecidas. A lo largo de sus mil treinta y tres páginas se puede leer en cada capítulo descripciones de desamortizaciones, obras de albañilería, compras vecinales, acciones de reclamaciones del ayuntamiento y restauraciones cuestionables de edificios, monumentos, calles y plazas de la ciudad de las construcciones más emblemáticas que los alcalaínos quisieron recuperar tras la gran desamortización de 1836 y los abusos, demoliciones y desmantelamientos que cometieron empresarios y políticos nacionales en las décadas siguientes. De la década de 1850 a la de 1870, incluidas estas, se produjeron numerosos intentos de conservación en mejor o peor medida. Destaca en el imaginario popular la creación de la Sociedad de Condueños en 1851 para salvar los edificios que fueron de la Universidad de Alcalá, así como las polémicas y los usos que se le dieron o trataron de dar a cada inmueble, siendo la gran mayoría caídos en el desuso y la ruina. Esteban Azaña es incluso muy crítico con lo que el consideró dudosa restauración de la fuente romana del Juncal, la Calle Mayor, diversas iglesias, entre ellas la de Santa María en la calle Libreros, o hasta la inclusión de una torre con reloj en el Convento de Agonizantes transformado en ayuntamiento, del mismo modo que lamentó aún más el abandono o pérdida de importancia de algunas instalaciones como las del Palacio Arzobispal (usado en sus épocas como Archivo Central del Estado), o el convento de las Bernardas. Incluso llegó a la denuncia continua de los intentos del gobierno central del Estado ya no de haberse llevado la Universidad a Madrid, sino también de llevarse documentación, mobiliario y de intentar llevarse hasta los cadáveres más importantes, como por ejemplo el del cardenal Cisneros, cosa que movilizó en una manifestación con éxito a una gran mayoría de la población para impedirlo justo cuando vinieron los que a Madrid se lo habían de llevar.  

Mientras todo esto pasaba en las décadas centrales del siglo XIX, otro historiador alcalaíno, Quintano Ripollés, escribiría sobre el origen de la decadencia complutense, la cual fijaba a finales del siglo XVIII. Decía:

“La decadencia de Alcalá ofrece curiosos contrastes en el último tercio del siglo XVIII: Muchas y buenas habitaciones, pero muy pocos habitantes, abundancia de colegios y escasez de colegiales, mayoría de brazos inútiles para el trabajo material, etc. Ayuntamiento y Universidad se culpaban mutuamente de tal situación, cuando realmente era ajena a ambos, aunque a los dos afectase. Y las disputas en el papel de oficio se trasladaban a la calle, transformándose en pendencias, a veces, sangrientas, entre corchetes y estudiantes, aprovechando tan fútiles motivos como las corridas de toros de la plaza mayor.”[6]

Lo cierto es que la Universidad española del siglo XVIII tenía ya muy acusada la crisis educativa y formativa que había tenido su comienzo en el siglo XVII, cuando España decidió atar su destino al Concilio de Trento, de finales del siglo anterior, y a los resultados religiosos y políticos de la Guerra de los Treinta Años. El férreo celo de los reyes Austria porque no surgieran cristianos protestantes de sus aulas fue lo que recibió en herencia la Universidad del siglo XVIII de los Borbones. De ese modo, de ser el país con las universidades más importantes en el siglo XVI, había pasado en el siglo XVIII a ser el país europeo con las universidades que menos podían aportar a la ciencia del momento. Por un lado, el dinamismo para que pudieran acceder a los estudios superiores las clases sociales más bajas quedó prácticamente interrumpido, y casi reservado para nobles y alta burguesía, que a menudo se hacían incluso con el total de las ayudas de las becas, o bien imponían normativas a los rectorados para impedir el acceso a determinadas personas con procedencias diversas. La idea de que los nobles no debían trabajar con las manos, pues era algo deshonroso en España, se extendía a la alta burguesía, que por ese medio trataba de acceder a la nobleza a través de cargos y oficios como licenciados titulados. La limpieza de sangre se exigió a lo largo del siglo XVII también por las aulas. Se exigía a los alumnos ser descendientes de varias generaciones de católicos sin mezcla de sangre con personas de otras religiones. Aquello dio paso a la falsificación y compra de genealogías, pero hubo un auténtico esmero en controlar este fenómeno que en realidad lograba dar acceso con frecuencia sólo a los hijos de los nobles, que eran las personas que más fácilmente podían aportar esa referencia a la que unían incluso méritos de servicio en guerras y cargos de sus antepasados. Mientras Europa iba descubriendo por otro lado metodologías nuevas como el empirismo o el racionalismo, en España aún se centraba la enseñanza en la teología escolástica propia de la Edad Media. En aquel siglo XVIII hubo incluso ministros ilustrados que afirmaban que la única capacidad que funcionaba bien en la Universidad española era la de copiar técnicas mecánicas del resto de Europa. Casi parecía existir una parálisis para innovar. Eso no quiere decir que no existieran casos concretos muy notables, o que la primera mujer con título universitario fuera una alcalaína llamada Isidra de Guzmán en 1785, doctora por la propia Universidad de Alcalá[7].

Todos los Borbones quisieron cambiar este orden de cosas. En el caso alcalaíno existía además la creencia popular en toda España de que, de ser la Universidad más prestigiosa para obtener el título en Medicina, acceder con beca o bien poder ser funcionario gracias a ella, Alcalá era ultramontana, en contraposición de la Universidad de Salamanca, que sería lo contrario. Como el propio Azaña dice para corregir el error, eso se debía a la existencia de una sede episcopal en la ciudad y la existencia de numerosas capillas universitarias en los diferentes colegios. La realidad de la Universidad de Alcalá era muy otra, habiendo sido incluso una de las generadoras de comuneros entre sus estudiantes de la década de 1520. Eso sin hablar de la Biblia Políglota, confeccionada en esta Universidad, de la cual se pretendía que fuera un instrumento para mantener la esencia católica, fue mirada con recelo por el Papado cuando era un proyecto a causa de las ideas de Erasmo de Rótterdam, el cual no fue excomulgado por ser un admirado pensador por parte de Isabel I “la Católica”. El tópico ultramontano de la Universidad de Alcalá, aún teniendo base, no era del todo real. Así por ejemplo, durante el Trienio Liberal de 1820-1823, fue la Universidad de Alcalá la que se quejó formalmente de la inexistencia en la región madrileña de sociedades patrióticas dedicadas a difundir los ideales liberales y los valores democráticos de la Constitución de 1812, así pues fue ella la primera que lo hizo dentro del Colegio de Málaga, hoy Facultad de Filosofía y Letras. Por no mencionar las numerosas personas que aportó a la causa liberal y también a la afrancesada entre 1808 y 1814, durante la Guerra de la Independencia, siendo el más notable el catedrático Roque Novella, que llegó a formar parte del Consejo de Notables establecido en Bayona en 1808. Sea como sea, Carlos III intentó crear una serie de reformas en la Universidad de Alcalá para intentar que se abandonara el escolasticismo y se abrazaran nuevas corrientes de pensamientos que enraizaran su enseñanza con la normativa original creada por el cardenal Cisneros en el siglo XVI. Este intento de Carlos III comenzó a darse en la década de 1760, sin grandes logros.

Tengamos por cuenta también que volviendo a citar a Esteban Azaña, en sus capítulos dedicados al siglo XVIII y a la decadencia de Alcalá de Henares, menciona como muchos estudiantes dejaron de venir a realizar sus estudios a esta ciudad por causa de que los vecinos habían subido el precio de las habitaciones y casas que alquilaban, el precio de las ropas que necesitaban, el precio de la comida que comían, el precio de los instrumentos que usaban en sus estudios, etcétera. El encarecimiento de la vida para estudiantes y ciudadanos alcalaínos provocó una bajada en las matriculaciones, según este autor. Más aún. Cuando se produjo el Motín de Esquilache de 1767 uno de las iglesias jesuitas investigadas y desmanteladas junto a su colegio es el de Santa María, en la calle Libreros. Los jesuitas no volverían hasta el reinado de Carlos IV que comenzaría en 1788, pero provocó un vacío de sus edificios en la ciudad, un traslado de edificio a edificio y una falta de personas que siendo jesuitas acercaban a las aulas algunas de las ideas ilustradas francesas.

A partir de la década de 1790, sobre todo en torno de 1798, se iniciaría una subrogación de los bienes de la Universidad dado que algunos edificios estaban vacíos, o bien que algunas aulas y capillas ya no se usaban por falta de alumnos. Carlos IV necesitaba mobiliario y dinero para sus nuevos palacios y sus reformas palaciegas, por lo que supo aprovechar la ocasión ante la impotencia y la subordinación alcalaína al rey[8]. La Universidad irá adquiriendo desde entonces personas entre sus catedráticos y alumnos proclives a las ideas liberales, como se ha dicho, algunos serán afrancesados, otros no, simplemente liberales fernandinos. Aún así, es cierto que tenía algunos catedráticos muy enervadamente partidaria del Antiguo Régimen.

La Universidad vivió un primer sobresalto en 1814 de manos de los propios liberales. La Constitución de 1812, a la que la ciudad rindió honores y lealtad en 1813, lo que le costó caro el 21 de abril con una fuerte represión no exenta de violencia, destrucciones, saqueos y violaciones por parte francesa, había dado poderes al gobierno constitucional de Cádiz. Estos valoraron que era escandaloso que la capital no tuviera su propia Universidad. Dictaminaron que la Universidad Complutense, que es la alcalaína, debía trasladarse a Madrid. El gobierno local y el universitario se quejaron alegando el pasado histórico, los honores alcalaínos, la existencia de capitales europeas sin Universidad dentro de ellas mismas y la vida disoluta que llevarían los estudiantes en una ciudad grande. La derrota de José I trajo al trono a Fernando VII, que congeló la orden constitucional y la eliminó. En 1814 se abrió el curso 1814-1815 con una abundancia de catedráticos con ganas de ayudar a reprimir y castigar a todos los que habían sido liberales y especialmente a los afrancesados. No sólo se les apresó o se les despojó de sus títulos, sino que a algunos se les desterró, mientras unas turbas urbanas iban a sus casas a quemarlas o saquearlas. Las sociedades secretas liberales se instalaron en el Colegio de Málaga y aprovecharon la ocasión del golpe de Riego de 1820 para salir a la luz como Sociedad Patriótica, como ya se ha dicho[9]. Se volvió a restaurar la Constitución de 1820, lo que supuso el cierre de la Universidad de Alcalá en el curso 1822-1823 para su traslado a Madrid. Numerosas familias perdieron su economía familiar, algunas cayeron en la ruina, ya que la Universidad generaba un gran número de empleos directos e indirectos, así como ingresos extra. Fue en este momento que muchas familias alcalaínas comenzaron a percibir a los liberales como enemigos personales[10]. Aunque el ayuntamiento se quejó al Parlamento, el apoyo de una serie de catedráticos en la queja no fue realmente sincero, pues creían deseable el traslado a Madrid por cuestiones personales. La Universidad alcalaína fue restaurada por Fernando VII en 1824. Se volvió a repetir más ferozmente una persecución por parte absolutista a los que hicieron posible la situación anterior y de paso a sus familias y amigos. Nunca fue la misma. Muchos de los bienes de la Universidad se habían trasladado a Madrid. La Universidad padeció una merma y una falta de prestigio tan grande que cerró definitivamente en 1836, con un gobierno de regencia y los liberales de vuelta. Ya no volvería hasta 1977, tras varios movimientos fundacionales en 1975, pero no sería la Universidad Complutense que fue, sino que sería una nueva fundación universitaria, la de la actual Universidad de Alcalá, pero con sede en los edificios que comenzaron su andadura desde la fundación de la anterior de 1499.

En el ínterin de 1836 a 1977 los edificios universitarios pasaron todo tipo de historias. Muchos, como ya se ha dicho, fueron al desuso y a la ruina. Otros fueron vendidos a empresarios, algunos de estos hicieron acciones como la de desmontar el segundo patio del Colegio Mayor de San Ildefonso de la antigua Universidad, hoy rectorado de la actual, para instalar un jardincillo con jaulas para la cría de gusanos de seda, hubo quien tuvo un plan para usar la fachada para hacer balasto, hubo quien derribó algunos de los arcos que dividían el espacio municipal del perteneciente a la jurisdicción del rectorado, los abusos fueron muchos, pero el hartazgo de la ciudadanía tuvo su apogeo en 1851 cuando los vecinos se asociaron en la Sociedad de Condueños para comprar entre todos cuantos edificios antiguos pudieron, preferentemente universitarios, con la idea de salvarlos. Como los colegios universitarios contaban con capillas, y como las acciones de los liberales del comienzo del siglo XIX hicieron que se les achacara la culpa de la desgracia de la Universidad, fue común que muchos de estos edificios fueran cedidos a órdenes religiosas para conventos o iglesias, a pesar de que la vida de los religiosos de la ciudad no fuera ejemplar como escribió Manuel Azaña en el comienzos del siglo XX (hay otros textos, sobre todo documentales, que también apuntan a ello). Además al estar la ciudad próxima a la capital y el siglo XIX es muy convulso, cobró una importancia militar renovada. Ya se demostró por ejemplo en 1823 su posición estratégica cuando Alcalá, junto a Torrejón de Ardoz, realizó una defensa a la desesperada para detener a los Cien Mil Hijos de San Luis que desde Francia habían venido para acabar con el gobierno liberal de Madrid. Así pues, a pesar de que de por sí ya existían cuarteles militares desde tiempos remotos, y muy patentemente en el siglo XVIII, en el cual ha quedado el rastro de la presencia de guardias valones y de zapadores[11], es en el siglo XIX que muchos de los antiguos edificios de la Universidad pasan al ejército, por ejemplo la actual Facultad de Derecho fue cuartel de caballería en los años 1850, o bien se construyó e instaló un cuartel de cadetes previó derribo de un convento universitario de la calle Escritorios (antes avenida de Roma), en ese sentido tampoco olvidemos el antiguo Cuartel de Lepanto, que se mantuvo hasta el final del siglo XX en la antigua residencia universitaria de tiempos de Cisneros y que en el comienzo de este siglo XXI se ha transformado en la Biblioteca Central de la Universidad de Alcalá[12]. Otros edificios se mal usaron como almacenes de manera irregular. La Sociedad de Condueños, por ejemplo, hizo que desde 1861 los padres escolapios tuvieran un instituto de segunda enseñanza (el equivalente a bachillerato o a la secundaria actual) en el Colegio de San Ildefonso[13]. No era algo de poca importancia, pues pocos eran los municipios con institutos de segunda enseñanza y para los complutenses bien les valía tener uno de estos a falta de la añorada Universidad perdida. Otro edificio, por ejemplo el Colegio de Málaga, se usó de orfanato o institución para niños de familias conflictivas,  (no obstante existía una cárcel de mujeres en lo que hoy es el teatro La Galera de la actual universidad, un edificio en ruinas y otro que es ahora mismo Facultad de Documentación).

Usos hubo varios para varios edificios y desusos también. Con la Segunda República de 1931 los escolapios dejaron de dar clases en el Colegio de San Ildefonso. Con la guerra civil de 1936-1939 algunos edificios fueron útiles a las fuerzas republicanas, entre ellos este mismo. Con la dictadura de Franco de 1939 a 1975 el Colegio de San Ildefonso, por seguir el ejemplo iniciado con los escolapios, fue una escuela de formación administrativa de funcionarios. Pero no nos adentraremos más en profundizar en este aspecto.

También con la desaparición universitaria de 1836 se decidió que algunos de estos edificios fueran a usarse como cárceles, si bien es cierto que previamente la ciudad ya tenía varias cárceles propias de diferentes jurisdicciones (universitaria, del corregimiento, episcopal, etcétera).

Otra institución alcalaína que comenzó a hacer aguas en el siglo XIX era el propio Palacio Arzobispal. La Diócesis de Complutum había sido eliminada e integrada en la de Toledo desde el año 1099. La región alcalaína pertenecía incluso a los territorios con jurisdicción toledana, cosa que duró varios siglos. La gran reordenación territorial española de la que somos herederos tras otras reordenaciones no se produjo hasta el siglo XIX. La cuestión es que el Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares, como segunda sede, a veces como sede principal, de los obispos de Toledo jugó un papel muy importante a lo largo de la Historia a partir de ese momento. Así por ejemplo, durante el Cisma de Occidente fue dentro de sus paredes que se tomó la decisión final de nombrar a uno de los Papas cismáticos. Habitualmente el arzobispado de Toledo reunía una gran cantidad de documentación para la administración y el gobierno, estos se guardaban dentro de este palacio, lo que le hizo atractivo para albergar a determinados reyes por temporadas. Sus murallas además permitían una posición estratégica clave en el centro peninsular. A pesar de que a lo largo de sus varios siglos de Historia son muy significativos los arzobispos y cardenales Bernardo, Tenorio o Carrillo, destaca Cisneros entre el siglo XV y el XVI. Fue el que le dio a la ciudad no sólo la Universidad, sino también un esplendor político enorme. Los reyes usaron mucho los edificios del conjunto palatino sobre todo debido precisamente a la documentación que guardaba, vital para el gobierno, como se ha mencionado. A lo largo del siglo XVI y del XVII la influencia de la ciudad en el sentido Universidad-Arzobispado-Archivo fue muy importante a nivel estatal, y a nivel regional también como cabeza de corregimiento. Sin embargo, con el siglo XVIII los Borbones no usaran apenas el palacio, a pesar de que Felipe V llegó a albergarse en él ocasionalmente en su primera ida a Madrid. La falta de uso por las grandes autoridades del Estado dieron pie al inicio de cierta dejadez del palacio. Se da el caso incluso de cuando llegó Carlos III a España en 1759 para ser rey. Tuvo que parar a hacer noche en Alcalá de Henares para poder entrar por la mañana en Madrid. Tradicionalmente los reyes y arzobispos se albergaban en el palacio, pero hacía tanto tiempo que había caído en desuso en ese sentido, que no había muebles para alojarlos. Se hubo de recurrir a buscarlos en las casas de las personas principales. Lo más surrealista fue que las infantas durmieran sobre colchones dispuestos en el suelo[14]. La llegada de los franceses en 1808 no le fue mucho mejor a las instalaciones palaciegas. A pesar de que diversos generales franceses se instalaron en el palacio, donde además alojaron a sus tropas mientras cerraban todos los accesos a la plaza que da entrada al conjunto arquitectónico, ni siquiera José I Bonaparte quiso pasar la noche allí cuando vino a la ciudad en septiembre de 1810, se alojó en casa de Vicente Munárriz, en la calle Santiago, cerca del palacio, pero no en el palacio[15]. La decadencia de la ciudad en este sentido era también patente y también se había llevado consigo numerosos oficios y empleos que los arzobispos traían con ellos.

Además, desde la invasión francesa varias órdenes religiosas quedaron  muy afectadas, por lo que desaparecieron o se mermaron. A todo esto se trató de poner remedio instalando en el palacio el Archivo General Central del Reino, a partir de 1858. Se aprovechaban los documentos que ya había y se añadía otros administrativos de la época. La ubicación de la ciudad era muy propicia por su cercanía a Madrid. Dieron así puestos de trabajo administrativos dentro de una ciudad que desde la decadencia del siglo XVIII, pero sobre todo desde la desaparición de la Universidad en 1836, había comenzado a funcionar como un pueblo que vivía de la agricultura. Ayudaba también que uno de los antiguos colegios universitarios, posterior sede de la Inquisición en la ciudad, en la Plaza de las Bernardas, junto al palacio, el cual había sido instituto de enseñanza, pasó a ser juzgado cabeza del partido judicial del Valle del Henares desde 1833-1836. No obstante a todo esto, la fundación del Archivo Histórico Nacional en Madrid en 1866 iba a dar otro mazazo a la ciudad, pero este vendría con el comienzo del siglo XX, cuando empiece a reclamar que se le manden los documentos históricos que había en Alcalá. Estos comenzaron a realizar un primer traslado interrumpido por la guerra civil española en 1936. Después, como se sabe, hubo un incendio al finalizar la guerra en 1939 y se quemó parte de la documentación, aunque en realidad la mayor parte se salvó por el comienzo de esos traslados y por la posibilidad de almacenar los documentos en el juzgado citado, que estaba al lado del palacio, hoy día es Museo Arqueológico Regional.

La ciudad perdió su posición como albergue de los documentos del Estado por culpa del incendio, hasta que en 1969 la dictadura le devolvió tal condición al dictar una ley por la que el antiguo Archivo Central de la Administración (nombre que tenía con la República) volvía a Alcalá de Henares con la fundación del Archivo General de la Administración, en la Plaza de Aguadores. Este comenzó a andar hacia la mitad de la década de 1970, aún durante la dictadura, pero prácticamente es un archivo que funciona principalmente desde la Transición a la monarquía parlamentaria actual. Se reavivó la vida alcalaína en este tipo de importancia para el Estado y sus necesidades de consultas de información, así como se revitalizó en trabajos, incluso atrayendo gente a vivir o a visitarla para consultar los documentos (que son algunos de los antiguos y muchos del siglo XIX-XX, más los del corregimiento de Alcalá). Su casi coincidencia en el tiempo con la reapertura de la Universidad en los años centrales de la década de 1970 es vital, ambos son un polo de atracción poblacional y laboral junto a la industria moderna. Ahora bien, para lo que a nosotros nos interesa, en el siglo XIX el Palacio Arzobispal también había caído en letargo y falta de usos importantes hasta la fundación de aquel Archivo General Central del Reino en 1858, que probablemente no comenzaría a funcionar correctamente hasta entrada la difícil y convulsa década de 1860.

El Palacio Arzobispal tuvo quizá como principal polo de atracción en el siglo XIX la convocación de un Capítulo de la orden franciscana y un cónclave episcopal. En 1885 el Papa León XIII rompería el lazo de Alcalá de Henares con Toledo y, acorde a los nuevos tiempos territoriales de España, pero con algo de retraso, creó el obispado Madrid-Alcalá. Pero en 1964 el Papa Pablo VI sólo reconoció al obispado de Madrid. Es Juan Pablo II quien en 1991 volvió a crear el Obispado Complutense o de Alcalá de Henares[16].

Así pues tenemos que a partir del siglo XVIII la Universidad de Alcalá había sufrido un progresivo deterioro tanto por cuestiones propias de toda la Universidad española, como por el encarecimiento de la vida a costa de unos vecinos que aumentaron precios progresivamente en torno a la vida universitaria. Eso sin contar diversos enfrentamientos entre ayuntamiento y Universidad, por ejemplo a costa de las corridas de toros, de las cuales eran contrarios los universitarios. La Universidad fue epicentro del liberalismo alcalaíno a comienzos del siglo XIX, aunque su cierre se debe en buena parte al liberalismo. Hemos visto como desde la década de 1790 había sufrido subrogaciones y como tuvo cierres momentáneos e intentos de cierre y traslado a Madrid entre 1814 y 1823, hasta su cierre definitivo y su traslado total en 1836. A este comienzo del deterioro de la vida en la ciudad, el cual se une a un fuerte sector antiliberal entre los vecinos que fueron llevados a la ruina o a un empobrecimiento rápido y grande por el cierre, se le suma la paulatina pérdida de importancia del Palacio Arzobispal en los asuntos de Estado e incluso religiosos desde el siglo XVIII y que se materializará en 1885 con la creación del obispado Madrid-Alcalá. Pero se trata de compensar en 1858 con el Archivo General Central del Reino. Esta vida administrativa se sumará a la ya existente en la ciudad como cabeza de partido judicial y como sede de cárceles. Muchas órdenes religiosas habían desaparecido desde la Guerra de la Independencia y sobre todo con las desamortizaciones del comienzo del siglo XIX, pero esto era algo que ya ocurría a causa de la decadencia universitaria del siglo XVIII. Con ellas desaparecía también parte de la población y las ayudas a los más necesitados. En consecuencia había muchos edificios vacíos que amenazaban ruina y que en parte eran aprovechados por empresarios que los compraban para desmantelarlos, lo que provocó una reacción de patria chica que llevó a la compra ciudadana y a una serie de restauraciones discutibles. Se suma a esto el intento de traslado a la capital de mobiliarios, objetos y cadáveres notables que provocó gran indignación general. El ejército es quien va a cubrir gran parte de los edificios abandonados, quizá porque el ayuntamiento no encontró otro organismo mejor que pudiera mantener en cierto modo la importancia de la ciudad a la vez que el mantenimiento y el uso de muchas de las construcciones emblemáticas. Así pues, la primera mitad del siglo XIX es una mitad muy interesante donde se asume la decadencia de la ciudad arrastrada desde el siglo XVIII. Son años en los que nacen y se perfilan identidades políticas muy claras y definitorias para el futuro alcalaíno.


[1]              Archivo Municipal de Alcalá de Henares (AMAH), Signatura 110 AL, Javier SORAVILLA, ¡Cómpluto! (Alcalá de Henares) Apuntes para un libro, pensado y no escrito, tipografía de los hijos de M. G. Hernández, Madrid, 1894; p. 93.
[2]              Esteban AZAÑA CATARINEU, Historia de Alcalá de Henares, ed. Universidad de Alcalá de Henares, Alcalá de Henares, 1986. Edición facsímil del original de 1882; pp. 872-873.
[3]              Manuel AZAÑA DÍAZ, En el jardín de los frailes, ed. El País, Madrid, 2003, libro original de 1927; p. 15.
[4]              Ídem nota 3; p. 19.
[5]           AMAH, Signatura 6421 AL, Francisco DE ASÍS PALOU, Historia de la ciudad de Alcalá de Henares. 1ªParte, Imprenta Española, Madrid, 1866.
[6]              Alfonso QUINTANO RIPOLLÉS, Historia de Alcalá de Henares, Ayuntamiento de Alcalá de Henares, Alcalá de Henares, 1973, pp. 169-170
[7]              Archivo Histórico Nacional (AHN), Notificación a la Universidad de Alcalá de real orden para conferir el grado de doctora en Filosofía y Letras a Dña. María Isidra Quintina de Guzmán y la Cerda, copia del título académico, y cartas del claustro para que felicite a los reyes con motivo de su subida al trono de España, en nombre y como diputada de la universidad. 23 de abril de 1785 a 2 de octubre de 1789, signatura: ES.28079.AHN/1.2.9.5.1.2//UNIVERSIDADES,557,Exp.14. Las abreviaturas han sido desarrolladas en la trascripción que os he hecho, y he adaptado la ortografía a la actualidad.
[8]              Archivo General de la Administración (AGA) El expediente 44/13999,0001 es representativo de esto, aunque este fondo está lleno de otros expedientes de subrogaciones de bienes de la Universidad relacionados.
[9]           Luis Enrique OTERO CARVAJAL, Pablo CARMONA PASCUAL, Gutmaro GÓMEZ BRAVO, La ciudad oculta. Alcalá de Henares, 1753-1868. El nacimiento de la ciudad burguesa, en “capítulo 7: el laberinto de la libertad”, ed. Fundación Colegio del Rey, Alcalá de Henares, 2003.
[10]             Ídem nota 9.
[11]             Se puede leer e investigar en muchos de los expedientes que guarda el AGA, en el fondo de Justicia correspondiente a Corregimientos, en Corregimiento de Alcalá de Henares, correspondiente a la ubicación (07) 042.002. 
[12]             Todas las referencias sobre estos usos militares se pueden seguir en VV.AA., Universidad de Alcalá: de las armas a las Letras. Edificios universitarios que tuvieron uso militar, ed. Universidad de Alcalá de Henares, Alcalá de Henares, 2010.
[13]             Urbano BRIHUEGA MORENO, La instrucción pública en Alcalá de Henares, el periodo entre repúblicas 1873-1939, ed. Fundación Colegio del Rey, Alcalá de Henares, 2005; pp. 11-29.
[14]             Se puede leer en los capítulos dedicados al siglo XVIII y a la decadencia de Alcalá del libro de Esteban Azaña ya reseñado.
[15]            Diario de un patriota complutense en la Guerra de la Independencia, con un prólogo y notas de J. C. G., edición facsímil, ed. Institución de Estudios Complutenses, Alcalá de Henares, 1991; p. 34.
[16]             Consultado en la página cibernética del Obispado de Alcalá de Henares el 2 de septiembre de 2014: http://www.obispadoalcala.org/historia.html, “Notas históricas sobre la Diócesis Complutense”.

sábado, febrero 01, 2020

NOTICIA 1935ª DESDE EL BAR: ¿POR QUÉ LOS BEATLES? (anexo 3)

Esta mañana de sábado 1 de febrero de 2020 hemos amanecido con un hecho histórico que no contaba con precedentes. Por primera vez la Unión Europea mengua en lugar de crecer. Reino Unido ya no es parte de esta unión confederal de Estados europeos, aunque aún mantendrá un año entero para ir desconectando algunos procesos económicos y laborales de una manera escalonada que dé tiempo a los ciudadanos británicos y europeos a ir adaptándose a los cambios sin grandes traumas. Setenta millones de euros era lo que aportaba Reino Unido a la Unión Europea, el mayor número de soldados de la Unión eran británicos, las relaciones fluidas con Estados Unidos venían de la mano inglesa, eran además un aporte importante cultural y políticamente ayudaron a hacer varias políticas sociales a pesar de que frenaron algunas iniciativas económicas que beneficiaban a Francia y a Alemania. Reino Unido no siempre estuvo en la Unión Europea, cuando llegó ni siquiera existía esta como tal, era aún la Comunidad Económica Europea (CEE). Su llegada fue frenada numerosas veces por Francia, en concreto por Charles DeGaulle que temía que los británicos fueran un peso político que les restara poder. Entró en 1973. Algunos analistas dicen que si la Unión Europea sigue avanzando en este siglo XXI se transformará en la tercera potencia del mundo con posibilidad de ser la segunda, adelantando a Estados Unidos, que de momento es la primera pero parece que esos mismos analistas dicen que China le adelantará a mediados de siglo. Por eso mismo ellos analizan que Estados Unidos y China tratarán de hacer tiras y aflojas en Europa para que siempre esté entretenida en sus propios asuntos internos, por lo que no es raro que Estados Unidos haya animado a Reino Unido a irse de la Unión Europa. Sea como sea, la Unión Europea hoy es un poco más alemana, pues es dudable que Francia recobre todo ese espacio británico que se queda libre y que DeGaulle creía legítimamente cuota de poder francés, ignorando al resto de socios.

La ida de los británicos ha sido una crónica anunciada desde hace mucho tiempo. Una crónica que hoy me sirve de excusa para hablaros de lo que fue otra separación británica cuyo secreto era un secreto a voces, la de los Beatles. En el serial que escribí ¿Por qué los Beatles? ya habíamos hablado de todo ello. No es cuestión de volver sobre lo mismo. Quedaba añadiros el nuevo anexo que completara ese serial, puesto que entre noviembre y diciembre del pasado año 2019, de cara a la campaña de las ventas de Navidad, Paul McCartney y Ringo Starr, con los permisos de Yoko Ono y Olivia Harrison, sacaron un nuevo álbum doble correspondiente al cincuenta aniversario del Abbey Road. Se llamó Abbey Road 2CD Anniversary Edition. En este serial de discos en su cincuenta aniversario, los Beatles no le concedieron semejante homenaje a Magical Mistery Tour en 2017, aunque llevan preparando el disco, libro e incluso película del cincuenta aniversario de Let it be desde finales de 2018, y anunciado en enero de 2019. Hace un par de días los Beatles vivos y el director de cine que está completando la película con el material que quedó inédito en 1969, Peter Jackson, anunciaron que posiblemente todo el lote del cincuenta aniversario de Let it be esté listo para octubre de este 2020, completando así su ciclo desde su estreno en 1970. Quizá esa sea la cita más esperada y más golosa para los seguidores y amantes de los Beatles, aparte de estudiosos del rock. Es el que más promete en cuestión de novedades. Y desde luego es mejor aporte que la incongruente película, sobrevalorada, de Yesterday (Danny Boily, 2019), donde McCartney y Starr metieron dinero y apostaron por no intervenir en el guión ni producción del largometraje, para no caer en los errores de otros que pagaron por su película (cítese Queen y Elton John).

Let it be está asociado indiscutiblemente a las sesiones de grabación del álbum Abbey Road en 1969. Ya expliqué todo aquello y el proceso de disolución de los Beatles en el resto del serial, en su parte correspondiente. Abbey Road se publicó en 1969, de ahí que su disco de aniversario saliese en 2019. En sus sesiones el grupo británico se estaba separando, fue la última vez que se lo pasaron bien grabando juntos, declararon ellos numerosas veces, igual que lo declaró su equipo, pero la separación llegó con el siguiente disco, que se publicó con un grupo ya disuelto. 

El nuevo disco es un disco doble que presenta el disco de siempre limpiado de nuevo y de nuevo remasterizado. La labor ha recaído en el hijo de George Martin, Giles Martin, que ha contado con la colaboración de Sam Okell y con la restauración del sonido al cargo de Simon Gibson. Le han dado brillos a la foto de la carpeta y la han dotado de un libreto con nuevas fotos inéditas muy similares a otras fotos inéditas publicadas en otros lugares previamente. En ese libreto han escrito Paul McCartney, Giles Martin y Kevin Howlett. Explican todo lo que han hecho nuevo en el sonido, en la carpeta, en la cubierta... Y sobre todo montaron el segundo disco, que contiene descartes, maquetas y pruebas de todas las canciones del álbum. Es, por así decirlo, la enésima extensión sonora de la serie Anthology que publicaron en los años 1990. Probablemente innecesaria y evidentemente un abuso sobre la confianza y de la economía de los que somos sus más férreos seguidores, beatlemaniacos (aprovechemos que el pasado mes de diciembre la Real Academia de la Lengua introdujo la palabra beatlemanía en el diccionario como una palabra española más). 

Es una lástima que el disco doble del cincuenta aniversario del Abbey Road no haya sido tan brillante como el que se hizo del Álbum Blanco en 2018. Aún con todo tiene este disco el punto de mostrar a un Ringo Starr que demostraba tener mucha más pegada en la batería que en las grabaciones que no estaban destinadas al montaje final. Quizá no es casualidad que este nuevo álbum no ha sido tan anunciado como los otros álbumes de cincuenta aniversario que han sacado adelante hasta la fecha, de hecho hay mucha gente que ni se ha enterado de su existencia aún.

Reino Unido nunca ha fallado en sus decisiones. Si uno analiza su Historia, cualquiera de sus apuestas al final les ha terminado beneficiando y mucho. Puede que se tengan que poner en circunstancias un tiempo, pero luego se cobran con creces todas las ventajas de sus decisiones. De alguna manera los británicos parecen tener instinto para la supervivencia e incluso para mejorar sus circunstancias ante decisiones que en principio parecen adversas para ellos mismos. Así los Beatles, como buenos británicos, supieron hacer de su disolución las mejores ventajas para su futuro.

lunes, enero 27, 2020

NOTICIA 1934ª DESDE EL BAR: LA FECHA ESTÁ ELEGIDA

La fecha está marcada ya en el calendario. Si no se cumple la palabra dada de que se hará algo, se cumple la fecha y con ella el acto inevitable por implícito en la inacción. Esto es tan sencillo como que el gatillo se pulsa sólo si el dedo lo aprieta y lo arrastra a mover el percutor del disparo. La fecha está marcada. 

lunes, enero 20, 2020

NOTICIA 1933ª DESDE EL BAR: 1917

El primer libro que me publicaron fue Relatos de la Gran Guerra, con historias ficticias ambientadas en la Primera Guerra Mundial, así que no he podido resistirme a ir al cine para ver la nueva película de Sam Mendes, 1917. El llamado cine inclusivo se supone que alcanza su máxima expresión en este largometraje gracias a un falso plano secuencia que nos ocupa las dos horas seguidas de la película. El efecto es bastante bueno porque aparte de parecer que se trata de un auténtico plano secuencia, logra que psicológicamente el público se introduzca en la historia que se nos cuenta al acompañar a sus protagonistas allá a donde van. 

Interpretaciones, ambientación, dirección y dirección artística, producción, iluminación, fotografía, vestuario, montaje, producción, guión... todo es perfecto en esta película que se merecería ser la gran ganadora de los premios Oscars. Quizá sea la película que mejor refleja el aspecto de la Primera Guerra Mundial que trata de reflejar. Estamos ante el equivalente a Salvar al Soldado Ryan (Steven Spielberg, 1998) para las nuevas generaciones. Yo tuve la suerte de ver las dos en el cine, pero hay que reconocer que esta va más allá, trata de dar una historia no sólo verosímil, sino que trata a la guerra sin necesidad de recurrir a una historia épica, como hizo Spielberg, simplemente: crudeza y no precisamente por imágenes crudas de los efectos de los bombardeos o de los disparos, la violencia psicológica que supone la guerra en los individuos queda totalmente plasmada. Al acabar la película todo el público estaba callado, abandonaba todo el mundo la sala o hablando muy bajito o en silencio. 

Puesto que sólo lleva una semana en cartelera me parecería una falta de respeto al lector interesado en verla comentarle alguna escena. Durante la primera mitad de siglo XX la prensa dedicada al cine escribía sus artículos entendiendo que el lector ya había visto el metraje, por lo que no importaba escribir desgranando todo. Se suponía que quien compraba esas publicaciones ya había visto las películas. Eso es algo que aprendí en mi paso por el archivo personal de Luis Buñuel, pero desde la segunda mitad del siglo XX se fue afianzando cada vez más el no desvelar nada de las tramas, se pone en valor la sorpresa, porque esas publicaciones ya no se realizan de cara al análisis cinematográfico, si no de cara a interesar a un posible espectador que pague la entrada de cine o el pase cibernético.

Como sea, lo que sí podría comentar es que el principal de sus valores, el recurso al plano secuencia, puede entenderse también como un valor propio del siglo XXI que ataca al cine: el entender la película a modo de videojuego. Puede parecer raro esto que digo, pero en realidad no lo es tanto. Al presentarse la trama tal como se presenta, parece un guión elaborado como se elaboran algunos videojuegos donde tú sigues en una misión a otro personaje, pasando situación peligrosa o misteriosa tras otra. No es algo nuevo, hace años que las formas narrativas casi de videojuego se infiltraron en el cine, pensemos que Gladiator (Ridley Scott, 2000) es prácticamente el planteamiento de un juego de combates donde pantalla a pantalla pasas a un adversario cada vez más poderoso, o, en un giro del acontecimiento, las películas de Star Wars, desde su regreso en 1999, no es que se planteen como argumentos de videojuego, pero sí presentan escenas de acción aptas para crear videojuegos, véase por ejemplo la escena de las carreras de vainas en Tantooine en el Episodio I

A fin de cuentas lo inmersivo, que la persona se sumerja en la historia, es algo muy evidentemente propio del mundo del videojuego. Puede que ese afán actual porque el producto cultural implique que el individuo se vea envuelto en ello o que pueda decidir sobre ello sea signo del siglo XXI, no sólo en videojuegos o en películas, también está en plataformas audiovisuales y musicales, por ejemplo. Obviamente en este largometraje se nos presenta una trama, una historia a la que seguir, lo que la une aún a las formas de cine hasta ahora conocidas, a mi juicio: para bien.

Desde mi trabajo actual con los fallecidos, heridos y mutilados de las guerras de Cuba en el siglo XIX, algunas de las escenas de esta película me eran diariamente narradas y conocidas, especialmente el hospital de campaña. Pero también a través de las lecturas e investigaciones para la creación de los relatos que escribí para Relatos de la Gran Guerra.

Recomendable película. Siento no poder deciros mucho más, dado que posiblemente no la habéis visto aún muchos. No la dejéis pasar. Hay que verla en pantalla grande.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

miércoles, enero 08, 2020

NOTICIA 1932ª DESDE EL BAR: NOS IMPERIUM HABENT

Pedro Sánchez: "Ocho meses para diez segundos."
Felipe VI: "Ha sido rápido, simple y sin dolor, el dolor vendrá después."

(Nada más prometer el cargo Pedro Sánchez como jefe de gobierno a título de Presidente en la mañana de hoy, 8 de enero de 2020, ante el jefe del Estado, el Rey).

Esas son las primeras palabras que se cruzaron el recién nombrado presidente y el rey tras formarse al fin una presidencia en activo, acabando su estado en funciones. Fueron informarles y fuera de todo protocolo, pero las alcanzaron a escuchar los ocho periodistas que estaban presentes en la sala mientras eran invitados a abandonar la sala una vez acabado el acto oficial. Así lo aseguró la periodista de la cadena radiofónica SER, según la escuché en mi puesto de trabajo. Desconocemos el contexto, pues aunque es el inicio de una conversación, al faltar el resto no sabemos si se ahondó en esa idea o algo más, aunque es de suponer que probablemente se trataba de algún tipo de broma con un cierto transfondo de verdad (es gracioso porque es cierto, es una de las explicaciones de uno de los tipos de formas de hacer humor). En el telediario de Antena 3, que en los últimos días ha lanzado todo tipo de coletillas que no vienen a cuento en un telediario, y todo tipo de titulares y desarrollos contados a medias y llenos de una visión unilateral y tendenciosa en contra de todo lo que sea izquierda, y por ende contra el gobierno que se formará entre el PSOE y Unida Podemos, amplió un poco más esa confraternización asegurando que Sánchez le habría dicho a continuación al rey que le habían dado preocupaciones por muchas cosas. Sea como sea, no parece que todos estos comentarios pasen de una conversación distendida, en lugar de algo gravísimo como algo que nos quieren dar a entender algunos medios. No obstante, los periódicos ABC y El Mundo llevan una temporada larga asegurando que Pedro Sánchez hace desplantes al rey y este se siente molesto, sin que realmente haya nada que pueda afirmar con rotundidad y firmeza que eso sea así. La broma de Felipe VI puede venir tanto de la evidencia de que todos los presidentes de gobierno se han encontrado los problemas de sus legislaturas después de tomar el cargo, y esta legislatura tiene todos los elementos para ser especialmente problemática, como en otro extremo que lo doloroso realmente no era tanto los ocho meses de sufrimiento sin que se formara gobierno, si no todos los retos y peligros que puede correr y correrá el actual gobierno que se formará. O quizá, que bromeando con que pareciera que Pedro Sánchez no quisiera tomar el cargo, por lo rápido que ha sido la ceremonia, al ser de "diez segundos", esta era algo fácil, indoloro, como se le dice a los niños cuando van al médico a vacunarse, que "no era para tanto". Lo difícil, se insiste en la idea del objeto de la broma, no es tomar el cargo, es gobernar y eso es lo siguiente que vendrá.

El problema de todo esto de cómo han enfocado los medios esta breve filtración de las primeras palabras que se dirigieron presidente y rey en una conversación que en realidad era privada entre ellos, aunque con muchos oídos al servicio público alrededor, está justamente en todos esos meses, aunque en realidad años, décadas, que esta primera semana de enero se han concentrado en los "¡Viva el Rey! ¡Viva España!", y todos los argumentos, desde los más reaccionarios imaginables (literalmente) a los más vehementes en torno a los días que ha durado la investidura entre el 4 y el 7 de enero, en voz de la derecha española en pleno, PP, Vox, Ciudadanos, Navarra Suma y Foro Asturias. Se trata de la apropiación más que conocida y que viene de tiempo largo de los símbolos institucionales de España por parte de los conservadores y extrema derecha, cuestión heredada de los tiempos de la dictadura de Franco. Según el argumentario ir en contra de sus principios es ser la anti-España, mal español, anti patriota, un felón (este término se dijo en determinado momento en boca de Casado, líder del PP, meses atrás), un traidor, un ilegítimo, etcétera. Todo este lenguaje conlleva una forma de pensar y lo reintrodujo en la alta política la llegada al Congreso de Vox, el resto de la derecha le imitó en tromba, aunque es algo que nunca se dejó de oír en la calle y fuera de las instituciones. No es casual que mientras unos se apropian de la bandera española, otros la rechacen, porque al fin y al cabo, desde los tiempos de Franco, con las heridas mal cerradas o sin cerrar, el argumentario ha sido el mismo. Recordemos, desde el conservadurismo católico ahora, que en 1931 con la proclamación de la Segunda República el cardenal Segura hizo llamamientos contra el gobierno, lo que provocó su expulsión de España, del mismo modo que los jesuitas juraron lealtad al Papa antes que al jefe del Estado, por tanto al gobierno de España, lo que provocó también que la República les retirara toda confianza y disolviera legalmente la orden. Estos días de investidura hemos visto y leído una escena similar, la cúpula episcopal española, con muy contadas excepciones, invitaba a rezar por España ante el desastre que entendían que será un gobierno de izquierdas PSOE-Unidas Podemos. Hasta los grandes empresarios y los banqueros usaron su voz para decir de un modo u otro, por un medio u otro, directa e indirectamente, todo lo que pudieron lo que se puede resumir metafóricamente en: "¡Qué vienen los rojos! ¡Se rompe España! ¡Tened miedo!". El no va más de todos estos comentarios se vio en un programa de televisión sensacionalista, cuando entrevistaron en la calle a un político de Aragón Existe y una chica aparentemente simpatizante de Vox que pasaba por allí le increpa amenazadoramente, él va a replicarle comenzando a decir "Cuando me fusiléis..." y antes de que terminara, ella le espeta: "Pues si hay que fusilarte, se te fusila". Ojo, que en el Parlamento el diputado de Teruel Existe aseguró recibir amenazas, insultos y presiones, y efectivamente se pudo ver en prensa pintadas en su casa llamándole traidor (por votar a favor de Pedro Sánchez) con las siglas de las juventudes de uno de los partidos de ultraderecha que lleva años existiendo y no tiene diputado alguno a fecha de hoy. Este diputado hubo de ser escoltado por la policía para poder ir a votar como diputado, aparte de tener que dormir en un lugar secreto la noche de antes. En todo caso, según afirmaron desde la tribuna de oradores del Congreso y en entrevistas a los medios, numerosos diputados y diputadas del PSOE fueron acosados a mensajes, correos y llamadas para que cambiaran su voto e impidieran el gobierno, aparte de insultos, presiones y más amenazas ("puta", llegó a asegurar una diputada del PSOE que la llamaron cuando la entrevistaron a pie de calle TVE-1 en los momentos previos a la segunda votación que daría por resultado la elección del presidente). Pero se pudo ver en directo también. En el debate previo a la primera votación, Inés Arrimadas, líder actual de Ciudadanos, pidió que cambiaran su voto directamente a los diputados del PSOE, alegando con una pregunta si entre ellos no habría ningún valiente. Volvió a hacerlo en su intervención previa al día de la segunda votación, esta vez repitiendo lo mismo pero alagando como valiente a Oramas, la diputada de Coalición Canaria que decidió hacer un uso personal de su poder de votar en el Congreso al declarar que votaría y votar "No" a la investidura, cuando en realidad ella era la representante de su partido político y de los miles de personas que confiaron en ellos al votarles para que salieran electos diputados. Su poder de votar no era personalmente suyo, si no que ella era depositaria de la confianza y delegación en su persona, como diputada, por parte de su partido y de sus votantes de ese poder. Coalición Canaria había decidido abstenerse para facilitar la investidura. Lo que hizo Oramas, según ella en conciencia personal, fue precisamente apropiarse personalmente de algo que no era suyo, esto es: se apropió personalmente del sentido del voto que tenía derecho a ejercer, cuando este sentido del voto pertenecía en realidad a la decisión común de su partido como depositarios de la soberanía nacional delegada por sus votantes cuando les eligieron en las urnas. Oramas lo que hizo fue no representar a los que debía representar, sino votar como si el voto fuera exclusivamente suyo. O en otras palabras, falló a su función como diputada democráticamente elegida.

Como sea, volviendo al asunto que daba comienzo a este análisis, aunque no nos hemos desviado demasiado, primero lo dijo Pablo Iglesias por Unidas Podemos, si los que gritaban vivas al rey querían conservar la monarquía, mas les valía alejar a la monarquía de ellos, porque al apropiar la monarquía como algo que sólo pertenecería a la derecha, y en concreto a una derecha muy subida de tono en el debate y fuera de él en torno a la ultraderecha, muchos ciudadanos se alejarían de la monarquía. Recordó que los democristianos alemanes ya vivieron hace poco que su canciller, Merkel, rechazara que alguien de su partido llevara una bandera alemana, porque ningún partido político se podía apropiar para sus ideas los símbolos del Estado que eran de todos los alemanes. Y recordó que ya Juan Carlos I supo poner distancias grandes y prudenciales ante la ultraderecha cuando se produjo la Transición, pues sabía que su monarquía sólo perduraría si la alejaba de la ultraderecha más activa del franquismo, y eso a pesar de que la elección de él mismo como rey sucesor de Franco había venido del mismísimo Franco. Pero el discurso más brillante que se hizo apelando a esto lo hizo más tarde Aitor Esteban, del PNV, quien ya lleva varios discursos muy bien construidos en su trayectoria. Explicó a la derecha que la intención de formar un gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos era algo ya conocido previamente a que el rey llamara a consultas en palacio a todos los grupos políticos, y que tras estas consultas el propio rey, haciendo caso a su deber constitucional, había sido el que había propuesto al Congreso la investidura de Pedro Sánchez. Y eso a sabiendas también de todo lo que llevaba detrás el acuerdo con Unidas Podemos o las posibles conversaciones para resolver el tema catalán con ERC. Así pues, preguntaba Aitor Esteban, ¿es también el rey un traidor a España y un felón? PP, Vox y Ciudadanos no pararon de repetir que el gobierno que se formaría era ilegítimo, por lo que Aitor Esteban ahondó en estos argumentos y les hizo ver que uniendo todo lo que habían razonado, la conclusión era que entonces había un gobierno legítimo, que era el del jefe del Estado, el rey, y otro ilegítimo, que sería el del jefe de gobierno, Pedro Sánchez si salía electo, creando así una sensación de golpe de Estado, cuando en realidad Pedro Sánchez había salido elegido en las elecciones por medio de la mayoría de votos al PSOE, así como Unidas Podemos también había tenido una mayoría de votos, las coaliciones son legales, y, una vez más, es el rey quien propone al presidente a las Cortes tras realizar consultas a los grupos. Por lo que todo se había hecho acorde a la Constitución y a nuestra democracia, sin existir ilegitimidad ninguna, ni traición, ni felonía, pues si existieran, también el rey sería cómplice por haber propuesto a Pedro Sánchez. Aunque el argumento es digno de ver y escuchar, por ser impecable, dura apenas cinco minutos, lo cierto es que por la tarde de ayer la presidenta del Congreso se reunió con el rey en palacio para presentarle la aprobación de Pedro Sánchez para ser investido presidente y la Casa Real publicó en la red social de Twitter tres fotografías sobre el evento. Al leer los comentarios que algunos ciudadanos publicaron en esas fotos encontré de todo, y entre ese "de todo" se incluye lo que podríamos pensar opiniones de gente monárquica o bien de derechas indignados y estaría por decir que algunos incluso muy cercanos a lo que la actual ley podría considerar injurias al rey, aunque existe la libertad de expresión. Como sea, parece que los que le gritaban "¡Viva el Rey!" estaban menos dispuestos a defenderle, todo lo contrario, cuando vieron la foto de Felipe VI aceptando a Pedro Sánchez. Por cierto: sí, algún comentario también arremetía contra la reina, aunque ella no tenía nada que ver en las fotos ni en los hechos, y no sabría decir hasta donde arremetían contra ella como reina o como mujer. Vayamos a las analogías del pasado de nuevo, no nos extrañemos, tanto en 1931 como en 1936 mucha gente de derechas y de extrema derecha no era monárquica, habían dejado de serlo y arremetían contra Alfonso XIII al considerarle culpable de la dictadura de Miguel Primo de Rivera y consecuentemente del triunfo de la Segunda República. No olvidemos que la Falange de camisas viejas no eran originalmente monárquicos, Mola se sublevó con la bandera republicana, la primera bandera bicolor que usó Franco no tenía el escudo monárquico, ni hizo de España una monarquía hasta 1947 y aún así no le eligió un rey hasta 1968, que se decidió por Juan Carlos de Borbón, pero no le dejó reinar hasta su muerte (la de Franco) en 1975. La ultraderecha no es necesariamente monárquica. Así pasó también en otros países. El rey para ellos es algo instrumental mientras su figura coincide o ayuda a sus intereses políticos. En este sentido, actualmente, las personas y políticos del PP deberían tomar nota de lo que dijo Abascal por Vox en el primer día de investidura, en su primera intervención. ¿Para adoptar algo de sus ideas a las suyas? No, para darse cuenta de que Vox les está señalando con el dedo como enemigos al mismo nivel que la izquierda. Y si no quieren oírlo ahora, como tarden mucho terminarán oyéndolo en carne propia, como antes lo oiremos los de izquierdas. Pero a estas horas parece que los derroteros de la cúpula del PP está más interesada en compartir algunos de los razonamientos que ha lanzado Vox en los últimos meses, no obstante le tiene como partido político necesario y con acuerdos mutuos para mantener gobiernos locales y autonómicos en varios lugares de España.

Hoy mismo Casado llamaba constitucionalistas sólo a los partidos de derechas, apropiándose así de España y lo que es legítimo sólo para ellos y los que piensen como ellos. Los demás seríamos lo que Vox llamó la anti España, expresión de tiempos de la dictadura.

Sea como sea, cuando en la noche de ayer fue entrevistado Pablo Iglesias en La Sexta por el Gran Wyoming, cumpliendo una promesa que le hizo hacía mucho tiempo si alguna vez llegaba a gobernar (y todo apunta a que tendrá una de las tres vicepresidencias del gobierno), llevaba razón cuando dijo que tendría gracia que un republicano fuera ahora el mayor asesor para la monarquía. Claro, que también fue extraño escuchar en la mañana de ayer al PP y a Vox usar las palabras del presidente de la Segunda República, Manuel Azaña, para defender sus ideas ante Pedro Sanchez, cuando menos este apartado de unos y otros es rocambolesco.

Desde 2011 casi todo lo que ha ocurrido en la política, la economía y la sociedad españolas ha sido algo nunca visto en lo que va de monarquía parlamentaria. Hemos ido de excepcionalidad en excepcionalidad. La repetición electoral y la falta de formación de gobierno en un primer momento, ya se había dado con Rajoy, pero en tan breve tiempo se volviera a dar el caso era algo que rizaba el rizo. Hubo entre medias muchas otras cosas novedosas, muchas ya comentadas en anteriores ocasiones. Todo lo hasta ahora contado con esa radicalización de la política y esa virulencia entre izquierda y derecha es ya de por sí algo inédito, pero lo más inédito es que por primera vez hay un gobierno de coalición en esta monarquía parlamentaria, pues ya los hubo en la Segunda República. Para quien no se haya dado cuenta, se ha roto el turnismo bipartidista que se instauró en España tras las elecciones de 1982, pues entonces desapareció de entre los grandes partidos la UCD. Desde 1982 va a entrar en un gobierno un partido que no es el PSOE ni el PP, entra Unidas Podemos, una confederación de confluencias sociales y antiguos partidos de izquierda, algunos de ellos a la vez coaliciones como Izquierda Unida, que incluye en sí al PCE, y también estaría Uralde, quien fuera líder del nuevo partido ecologista Equo. Que la coalición rompa el monopolio del poder es una de las cuestiones que ha puesto nerviosos a una parte de la derecha, que Unidas Podemos tenga elementos más a la izquierda que el PSOE es lo que ha ayudado a aumentar ese nerviosismo entre los poderosos de la economía. Y por supuesto que los diferentes partidos regionalistas y nacionalistas, especialmente catalanes y vascos, se hagan imprescindibles para alcanzar la gobernabilidad es lo que termina de llenar el vaso del nerviosismo entre los más conservadores.

Tal como han resultado las elecciones del pasado 2019 el tablero central del Congreso lo ocupan nacionalistas y regionalistas. No hay mayorías absolutas ni siquiera sumando a los claramente de izquierdas, ni en el otro lado a los claramente de derechas. La posibilidad de gobierno estaba en la izquierda, pero si hubiera estado en la derecha, igualmente ellos se verían obligados a pedir el apoyo o la abstención a regionalistas y nacionalistas. Todos los argumentos de traición a España que ha hecho porque el PSOE hable con ERC es una manipulación de la realidad. Saben bien que nadie gobernará España sin hablar con ellos, tal como han reflejado cinco resultados electorales diferentes y consecutivos. Guste o no guste todo apunta al diálogo y al entendimiento. La mesa de diálogo que han pactado y el reconocimiento del conflicto catalán como conflicto político es un paso muy importante. Ahora bien, el gesto de ERC con su abstención ha sido para facilitar la investidura y la formación de gobierno, a la vez de para frenar a la extrema derecha, como ellos mismos dijeron, pero de lo que se hable o no en esa mesa de diálogo depende el gobierno. Me explico, la investidura ha sido posible por 167 Síes, 165 Noes y 18 abstenciones. Es tan endeble y volátil que si no se aprueban los presupuestos del Estado (llevamos dos prórrogas de los de Rajoy) se tendrá que volver a terminar de súbito la legislatura y repetir elecciones, como pasó en 2019. Teóricamente una legislatura son cuatro años, por lo que se tendrán que debatir cuatro presupuestos generales del Estado, pero no sólo eso, cabe la posibilidad de mociones de censura, imposibilidad de aprobar leyes y cualquier otra iniciativa de gobierno que tenga que pasar por el Parlamento. Entre los intereses de unos y de otros, y no sólo me refiero al tema catalán, podemos estar ante una legislatura muy ingobernable. Posiblemente se tengan que tomar decisiones que defrauden a muchos, sobre todo viniendo una crisis económica que comenzó en 2019 con la guerra comercial abierta por Estados Unidos contra la Unión Europea y China, y en ciernes de una escalada de conflictos bélicos en Irán-Irak protagonizados también por Estados Unidos. La crisis económica nueva está ahí y se sumará a la de 2008. Vienen malos tiempos, pues en la Unión Europea hay que sumar la salida de Reino Unido.

Pensemos además que Pedro Sánchez y el PSOE siempre estuvieron predispuestos a formar gobierno tendiendo la mano a Ciudadanos y que la falta de encuentro con Unidas Podemos les llevó a un enfrentamiento muy duro a lo largo de la primavera y el verano. Si el PSOE y Unidas Podemos han llegado a acordar un gobierno de coalición, e incluso se abrazan y alagan Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se debe a que Ciudadanos ha pasado a ser una fuerza insignificante para conformar una mayoría suficiente en el Congreso. En todo caso, cuando PSOE y Unidas Podemos tuvieron el breve gobierno de 2018-2019, tras la moción de censura al PP y quedándose todo el gobierno el PSOE pero con apoyo en el Congreso por parte de Unidas Podemos, se avanzó en política social, como por ejemplo el aumento del salario mínimo o la fiscalidad de los productos de higiene femenina. Ahora se proponen avanzar más en ese salario mínimo, derogar la reforma laboral de 2012, limitar el precio del alquiler de la vivienda, aumentar las pensiones, hacer cumplir y mejorar las leyes de la Transición sobre la superación de la dictadura y la de la memoria histórica, aumentar los impuestos a los multimillonarios después de varios años de subidas a las clases más humildes, mejorar todo tipo de infraestructuras y servicios públicos, en especial ayudar a la España rural y las provincias más abandonadas, etcétera. Son muchos retos e implican tener fondos. Viene una crisis grande y el gobierno está en precario en apoyos, y con el problema de Cataluña por solucionar. Eso pensando además en las tentativas de acercamiento que le hizo el PSOE a Ciudadanos en su día y que fue el propio Pedro Sánchez uno de los que estuvo detrás de la reforma laboral de 2010, preludio de la de 2012. Hay motivos para la desconfianza, para reforzar los sindicatos y para estar preparados para posibles huelgas, pero dado que en noviembre PSOE y Unidas Podemos decidieron hacer borrón y cuenta nueva, confiando entre sí, habrá que darles un voto de confianza inicial y apoyar, a ver si es verdad que pueden avanzar en las políticas sociales y laborales rectificando todas las injusticias provocadas por los recortes económicos de la etapa de Rajoy, donde los trabajadores y desempleados cargaron con lo más duro de la crisis a sus hombros. Los más ricos se hicieron más ricos y los pobres aumentaron en número y aumentó su precariedad. En pleno 2020, desde que empezó todo en 2008, con Zapatero en el gobierno, se empeoró en 2010 cuando llegó lo más negro de la crisis a Europa, y se empeoró más con las medidas de Rajoy desde finales de 2011, ya iba siendo hora de que también las grandes fortunas tengan algún sacrificio, no sólo las clases trabajadoras. El magnate norteamericano Bill Gates ha llegado a declarar esta misma semana que los ricos deberían ser más generosos y pagar más impuestos para ser más justos socialmente. Bill Gates no es comunista, ni su voz es cualquiera. Por algo lo dirá. Que lo piensen.

Pero es cierto que hay poco margen de acción para absolutamente todo. Para cualquier cosa. Ya veremos cómo anda el gobierno. Lo que sí es cierto es que sin solucionar el asunto catalán, tal como he analizado varias veces cada vez que hemos hablado de actualidad, la imposibilidad de avanzar es total. Mientras exista un problema de estas dimensiones estamos atados todos los españoles de pies y manos. Lo dijo Gabriel Rufián semanas atrás, ERC ha puesto y quitado gobiernos de un modo u otro. El asunto catalán lo ha hecho, ya sea porque la derecha lo use para atacar, como en 2019 cuando los presupuestos del Estado, o porque el propio nacionalismo use sus herramientas democráticas legales para obstaculizar o facilitar en las instituciones. Hay que hablar y hay que explorar.

Y desde luego no ayuda nada la cerrazón de gente que decide boicotear a productos catalanes, torpedeando la economía catalana, que posiblemente sean parte de ellos los mismos que hoy llaman a boicotear los productos aragoneses porque Teruel Existe votó "Sí" a Pedro Sánchez, siendo las reivindicaciones de este partido mejorar los ferrocarriles, la sanidad, la educación y las infraestructuras en general de Teruel. ¿Qué clase de España quieren construir los del boicot, la presión y el silencio en lugar del diálogo?

Sin diálogo, sin compromisos y sin reconocer y cumplir con lo que se ha de hacer inevitablemente, la única solución civilizada pasa por la judicialización. Por demandar y sentenciar tras pelearse en los tribunales. Eso como lo más civilizado. Pero eso es indeseable. El problema es político, y la política es básicamente diálogo, reconocimiento de lo que es escollo y de lo que acerca y toma de compromisos y ejecución de los mismos en todo aquello que sea solución y superación del problema. Fuera de eso, demandas judiciales y juicios indeseables. Si sólo hay cerrazón, entonces sólo hay conflicto y empeoramiento. El nuevo gobierno que se formará la semana que viene apuesta por el diálogo en sus compromisos adquiridos para la investidura, ojalá todo fuera así.

jueves, enero 02, 2020

NOTICIA 1931ª DESDE EL BAR: DE LOS LIBROS QUE LEÍ EN 2019

Repetimos la explicación de cada año: Como cada año, el número de libros que leí el año recién acabado y los dos libros que destaco más la novela gráfica que destaco.

2019: 40 años.
Leí 53 libros, de los cuales 4 eran novelas gráficas y 8 eran revistas recopilatorias de cómic (algunos de estos libros libros se encontraban juntos en un mismo volumen o tomo).

Por razones laborales y de interés este año leí una gran cantidad sobre la Historia y el pensamiento de Cuba en el siglo XIX, en torno a sus guerras de independencia. Hubo también artículos y otros medios informativos sobe esto. Pero también leí bastante sobre censura, pensamiento político y filosofía para completar la información de una investigación que hice. Otra de las temáticas que más abundó fueron obras de teatro de Valle-Inclán y un reencuentro que tuve con las novelas de Alberto Vázquez-Figueroa. Sin ahondar en todo esto, procedamos a los dos libros que destaco y a la novela gráfica que destaco.

El corazón en las tinieblas (Joseph Conrad, 1899): Ya mencioné este libro como destacado reciente en la entrada anterior, en la que concedía la habitual entrevista que me hacen algunas personas amigas y/o lectoras con motivo del aniversario de esta bitácora. Sofia Winter me preguntaba por el libro que más me había sumergido recientemente y hablé de este libro hasta en dos de sus preguntas. Se puede leer en la Noticia 1930ª. Joseph Conrad fue un autor polaco que había nacido en la actual Ucrania, por entonces el Imperio Ruso ocupando en territorio de la Polonia del siglo XIX, y que al escribir su obra en inglés se le considera parte de los autores a destacar de la literatura anglosajona, no obstante se nacionalizó en Reino Unido. Es un libro muy breve pero muy intenso. Un viaje de exploración a los instintos más primigenios del ser humano, pero también a una especie de locura y violencia que enlazan la sociedad actual con las sociedades primitivas. Buena parte de las cosas que me interesaron de este libro ya quedaron contadas en aquella entrevista. Fue un libro que leí con mucha atención en mis viajes a Madrid para ir a trabajar y volver del trabajo. Muy destacable y recomendable. Se lo compré a Domiduca.

El fantasma de Canterville (Oscar Wilde, 1887): Otro pequeño librito. Este lo leí ilustrado por un ilustrador célebre de Argentina muerto en los años 1970 finales o comienzos de los 1980. Me divirtió mucho esta historia y descubrí a Oscar Wilde, del cual conozco varias de sus historias por referencias o por cine y televisión, o bien por algún texto suelto, pero no había leído aún un libro completo suyo. Descubrí que varias de mis amistades ya habían leído este libro muchos años atrás, algunos incluso en su infancia. El lenguaje era muy fluido y el sentido del humor era bastante claro. Supongo que cuando se escribió en pleno siglo XIX, cuando las historias de fantasmas estaban en auge, debió ser toda una irreverencia y una innovación que desmitificaba todo ese mundo. De fondo hay una crítica a la sociedad británica y todos los códigos morales y estrictos del victorianismo, los cuáles, por otra parte, gozaban de una hipocresía y una doble moral palpitante. Que los protagonistas fueran estadounidenses nos hace encontrar un contraste de choque de mundos que en pleno siglo XXI sigue existiendo. Eso hace que la novela, el cuento, haya envejecido bien y siga haciendo gracia. Sobre todo tenemos en esta obra de humor una crítica social y una crítica a los nuevos valores capitalistas y de modernidad constante que estaban acabando con ese otro mundo de creencias arraigadas, costumbres y códigos de honor y comportamiento social. Me resultó una lectura que me hizo sonreír. Conseguí mi ejemplar en Domiduca.

Y en cuanto a la novela gráfica que destaco:

Modesty Blaise, "La Barra" (Peter O'Donnell, mediados los años 1960): El tomo en el que lo leí estaba publicado en España en 1973-1974. Se encontraba claramente censurado en sus viñetas y probablemente en su guión. A Modesty Blaise la volverían a editar en España en los años 1980, pero tuvo una vida en exceso breve. En este país no se la ha reconocido bien. Ella era una mafiosa reconvertida a agente que aceptaba encargos del servicio secreto británico, haciendo lo que llamaríamos hoy día guerra sucia de Estado en la lucha contra el crimen y contra el bloque soviético en la Guerra Fría. Se movía así entre el crimen y el lado del orden y la ley. A todo esto, ella tomaba sus propias decisiones, era libre en todo y tenía control sobre su propia sexualidad, amén de ser una superviviente de un antiguo campo de concentración nazi, por lo que aborrece de todo tipo de dictadura, especialmente de origen fascista. El personaje daba una vuelta de tuerca a las historias de espías popularizadas en los años 1960 por las novelas y películas sobre James Bond, 007, las cuales sí tuvieron gran publicidad y éxito en la España del momento. Lo cierto es que Modesty Blaise era un modelo de heroína de cómic que no tenía nada que ver con otras heroínas que surgieron, las cuales era copias de sus homólogos varones, como Catgirl, Supergirl, Spider Woman o Hulka. No tenía que ver tampoco con las heroínas intelectuales que también fueron bestias negras para el franquismo, por replantearse el orden establecido y abrazar un pensamiento democrático, como Mafalda o la pequeña Lulú. Modesty Blaise era adulta, se movía con su propio código ético cuestionable desde el punto de vista de la legalidad estricta, no tenía reparos en matar o robar, y desde luego era sexualmente libre, insistimos en esta idea, pues Modesty Blaise se comportaba con la total libertad de una mujer del siglo XXI, o de finales del siglo XX, pero que en aquellos años 1960 aún muchos de sus comportamientos eran aspiraciones de la mujer en la sociedad y no sólo en española. Recuperarla ahora en ese sentido quizá ya no tiene sentido, pero el personaje en sí merece la pena, y en ese sentido sí sería necesario volverla a dar a conocer. Se le hicieron un par de películas de pésima calidad y que no captaban bien al personaje. Leí varias cosas de este personaje ahondando en mi investigación sobre la censura en el franquismo, pero la verdad es que me gustó mucho y llegué a leer alguna cosa más. Comparé los ejemplares que pude conseguir con las viñetas de los mismos que el mundo anglosajón ha puesto en Internet a disposición de otros usuarios, la censura en los ejemplares españoles es más que evidente. Además, prácticamente no se publicó casi nada, se publicó excesivamente poco de lo que se publicó en su momento en el resto de Europa y América. Puede que, entre los muchos factores sociales de la época, esa censura hiciera mucho en el freno y el desconocimiento de estos cómic en nuestro país. La calidad del dibujo, los escorzos, los trazos claros, la narración fluida donde las imágenes cuentan mucho más completando los textos de guión... merece la pena. Conseguí los ejemplares en la librería de antigüedades, rarezas y segunda mano Domiduca.

2020 (2 de enero): 40 años camino de los 41.
Estoy leyendo 1 libro.
 
Vampir (Joann Sfar, 2007): El primer volumen de este personaje. Lo compré en el bar y librería El Laboratorio en 2015 ó 2016. El segundo tomo me lo regaló Zia Mei, una de las personas que llevaban adelante aquel lugar, lo hizo al cerrar el local. Se trata de una novela gráfica entrañable sobre un vampiro muy delicado, con gusto por lo clásico y la Literatura, el cual convive con un gato en su castillo. Él tiene una novia con la que mantiene un crisis, porque ella estuvo con otro. En ese momento aparece otra vampiro que se interesa por él. No puedo contar mucho más, porque lo estoy leyendo. Es un libro que rompe tópicos con un sentido del humor sutil y a la vez con un toque romántico que no es empalagoso. Le tenía muchas ganas a este libro y me parece muy buen libro. 

Saludos y que la cerveza os acompañe.