sábado, mayo 07, 2022

NOTICIA 2135ª DESDE EL BAR: REFLEXIONES NUEVAS SOBRE LO DE UCRANIA

Cuando se presenta síntomas de algo por dictaminar y los médicos van descartando las cosas más sencillas, uno se puede aliviar pensando que nada ocurre, cuando en realidad las siguientes pruebas tratarán de ir descartando cuestiones cada vez más complejas, por tanto más graves en su solución, si se haya solución. O bien puede que al final todo sea que desde el principio no se miró en la dirección correcta y todo vuelva de súbito a algo simple y sencillo. Eso ocurre bastante a menudo en todos los ámbitos. 

Han pasado dos meses y pico de guerra en Ucrania y hemos podido escuchar, leer, ver y hacer todo tipo de análisis y de opiniones con las informaciones que nos van llegando. En cuanto a táctica militar, parece consolidado que la combinación de artillería pesada moderna que es usable y transportable por una o dos personas de la infantería ligera que actúan en guerrilla es una nueva modalidad del siglo XXI. El invento es una especie de nuevo bazooka estadounidense que recibe el apodo de "dispara y olvídate", porque los proyectiles que usa son inteligentes y adaptados a ese arma, a diferencia de sus antecesores es capaz de detectar la fuente de calor, o la forma, no lo tengo claro, que desea en un tanque enemigo y de repente desviarse aunque sea en ángulo recto y arrear el bombazo en la torreta del carro blindado que, mira tú por donde qué casualidad, es donde los tanques rusos suelen guardar su munición. En otras palabras, no hace falta que tengas que apuntar demasiado, ni ubicarte en determinada zona respecto al plano del tanque. Pero es que además es eso: artillería pesada que se ha diseñado de tal modo que pasa a ser transportable como si fuera artillería ligera. Por prensa hemos sabido que se usaron por primera vez en Siria, en la guerra contra el ISIS, pero nos hemos enterado de ellos ahora en general, en el común de los mortales. Son tan populares entre la población ucraniana en su defensa frente al ejército ruso que su nombre real, Javelin, comienza a ser puesto a los bebés ucranianos que están naciendo ahora. Lo ha dicho Joe Biden, presidente de Estados Unidos, pero parece confirmarlo también las autoridades y los propios civiles ucranianos. Así que aquí hay una generación de personas que cuando les pregunten por su nombre, Javelin, contestarán que era el nombre de un arma de guerra. Pero la cuestión es que estos Javelin, junto a las municiones, otro tipo de armas, artículos de defensa, informaciones secretas posibles y determinados comentarios han hecho que Rusia en varias ocasiones haya lanzado diversas advertencias sobre que esto podría ser entendido al final como un ataque directo a ellos también por parte de las potencias occidentales de la OTAN y de la Unión Europea.

Más allá, se han venido produciendo en las últimas semanas explosiones en territorio ruso en diferentes fábricas militares, poblaciones cercanas a la frontera y depósitos de combustible. Los rusos dicen que se trata de ataques de ucranianos infiltrados. Zelenski ni afirma ni niega, se ha limitado ha decir que la Historia dirá en el futuro lo que ocurrió. Así de críptico un hombre que por lo general no se calla ante ni una sola cosa de los triunfos ucranianos que ayuden a levantar el ánimo y la confianza en la victoria. Otra posibilidad bien podría ser sabotajes de los propios rusos descontentos con la guerra, algo muy improbable. Otra más improbable: servicios secretos internacionales interesados en debilitar los ataques, lo que supondría un salto hacia la tercera guerra mundial inmediata. Y aún otra posibilidad, ataques de falsa bandera, o sea: por los propios servicios secretos rusos, para que en el momento adecuado se pueda esgrimir como casus belli para declarar la guerra a una escala de consecuencias catastróficas. Putin se ha limitado a decir varias veces estos días que deje la OTAN y la Unión Europea de animar a los ucranianos para que ataquen en suelo ruso o será considerado como un acto de agresión que será contestado en la misma medida, o sea: ataques rusos en suelo de la OTAN o de la Unión Europea para afectar a los intereses ucranianos, lo que nos lleva de nuevo a la tercera guerra mundial. Pero no hay que olvidar que todo esto es dialéctica propia de los tiempos de la guerra fría en sus momentos más calientes, por ejemplo durante la Guerra de Corea de 1950-1953 o durante todo el periodo del Berlín dividido desde 1945 a 1989. 

¿Qué opino yo al respecto? Subrayo opino, que lo más probable es que se trata de grupos guerrilleros ucranianos, tal vez milicianos al margen del ejército regular, y si lo fueran lo camuflarían y ocultarían, que tienen facilidad para operar a uno y otro lado de la frontera y, sin necesidad de que nadie les anime a ello, se han dado cuenta de que todos esos lugares de producción son estratégicos para el abastecimiento de tropas rusas en Ucrania, y dado que les han invadido Ucrania les da igual saltarse la frontera, porque si no se ha dado cuenta Putin, no es una guerra civil, es una guerra internacional y el paso de la frontera por unos u otros es algo implícito en las posibilidades. El problema es que Putin, Rusia, no ha reconocido que esto sea una guerra, sino una intervención militar en un lugar que teóricamente tendría una guerra civil donde los prorrusos habrían sufrido maldades diversas. Por ello, todo ataque ucraniano en suelo ruso Rusia lo toma por agresión inaceptable. Los recovecos de las legalidades que paradójicamente inició Estados Unidos tras 2001. Ni siquiera la Segunda Guerra de Irak iniciada en 2003 recibió de parte de los estadounidenses el calificativo legal de guerra, sino de intervención, de ahí el limbo legal de los presos de Guantánamo. Por todo esto es muy delicado saber quién está provocando las explosiones, qué cobertura tienen, qué armas usan y de quién, quién informa, etcétera. Para poner un ejemplo, durante la guerra civil española, cuando los combates se acercaron a la frontera con  Francia, Francia declaró que una sola bala en suelo francés se consideraría acto de agresión e intervendría a favor de la República, por ello las tropas franquistas recibieron orden de no disparar nunca en dirección directa a la frontera.

Dentro de dos días, el próximo lunes 9 de mayo, Rusia celebrará el aniversario de su victoria sobre el ejército y el gobierno nazi de Adolf Hitler en la Segunda Guerra Mundial, en 1945, que acabó con todos los frentes bélicos que tenían abiertos los alemanes, dejando solo los japoneses, que los estadounidenses finiquitarían en agosto. Muchos analistas, no solo periodísticos, también políticos, militares y hasta de las inteligencias de diferentes países (espías), aseguran que Putin desea anunciar algo significativo a los rusos respecto a Ucrania. El Papa Francisco I ha declarado que a él le ha dicho uno de los simpatizantes de Putin que se trata de la declaración del final de la guerra. Por contra, los servicios secretos británicos dicen que será la declaración de la guerra a Ucrania de modo formal, lo que le permitiría adquirir mayores poderes en Rusia y mandar más tropas y recursos, así como movilizar a todos los rusos. Otros, sobre todo periodistas, abogan porque ante haberse centrado en hacerse con el este y el sur de Ucrania lo que necesita es anunciar que se ha anexionado esa zona ya y que por tanto pueden ir cesando las operaciones, pero para eso necesita Mariupol entera, y se le resiste un puñado de soldados dentro de una acería que la propia URSS construyó tiempo atrás a modo de ciudad subterránea, de ahí que estos días haya redoblado los bombardeos a ese espacio resistente que le podría aguar el anunció del 9 de mayo. Pero lo cierto es que el tono de amenazas y advertencias a todo Occidente se ha reiterado y mucho estos días, incluso han irritado al gobierno de Israel, neutral en todo, al declarar cosas tan surrealistas como que los propios judíos eran los mayores antisemitas. Hasta Putin tuvo que salir al paso de estas declaraciones de uno de sus ministros. Pero no se le agua la fiesta, La India está altamente necesitada de recursos energéticos por culpa de la mayor sequía y ola de calor que hayan vivido, y los precios a la baja de Rusia le son algo competitivo. Por vía de La India puede llegarle dinero, mientras tanto Rusia va mandando tropas a Malí a ayudar allí contra el extremismo islámico, y tal vez posicionarse al sur de Europa, puede que de ahí venga que España haya llegado a acuerdos con Marruecos, pese al espionaje y posiblemente presión de Estados Unidos, la necesidad de crear geoestrategia en África.

 El anuncio europeo de finiquitar recibir gas o petróleo de Rusia en seis meses nos pondría en un escenario de invierno de 2022 muy crudo en todo tipo de problemas, no solo energéticos, también económicos, de desempleo, de paro, sociales, alimenticio, de abastecimiento, políticos, etcétera. La cuestión es que es una política peligrosa. Cortar todo trato económico con Rusia y restablecerlos con otros, sin dejar puertas a la recuperación de esos tratos, no solo deja para el futuro que Rusia pueda sentir no tener necesidad de llevarse bien con el resto de Europa al no tener ningún interés económico importante, además aboca a Rusia a acercarse a China en sus mercados y en lo energético, por tanto unirían todo tipo de intereses comunes, tal vez Corea del Norte, le llevaría a influenciar en África, La India y todo lugar donde puedan. Solo una unión de reciprocidad Rusia-China para el siglo XXI hace de este mismo siglo algo altamente peligroso, más cuando el caso de Taiwán, Hong Kong o determinadas islas pueden ser roces de futuro incierto par la paz. Es un error de tomo y lomo geopolítico que Europa quiera cerrar puertas totalmente a todo acuerdo comercial futuro con Rusia, tal vez no lo sea en cuanto a la dependencia excesiva de combustibles, pero la comida del día no se cocina con un solo ingrediente. 

Estados Unidos ha declarado hace una semana y pico que quiere que de la guerra de Ucrania Rusia salga debilitado en su poder militar para impedir así que se envalentone en nuevas aventuras. Eso implica evidentemente prolongar la guerra para que gaste más y más recursos, y esto empeora, lo cierto es que el suelo y las personas son europeos, no americanos. Europa debería pensarlo. Puede que Estados Unidos esté pensando en lo apaciguada que se quedó Alemania tras gastar todos sus recursos en la Segunda Guerra Mundial, claro que Alemania fue dividida. En ese sentido un prestigioso analista inglés declaró hace poco que quizá eso solo se logre si Rusia sufre tal derrota que sea un revulsivo para toda la sociedad rusa. Tal vez se equivoquen, y digo solo tal vez, ya que si pensamos en la Primera Guerra Mundial, también Alemania quemó todos sus recursos cuando reconoció su derrota en 1918 y supo crecer tan rápido que en veinte años ya estaba de nuevo invadiendo el mundo. El problema no es material, el problema es de conceptos y de visión sobre la vida, el mundo y la convivencia, y en esto, no nos engañemos, hay un peso fuerte de la economía, de la justicia y todas esas cosas hablamos otro día, cuando esté presente.

Otro analista, este de The Guardian, escribía esta semana de cara al 9 de mayo, que lo cierto es que aunque Rusia se quedara el este y el sur de Ucrania estos territorios quedarían en manos rusas solo de manera temporal, tal como ha demostrado muchas de las decisiones tomadas en conflictos de la Guerra Fría, a excepción de Corea del Norte y Corea del Sur, pero es cosa de tiempo su unificación, como el resto de los que fueron divididos en su día. Decía este analista que en términos generales Putin ya ha perdido la guerra aunque materialmente gane esos territorios, porque de fondo ha logrado justo lo contrario de lo que pretendía: el prestigio internacional de Rusia ganado en estos años se ha hundido, ha crecido la rusofobia en el mundo, ha perdido a sus mayores clientes europeos, ha potenciado una mayor unión de la Unión Europea y su organización de cara a un ejército futuro, países neutrales durante décadas ahora quieren ser parte de la OTAN dando sus fronteras con Rusia, países que daban poco dinero a la OTAN ahora han firmado multiplicar ese gasto, el ejército ruso ha quedado en entredicho y los estadounidenses han demostrado no estar tan débiles ni hacerle ascos a los pulsos, como en tiempos de la década de 1950. 

Más aún, ese mismo analista meditaba sobre la poca credibilidad de una Rusia atacando suelo europeo cuando de manera muy evidente no son capaces ni de mantener de manera sólida un terreno de un kilómetro al lado de la propia frontera con Rusia, menos cuando hasta el terreno ruso recibe ataques dentro de sí. Puede que ese análisis sea demasiado optimista, o puede que no, pero es como para reflexionarlo. Puede que el diagnóstico más simple y sencillo sea aún el más fácil de ser el correcto, pese a que Rusia salga diciendo si Estados Unidos da o no da información para que maten a los generales rusos y pese a que haya una extraña ola de suicidios teóricos de magnates rusos que han criticado a Putin y la invasión a Ucrania. Puede que el diagnóstico más fácil, tras verse barcos rusos hundidos, de diez a doce generales muertos en combate, innumerables recursos del ejército ruso destruidos, puede que el diagnóstico sea que para el 9 de mayo lo que necesita Putin es anunciar algo que suene a triunfo para comenzar una paulatina tanda de declaraciones y actos a lo largo de los meses que lleven a que pueda justificar el fin de la guerra como un éxito ruso y, en el fondo, siendo una profunda necesidad de que no haya guerra. 

Aunque también es cierto que mucho se habla en medios de comunicación de ese 9 de mayo, y tal vez simplemente no ocurra nada, solo que en el desfile militar de Moscú, Rusia decida mostrar misiles y "proezas" varias para lanzar un mensaje al mundo, el enésimo, sobre el poder de Rusia si se considera atacada. Y eso, como todos estos desfiles militares que se producen en todos los países del mundo, solo es eso: desfiles militares en los que tras ellos la gente se toma un aperitivo y chimpón nada más, todos en paz y buena compañía. Y ojalá hubiera paz.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

No hay comentarios: