martes, octubre 02, 2018

NOTICIA 1818ª DESDE EL BAR: XVI CERTAMEN DE PINTURA RÁPIDA AL AIRE LIBRE CCOO-ALCALÁ DE HENARES

El pasado domingo 30 de septiembre se celebró el XVI Certamen de Pintura Rápida al Aire Libre organizado por el sindicato Comisiones Obreras (CCOO) en Alcalá de Henares, que incluía a la vez el III Certamen Infantil. Esta modalidad infantil restringía a los participantes a la mañana en la Plaza de Palacio. No hacía mal día y parecía haber muchos más participantes infantiles que otros años precedentes. Dos niñas incluso usando lienzos en lugar de hojas. Las niñas y niños usaron ampliamente su imaginación cada uno a su modo.

Una de las creaciones infantiles que más me llamaron la atención fue la percepción que tuvo una niña sobre un paso de cebra de la Calle Santiago. Sin duda desde su estilo forzosamente näif, demostraba una visión estética  que puede darle cierto futuro en Bellas Artes. Así mismo dos visiones de espadañas y de la Plaza de Cervantes, cuyos encuadres apuntan ya a una visión adulta, y que estaban pintados con la dificultad de que usaron pinturas pastel. Tenemos el preciosismo de una rosa, que es lo que a una niña más le gustó, no obstante estábamos en una zona ajardinada, y que demuestra la sinceridad de las miradas jóvenes, más allá de cualquier otra posible imagen quizá más pensada y menos sentida. El surrealismo de un ojo y el horizonte monumental alcalaíno nos delataba un gusto por el surrealismo de una niña ya algo más crecida, a la que le faltaban ya pocos años para entrar en el certamen adulto. O también de un mundo imaginativo de un astronauta entre los planetas, pintado por un niño que si había ido allí era para pintar, y allá esas penas por los monumentos de Alcalá de Henares, que a fin de cuentas los niños lo que quieren es divertirse, y lo demás es del mundo de los adultos. Por ello, uno de mis favoritos fue la lagartija Simón. Bien es cierto que el centro de Alcalá cuenta con numerosas lagartijas. Simón es la lagartija mejor de todas ellas. Este me entusiasmó otra vez por lo que era la pureza de la mirada infantil, interesada en lo que le interesa, y no en lo que le dicen que debe interesarle. Estas obras no ganaron, ganaron otras, aunque recibieron accésit, como todas las obras infantiles. Pero creo que entre estas obras había claramente obras ganadoras. En todo caso, es peligroso hacer concursos infantiles de este tipo, pues a la vez que se incentiva al ganador, se podría desincentivar al que no se ha denominado ganador, y eso en el mundo infantil puede cambiar cursos completos de la vida futura. Yo le plantearía a CCOO replantearse la parte infantil del certamen, tal vez reconvertirla a otra cosa.


El concurso de los adultos tenía unos márgenes espaciales más abiertos en torno a calles y plazas del distrito centro, sin bien, tal como ya pasó el año pasado, había lugares interesantes del casco histórico que quedaban fuera.

La participante que intuyo la más joven de entre los adultos se colocó en la Calle de la Victoria. Ella optó por presentar dos cuadros a pastel de los que hizo previamente bocetos, soy testigo de ello, la desee suerte. Me gustaba como estaba trabajando su obra. Si bien sus cuadros eran más figurativos, más dibujo, su tendencia a los ocres y las palideces me recordaban a los pintores callejeros de las calles de Lisboa que te venden sus visiones de la ciudad a acuarela. Tiene algo de fotografía antigua. Me interesa, me gusta, aunque sean unas visiones formales, son visiones formales con un algo bucólico sorprendente en la juventud de la artista, por cuanto aún no tienen sus ojos las cicatrices del tiempo, pero quizá no tan sorprendente por cuanto a que probablemente esta chica tenga una intuición artística prometedora y aún por dar su visión más personal, su estilo más propio. De todos modos, esta chica, como otros creadores del día, tienen algo que ya de por sí es meritorio: cumplía con las normas del concurso de estar pintando al aire libre y delante de lo que quería pintar, usando la realidad por modelo, indiferentemente de si a esa realidad le añade un boceto previo hecho por ella misma esa misma mañana o si, tal como parece que ahora dejan las normas del concurso o bien la vista gorda de los jueces, una fotografía a modo de boceto. Esta chica hizo su obra totalmente con el espíritu con el que nació este certamen, y tal como parece que está tomando el rumbo esta convocatoria en los años más recientes, esto debiera darle puntos extra a la hora de ser juzgada.


Como cada año, salvo el año pasado que tuve que delegar esa función (Noticia 1743ª), paseé por la ciudad viendo a los artistas pintar, con la idea de ver luego por la tarde todas las obras expuestas en la Plaza de los Irlandeses y ver quienes eran los ganadores. A mí me da la sensación de que hubo menos participantes adultos que otros años. Pero, sinceramente, una parte importante de cuadros presentados no los vi siendo pintados en las calles durante la mañana, mediodía y la parte previa de la tarde a esa presentación final. O yo me volví ciego o los pintores invisibles. Por eso digo que cuadros como los anteriores de aquella chica necesitan de un reconocimiento extra por el mero hecho de cumplir con el espíritu y las normas del concurso. Y los jueces, si no vigilaron como debieran, necesitan hacer autorreflexión y autocrítica de su labor. Del mismo modo que se presentaron cuadros que por razones muy obvias y evidentes eran imposibles de haber sido pintados ante la realidad que veía el pintor ante sí. Por ejemplo, el pintor ganador como Artista Local, Hugo Martínez, elegido por los mismísimos miembros del jurado, este año compuesto por tres mujeres, era una vista aérea del centro de la ciudad imposible de obtener desde la calle, imposible de obtener desde ninguna torre ni edificio, porque no existe alguna desde la perspectiva que presenta, y desde luego no hubo dron volando, ni globo aerostático, ni helicóptero. Muy evidentemente su modelo era una fotografía aérea, y, por otro lado, yo no le vi pintando en la calle. Si el propio jurado premia como artista local un cuadro que evidentemente se salta las normas del propio espíritu de este certamen, ¿qué invita en los próximos encuentros a participar? ¿Qué invita a participar en la calle si se participa? Coges tu lienzo y te vas a tu casa, pintas en tu casa lo que te venga en gana, y luego lo presentas a la hora indicada en Plaza de los Irlandeses. Por muy bueno que sea el cuadro técnicamente, por muy original, por muy buen cuadro que sea, si se salta el espíritu del concurso, todo mérito que pueda tener cae en un demérito profundo. Lo siento, pero yo lo siento así. El cuadro puede gustar, o no, pero no cumple con lo que debería ser este certamen. Yo al menos lo pienso así. No se le debería haber premiado cuando por otra parte muchos otros participantes que estuvieron todo el día en la calle pintando, a la intemperie, ante la gente y apañándoselas como pudieron con la comida a la hora de comer, se ceñían a las normas del certamen de pintar lo que estaba ante sí, al estilo y del modo que sintieran mejor, pero ante sí. No obstante, otro de los premiados, ubicado en la Calle Colegios, sí cumplió con ese espíritu. Realizó un buen trabajo, no tan vanguardista como el anterior citado, pero con una cierta potencia, tal vez un tanto de postal antigua, pero bonito.

Por lo general este año, también es cierto, se ha tendido más a un gusto por cuadros figurativos, costumbristas, que podrían entrar fácilmente en una guía pictórica del Alcalá turística. De lo más destacable en este sentido, tal vez, las personas paseando por los soportales de la Calle Mayor, obra que su autor pintó rodeado de mesas de bares llenas de gente bebiendo, comiendo y vociferando, por lo que parece que retrata más una realidad idealizada que real hoy día. Una realidad más de otra época no muy lejana o incluso de primeras horas de la mañana, antes de ser absorbido por los bares.




Los cuadros menos clásicos, buscando la vanguardia, contaron con varios cuadros hechos a mancha de óleo o de acuarela, depende de la obra, aunque entre estos pudimos ver un cuadro muy geométrico y de pincelada plana de la fachada de la Universidad de Alcalá, muy agradable a la vista, bastante formal, que expresaba sosiego por sus colores, que eran su principal baza, más que la forma de la Universidad. Es un ejemplo claro de cómo el artista interioriza lo que quiere expresar usando la temática que le proponen. Hubo otro que usando el horizonte de la Plaza de Cervantes colocó a las personas viandantes por el azul de cielo, en claro homenaje o referencia a la obra del afamado Juan Genovés, que ya cuenta con su propio homenaje en un mural al norte de la ciudad. El cuadro que se llevó el primer premio era pura mancha mostrando una ciudad casi como un bosque por donde paseaban las personas, creo que debía ser la Plaza de Palacio. Y otro de los ganadores, un poco menos vanguardista, se ubicaba de nuevo en Plaza de Cervantes, daba mucha importancia al juego de luces entre una luz de tarde y cielo clareado, y una oscuridad en el jardín. Esta luz me llama la atención, pues la luz de la mañana sería contraria a la luz que muestra, de hecho la luz que muestra sería de atardecer, horas en las que ya no se estaría participando en el concurso. Todo sea que el pintor, que sí estaba en la plaza pintando, cambió el juego de luces para mostrar la que él creyó mejor.





















Los participantes que estuvieron en la calle tuvieron un buen día. Admirados por los viandantes y con numerosas personas hablando de sus obras. Este certamen, que comenzó siendo un acto propio de CCOO con colaboración del ayuntamientos y algunas empresas ubicadas en Alcalá, como El Corte Inglés,  se ha hecho un hueco reconocido como acto cultural propio de la ciudad. Es evidente que su celebración ha ayudado mucho a que los alcalaínos se acerquen más a los creadores de la ciudad y a aquellos otros que vienen de fuera a participar. evidentemente los turistas aprovechan de rebote, esperemos que no sean los turistas los que terminen dictando el camino de este concurso que, sí, es cierto, este año fue algo más flojo, dejó algún sinsabor, y ha perdido en esta convocatoria una buena parte de artistas que arriesguen más. Había un exceso de creadores que se notó que querían ir a lo seguro, a lo que ellos creían más asumible de ser premiado, esto es algo figurativo y amable, tan del gusto de mostrar un Alcalá bucólica que, lo lamento, muchas obras perdían el alma que pudieron tener.  


Se juntan aquí artistas más experimentados, otros más bien aficionados, otros más profesionales, otros más aprendices, otros más autodidactas, otros más de academia, otros más bien diseñadores y arquitectos, unos más formales, otros más vanguardistas, y en el fondo también sirve para que se conozcan entre ellos. Lo que nazca de esos encuentros ha de ser cosa de ellos, pero desde luego este certamen anual es también una herramienta para que se dé el hecho. Este año no hubo casi nombres conocidos a nivel local, pero eso no es tampoco algo vital, pues el protagonismo en estos certámenes es "el todos" y no "los individualizados".  Ahora nos queda esperar hasta la próxima exposición de cuadros, he de imaginar que ya en sala de exposición o en bar.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

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