sábado, diciembre 17, 2016

NOTICIA 1666ª DESDE EL BAR: EL ÚLTIMO PERIÓDICO DIAGONAL

Ayer repartí el último periódico Diagonal. El periódico, de carácter estatal y quincenal, acaba así su andadura después de doce años de existencia. Aunque no es en realidad un final, si no una transformación, como la del gusano en mariposa. El periódico comenzó en papel y se mantuvo en papel desde finales de 2004, aunque el número 1 ya estable es de mayo de 2005. Pocos años tardarían en saltar también a las páginas de Internet y sus noticias inmediatas, para poder centrarse más en los reportajes y en los análisis de profundidad. Su cabecera deambuló de ese triángulo rojo con un triángulo negro ocupando toda la zona superior a dejar este diseño a un espacio más pequeño, pero vistoso en la zona superior. Definitivamente ese diseño de cabecera original quedó para encabezar en páginas interiores el listado del equipo editorial, dejando en la portada el nombre de Diagonal, sin más acompañamiento. 

Diagonal nació de una cooperativa de periodistas y otros profesionales que venían de diferentes medios de comunicación. Se constituyeron como nuevo medio de comunicación sin jefes. Todo se decidía y decide entre todos. Eligieron una linea editorial claramente comprometida con la izquierda política, con lo social, con los colectivos progresistas, con las asociaciones de ciudadanos, la memoria histórica, el ecologismo, el feminismo, el sindicalismo, la solidaridad y las igualdades y proyectos educativos e insertivos. No admitieron publicidad de empresas que no tuvieran un código ético claro, por lo que nunca pasaron por sus páginas ni por sus ingresos anuncios de prostitución, de empresas con abusos laborales contra sus empleados, empresas que usaran trabajo infantil en otros lugares del mundo, empresas contaminantes, empresas metidas en asuntos militares, etcétera. La mayor parte de sus ingresos fue gracias a sus suscriptores. Era un periódico que se mantenía gracias a ellos. Yo soy uno de ellos, uno de sus cinco mil suscriptores.

Pero de todo eso ya hablé bastante el pasado mes de marzo, cuando organicé una presentación en la Librería Diógenes de Alcalá de Henares, donde se venden ejemplares sueltos sin necesidad de estar suscrito (Noticia 1583ª). Como dije por entonces yo conocí el periódico en la primavera de 2005, a través de un excompañero de la Universidad en la Facultad de Filosofía y Letras. Yo realizaba entonces o bien los cursos presenciales del doctorado de Historia o el curso de aptitud pedagógica. Desde entonces fui lector ocasional en papel cuando lo compraba en Madrid capital o en algunos lugares de Alcalá que los vendían, como pueda ser hace años, ya no, en Alcalá Cómic o en algún quiosco de prensa ya desaparecido. Cuando el historiador Julián Vadillo comenzó a trabajar dentro del colectivo como parte de la plantilla me fue aún más fácil adquirir ejemplares, poco más o menos que a la vez me era más accesible consultarlo en Internet. A través de Diagonal he podido saber de acontecimientos, pactos, noticias, asociaciones y otras cuestiones que a veces meses más tarde salían reflejados en los medios de comunicación más vistos y leídos, sólo que de una manera tal que en lugar de explicarte todo lo que te habían explicado ya en Diagonal, se te mostraban esas noticias de una manera sesgada y claramente dirigida a crear un estado de opinión que, en Diagonal, no se reflejaba. Gracias a Diagonal yo he podido saber de las Plataformas de Afectados por la Hipoteca antes de que estas se popularizasen en 2011, he sabido de Podemos de primera mano lo que realmente decían y pensaban, he sabido del TTIP antes de que los grandes medios hablaran del TTIP, he leído otros puntos de vista sobre las políticas para el final de determinadas lacras, y así podría seguir con muchos temas.

En 2010 y en 2012 hice las huelgas generales participando de manifestaciones y actos en Guadalajara, Alcalá de Henares y Madrid junto a un amigo y a Vadillo, pasamos por entonces por la redacción, aún en Lavapiés en esas fechas, para dar las noticias de lo que habíamos visto, ya que Julián trabajaba allí. Comimos allí. La redacción estaba en ebullición constante. En noviembre de 2013 mi situación económica y laboral era ya tan mala que Diagonal me ofreció realizar a modo de ayuda el reparto en bicicleta en la ciudad de Alcalá de Henares. Desde entonces he realizado treinta y cinco repartos a suscriptores complutenses. He dado prensa que me sobraba, con permiso de la editorial, a algunos bares de la ciudad interesados en que se leyera esa cabecera en su establecimiento, como pudieron ser El Perro Verde, La Chata, La Ruina y El Laboratorio. También he buzoneado en busca de nuevos suscriptores, o regalado a personas que pudieran estar interesadas o que no tenían dinero ni para un periódico pero que estaban interesados en leer. Organicé la presentación en Librería Diógenes de este año. Hice un poco de comercial y de relaciones públicas en Alcalá, aparte de repartidor, también porque el proyecto me gusta y me gusta ser parte de él de este modo. Leo en el número especial final que han publicado que los repartidores en bicicleta aparecen como los de la asociación A Toda Viela. Yo no soy de A Toda Viela. Como mucho una vez intercambié periódicos con el Taller de Bicicletas ubicado en un café de la ciudad de parte de una asociación de gente que participa además en Bicicrítica, pero tampoco soy de ellos. Yo soy yo. Nada más. Como imagino que serán otros repartidores de otros lugares. Parecemos silenciados en ese periódico especial, pero existimos. Me hubiera dado igual repartir andando, de hecho andar deja todavía menos huella ecológica que la bicicleta, pero la bicicleta es algo pragmático, más rápido y visualmente una invitación a otros ciudadanos a que abandonen la contaminación de los automóviles por el uso de la bicicleta en ciudad. Ecológico. Por cuestiones de tráfico, su disposición y tránsito en nuestros carriles, y de lejanía no repartí a los barrios de Espartales Norte, Residencia Universitaria y a la cárcel Madrid I y Madrid II (Alcalá-Meco), donde había suscriptores, aunque prácticamente todos los suscriptores de Alcalá viven en el resto de la ciudad, a la que sí repartí y reparto. La ayuda económica es baja, pero ayuda a mitigar el pago de Internet en mi casa, la de mi madre, y con ello poder buscar empleo. También por ello estoy agradecido a Diagonal. Ahora las cosas se complicarán, porque el cambio que va a haber, la transformación del periódico en otro nuevo, implicará que pase a ser un periódico de Internet y publicación en papel quincenal a un periódico de Internet y publicación en papel mensual. Serán menos repartos, menos dinero, con lo que esa ayuda social que planteaba el proyecto original queda menguada y en buena parte desdibujada hasta casi caer en lo simbólico más que en lo práctico.  Ya se verá cómo será el futuro.

En 2014 tuve el honor de ser invitado a colaborar en la escritura de un número especial con motivo de que se cumplían los cien primeros años del acontecimiento histórico de la Primera Guerra Mundial. Pude publicar a dos páginas completas un artículo sobre la Literatura que nació de esa guerra. Lo publiqué en julio de 2014 junto a artículos de otras personas que conocía. Se llamó "El día que fusilaron a las palabras", y se publicó necesariamente sesgado para que pudiera caber. El resultado no es muy bueno, por ello lo publiqué completo en esta misma bitácora de Noticias de un Espía en el Bar. Aquel artículo me dio pie para que me pusiera a escribir una serie de relatos de ficción sobre aquella contienda, de carácter antibelicista. Aquellos relatos se publicaron este año 2016 en libro, gracias a la editorial Atlantis. Se llamó Relatos de la Gran Guerra, disponible en cualquier librería que se encargue, también en Amazon o en Casa del Libro. Llegué a firmar libros en la Feria del Libro de Madrid este año, y también lo presenté en el Centro de Arte Moderno de Madrid capital, pero ninguno de la redacción vino a verme o a compartirlo, aunque les avisé, sólo Julián por mi amistad con él. Tampoco hablaron del libro en el periódico a pesar de haber salido fruto del desarrollo de un artículo en sus páginas casi dos años antes, en realidad un año y medio o poco menos. No importa, no están obligados. Yo sigo estando agradecido por la oportunidad, y seguiré colaborando si se puede y si, en concreto para otro artículo, me lo vuelven a pedir, aunque sospecho que dado que se unirán con otros medios, sus páginas van a estar ya muy solicitadas de gente que escribe.

Diagonal celebró algunas fiestas y actos solidarios en el espacio de  La Tabacalera, de Madrid, a alguna fui. Cedían además mediante un alquiler parte de su espacio para poder celebrar reuniones o conferencias algunas asociaciones y grupos que necesitaban de ello. Eran por tanto una mezcla de periodismo y activismo. Tanto que su cobertura de los sucesos del 15M de 2011 les llevó a múltiples conflictos con la policía por ejercer su derecho a la información, especialmente los fotógrafos y aún más este año con la Ley Mordaza.

Diagonal se fusionará y colaborará ahora con una gran cantidad de medios de comunicación independientes, como por ejemplo La Marea, Periódico 15M, Pikara Magazine, El Salmón Contracorriente, Viento Sur y muchos más. Consultaron para ello a los suscriptores, aunque no consultaron los términos concretos, si no tan sólo si queríamos sí o no que se produjera ese gran salto que proponían para 2017. Dijeron los términos que ellos fueron acordando desde verano, pero no dieron la oportunidad de votar si ó no a cada uno de esos términos. Los suscriptores mayoritariamente dijeron sí al cambio, aunque doy fe que personalmente mucha gente de Alcalá me dice que no les gusta nada la idea de que pase a ser de quincenal a mensual la edición en papel. A partir de este momento del cambio los suscriptores también seremos personas con voz y voto en determinadas decisiones de la marcha del periódico, aunque no sé muy bien cómo. Para poder afianza esta realidad necesitan alcanzar la cifra de 10.000 suscriptores.   En febrero nos harán llegar una especie de número 0 para que veamos cómo es, y en abril se comenzaría a publicar la nueva publicación con su nueva cabecera. La idea es llegar a más lectores y realizar un periodismo más del día a día en Internet y más de reflexión y análisis en papel. Se desconoce el nombre que tendrá esa cabecera, ya se dará a conocer.

Sea como sea, a mí Diagonal siempre me ha dado un buen resultado periodístico. Sus análisis son más cercanos a la realidad de la calle que los análisis que suelen salir de los grupos PRISA, Vocento y otros. Diagonal acaba su andadura, pero no para desaparecer, si no para transformarse en otra cosa que sin abandonar su espíritu llegue a más gente y mejor. No hace muchas semanas Pablo Iglesias mencionó esta fusión y algunos medios de comunicación como El País hablaron de esas declaraciones como si el nuevo medio fuera un invento de Unidos Podemos para controlar la prensa y los medios. Nada más lejos de la realidad. Diagonal nunca se ha atado a ningún partido ni sindicato, ha sido siempre crítico con todos, a pesar de ser una línea editorial de izquierdas. El salto a una nueva cabecera nace de la iniciativa de estos periodistas, de nadie más. Si bien es cierto que se podría correr el riesgo de aproximarse demasiado a la opción de Podemos, la variedad y libertad de opiniones en el periódico hace que esto quede neutralizado, al menos en parte.

He repartido Diagonal desde noviembre de 2013 hasta este mes de diciembre de 2016, treinta y cinco repartos, tres años y dos meses de andadura con ellos ya no sólo como lector si no también como repartidor, trabajando con el proyecto. Ahora me siento parte de ese proceso de cambio y comenzaré el reparto del nuevo periódico en cuanto esté listo para salir a la calle. ¿Conseguirá suscriptores nuevos, no lo hará, perderá o no? No lo sabemos, pero aquí andamos en el tránsito, aunque ellos desde la editorial y yo desde su reparto, al menos mientras este sea, o me sea, viable.

Saludos y que la cerveza os acompañe