sábado, diciembre 10, 2016

NOTICIA 1664ª DESDE EL BAR: LOS 100 AÑOS DE KIRK DOUGLAS

Desde El extraño amor de Martha Ivers (Lewis Millestone, 1946) hasta Ilusión (Michael A. Goorjian, 2004), o bien si contamos no una película largometraje de cine si no una película largometraje para televisión: hasta Los asesinatos del Empire State (William Karel, 2008), transcurrieron noventa y una producciones de cine y televisión en las que apareció Kirk Douglas como actor, a las que hay que sumar las treinta que produjo, las dos que dirigió, las dieciséis donde participó de la banda sonora, dos a las que escribió el guión, cincuenta y siete en las que apareció con imágenes de archivo, una en la que estuvo entre otros actores, pero que no tenían personaje, ciento sesenta y tres apariciones como él mismo, y cuatro películas en las que recibió agradecimientos por diferentes contribuciones. Kirk Douglas, que cumplió ayer 100 años de edad es uno de los actores vivos que nos unen con la llamada Edad de Oro del Cine de Hollywood. ¿Quién no ha disfrutado con alguna de sus películas? De entre todas las personas que llegan a cumplir cien años, descubrir que Kirk Douglas es una de ellas es una sorpresa que me fue muy agradable. Yo le creía muerto, pero confundía la muerte de Paul Newman en 2008 con la suya. Verle ayer en los telediarios fue algo muy sorprendente. 

Yo le descubrí a través de la televisión pública estatal. Cuando yo era niño sólo existía esa televisión, que a menudo ponía cine antiguo, por entonces menos antiguo que ahora. A través de Televisión Española 1 se podían ver películas de sobremesa los fines de semana. Allí por ejemplo descubrí obras como Los Vikingos (Richard Fleischer, 1958) o en alguna Semana Santa Espartaco (Stanley Kubrick, 1960). Televisión Española 2 también emitía películas en noches temáticas. Estas buscaban un cine más de culto y menos familiar o de espectáculo. Además, solían ser comentadas en referencia al asunto que trataban. Una noche vi por primera vez allí Senderos de gloria (Stanley Kubrick, 1957). Los canales públicos autonómicos vendrían en la segunda mitad de los años 1980, y con ellos la transmisión de innumerables películas del Oeste, aunque por entonces estas estaban reservadas para los fines de semana, no para todas las tardes de días laborales. Ponían una el día que tocaba, no dos. Era otra cosa, otra parrilla de programación. Recuerdo con claridad haber visto en Telemadrid películas como El día de los tramposos (Joseph L. Mankiewitz, 1970) o 20.000 leguas de viaje submarino (Richard Fleischer, 1954). Con el comienzo de los años 1990 empezaron los canales estatales de carácter privado. Estos no se caracterizaron tanto por emitir películas antiguas en principio, buscaban las novedades y las películas de bajo presupuesto. Con los años 2000-2010 comenzó la televisión digital terrestre y con ella sí se volvieron a emitir innumerables películas antiguas, entre ellas muchas de Kirk Douglas. Entre tanto el propio Douglas seguía haciendo películas de cine, como Los codiciosos (Jonathan Lynn, 1994).

Kirk Douglas es un actor que une a un gran número de generaciones en aventuras y sueños de cine. Yo mismo recuerdo que era mi padre el que nos hablaba de sus películas, probablemente porque viera más de una en el cine en su juventud, en los años 1960 y 1970, aunque ignoro cuáles, probablemente más de una del Oeste, pues no me lo imagino yendo a ver Saturno 3 (Stanly Donen y John Barry, 1980), aunque también le gustase el género de la ciencia ficción. Me cuadra más que fuera a ver al cine Ataque al carro blindado (Burt Kennedy, 1967), sobre todo porque en esa película también trabajó John  Wayne, actor que le gustaba bastante, o una de la guerra mundial, como La sombra de un gigante (Melville Shavelson, 1966). Lo cierto es que las películas extranjeras no solían llegar a España la misma fecha del estreno en Estados Unidos, no es que pudieran tardar meses durante los años del franquismo, es que podían tardar a veces uno, dos o tres años de retraso, algunas ni llegaban a las pantallas españolas. Una producción de 1967 podía estrenarse en España en 1970 y no ser raro. Esta forma de estrenar cine en España no fue exclusivo de aquellos años de dictadura, también ocurría en los años 1980 y en parte de los 1990, por entonces el retraso podía ocurrir de un año. Que los estrenos en España se produzcan a la vez que en Estados Unidos es algo relativamente reciente, muy propio del siglo XXI. Más aún, en los años en los que mi padre descubriría en pantalla grande a gente como Kirk Douglas tampoco era inusual que una película se mantuviera varios meses en cartel, proyectándose, cosa que ahora no es tan común, aunque a veces se dan casos, por ejemplo con El puente de los espías (Steven Spielberg, 2015). La cuestión es que Kirk Douglas aúna generaciones, por retomar el tema. De aquellas aventuras que pudieron apasionar a mi padre, vino que nos hablara de sus películas. Yo creo que padre e hijos coincidiríamos en que destacaríamos las ya citadas Senderos de gloria y Espartaco

Cien años no son pocos años y los ha cumplido alguien que ha fomentado buenos momentos en millones de vidas ajenas. Seguro que de toda su filmografía se podrían contar millones de historias anónimas de los espectadores que fueron a verlas. Habrá quien con él iniciara un amor, o lo rompiera. Quien se ha acercado más a sus padres o a sus hijos. Quien se haya inspirado para iniciar carreras cinematográficas. Quien le haya ocurrido algo extraordinario, para bien o para mal, al ir a verle, tanto como para recordarlo aún hoy. Quien viviera en su piel las aventuras que no tenía en la propia. Quien se haya vestido o peinado como él. Quien haya pronunciado sus frases interminables veces. Quien haya llorado con lo que le pasó a un personaje, o quien haya reído, solidarizado, empatizado, lo que sea. Yo por ejemplo he de decir que Espartaco tiene un antes y un después a como veo su final tras la muerte de mi pade. Obviamente la vida del gladiador Espartaco y su muerte no tiene nada que ver con las de mi padre, pero algo tiene ese final que me trae recuerdos personales propios y me resulta más emotiva. Antes la veía desde la perspectiva del historiador, de la aventura, de la épica, ahora le sumo otra, la de la empatía, y en algún momento la empatía con la causa perdida.

Kirk Douglas ha cumplido 100 años y quería rendirle este homenaje, estas reflexiones. Sus películas son todo un mundo. Gracias, Kirk.