jueves, abril 14, 2016

NOTICIA 1590ª DESDE EL BAR: EL SER Y EL NO SER

Es 14 de abril y como cada año escribo sobre la república. Unos años lo hago en la fecha exacta y otros a veces dejo pasar un par de días. Este año es un aniversario bastante redondo. Se cumple el 85º aniversario del advenimiento de la Segunda República española y a la vez el 18 de julio será el 80º aniversario del comienzo de la guerra civil que mediante un golpe de Estado, en principio frustrado, finiquitó aquel periodo democrático y dio comienzo en 1939 a la dictadura nacionalcatólica del general Franco, con origen y esencia fascista como una de las principales familias políticas que la sustentaron. 

Este año es un año peculiar en el que este aniversario se produce en un momento de la monarquía parlamentaria actual en el cual estamos estancados en un gobierno en funciones que, en teoría, debería ejercer sólo administrativamente pero que en la realidad ha aprovado ya una cantidad alta de medidas que algunos dudan, o dudamos, que sean atribución de un gobierno en funciones. 

Hoy hay un par de eventos conmemorativos en Alcalá de Henares sobre este hecho, entre ellos un par de videoforums en diferentes lugares y por diferentes iniciativas ciudadanas, uno de ellos dedicado al documental Las maestras de la República (Pilar Pérez Solano, 2013) y otro a Tierra y libertad (Ken Loach, 1995).

Hoy podría ser uno de esos días en los que podría hablar de algún aspecto de la República, o de relacionarlo con la actualidad. Pero no tengo muchas ganas de nada en general. Lo siento por el lector. Quizá simplemente este año deje reseñada la fecha, poco más. 

Ayer estuve paseando por la Plaza de Cervantes, por un momento me vinieron a la cabeza los viejos negocios que había en los años 1980, cuando yo era niño, en los lugares donde ahora hay otro tipo de negocios. Una tienda con cómics, una tienda de maquetas, el portal donde vendían lotería y a la vez periódicos y caramelos, la fábrica de patatas Calleja, que también era churrería... El pasado se borra cuando nadie habla de él, cuando nadie lo recuerda, o cuando el que lo recuerda no deja un rastro para conocerlo a los que vienen detrás, o incluso para sí mismo. Borrar el recuerdo, sustituir el origen de algo por otro algo o por otro alguien, eso borra no sólo la memoria, también el pasado, la existencia de algo vivido y de la persona. Falsea la realidad, pero construye una nueva realidad que no sospecha nada de dónde surge ella misma. Lo que no se sabe, lo que no se conoce, lo que se ignora, no existe. Escribir algo para alguien y por alguien y de repente tiempo después reescribir eso mismo para otro alguien, ocultando la existencia del primer alguien, o del primer algo. Falsear la realidad incluso para uno mismo, eso mata el pasado. El historiador reflexiona sobre estas cosas porque sabe que no siempre logra saber si no estará historiando sobre algún rastro borrado e imposible de conocer, por tanto construyendo una realidad diferente a la realidad original. Además se sabe que la gente que recibe esa realidad, en su mayoría, ni se plantea ni reflexiona sobre el origen de las cosas o del algo. Ay, la complejidad del ser está también en luchar contra el no ser.