miércoles, febrero 17, 2016

NOTICIA 1566ª DESDE EL BAR: REVOLUCIONARIOS FRANCESES EN ALCALÁ DE HENARES AL CORTARLE LA CABEZA A LUIS XVI (1 de 3)

Este año hará dos años que nos reunimos un conjunto de historiadores en el encuentro bianual de los historiadores del Valle del Henares. Era el XIV Encuentro de Historiadores del Valle del Henares. Le dediqué por entonces varias entradas, de las cuales la que incluía un breve resumen de lo que había sido el acto con breves resúmenes y referencias de algunas de sus conferencias era la Noticia 1415ª. El Instituto de Estudios Complutenses publicó el libro de actas en el mismo año 2014, pero no publicó por Internet su índice hasta 2015, se puede consultar por aquí lo que contiene ese libro de actas, consultable en la biblioteca y archivo municipal de Alcalá de Henares, entre otras. Supongo que se puede comprar, aunque no lo sé, ni tampoco sabría decir cómo ni dónde, tal vez las respuestas las tenga la propia Intitución de Estudios Complutenses. En todo caso, en esa página del índice se puede seguir el resto de índices del resto de libros de actas de todos los encuentros habidos hasta la fecha de historiadores del Valle del Henares. 

Salvo las referencias pequeñas que hice yo mismo en esa Noticia 1415ª y salvo ese índice del Libro de Actas, no había nada más por Internet. En todo caso el Pitufo Rojo llegó a publicar el 6 de marzo de 2015 un extracto de la investigación y conferencia de Ángel Carrasco Tezanos sobre el movimiento comunero en Alcalá de Henares. Se pude leer por aquí. Más allá todavía, para los lectores interesados publicó el texto completo en pdf, se puede leer por aquí, se llama La revolución de las comunidades de Castilla en Alcalá de Henares (1520-1521), del citado Ángel Carrasco Tezanos. Ignoro si alguien más ha publicado algo más, aunque uno de los historiadores participantes, Pablo Morterero Millán, siguió sus investigaciones en 2015 y publicó un artículo en Anales Complutenses sobre el magisterio de María Felipe y Pajares en Alcalá de Henares en el último tercio del siglo XIX, que él publicó en Internet por aquí

Como quiera que yo mismo también investigué y publiqué tres asuntos históricos de la ciudad novedosos, como casi todas las conferencias que se dieron en aquel 2014, hoy quiero compartiros una de ellas acerca de la presencia de revolucionarios franceses en Alcalá de Henares en 1793, cuando le cortaron la cabeza al rey de Francia Luis XVI. Un asunto que anticipa una gran cantidad de nombres y de hechos que en mi opinión como historiador adelantan la presencia del liberalismo y de las ideas revolucionarias en la ciudad quince años antes de lo que se le suele otorgar con la invasión de Napoleón Bonaparte de 1808, además, nos indica que la ciudad no era tan conservadora como el tópico popular nos ha querido decir desde hace dos siglos. No obstante, fue el Colegio de Málaga de la Universidad de Alcalá, hoy Facultad de Filosofía y Letras, el que acogió liberales y revolucionarios con testimonios escritos antes de que se recoja algo así en la Universidad de Salamanca. Incluso durante el trienio liberal de 1820-1823, cuando se quiso explicar y propagar la constitución de 1812 a los ciudadanos. Pero sin adentrarnos en estos temas, ahí os dejo con la primera entrega de tres de esa conferencia, que, por supuesto, se puede consultar en el Libro de Actas del XIV Encuentro de Historiadores del Valle del Henares, 2014. Cuya conservación en papel es importante para la posteridad y reconstrucción de nuestra Historia, inserta en la común de las sociedades y de España. De todos los artículos que se publican por parte de la Institución de Estudios Complutenses y del Foro de Historiadores del Valle del Henares sería importante que alguien algún día hiciera un trabajo de conjunto para poder crear una Historia de Alcalá de Henares actualiada. Yo creo que se podría hacer una obra que fuera completando la labor que ya iniciaron gente como Manuel Azaña, Gutmaro Gómez y Julián Vadillo por citar algunos de los que han hecho una labor de explicar una Historia total de la ciudad que, entre los tres, aunque hay muchos más historiadores de asuntos parciales, concretos y muy acotados en el tiempo, llegan hasta 1939. Los artículos del foro de historiadores del Valle del Henares pueden ayudar a completar muchas de las obras escritas y a poder escribir, junto a muchos libros publicados últimamente un volumen más que complete todos estos, e incluso que se pueda atrever a historiar la dictadura de Franco en la ciudad, la Transición y la actual monarquía parlamentaria, que son asuntos que pareciera que hasta la fecha nadie se atreviera con ellos de forma directa y global, aunque alguna cosa parcial hay, como por ejemplo la represión de los maestros y la de los funcionarios o la explosión del polvorín en 1947, algo del aeródromo, poca cosa más, salvo colecciones interminables de fotografías que, aunque valiosas, por sí solas no explican muchas cosas. 

Sin más, ahora sí, os dejo con la primera parte de tres de aquella investigación que hice y que pude publicar en 2014. Si se pudiera ya os compartiría las otras dos que hice en aquel XIV encuentro. 


INFORMACIONES SECRETAS SOBRE REVOLUCIONARIOS FRANCESES EN ALCALÁ DE HENARES AL CORTARLE LA CABEZA A LUIS XVI EN 1793 (1 de 3)


RESUMEN

La ejecución del rey francés Luis XVI en 1793 llegó a Alcalá de Henares el 2 de febrero. Fue recibida con alegría por un grupo de franceses que vivían en la ciudad. Las autoridades fueron avisadas anónimamente y se abrió un proceso secreto. El principal acusado era un guardia valón llamado Juan Sandot. Muchas de las personas implicadas serán apellidos que estarán entre los primeros liberales del siglo XIX complutense. 

Palabras clave: Revolución francesa, siglo XVIII, Alcalá de Henares, revolucionarios, juicio secreto, Juan Sandot.

LA ACUSACIÓN ANÓNIMA

“Excelentísimo Sr. Gobernador,

Señor, como fiel vasallo a mi monarca, don Carlos IV que Dios guarde; no puedo menos de participarle que en esta ciudad se haya un francés llamado Juan Sandot, el que de público y notorio se sabe, que habla con tanta libertad que ha [herido?] a varias personas y en especial al doctor don Agustín Corera, que habiéndose dicho que al señor Rey de Francia le habían degollado los franceses, respondió ‘Está bien hecho pues era traidor a la nación’; además se sabe de público y notorio como el Juan Sandot tiene una tertulia en casa de un florero también extranjero, a la que acuden otros franceses, para hablar de asuntos de Francia, de lo que dieran razón individual en las tiendas de comercio de Don José Yarritu y Don Martín Gorvea por estar de frente y notarlo en una y otra todos los días: También se ha advertido salir a esperar varias veces al correo de Francia y comunicar con él de lo que se informara en el mismo correo: Todo lo cual pongo en la alta contemplación de vuestra excelentísima para (f/) como justo juez tome las providencias más oportunas, por la felicidad y pax de nuestro reino y ministros. Él (f/) [firmante] no se descubre por ser decente a su estado.

Alcalá de Henares y febrero 2 de 1793.

A los pies de vuestra excelencia el más fiel vasallo de su monarca”[1].

Con esta carta anónima de un ciudadano de Alcalá de Henares que en la última línea dice de sí ser de un estado que requiere cierta decencia como para descubrirse como el auto que lanza acusaciones de este calibre, o sea, un noble, un sacerdote o quizá una persona adinerada, dio comienzo en el Corregimiento de Alcalá de Henares un expediente secreto por orden de una providencia del Conde de la Cañada al alcalde de la ciudad. Según esa providencia, se ordenaba concretamente que se investigara quién era el autor del anónimo para poderle tomar declaración jurada de lo que afirmaba. También se debía investigar si eran ciertos los hechos que se citaban. Todo debía ser realizado en secreto y con reserva, incluso ocultando al autor del anónimo si se descubría. El anónimo había sido enviado el 2 de febrero de 1793, la providencia fue emitida cinco días después, el 7 de febrero, y el día 11 el corregidor de Alcalá de Henares, Ignacio José de Vega y Loaysa, daba orden de cumplir con la apertura del expediente secreto con ayuda del escribano Nicolás Azaña, antepasado del futuro presidente de la Segunda República, Manuel Azaña, unos ciento cuarenta a ciento cincuenta años después.

CONTEXTO ESPAÑOL DEL ANÓNIMO DE ALCALÁ

El rey Carlos IV había ascendido al trono español en 1788 a pesar de haber nacido y haber sido educado en Nápoles. Carlos IV convocó sus propias Cortes en 1789 para legitimar su reinado cambiando la norma  que le impedía gobernar por no ser nacido en España. Como sea, las Cortes de 1789 habían sido aprovechadas por Floridablanca y Campomanes para realizar sus propias reformas. Floridablanca era proclive a las ideas ilustradas que venían de Francia, mientras Campomanes era más tendente a la tradición absolutista. Ambas personalidades políticas eran heredadas del reinado de Carlos III. Floridablanca ocupaba la Secretaría de Estado, Campomanes la presidencia del Real Consejo de Castilla. Se especula con que Floridablanca debía su ascenso político al Conde de la Cañada, Juan Acedo Rico. Como recompensa, cuando en 1791 cayó en desgracia Campomanes, el Conde de la Cañada fue ascendido por Floridablanca al puesto de Presidente del Real Consejo de Castilla. Tal cargo lo ocupó hasta 1795, año en el que Godoy forzó que le destituyeran. En todo caso, los antecedentes políticos del Conde de la Cañada había sido ejercer en los tribunales del Estado, siendo su tarea principal la de acometer la expulsión de los jesuitas de España y organizar la subrogación y administración estatal de sus bienes por los sucesos del Motín de Esquilache en 1767[2].

El reinado de Carlos IV coincide con el periodo de la Revolución Francesa y el comienzo del Imperio Napoleónico. Floridablanca, a pesar de ser un reformista ilustrado, tuvo un talante político tendente al absolutismo. De este modo, al estallar la revolución en Francia en 1789 le escribió al embajador español en París: “Nosotros no deseamos aquí tantas luces, ni lo de que de ellas resulta: la insolencia de los actos, de las palabras y de los escritos contra los poderes legítimos”[3]. En septiembre de aquel año había puesto vigilancia reforzada en los puertos y fronteras, en octubre reforzó las tropas españolas en las fronteras, en diciembre autorizó al servicio de Correos a inspeccionar los paquetes y confiscar los sospechosos de ser revolucionarios. Ese mismo mes la Inquisición prohibía introducir publicaciones de Francia. En enero de 1790 el gobierno español ratificaba a la Inquisición prohibiendo las publicaciones periódicas francesas. En agosto la prohibición se extendió a los libros y añadía que tampoco entraran en los territorios españoles en América, especialmente los que incluyeran la palabra “libertad” en la portada y los que tuvieran ilustraciones. En febrero de 1791 se prohibieron todas las publicaciones privadas españolas con noticias de actualidad, sólo se permitió las oficiales del Estado. En mayo se prohibieron los objetos con la imagen alegórica de la Libertad encarnada en una mujer. Pero a pesar de todo esto las publicaciones ilustradas y revolucionarias y las noticias de actualidad seguían entrando en España y escribiéndose en ella también. El Estado reforzó sus efectivos y se unió a la labor de los miembros de la Inquisición para lograr resultados más restrictivos. Campomanes fue eliminado por movimientos políticos de Floridablanca en ese año, ocupó su cargo el Conde de la Cañada, como ya se ha dicho. Sin embargo, la reina hizo caer en desgracia a Floridablanca. Efectivamente en febrero de 1792 fue destituido a favor del Conde de Aranda. El rey francés Luis XVI fue hecho preso con su familia en agosto. Aranda fue cesado en noviembre y ascendió al gobierno Godoy, favorito de María Luisa, la reina de España. Luis XVI fue decapitado junto a su esposa y otros miembros de la monarquía en 21 de enero de 1793. En abril el ejército español invadió el Rosellón francés. Un revolucionario francés escribiría: “El fanatismo religioso español es mayor que nunca. (…) El pueblo considera la guerra como una guerra de religión”[4]. Efectivamente, así era. Los sacerdotes alimentaron esa idea desde los púlpitos. Que se relacionase en estas épocas a los revolucionarios con ateos poco menos que agentes de Satán sería fundamental años más tarde para la futura Guerra de Independencia Española (1808-1814). La guerra de 1793, fracasada para los españoles, duró hasta 1795. Godoy lograría la destitución del Conde de la Cañada en ese año 1795, pronto cambiaria sus alianzas a favor de Francia.

En ese contexto se produjo en febrero de 1793 la detección de franceses revolucionarios en la ciudad universitaria de Alcalá de Henares, cabeza de un corregimiento y sede residencial de obispos.

CONTEXTO ALCALAÍNO DEL ANÓNIMO

“La decadencia de Alcalá ofrece curiosos contrastes en el último tercio del siglo XVIII: Muchas y buenas habitaciones, pero muy pocos habitantes, abundancia de colegios y escasez de colegiales, mayoría de brazos inútiles para el trabajo material, etc. Ayuntamiento y Universidad se culpaban mutuamente de tal situación, cuando realmente era ajena a ambos, aunque a los dos afectase. Y las disputas en el papel de oficio se trasladaban a la calle, transformándose en pendencias, a veces, sangrientas, entre corchetes y estudiantes, aprovechando tan fútiles motivos como las corridas de toros de la plaza mayor.”[5]

Esto es lo que escribía del siglo XVIII Quintano Repolles sobre Alcalá de Henares. En realidad, si atendemos a la obra completa del historiador local Esteban Azaña, aquellas peleas entre corchetes y estudiantes parecen esconder en su fondo peleas de carácter social. El mismo historiador relata como la ciudad se había ido vaciando de estudiantes a causa del elevado precio que habían adquirido las habitaciones y casas que alquilaban, así como las ropas, comidas y objetos que necesitaban. Los estudios se habían vuelto algo prohibitivo, aunque bien es cierto que las normativas de limpieza de sangre y otras habían puesto numerosas trabas a muchas personas del Tercer Estado para poder acceder[6]. Además, a pesar de que Carlos III quiso volver al ideal del Cardenal Cisneros y permitir así un acceso más fácil a las carreras universitarias, esto no se produjo[7]. Las peleas entre estudiantes y soldados de Colegio de Ingenieros o bien del Regimiento de Zapadores eran moneda corriente en la ciudad[8]. Aunque en realidad los conflictos entre soldados y todo tipo de habitantes de Alcalá de Henares, sin necesidad de ser estudiantes, era algo constante por motivos muy diversos, a menudo provocados por actos de altanería de los soldados, especialmente de los guardias valones estacionados en la ciudad[9]. En principio estos conflictos eran cuestiones alejadas de la política, que no de la vida social, económica y de convivencia en la ciudad. Otro tipo de conflictos no tenían que ver con los militares, eran disputas a veces por temas sexuales entre vecinos, otras por tierras, a veces apariciones de muertos, a veces problemas administrativos… el caso más notorio fue el de la fuga conjunta de todos los presos de la cárcel[10].

Aún con todo, la ciudad, siendo universitaria, sede episcopal, cercana a la capital, llena de cuarteles militares y cabeza de Corregimiento, con cárcel propia, seguía siendo una ciudad muy poblada y viva que atraía incluso a comerciantes de otras regiones de España o incluso extranjeros. Entre 1788 y 1808 aumentaron los inmigrantes en la ciudad en unos 260, registrados oficialmente, e iban en aumento, pues de 1808 a 1828 se llegó a los 550[11]. Cuando estos extranjeros llegaban a la ciudad solían establecer relaciones entre ellos, como fue el caso de unos italianos que se vieron envueltos en una serie de actos criminales por alteración del orden público, bigamia y malos tratos[12]. En principio, en Alcalá de Henares, nada había que hiciera sospechar una alteración del orden público por cuestiones políticas, aunque la orden jesuita de la calle Libreros había sido intervenida, investigada y disuelta por los sucesos de 1767. La sucesión de los corregidores se había producido muy habitualmente en personas que repetían el cargo a menudo, pese a que de forma fluida en combinación con otras, por lo que tampoco suponía un estancamiento del poder estrictamente cacique, si bien es cierto que es común ver nombres relacionados entre sí familiarmente, como se puede comprobar por ejemplo en la lista de corregidores alcalaínos en el siglo XVIII[13]. Uno de los hechos más relevantes en la década de 1790 en la ciudad, principalmente en torno a 1798, fue la subrogación de los bienes de la Universidad de Alcalá de Henares con la idea de alimentar las necesidades económicas de la Corte de Carlos IV y sus palacios[14]. La propia Universidad de Alcalá, con fama popular de ultramontana en España, daría en breve a personas afrancesadas como el catedrático Novella, que fue comisionado en la asamblea de notables en Bayona y alcalde corregidor en el gobierno de Alcalá, así como el Colegio de Málaga va a ser epicentro del liberalismo alcalaíno donde se celebró una sociedad patriótica en el trienio 1820-1823 y daría sociedades masónicas cuando los liberales estén en horas bajas[15].


NOTAS


[1]           Archivo General de la Administración (AGA), en el fondo de Justicia correspondiente a Corregimientos, en Corregimiento de Alcalá de Henares, correspondiente a la ubicación (07) 042.002  [en adelante no se volverá a mencionar en las notas referentes a este fondo y serie de archivo], con signatura 44/14004,0001, “Alcalá de Henares año de 1793. Secretos. Información secreta recibida en el juzgado de Alcalá en cumplimiento de la orden que va por principio dirigida por el excelentísimo y honorable Conde de la Cañada, Gobernador del Supremo Consejo”, fol. 1r. Es la nota anónima adjunta al expediente. El castellano ha sido transcrito con el desarrollo de las abreviaturas correspondientes y poniendo los nombres propios en castellano actual para una mayor comprensión por parte del lector, así por ejemplo el apellido francés del acusado hoy día es Sandot, aunque en el expediente sale también como Sandod.

[2]              Julián PUERTO RODRÍGUEZ, “Relectura de leídos (IV), don Juan Acedo Rico, primer conde de la Cañada”, en Sierra de Ágata Digital.es, en:

[3]              John LYNCH, El siglo de las reformas: la Ilustración. Historia de España, vol. XVI, ed. El País, Madrid, 2007, pp. 367-368.

[4]              Op. Cit.  en nota 3, p. 395.

[5]              Alfonso QUINTANO RIPOLLÉS, Historia de Alcalá de Henares, Ayuntamiento de Alcalá de Henares, Alcalá de Henares, 1973, pp. 169-170.

[6]              Esteban AZAÑA CATARINEU, Historia de Alcalá de Henares, ed. Universidad de Alcalá de Henarees, Alcalá de Henares, 1986. Edición facsímil del oríginal de 1882. pp. 713-797.

[7]             Ídem.

[8]            Luis Enrique OTERO CARVAJAL, Pablo CARMONA PASCUAL, Gutmaro GÓMEZ BRAVO, La ciudad oculta. Alcalá de Henares, 1753-1868. El nacimiento de la ciudad burguesa, ed. Fundación Colegio del Rey, Alcalá de Henares, 2003.

[9]              El citado fondo del AGA sobre el Corregimiento de Alcalá es muy rico en estos expedientes judiciales de conflictos entre militares y ciudadanos. El fondo está inédito. La referencia del mismo está en la nota 1. Ejemplo, en agosto de 1793 se abrió un expediente que a su vez conllevó la apertura de numerosos otros expedientes relacionados por múltiples denuncias. Durante un baile municipal hubo una pelea que implicó a más de veinte personas, entre ellas militares de permiso, por motivo del cortejo para bailar a una determinada mujer joven, AGA 44/14004,0005 y relacionados. Otro caso, de 1736 a 1740, AGA 44/13931,0004, el capitán de infantería Jorge Pastor y Flechilla reclamó a su cuñada viuda, Alejandra Pérez y Mondejar, los bienes de su hermano militar. Otro, AGA 44/13961,0003, un guardia valón robó carbón con ayuda de una mujer francesa a un vecino en 1772. Otro, AGA 44/13961,0020, el corregidor tuvo que pedir las cuentas de los gastos del sueldo de unos soldados. Otro, de 1772, AGA 44/13961,0023, un proceso criminal por un duelo a bastonazos y navajas entre un bueyero y un guardia valón que dijo en público que el bueyero tenía una amante al margen de su propia esposa.

[10]              AGA 44/14008,0002, “Autos de oficio formados por la fuga que ejecutaron todos los presos de la Real Cárcel la noche del 16 de febrero de este año”, corregimiento de Alcalá de Henares, febrero 1795. 

[11]              María MELGAR GARCÍA, dirigida por José MORILLA CRITZ, Estudio demográfico de Alcalá de Henares. Siglo XIX. Primera parte del trabajo de investigación: Poblamiento y despoblación castellana. El fenómeno alcalaíno. Siglos XVI al XIX, facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Alcalá de Henares, Alcalá de Henares 1984-1985, pp. 36-37.

[12]             Es el caso de los italianos Bordari, figonero en Alcalá, y Blasi, buhonero llegado a la ciudad con una mujer que no era su esposa y se hacía pasar por tal, María Viviel, AGA 44/13961,0005, AGA 44/13961,0006, y AGA 44/13961,0011

[13]            Daniel LÓPEZ-SERRANO PÁEZ (“Canichu”), “Noticia 1048ª desde el bar: Una exclusiva lista, los corregidores de Alcalá de Henares en el siglo XVIII”, en Noticias de un Espía en el Bar,  en:
http://espiadelbar.blogspot.com.es/2012/02/noticia-1048-desde-el-bar-una-exclusiva.html, publicado desde 9 de febrero de 2012. Lista confeccionada con los nombres de los firmantes en los expedientes del Corregimiento de Alcalá de Henares guardados en el AGA.

[14]            El expediente AGA 44/13999,0001 es representativo de esto, aunque este fondo está lleno de otros expedientes de subrogaciones de bienes de la Universidad relacionados.


[15]             Op. Cit. en nota 8, capítulo 7, “El laberinto de la libertad”.