viernes, diciembre 15, 2006

NOTICIA 190ª DESDE EL BAR: JOB

"El árbol tiene esperanza aunque sea cortado; y en efecto brota y echa sus renuevos. Aún cuando sus raíces estuvieren envejecidas en la tierra, y su tronco esté agonizando en el suelo, al olor del agua retoñará y echará ramas como la primera vez que fue plantado. Pero el hombre al morir, se acaba. Expira y ¿dónde está? Se agotarán las aguas en el mar, se secará un río y se consumirá, pero el hombre, cuando durmiere, no resucitará. Hasta que tanto el cielo sea consumido, no despertará ni volverá en sí de su sueño."

Job, 14, 7-12.

Este fragmento del libro llamado "Job", en el Antiguo Testamento, fue escrito por un poeta palestino anónimo, en el siglo V Antes de Cristo. Pertenece al bloque de Libros Sapienciales de las Biblias de religiones cristianas, y se incluye también en la Biblia judia (el Antiguo Testamento cristiano no es exactamente igual al judío, ellos no crean interpretaciones a pie de hoja o intertexto como los cristianos católicos y, además, no todos los libros de las Biblias cristianas son incluídos en la Biblia judía).

He leído ya varios libros religiosos, algunos de religiones ya extintas. A mediados de año, tras haber ojeado alguna vez la Biblia por curiosidad y diversas veces por cuestiones de datos de Historia (comentarios de texto, ejercicios de expurgaciones de textos antiguos y demás) me dio por leer la Biblia cristiana al completo. Me está costando, tiene partes muy lentas, algunas son decálogos de leyes antiguas, otras partes meras genealogías o sucesiones de guerras y atrocidades varias en nombre de Dios o en contra de su nombre. Algunas partes me resultan interesantes y otras me anotan mentalmente recursos estilísticos posibles. Claro está que esta lectura es tan costosa que la combino con otras lecturas, desde manuales de oposición, a periódicos de toda clase, documentos anarquistas y comunistas, libros de poesía, libros de narraciones (novelas o relatos), etcétera.

Los libros religiosos, sean de la religión que sean, se pueden leer de muchas formas, no sólo desde lo espiritual, con un poco de conocimientos de Historia se les puede leer buscando datos de Historia (aunque hay que leerlos sabiendo que gran parte hay que interpretarlos o descubrir las partes que son falsas porque no son libros interesados en la Historia, sino en la doctrina que se sirve de historias); muchos están escritos muy cuidadosamente y se les puede leer como literatura (La Odisea y La Iliada son de los más bellos poemas y algo así he escuchado del Corán, libro que aún no he tomado en mis manos pero que algún día quisiera ojear, y en la Biblia también he encontrado bellos pasajes poéticos por cómo están escritos), aunque claro está que hay que tener en cuenta que es la literatura de hace miles de años con sus recursos al gusto de la época; también se les puede leer como mitología (aquí algún cristiano aférrimo me crucificará por decir mitología); se pueden leer de muchas maneras. Si se lee con fe o sin fe es otra historia en la que no me meto. No pretendo hablar de religión ni de creencias. Si escribo este párrafo es para dejar claro este punto, dado que pudiera alguien saltar contra mí al leer todo esto u opinar sobre mí y sobre mis ideas sin conocerme. Mi intención en estos momentos no es hablar de religión ni de creencias, ni mías ni de nadie en particular ni en general.

Leyendo este libro cogí dos Testamentos editados en diferentes épocas. El que leo ahora, el Antiguo, es una edición de principios de los 1960', aún no afectada por las interpretaciones del revolucionario Concilio Vaticano II (1962 - 1965), el otro libro, el Nuevo, al que aún no he llagado, es una edición con ese Concilio ya acabado y asentado (es una edicción de 1978). Es curioso que en esas ediciones se diga en las interpretaciones y comentarios algo en lo que nunca pensé, pero que en realidad era muy propio de las religiones antiguas que funcionaban cuando fueron escritos. Y es que el Antiguo Testamento cumple con requisitos que cumplen el resto de libros e historias de religiones que le fueron coetáneas en su momento de creación (aparte de que coge capítulos mitológicos de otras religiones de la época, como el de la salvación de Noé de las aguas sacado del mazdeísmo, su texto está fechado en un milenio anterior a que aparezca en la Biblia). Lo revolucionario en cuanto a religión viene en el Nuevo Testamento.

Me centro en el Antiguo en cuanto a lo que se desprende del libro de Job. Se cree hasta en ese siglo V a.C. que la recompensa o el castigo de Dios vendrá en la vida terrenal. Pero Job es muy contestatario a su propio Dios. Si hay quien ha tratado de vender el cristianismo como el primer movimiento revolucionario y comunista (cosa discutible), Job sin duda sería el trotskista de la Biblia. Se suele decir de alguien paciente que tiene "más paciencia que el santo Job". Sin embargo, leyendo el libro, yo lo cambiaria por un "eres más contestatario que Job".

Se dice de Job (y está contado al modo de los mitos de la religión de los griegos, cosa que no es de extrañar pues la región en ese siglo V a.C. era parte del reino de Alejandro Magno y posteriormente de sus herederos políticos) que era un hombre que vivió en tiempos de los patriarcas (los hijos de Jacob, fundadores de las Tribus de Israel). Creyente de Dios cumplía con todos sus deberes y por ello tuvo bastantes hijos e hijas, numerosos rebaños, casas y felicidad. Yo ahora lo estoy destripando, pero el estilo poético que se emplea es muy bonito. Un día Dios se encuentra con Satán, el cual es la primera vez que aparece en La Biblia (y es la página seiscientos y algo). Hay otros diablos que aparecen en otras partes del libro, pero parece ser que Satán es el diablo principal por tener capacidad de hablar con Dios de tú a tú. Como si de dos vecinos de un pueblecito se tratara, Dios le pregunta que de dónde viene paseando, a lo que Satán le contesta que venía de recorrer el mundo. Dios, que sólo le falta invitarle a la tasca del pueblo para hablar entre colegas que hace tiempo no se ven, le dice orgulloso que si no ha visto a Job, que le es siempre seguidor y honesto y nunca él (o sea que nunca Satán) había logrado desviarle ni tentarle. Satán contesta que eso se debe a que él (Dios) se lo había dado todo y nunca le faltó nada a Job, pero que si le ponía en vicisitudes ya se vería la fidelidad de Job (en cierto modo se desprende de aquí un modo de comprender el mundo y la vida en los antiguos, todos obramos correctamente cuando nos va bien, pero si a alguien le ocurre algo que le turba mostrará su otro ser humano). Dios, quiere comprobarlo y le da permiso a Satán para que ponga a prueba a Job.

De la noche a la mañana a Job se le muere toda su larga descendencia por diversos males, se le destruyen sus casas por cataclismos y saquean y matan a sus rebaños y servientes. Job lo aguanta con estoicismo y sigue confiando en Dios, del cual no comprende sus razones. Entonces Satán vuelve a tentar a Dios alegando que no ha podido hacer nada al físico de Job, por lo que Dios le da permiso y Job acaba teniendo una úlcera de pies a cabeza que no se cura y le llena de dolores y vejez anticipada.

Job en ese momento empieza a comportarse como el "trotskista" hebreo del Antiguo Testamento, ¿qué quiere decir esto? Su creencia en Dios sigue imperturbable, esto es su creencia en el sentido de la vida y del cómo debe ser, pero no cree en Dios (el guía de esta vida) a pies juntillas, lo critica. El resto del libro de Job, escrito muy poéticamente, es una discursión que tiene este hombre con sus amigos. Job pone en tela de juicio la creencia de las recompensas y castigos de Dios, estos no se dan en la vida terrena entre justos e injustos. Pero es que no se dan. Aún se cree que la resurreción será en La Tierra, por lo que sólo hay vida terrenal y el resto de vida vendrá cuando los designios de Dios decidan trar de vuelta a los justos. La muerte sólo es un sueño concedido por Dios. Siendo él una persona que obró correctamente recibió toda clase de males. El texto cuestiona así la justicia de Dios. Hacer el bien no te reportará necesariamente recompensas ni que las cosas te vayan bien, mientras que hacer el mal puede que sí te reporte bienes o no. Job dice querer discutir con Dios cara a cara para reprochárselo. De hecho Dios llega a intervenir en las discursiones al final. Job sigue en su fe y es tenido por hombre santo que al final es recompensado, pese a que se viene a decir que los caminos del Señor son inescrutables y hay que seguirlos haya bienes o no en ellos. En realidad será el Nuevo Testamento, siglos después, el que introduzca la novedad de que la recompensa no es recompensa terrenal, sino espiritual, por lo que el castigo o la recompensa viene tras la muerte en La Tierra. Lo que viene a justificar desde esa moral cristiana que existan buenos que sólo reciban males, y malos que sólo reciban bienes.

Historia curiosa esta que me ha llamado la atención dentro de la Biblia. El contestatario Job. Pero su estilo literario me ha parecido bello, muy poético. Alguna frase me ha hecho reflexionar sobre mis propias circunstancias actuales ("¿por qué no perdonas mi pecado, y por qué no borras mi iniquidad? Mira que ya voy a dormir en el polvo, y cuando mañana me busques ya no existiré" Job, 7, 21). Reflexioné tanto sobre lo que yo hago con otras personas, como lo que otras personas hacen conmigo, y es que la vida es realmente endeble para acumular en ella tanta mierda. Algún día habrá que ponerse a limpiar la mierda.

Sin más os dejo por hoy, un anarquista poumista saludo. Que la cerveza os acompañe.

9 comentarios:

canichu dijo...

Por otra parte, añado, ¿buenos, malos?, ¿se puede decir que haya seres humanos buenos y seres humanos malos? No lo creo, o al menos es muy discutible. Es muy relativo, aunque muchas Iglesias digan que no hay realtividad en esto. Los comportamientos de unos y otros dependen de muchas circunstacias personales, culturales y ambientales. No creo que haya buenos o malos. Más bien hay unos comportamientos mejores o peores dependiendo de las personas afectadas y las circunstancias, a los cuales se les puede llamar actos buenos o malos de una persona dependiendo de las circunstancias culturales y ambientales de quien lo califica.

Harry Reddish dijo...

Todo depende del prisma de la moral con que se mire, y la moral, en tanto que pertenece a un contexto social, a una cultura y los valores emanados por ésta, es, como tú bien dices relativo. Excelente entrada

Saludos pre-etílicos de un ácrata-burgués-filo-situacionista-pacifista-altermundialista-

Liliana dijo...

Recuerdo haber leído La Biblia en mi adolescencia. Era la edición de los años 70 y la llamaban La Biblia Latinoamericana. Estaba escrita con un lenguaje mucho más accesible que la tradicional y si leías entrelíneas, podías ver destacados los aspectos revolucionarios de sus historias. Tengo entendido que su edición había sido encarada por los curas del tercer mundo. Mi lectura, por lo tanto, tuvo más que ver con mi militancia que con mi práctica religiosa (que siempre fue nula).
Más tarde, cuando mis hijos eran pequeños, solía leerles cuentos, adaptaba narraciones de adultos para ellos, y entre los libros a los que echaba mano, estaba la famosa Biblia Latinoamericana. Claro que no se las leí toda. Sino que la abría, casi al azar, buscando qué leerles. El antiguo testamento era el favorito para ellos. Quiero agregar que no inicié a mis hijos en religión alguna, creo que será una decisión que algún día tomen ellos, si lo creen necesario. O sea que en este último caso, acudí al valor literario/narrativo del libro.
No recordaba la historia de Job, pero ahora que la cuentas viene a mi memoria. Y tu comentario acerca de que es el personaje trotskista de la Biblia, me causa mucha gracia. Cómo narras todo el pasaje: el tú a tú entre Dios y el Diablo; la posible invitación a la tasca, etc.).
Sobre si hay gente buena o mala... no, siempre hay grises, y hay ojos diferentes, como dice Harry, depende del cristal... Lo importante es ser coherente con lo que uno piensa que está bien o es justo. Si no nos traicionamos a nosotros mismos, seguro que lo estaremos haciendo bien.
Muy reflexiva tu entrada. La he disfrutado grandemente. (No logro ser más breve).

canichu dijo...

HARRY REDDISH: pues lo dicho. Un saludo,hombre.

LILIANA: puedes extenderte todo lo que quieras, siempre está bien conocer opinión. La historia que cuentas no está mal. Gracias por aportarla. Ves, esto es ya como0 conversaciones de amigos en bares. Un saludo abrazo.

Andrés David dijo...

En mi caso vine a leer la Biblia con cierto interés al terminar el colegio. El libro elegido fue el Apocalipsis porque la palabrita y el concepto siempre me han atraído.

En ese momento lo que más me atrajo fue el uso de los símbolos y ahora que pienso en esa lectura me voy dando cuenta que el tema de la muerte y resurrección, entendido como el eterno devenir del presente, está contenido en él.

Ah, las hermosas obsesiones.

Sobre la bondad y maldad me adhiero al punto de Daniel en su comentario/postdata y los dejo con una tira de Liniers que lo resume muy bien.

Luís, el confucionista dijo...

A mi me toco otro prisma. Soy hijo de una anarquista-hippie-cristiana y no catolica por lo cual me hicieron leer la biblia de pequeño (he de decir que excepto algunos trozos es bastante interesante) y siendo mas mayor y ante mi ineptitud hacia la "fe" me hicieron leer el nuevo testamento...
Resultado: un critica feroz y fundada, una madre entristecida y por ultimo algo bueno...
No encontre mi "fe", pero si encontre el sistema etico que mas me ha gustado hasta ahora y que procuro seguir: el Confucionismo.
Lejos de la mística y las creencias religiosas, la enseñanza de Confucio se propone como una filosofía práctica, como un sistema de pensamiento orientado hacia la vida y destinado al perfeccionamiento de uno mismo.
El objetivo no es la "salvación", sino la sabiduría y el autoconocimiento.El camino recto o norma de conducta moral debemos buscarla en nuestro interior volviendo a lo dicho por a harry, todo el mundo sabe cuando obra bien y eso solo ocurre cuando uno se escucha a si mismo. Por no ser mas pesado con el tema, solo dire que no esta mal para un pensador de 5 siglos antes de cristo proponer que las mujeres deben acceder a la educacion o que el marido debe tratar bien a su mujer, la joya de su vida y la madre de susu hijos.

canichu dijo...

las religiones orientales tienen partes realmente interesantes de relfexión y de filosofía de vida, ciertamente. También me he interesado por ellas, y mucho, en mi vida.

EL COMEDIANTE dijo...

Uf, deberías haber comenzado a leer la biblia de atrás para alante, no lo digo en rollo satánico, pero es que yo me la empecé como tú y el antiguo infumable testamento me dejó baldado, por lo que sólo he leído unas pocas cosas del nuevo, que, por cierto, es bastante más ameno que el otro, aunque a nivel literario siga dejando bastante que desear, habría que hacer un remake de la biblia, pero haber quién es el valiente.
Respecto al libro de Job, extrañamente, en discordancia con el resto, es bastante bello y la historia no tiene desperdicio. Job acaba demostrando lo que es un hombre hecho y derecho, ya que mientras dios y satanás juegan, o mejor dicho experimentan con él, Job sigue en sus trece hasta el final, no por amor a dios sino por una moral muy arraigada y una ética de la que carecen estos dioses.
Respecto a Dios y Satanás, tanto en este como en otros escritos, cuando aparecen a la vez es como cuando aparecían un angelito y un diablillo a hombros de un dibujo animado, Satanás personifica la razón y la lógica mientras que Dios el poder para cambiar las cosas, con esto la biblia parece tratar de demostrar una y otra vez que la causa por la que Dios comete injusticias y barbaridades sea siempre que Satanas le contradiga diciéndole lo que a muchos nos parecerían verdades como puños. "Coge a un buen hombre, mata a su familia y su ganado, quema sus casas y llénale de úlceras, verás como éste deja de respetarte" ¿No te jode? ¿Y quién no? Más si es por una ridícula especie de apuesta. Pues va el otro gilipollas y lo hace, en un alarde de poder, para demostrar lo contrario. Claro el pobre Job pensaría, por qué no os vais los dos a tomar por culo y experimentais con otro. Y los otros pensarían, es que eres el ideal, no queda gente tan inocente, los demás son demasiado obvios (bastaría con matarles uno de sus hijos para que pensaran que dios es un cabrón), tú tienes RESISTENCIA y COMPRENSIÓN (o lo que es lo mismo, PACIENCIA).
Ah, y perdona que me explaye, canichu, pero es que hacía mucho que no pensaba en estos temas, sobre lo de que no hay buenos y malos... estoy totalmente en desacuerdo. Yo he conocido gente realmente mala, que además, nunca se consideraron como tales, y tenían la conciencia muy tranquila (porque nadie les había mostrado lo hijos de puta que eran). Lo que pasa es que la mayoría de nosotros hemos realizado tanto buenas como malas acciones y no podemos catalogarnos en ninguno de los extremos, pero eso también ocurre porque no somos conscientes del alcance de las consecuencias de nuestros actos: las malas acciones (aunque fuesen menos, que tristemente no es así) pesan más que las buenas. Un ejemplo: para influir positivamente en una persona y que ésta mejorase su trato con el resto del mundo, habríamos de realizar muchísimas buenas acciones sobre él, mientras que bastaría hacerle una o dos putadas para convertirle en una persona desconfiada, o miedosa, o rencorosa, o simplemente malvada, porque la mayoría de la gente no son Job. Está bien que tengamos esta moral anarkista fundamentada en la razón, y con ello en la duda, cuestionandonos qué sería un buen acto o uno malo o siquiera si existen, pues nos hace crecer intelectualmente. Pero no si lo hacemos por buscar excusas lógicas para no sentirnos culpables. Al final cualquiera sabe cuándo hace daño y cuando proporciona felicidad, y la única duda que puede surgir de esto respecto a la bondad o maldad de uno mismo es, que cuando se haga daño sea por mostrar la verdad o que se le proporcione felicidad a alguien a través de la mentira. Eso es lo que mucha gente aún no tiene claro. Yo por mi parte sí: verdad
y paciencia.
Porque si a alguien le hace daño la verdad es que ha vivido mucho tiempo en la mentira, se a acostumbrado a ella y tiene miedo de abrir los ojos a lo desconocido, lo natural.
No soy partidario de ninguna religión, pero creo que la relatividad moral es una cosa ficticia y muy manoseada. Y respecto a la buena gente, haberlos haylos, como las meigas, pero la mayoría bajo tierra.

Saludos de un tipo al que le jode ponerse serio.

Legabal dijo...

Saludos,a migo,me interesa el tema de estudiar las religiones con intereses históricos, poéticos,etc. En cualquier caso es estudiar la vida de los hombres con la pregunta que más le inquieta o le limita: que hay fecha de caducidad pero si miramos atrás siempre habrá alguien, entre la niebla del tiempo, junto a un árbol, mirando el horizonte, indicándonos el camino y el sentido de la vida.
Se continúa la labor que alguien empezó antes.
Por estos días( suele suceder en todas las navidades que yo recuerde) me intereso por un capítulo evangélico: Los reyes magos. Leyendo los evangelios canónicos y los apócrifos- Curiosos libros.)
Saludos y a disfrutar las fiestas.^.