lunes, julio 25, 2016

NOTICIA 1627ª DESDE EL BAR: DE MERCADILLO

Paseando por la calle Victoria de Alcalá de Henares ayer me di cuenta de que el bar Don Pablo cerró hace uno o dos meses y no escribí nada sobre ello. Era un lugar de tapas y de tertulia. Hacían exposiciones temporales de cuadros de artistas locales. Su salón interior, con el fresco en su techo y la cristalera al patio interior, era muy agradable. Alguna vez fui en soledad allí a escribir. Su cerveza no era muy buena, y las tapas tampoco es que fueran excepcionales, pero cumplían su función. En los últimos meses que estuvieron abiertos subieron los precios, no sé si eso alejó a la clientela. El bar llevaba muchos años funcionando y a mí me resultaba tranquilo. Parece que este verano toque hablar casi monotemáticamente de cierre de bares y de bares en general, cuando este blog en realidad abarca muchos temas y no pretende en realidad hablar de bares ni centrarse en ellos. Sin embargo hay que reconocer que 2015-2016, en concreto mucho 2016, está siendo nefasto para la hostelería más arraigada de la ciudad. Al menos este próximo fin de semana volverá La Panadería de sus vacaciones. 

Los días de calor van pasando a través del tedio de la búsqueda infructuosa de buscar trabajo y otras cuestiones personales. Uno anhela un poco este año aquella capacidad de poder viajar a algún lugar, desaparecida económicamente hace unos años.

Pensaba yo en el mercadillo callejero de mi barrio, el que se pone los miércoles, cuando descubrí en la radio que existe una asociación de vendedores callejeros de mercadillos de España. Su presidente fue entrevistado a costa de un interés informátivo de la emisora de cubrir su horario informativo con un análisis sobre la salud de los mercadillos a la vista de que en las zonas costeras suelen tener mucho éxito entre los turistas. Los mercadillos se hacen todo el año. En Alcalá de Henares tenemos tres, me parece, el de los lunes, el de los miércoles y el de los jueves o viernes. Fundamentalmente, como dijo el presidente de esa asociación, la mayor parte de los mercaderes de este tipo de mercados callejeros son de raza gitana. Es una forma de vida en sí misma que además se pasa de generación en generación. Decía él que la salud de los mercadillos de España se estaba resintiendo. La cuestión es que la crisis económica ha generado la creación de negocios de precios muy bajos, "low cost", de parte de las grandes superficies comerciales. En ese sentido la gente recurre a ellos, sobre todo los jóvenes, impulsados por un tópico social que denosta muy negativamente la compra en mercadillo, cuando sus productos, como él decía, no eran muy diferentes en calidad y precio a los de estos establecimientos. Es una cuestión de percepción social. El comercio barato en bazares chinos, decía, ya les había afectado, pero llevan más años ejerciendo que esos negocios "low cost" de las grandes cadenas comerciales, tipo Primark o Tiger, por lo que habían logrado un cierto equilibrio entre sus clientelas. Los jóvenes, dice, tenían muy asumida una especie de sensación de desprestigio social si van a mercadillos, y eso les aleja. Además, añadía, esos comercios nuevos tienen aspectos muy modernos, muy inmediatos y muy despersonalizados en sentido supermercado, y eso ayuda a que esas nuevas generaciones las vean más cercanas a sus intereses. La despersonalización impulsada por los tiempos modernos también alcanza a este sector. Supongo.

Yo mis últimos calcetines los he comprado en Los Miércoles. No me salió mal, por tres euros conseguí seis pares. Alguna vez he comprado aceitunas allí. Me acuerdo de niño cuando vendían pájaros, hace muchos años que se prohibió vender animales en las calles, pero aún hay quien vende las jaulas y comidas para animales. El grito rimado, a veces descarado, los puestos con frutas al lado del siempre inevitable puesto de bragas y sostenes. El ir y venir de las personas, principalmente amas de casa, las camisetas, los gorros, el todo revuelto. La actividad comercial ininterrumpida una mañana entera. Eso era otro de los problemas que indicaba esa asociación, lo restrictivo de las normativas sobre mercadillos, que les limitan a la mañana del día que les toca, cuando mucha gente  a esas horas trabaja y al salir del trabajo saben que tienen aquellos "low cost" y bazares chinos abiertos hasta la noche, o a través de Internet todas las horas el día. Bueno, en estos días de calor, con alguna brisa, a veces está bien pasear por estos mercadillos, aunque no se compre, pese a que los comerciantes necesitan vender.

Hoy lunes es el último lunes de julio que la librería Domiduca, con la colaboración de Enrique Sabaté, celebra su micrófono abierto de poesía, a partir de las 20:00. No sé si podré ir. Tengo en casa tareas pendientes y familiares. En todo caso, anotároslo. Puede ser una forma de pasar un lunes de julio, festividad del apóstol Santiago, una fiesta tan itinerante cada año, del ahora sí ahora no, que cuando toca, toca.

Verano, los días pasan como la búsqueda de empleo que no se da. Saludos y que la cerveza os acompañe.