sábado, diciembre 26, 2015

NOTICIA 1550ª DESDE EL BAR: UNA DE ARCHIVOS, UNA DE CONOCER, UNA DE NOSOTROS


En mi último trabajo de archivo, que terminó el pasado día 22 formalmente y el día 23 en cuanto a firma de papeles varios rutinarios en estos casos, el cual sólo duró un mes por condición del contrato, estuve en el Archivo General de la Administración preparando para su archivo más correcto en el futuro lo que fuera parte del archivo de Carmen Balcells, la agente literaria más importante de las letras hispanas de la segunda mitad del siglo XX. Balcells junto a Tusquets y Barral son las personas imprescindibles para comprender la cultura escrita de España y de buena parte de Iberoamérica en ese territorio del tiempo posterior a la Segunda Guerra Mundial que hemos heredado, porque se adentra, en este comienzo del siglo XXI. Esto es tanto como decir aquella literatura generada durante la Guerra Fría y posteriormente a ella, así como lo generado en las muy diversas dictaduras y democracias de una gran cantidad de países, especialmente España. Sin ellos, no podríamos comprender una gran parte de las cosas ocurridas no sólo en la Literatura, sino también en determinados procesos sociales, pues así por ejemplo, durante los años de la Transición española en la década de 1970, hubo publicaciones en sus manos tan significativas como libros de Santiago Carrillo para su edición dentro de España por primera vez, o la Historia de la Guerra Civil Española escrita por Hugh Thomas diez años antes, la que es el primer libro escrito de carácter general y totalizante de la Historia de ese capítulo bélico que explicaba el origen de la dictadura del general Franco y lo que antes de él había. Aquel libro fue el más vendido en España en 1976, no es un dato cualquiera. Hugh Thomas era uno de los representados por Balcells en cuanto a sus derechos de edición y de autor en habla castellana. Un libro realmente apasionante incluso hoy que tan de moda está la película de Star Wars, nada como la Guerra Civil Española para asemejarse más, pues es aquí en España donde una República perdió la guerra a manos de un enemigo totalizante que hablaba del imperio y tomaba por modelo los gobiernos militares del fascismo y el nazismo, incluido ahí la desmemoria del pasado democrático, la represión hasta el exterminio y la resistencia de los que quisieron actuar clandestinamente contra la dictadura. 

Ahora bien, aunque entre sus historiadores representados también cuenta con el acierto de Gabriel Jackson, lo importante de la Agencia Balcells está en otros representados estrictamente literatos que nos han dado y nos dan grandes momentos ficticios que enlazan directamente con nuestras emociones más humanas y cotidianas, como puedan ser Gabriel García Márquez, joya de la corona de su catálogo, Mario Vargas Llosa, Isabel Allende, Juan Madrid, Vázquez-Montalbán, Camilo José Cela, el exiliado Max Aub, Delibes, el poeta José Donoso, alguna obra de un Rafael Alberti ya anciano, y un innumerable número de conocidos y desconocidos autores del mundo hispano, pues la verdad es que pareciera que por sus manos pasaron todos y cada uno de los escritores de España de la gran cantidad de nombres que se manejan en ese archivo. Algún día, cuando los trabajos de archivado estén completos, los investigadores podrán darnos cuenta de todo aquello que puedan indagar y relacionar para la Historia de este país, tanto cultural como social y política. Puede pasar aún un par de años, o más, pues no es bueno el desempleo en los archivos, menos sabiendo los que somos del sector que habría trabajo para varias generaciones pero que se destruye el empleo en la idea de vender la falsa idea de que no está la economía para gastarla en Cultura, lo que siempre es un error, y desde este punto de vista estrictamente laboral: lo es aún mayor pues en el sector sí hay trabajo, lo que no hay es intención de generar contratos, más bien se tiende a su destrucción y precarización.

No es de los fondos de Balcells en lo que yo estaba pensando hoy. Durante mi trabajo con este archivo junto a tres compañeros más (dos archiveras y un archivero más), muchas veces hablando mientras íbamos haciendo nuestra labor dentro de los depósitos me acordé de mi trabajo en el archivo documental de la Filmoteca Española, en 2013. Por aquel entonces trabajé bastante el archivo gráfico, con cartelería, programas de mano y otras cuestiones, pero fundamentalmente me hice cargo junto a una compañera del archivo personal de Luis Buñuel, el cual pusimos en orden y en disposición para su consulta y uso, cosa que, mientras íbamos dejando disponible documentación, ya iba consultando Ian Gibson, al cual vi en persona un par de veces allí. Él estaba por entonces trabajando lo que después ha sido la biografía que escribió sobre este cineasta. A mí, en concreto, aquello me dio para escribir un análisis de su filmografía completa en relación a su biografía que publiqué en El Tornillo de Klaus en dos partes, a las cuáles les abrí enlace directo  al final de una reseña que les escribí en la Noticia 1246ª. Hoy me levanté pensando precisamente en aquel trabajo en la Filmoteca Española archivando correctamente y abriendo a la ciudadanía el Archivo Luis Buñuel, y por supuesto pensaba en todo lo de la cartelería de otras películas que trabajé que no tenían que ver con él. Tenía entre mis propios archivos fotográficos la copia de estas tres fotografías de Buñuel en los años 1950, de un periódico mexicano, no sé si antes o después de estrenar Los Olvidados, creo que después. 

Tenía por jefe en la Filmoteca Española a Valle-Inclán, nieto del escritor de comienzo del siglo XX. Quizá uno de los mejores jefe de archivo que he tenido en mi trayectoria profesional, una persona muy humana. Como sea, yo me acordaba de aquel archivo hoy al despertar y me acordaba de Luis Buñuel, el director de cine más importante que hemos tenido y quizá también uno de los más flagrantemente obviado, y a través de su obviación: desconocido y olvidado en nuestros días. Hablaba yo de Buñuel a veces en el depósito del Archivo General de la Administración mientras iba archivando los documentos de escritores y editoriales en tratos con Carmen Balcells en su día, hace muchos años atrás. Hablaba de un Luis Buñuel desconocido, dándolo nuevo al conocimiento y a la memoria de mis compañeros, a veces en combate con el tópico. Los tópicos son los grandes enemigos de innumerables cosas, ayudan más a cerrar que a abrir puertas. Pueden tener su utilidad práctica para algunas cuestiones, pero creer en ellos ciegamente y abusar de ellos como explicación a todo, es un problema, una puerta cerrada de grueso y pesado plomo en nuestras mentes. Precisamente los archivos y los historiadores e investigadores en general son llaves de esas puertas, las abren. Nadie tiene la verdad absoluta, pero hay gente con llaves de puertas que otros no tienen. Estamos en tiempos donde eso no importa, importa otras cosas, la publicidad y la expansión de la información, sea cierta o falsa, a través de los nuevos medios de comunicación. Es así como los tópicos se hacen muy fuertes, y también las falsas puertas del conocimiento. La importancia de los archivos, de la memoria, se hace así vital, pero sobre todo la necesidad de restaurar la confianza en los que trabajan en ellos sea en el modo como a cada uno le toque trabajar en ellos, igual que confiamos en los conocimientos del cirujano que nos ha de operar. 

El tópico es peligroso, puede ser útil, pero es altamente peligroso. En los archivos, en la Historia y también en las vidas particulares. Baste para que algo ocurra en la vida de alguien con gran potencia en determinado momento, algo que haga que ese alguien necesite expresarlo desde dentro de su más profundo ser, para que choque con la incomprensión del tópico en quien le oye. El conocimiento es importante, de uno mismo y del otro, y las puertas que va abriendo el conocimiento son puertas sumamente valiosas.

Saludos y que la cerveza os acompañe.