lunes, enero 19, 2015

NOTICIA 1433ª DESDE EL BAR: DOS AÑOS DE DESEMPLEO

Acabo de renovar mi demanda de oferta de empleo en las oficinas electrónicas del Servicio Regional de Empleo, también conocido antes como Instituto Nacional de Empleo (INEM). Oficialmente acabo de cumplir dos años ininterrumpidos de desempleo. La segunda vez en mi vida que cumplo tanto tiempo de paro laboral. La primera vez fue antes de la crisis económica, después de un trabajo que tuve de limpiador de los servicios, vestuarios y zonas de ejercicio de un gimnasio. Aquel trabajo me duró de junio de 2004 a enero de 2005. Luego vino aquel paro que se prolongaría hasta 2007. Aquel desempleo prolongado, aún con todo, afectó a mi vida de una manera mucho más suave que este paro prolongado de ahora. Estos dos años de desempleo actual es con creces el peor periodo de paro que he vivido nunca. Un periodo desalmado e insolidario de la mano del peor gobierno que ha tenido esta monarquía parlamentaria, un gobierno de un Partido Popular dirigido por Mariano Rajoy donde no se sabe si gobiernan ellos o los grandes empresarios encuadrados en la CEOE, aunque sí que parece evidente en los tribunales que muchos de los que han gobernando y opinado con peso decisorio en asuntos de gobierno han sido gente corrupta que ha pisoteado a toda la ciudadanía española con su ambición. 

Cumplo oficialmente dos años de desempleo al fichar de nuevo hoy, sin haber recibido ningún tipo de ayuda económica y sobreviviendo sólo gracias a préstamos de mi madre que habré de devolver cuando tenga en el futuro empleo. Dos años oficiales de desempleo, que no reales, pues cuando se me acabó mi último contrato de archivero el 30 de diciembre de 2012 fue entonces cuando realmente me quedé sin empleo. Fue entonces, el 30 de diciembre de 2014 cuando cumplí dos años de paro. Pero por entonces, en 2012, no fui a inscribirme en la oficina del paro hasta el 18 de enero de 2013, por lo que oficiosamente llevo dos años de paro desde el 30 de diciembre de 2014 y oficialmente llevo dos años de paro desde hoy, 19 de enero de 2015. Bien es cierto que por entonces, en 2012-1013, fui uno de los becarios FormArte de España, por lo que en calidad de becario, que no de trabajador, ejercí como archivero trabajando como si fuera un trabajador pero sin serlo oficialmente archivando el por entonces sin archivar archivo personal de Luis Buñuel, en la Filmoteca Española. Aquello terminó el 24 de junio de 2013, nos dieron una entrega de títulos con mucha pompa dentro del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte donde en el discurso de despedida se nos dijo: "Pasásteis la selección de entre cuatro mil personas que se presentaron a las becas FormArte, sois los mejores preparados de los estudios de Letras de este país en estos momentos". Lo conté y lo reflexioné en la Noticia 1219ª. El poco dinero que gané en esa beca se lo llevó el propio Estado al acogerme a cotizar yo mismo con carácter retroactivo otra beca de archivero que disfruté años antes y por la cual no se había cotizado por mí. Con una mano delante y con otra detrás he afrontado estos dos años de desempleo que han sido y son los más diespadados que hasta la fecha yo he vivido. Y no tiene pinta de que vaya a terminar todo esto de manera inmediata con un contrato. ¿Quién sabe? A este ritmo puede que cumpla dos años también sin trabajo desde el final de aquella beca FormArte el 24 de junio de 2013.

Es curioso como el año pasado leía en El País una noticia llamada "El gran hospital de las películas", allí, el 17 de diciembre se podía leer como la Filmoteca Española tenía unas lujosas instalaciones que yo mismo he conocido, aunque yo trabajé en el archivo del edificio antiguo, y como la noticia enfocaba su problema como un problema material y de dinero. Mencionaban que había cuarenta trabajadores, de los cuales veinte eran becarios y voluntarios. No parecía que para El País eso fuera un problema. Un voluntario es un trabajador menos, eso lo he dicho yo siempre. Y un becario debería serlo para aprender, no para sustituir a un trabajador. Si la Filmoteca Española tiene el 50% de sus trabajadores en calidad de becarios y voluntarios, está claro que están para trabajar... y por supuesto que trabajando se aprende, pero la diferencia está en la intencionalidad de la proporción de esos trabajadores. Cito este caso porque es el que venía en prensa y del que yo vengo como última labor. Lo cierto es que no es un problema de la Filmoteca, sino del gobierno, que es quien da las plazas de  becas a cubrir y que es quien tiene capacidad de hacer contratos laborales que no hace porque cubre los puestos de trabajo con becarios. Esa es la realidad de este país, que el propio gobierno no da ejemplo de cómo se han de hacer las cosas y tira de becarios para cubrir necesidades laborales en lugar de para instruir, y en este contexto, ¿cómo van a exigir a los empresarios que no hagan ellos eso mismo? No tienen autoridad moral ni ética para decir nada a nadie de cómo hacer las cosas en este sentido. La culpa no es de la Filmoteca, donde por cierto yo he tenido uno de los periodos de trabajo como becario que más he disfrutado y con gente muy buena trabajando allí, la culpa es del gobierno que es quien provoca la situación. ¿Cuántas veces no me habrían dicho mis jefes allí en privado que a ellos lo que les interesa realmente es tener más trabajadores fijos e indefinidos porque sólo así se puede trabajar plenamente teniendo gente que sabe cómo se hacen las cosas allí y cómo va el trabajo y qué se ha de trabajar más y qué menos? Este caso de becarios no es único, se repite por todos los sitios. En el Archivo General de la Adminsitración (AGA), por ejemplo, otro lugar que conozco bien, una buena cantidad de trabajo sale adelante también con alumnos de talleres de empleo, prácticas universitarias y becarios, al mismo ritmo que la gente se jubila y no se renuevan sus plazas. y podría seguir citando casos, porque esto es un mal endémico que está generalizado por toda España, tanto en lo público como en lo privado, como si se tratara de un cáncer de médula extendido al cuerpo a través de la sangre. Como ya se sabe, tales cánceres son letales. 

Mirar ofertas de trabajo ahora mismo para mí supone ver ofertas de trabajo donde las empresas quieren becarios. Donde el gobierno cubre puestos con becarios. Donde hay quien directamente pide voluntarios, que suelen encontrar entre los grupos de jubilados, gente bien intencionada y gente que cree estar haciendo méritos para un contrato. En la gran mayoría de los trabajos se quiere contratar a gente joven porque el gobierno da ventajas a los empresarios que contraten gente joven, otros ofrecen trabajo por las mismas circunstancias a gente mayor. Otros piden gente con minusvalías. Otros piden contratar sólo a mujeres, principalmente con requisitos de exclusión social. Y entre tanto, uno, que no está disminuido, no está en una edad considerada legalmente ni joven ni viejo, que no es mujer, que no es estudiante y que no tiene cargas familiares, recibe todo tipo de discriminaciones positivas que, para uno mismo, son discriminaciones muy negativas. Por este camino llevo dos años desempleado sin ningún tipo de ingresos, viviendo gracias a los préstamos de mi madre que vienen de su pensión, que no es mucha. ¿Es que acaso los varones relativamente jóvenes, pero no jóvenes, no disminuidos y sin cargas familiares no tenemos derecho al trabajo y con él a la comida, la ropa, la sanidad y todo aquello que compone una vida digna? Las políticas de discriminación positiva se han transformado en políticas de mentalidad desfasada con toda la revolución económica en negativo que ha supuesto 2008. Querer proteger a esos coletivos sólamente, supone que ocurran casos como el mío, que no es único, que hay mucha gente como yo en las mismas circunstancias. Hay que superar o modificar esa mentalidad de protección, porque existimos otros colectivos que necesitamos ahora mismo medidas que fomenten el poder contratarnos. Es altamente machista excluir de todos los planes de empleo a los varones no discapacitados mayores de 30 años y menores de 45 sin cargas familiares porque se crea que tenemos más opciones de trabajar, porque es mentira. No soy el único en esas circunstancias en un paro de larga duración sin ingresos y que no encuentra más que ofertas de empleo que le invitan a no mandar una solicitud de empleo por no cumplir requisitos de supuestas políticas de discriminación positiva. Hay que variar los valores que hasta la fecha se barajan de discriminación positiva. la discriminación es discriminación, nunca es positiva, para alguien siempre será negativa. Por este camino yo voy a cumplir este año 36 años, estoy cerca de los 40 años, para entonces se calcula el final real de la crisis económica, para entonces ya no me contratarán por tener 40 años. Se necesita trabajo ahora. No son los jóvenes los que más van a padecer la crisis, ellos, por ser jóvenes tienen ofertas de empleo ahora y las tendrán en el futuro cuando acabe la crisis, y con ello no digo que lo tengan fácil ahora mismo, pero es mi generación de treintañeros la que o se va del país o simplemente estamos condenados a la nada más absoluta. Nada ahora, nada en el futuro.

Luego existe también el problema tecnológico, también El País, por poner otro ejemplo, publicaba el 20 de diciembre un artículo llamado "España digitaliza la fábrica de cerámica", en El País de los Negocios. La industria de la cerámica vive una revolución mundial. España quiere ser (y está logrando ser) líder mundial y pionera. Hace poco se inventaron las impresoras en tres dimensiones (3D) y ahora se han creado fábricas de azulejos donde sólo trabajan esas máquinas. Dicen que se han hecho en 2014 con el 60% del mercado mundial y aspiran a tener el 90%. Obviamente donde hay máquinas no se necesitan personas, salvo las dedicadas a mantenimiento. El viejo dilema del obrerismo desde el siglo XIX: tecnológicamente se puede hacer, pero ¿se debe hacer? Lo llaman progreso y dicen que no se puede parar. Y es cierto que no se puede parar. Pero sin embargo, mientras en nombre del progreso se dice que todos viviremos muy bien, la realidad es que en los países más desarrollados de Occidente sigue existiendo la pobreza extrema y los desheredados, así como trabajadores que hacen lo que pueden para vivir. Si no hay trabajo, no hay ingresos, y si no hay ingresos, no se puede vivir bien. El sistema mantiene una cantidad de trabajadores para que continúen consumiendo, una cantidad de trabajadores que va rotando con contratos y despidos. El progreso actual, ¿es progreso para la sociedad o se confunde el término con el progreso económico del capitalista, del gran empresario? ¿Se debe mecanizar todo o se deben mantener puestos de trabajo? La mecanización del caso citado desmonta las teorías de la plusvalía que desarrollaron David Ricardo y Karl Marx en el siglo XIX? Si no hay seres humanos en la producción (más que unos mínimos) la plusvalía generada por el trabajo no hay porqué repartirla con otras personas que hayan contribuido a la producción, los obreros. Quizá viene siendo hora de la búsqueda más que necesaria de otro gran nombre, otro gran pensador de la economía que realice teorías para el siglo XXI, o quizá, más a mi gusto, se necesita que los grandes empresarios se humanicen y dejen de ser máquinas de hacer dinero. Al menos que quieran ser los más ricos del cementerio cuando mueran de viejos. 

Sí, está la teoría del decrecimiento y también la teoría de la responsabilidad social, que no es algo nuevo aunque algunos crean haber inventado la rueda, pero está claro que son insuficientes. En España hay una fiebre por lo tecnológico. Se tecnifica con máquinas y ordenadores todo tipo de trabajos. Eso significa despidos y paro, y eso significa tragedias humanas, vidas frustradas. En otros países más avanzados técnica y económicamente que España se valora más a la persona y, aunque podrían aplicar la tecnología como nosotros o más, no lo hacen y se mantienen puestos de trabajos tradicionales. En España es muy común ver un camión de la basura autómata, por ejemplo, mientras en Reino Unido mantienen el clásico camión de la basura con varios basureros que recogen la basura; en España se ve también barrenderos con máquinas limpiadoras de dudosa eficiencia, en Estados Unidos los barrenderos barren a escoba y se contratan más que en España, o sea: se da más puestos de trabajo; en España se opta por cajeros automáticos en bancos y en grandes superficies comerciales, en Alemania, existiendo estos cajeros, se contrata trabajadores que hacen esas labores más que aquí. Y así podríamos seguir en un largo etcétera. Volveríamos al viejo dilema de la primera mitad del siglo XX cuando en ámbitos de discusión de políticas laborales internacionales se preguntó aquello de que teconológicamente algo se podía hacer, pero, humanamente y en consideración a la gente que necesita el trabajo para vivir, ¿se debía hacer a gran escala? Si la respuesta era sí, entonces la siguiente respuesta era que en tal caso se debía proceder a socializar y repartir la riqueza, pues de otro modo el enriquecimiento progresivo de quien haya instalado las máquinas haría de la vida de los demás algo imposible. No se puede tener todo y no esperar consecuencias.

Pero ¿qué mas da? ¿No? Estamos ante un gobierno de un Partido Popular para el que la crisis del ébola del año pasado fue culpa de la enfermera y de su perro, de la culpa de la gestión del hundimiento del Prestige en 2002, de la que se hizo cargo Rajoy cuando era Ministro de Aznar, fue culpa del capitán del barco y no suya, lo mismo en aquellas épocas para la gestión del accidente del avión militar Yak-42, y de la gestión del accidente del tren AVE de Santiago de Compostela y de la gestión del accidente del tren de Metro en Valencia; de los atentados del 11 de Marzo de 2004 se los achacaron a ETA y cuando no pudieron sostenerlo más dijeron la verdad sobre que fue el integrismo islámico; de la crisis económica de 2008 dijeron que fue culpa del PSOE, en el gobierno, y cuando ellos comenzaron a gobernar sin soluciones no sólo siguieron con esa línea si no que la aumentaron diciendo que también era culpa de los ciudadanos, los cuales habíamos vivido "por encima de nuestras posibilidades"; de las inmigraciones masivas en Ceuta, Melilla y las costas andaluzas y sus consecuencias mortales o de las devoluciones en caliente y, o, con violencia de la guardia civil se culpabiliza a los emigrantes; de casos de corrupción relacionados con Bankia dicen que el culpable es el juez, y del caso Gurtel que embadurna de acusaciones y sentencias de corrupción a una parte importante del PP, o que lo fueron en su momento de realización, también consideran que el culpable es el juez, y en el caso de corrupción de los ERE en Andalucía consideran que los culpables son los sindicatos, y no determinados sindicalistas, en este caso a la jueza incluso parece que la van a ascender en breve, mientras que en los otros casos han relevado a los jueces. Y mientras ocurren todas estas cosas y otras... parados de larga duración sin ingresos, culpables también. Muchas de las medidas para combatir el paro parecen más criminalizaciones de los desempleados que ayudas. Y luego por supuesto, si protestas también se te criminaliza con una Ley de Seguridad Ciudadana que parece salida de los tiempos de Franco. Y si alguien se plantea que quizá la salida está con un gobierno de izquierdas de la mano de Podemos, se te considera un problema y un "rojo peligroso". 

Desde que me quedé sin trabajo con contrato laboral el 30 de diciembre de 2012 me planteé echar un mínimo de un curriculum al día solicitando trabajo. Lo cumplí. A veces hay días que eché cinco, diez o quince curriculums. Pero contemos sólo como si sólo hubiera echado un curriculum al día, ignorando los días que eché muchos más. El verano pasado de 2014 calculé cuántos había mandado a empresas, puesto que cumplí con mi propuesta de mandar uno al día literalmente. Me daba por resultado más de quinientas solicitudes de trabajo por mi parte hasta esa fecha, contando sólo uno al día, sin contar los que mandé de más. ¿Cuántas entrevistas de trabajo he tenido? Ninguna. Era agosto y decidi romper mi propia norma, porque la experiencia me dice que en pleno agosto el mercado laboral se para. Mandé exporádicamente con la idea de retomar el ritmo en septiembre. Llegado septiembre me pareció absurdo retomar el ritmo. No tiene sentido si tras más de quinientos curriculums de enero de 2013 hasta agosto de 2014 no ha habido ni siquiera una entrevista de trabajo. Como me dijo un viejo amigo hace poco, ya no funciona el echar curriculums, hoy día muchos de los que consiguen trabajo es por referencia de otras personas o por gente que le conoce. Discrepo un poco con esto, pero no está muy equivocado en muchos casos. Ahora mando desde septiembre de 2014 curriculums con mucha frecuencia aún, pero cuando veo que hay algo que quizá podría ser... Sigo sin entrevistas de trabajo. La semana pasada me enviaron de parte del antiguo INEM dos mensajes de texto al teléfono diciéndome dos fechas para que vaya a ver si quiero ser alumno de dos talleres dedicados a desempleados que imparte una academia privada. También en el pasado tengo experiencia con estos talleres. Antes los daba el propio Estado a través de sus instituciones o a través de la Cámara de Comercio. No tenían tanto peso estas academias privadas, de las que me pregunto cómo habran logrado obtener este beneficio para ellos. Mi experiencia pasada con estos cursos me ha hecho ver que no sirven para obtener trabajo. No estoy en posición, como tantos otros, de aceptar un curso no remunerado, y si lo está suele ser a dos o tres euros la hora, donde realmente no te enseñan nada que no sepas ya, donde lo que realizas en prácticas es el trabajo que debería hacer un trabajador con contrato, que además ocupe de seis a doce meses de tu vida que debiera ser ocupado por un trabajo de verdad, y que además te elimine estadísticamente de las cifras del paro como si hubieras encontrado trabajo, pero realmente sin tener trabajo. Estos cursos sólo sirven para el beneficio de quien los imparte y para el beneficio de las cifras estadísitcas del paro que quedan de este modo maquilladas a mejor, como una disminución del número de parados. ¡Qué casualidad más grande que en dos años no me hayan llamado para nada y me llamen justo ahora para dos cursos a cuatro meses de las elecciones municipales y autonómicas y a diez de las elecciones generales! ¡Qué casualidad! ¡Coño, qué puta casualidad! A mí no me toman por gilipollas, y es que esto me parece un gigantesco insulto y una falta de respeto. No quiero ser cómplice del maquillaje de las cifras del paro que le salve el culo al Partido Popular que nos ha llevado a estas situaciones. Como tengo la opción de no aceptarlo y además el Estado no me ha dado ni me da ningún tipo de prestación, por lo que no le debo nada, que me como los mocos desde hace dos años y a quien únicamente le debo mi sustento ha sido y es a mí madre, no me voy a presentar a esos cursos. La única forma de que me quiten a mí de las cifras del paro pasa por un contrato de trabajo, que es la única forma como una persona deja de estar de verdad en el paro.

Saludos y que la cerveza os acompañe.