sábado, enero 29, 2011

NOTICIA 890ª DESDE EL BAR: EL INFORME LUIS CHAMIZO TRIGUERO

Entre la entrevista de Kallejeo, la intervención radiofónica en Parlamento Pirata y una manifestación esta mañana contra la privatización de la sanidad en la Comunidad Autónoma de Madrid y la mejora de la de Alcalá de Henares, he ido retrasando un informe como el que se merece un ancestro de una amiga mía. No es que comparta las ideas de ese hombre, sino que mi amiga, R. Triguero, ha descubierto hace una semana (junto a su familia) que uno de sus tatarabuelos era un afamado escritor español del comienzo del siglo XX. Razón por la cual le prometí que escribiría sobre él para celebrarlo y homenajearle, sobre todo porque hoy día no es muy conocido más allá de los círculos más metidos en la Literatura. Se trata de Luis Florencio Chamizo Triguero. Este hombre, el cual murió joven con 51 años en el Madrid de 1945, no pertenecía a la generación de 1898, ni era novecentista, ni regeneracionista, ni de la generación de 1927, ni mucho menos de la de 1936. Como aquel escritor, ideólogo y dibujante nacionalista gallego del que escribí, Castelao , era un regionalista. Aunque bien es cierto que como dijo Jorge Urrutia, no existe en realidad ninguna de esas corrientes literarias.

Su literatura regionalista buscó reivindicar un cierto lenguaje extremeño, él era de Guareña, en Badajoz, y quizá es en eso en lo que se le puede reivindicar regionalista de un modo claro. Sin embargo ese lenguaje extremeño no es otro que el intento de transcribir la forma de hablar rural de la sociedad campesina sin estudios básicos de comienzos de ese siglo XX. No quiso experimentar ni adentrarse en las corrientes de los "-ismos" propias de esas épocas, ni tampoco se aventuró a crear sesudas reflexiones o relatos de renovación de la sociedad. Por el contrario escribió dentro de unos parámetros e ideas altamente conservadores desde el catolicismo. En su literatura abunda sobre todo el espíritu rural, en lugar del urbano, lo tradicional, en lugar de la modernidad. No obstante, otro escritor conservador y casi anacrónico en sus épocas, el Premio Nobel Jacinto Benavente, apareció con él en alguna ocasión. En este sentido uno de sus mayores admiradores fue el presidente de gobierno conservador (ultra conservador se podría decir hoy día) Antonio Maura, quien le escribió varias veces. Quizá sea más significaivo que llegó a ser alcalde por circunstancias de Guadalcanal desde 1924, durante la dictadura del general Miguel Primo de Rivera, antesala de las formas e ideas de los militares y la sociedad golpista de 1936. Fue precisamente por el estallido de la guerra civil en 1936 que hubo de esconderse de los republicanos (que eran el gobierno legítimo y democrático) hasta la llegada de las tropas golpistas del general Franco. Aún con todo, parece ser que conoció en persona a otros escritores coetáneos a él que no eran en absoluto conservadores, como Federico García Lorca o Rafael Alberti, lo que me hace pensar, a priori, que no debía ser una persona extremista, sino un católico envuelto en las circunstancias de los años que le tocaron vivir, otra cosa sería que intentando conocer más a este personaje me encuentre con algo que lo desmienta.

Publicó tres libros en vida, "El Miajón de los Castúos", 1921 (con 27 años), "Las Brujas" (1932, con 38 años), y "Extremadura" (también en 1932). En 1967 se editó un "Obra Poética Completa". Os dejo con uno de sus poemas. Saludos y que la cerveza os acompañe.

II

¡Qué güena y qué santa!
Qué santa y qué güena!...
Con lo que me quiere, ni siquiá me mira
drento de la iglesia.
Por eso me icenqu´a mí me disprecia
porque no me mira
drento de l´iglesia.
¡Juy, que cacho e brutos!
¡Juy, que mal que piensan!
Si mesmitamentelo qu´a mí m´alegra
es que no se istraiga,
es que no m´atienda,
pa qu´asin la Virgen mus dé de seguía
lo qu´ella la pie ca ves que la reza.

(Luis Chamizo Triguero, "El Miajón de los Castúos (Rapsodias Extremeñas)", 1921, segunda parte del poema El Noviajo.)

10 comentarios:

Miguel dijo...

Hola Canichu.

Siendo hijo de inmigrantes extremeños, te agradezco especialmente esta entrada.

Mi largo y pesado comentario viene en varias partes, disculpas de antemano.

Yo me acerqué a Luis Chamizo por primera vez en mis años de adolescencia. En esa época en la que uno empieza a tomar consciencia de su identidad, a moldearla y hacerse preguntas sobre uno mismo, el interés sobre mis oríginese culturales no podía faltar. Aunque los madrileños de "rancio abolengo" (como decía la RAE del "castellano válido" hace no tanto) o los madrileños de origen castellano normalmente no se den (¿os deis?) cuenta a veces, existe aún un cierto regusto castellanista en la región que puede resultar ajeno a muchos de nosotros que no por ello somos menos madrileños. Por supuesto podría ser peor y se nos podrían dedicar términos despectivos como xarnego o maketo, y esto afortunadamente no es el caso en Madrid. Tampoco quiero que esto suene victimista, nunca me he sentido excluido, y creo que mis padres podrían decir que casi nunca se han sentido excluidos por sus orígenes, simplemente que algunos discursos oficiales, algunos prejuicios asumidos y algunos dictámenes sobre lo que es correcto y no lo es nos pueden resultan un tanto ajeno a algunos. Pero por ejemplo, cuando se asocian determinados dialectos a determinadas características negativas, como la ignorancia, la incultura o la pobreza (en su peor sentido) algunos sólo podemos poner cara de póker porque así es como hablan muchos de nuestros seres queridos que no son ni ignorantes, ni incultos ni inferiores porque esos son conceptos construidos sobre la arbitrariedad de los poderosos. Eso por no hablar de cierta tendencia a mezclar en mismo saco todos los dialectos y lenguas hablados al sur de los Montes de Toledo y de la Sierra de Gredos, lo que supone una curiosa ignorancia sobre la historia de su propio idioma por parte de aquellos que dicen defender su pureza. En fin, perdona la diatriba, pero es que estas cosas se hablan poco en España y quizá merecerían un tratamiento hasta cierto punto similar a la cuestión de las lenguas vernáculas no castellanas. Obviamente algunos carecen de grupos de presión lo suficientemente fuertes y demás se han visto progresivamente debilitados por sucesivos episodios de colonialismo interno por parte del trípode económico-político de España (Madrid, Cataluña y País Vasco)

Miguel dijo...

En este sentido, Chamizo es una figura interesante y además útil para romper algunas preconcepciones muy difundidas. Es cierto, por muchas razones, que España es un país curioso en el ámbito europeo en la medida que las posiciones descentralizadoras, regionalistas y federalistas han sido más frecuentemente asumidas por la izquierda, una izquierda que tomó para sí el modelo centralista jacobino francés en muchos otros países de nuestro entorno. Pero también es cierto, creo yo, que España siempre se ha andado con medias tintas a este respecto. Ni el centralismo fue nunca tan centralista a la hora de la verdad, ni la descentralización ha sido nunca tan descentralizada. Respecto a la último sirva como ejemplo nuestro actual estado de las autonomías, ese hijo tonto y esclerótico del federalismo. Respecto a lo primero, Luís chamizo viene como anillo al dedo. El caciquismo, que en Extremadura como sabes ha sido especialmente relevante, como en Andalucía o Galicia, es un ejemplo de lo que sostengo, que el principal partido de la derecha española durante la II República fuese "Confederación..blahblah..Autónomas" es también significativo. Una alizanza coyuntural de caciques, al fin y al cabo, en la que el discurso nacionalista español servía a intereses regionalistas, el discurso regionalista a intereses localistas y el discurso localista a intereses personalistas. No es tampoco un fenómeno ajeno al resto del mundo hispano y del mundo latino-mediterraneo, por otra parte. Yo creo que es en este contexto donde hay que entender a Chamizo y sus posiciones políticas. por supuesto intervienen otras particularidades propias de Extremadura, y es que el subdesarrollo, el aislamiento y el olvido suelen alimentar a las posiciones conservadoras, aún cuando en este escenario la ideología sea muchas veces un aderezo para servir a otro tipo de intereses más pragmáticos y que enlazan con lo mencionado anteriormente y que lo mismo también pueden servir para explicar algo la personalidad y relaciones literarias de Chamizo.

Por otro lado, no habría que olvidar que el ámbito ideológico de Chamizo era especialmente receptivo a determinadas corrientes esencialistas que proliferaron en Europa y américa durante los últimos años del XIX y primeros del XX. En términos globales a mí me parece muy interesante la resignificación conservadora y aún reaccionaria (y finalmente fascista) de los ideales nacionalistas en este momento histórico, frente al carácter liberal que inspiró a estas posiciones en décadas anteriores, corrígeme si me equivoco.

Miguel dijo...

Y así aprovecho esto para enlazar con el último punto que quería comentar y ya dejo de darte la tabarra. En este sentido, el Castúo, tal y como la plantea Chamizo, dificilmente existe. Primeramente, sería arriesgado considerarlo una lengua. Obviamente la frontera entre lengua y dialecto es arbitraria y política, ero lo que yo quiero plantear es que lo que chamizo llama Castúo (por la localidad pacense de Castuera) no es más que uno de los diversos dialectos de transición leonés-castellano que configuran las características comunes de las formas de hablar en casi toda Extremadura (aunque estas fronteras tampoco se corresponden necesariamente con las de la C.A.) Por otra parte, el llamado alto-extremeño es indudablemente un lenguaje diferente del castellano, en este caso un dialecto del astur-leonés, pero éste, casi extinguido, se habla sólo en zonas del norte de Extremadura (y del sur de Salamanca) bastante alejadas de Castuera. Por otro lado no todos los dialectos castellanos de Extremadura se deben identificar con el Castúo de Chamizo, aunque evidentemente en toda la región (con los matices señalados) existen ciertas similitudes fonéticas, léxicas y morfológicas que mayoritariamente beben de los orígenes leoneses de lo que hoy conocemos como Extremadura, mezclados casi siempre con otros rasgos de las hablas del sur peninsular de influencia mozárabe, árabe, bereber etc. También es verdad que las zonas limítrofes con Andalucía la gente habla de una forma indistinguible de los dialectos andaluces cercanos. Y por supuesto no hablamos de las variedades de portugués habladas en Extremadura o de la Fala. Todo esto para decir que lo que hace Chamizo, como en muchos otros casos similares a lo largo del mundo occidental, es destacar una particularidad frente a la imposición oficial (castellanista en este caso) pero al mismo tiempo solapando la diversidad interna de ese núcleo particular que pretende defender.

No quiero terminar sin mencionar que, a día de hoy, el desprestigio de las hablas locales de Extremadura por parte del discurso oficial y prescriptivista académico, el efecto de los medios de comunicación de masas nacidos en el siglo XX, el expolio demográfico y el nefasto concepto de Estado-Nación han tenido, para bien o para mal, efectos significativos en la forma de hablar de los extremeños, como en la de muchos otros pueblos españoles.

Un saludo, y perdona el rollo.

Canichu, el espía del bar dijo...

Hola Miguel. No te preocupes porque el discurso haya sido largo, porque cada palabra ha sido necesaria para desarrollarlo, y lo importante de la bitácora es, como sabes, compartir puntos de vista.

Cuando escribo sobre la lengua usada por Chamizo para sus poemas no intentaba dar un punto de vista negativo al decir que es un castellano propia de gente sin demasiados estudios en aquellas épocas. Es cierto que en Extremadura hay mucha gente que hablaba (y habla) así, unos más y otros menos exageradamente. Lo que quería reflejar, y no de forma negativa, es que el atropello de las palabras y de los sonidos en el habla es, se sea de dónde se sea de la zona de España, muy propio de personas que usan de un habla popular no muy preocupado por el idioma y sí más por la inmediatez. Aunque veo que tú sí diferencias el extremeño como lengua o dialecto, no lo tengo claro pues no soy filólogo, yo no veo diferencia entre un castellano de Albacete, que uno de Badajoz, que uno de Murcia. Cada uno tendrá sus particularismos, pero todo es castellano. Si yo escribiera como se habla en Madrid no diría que escribo en madrileño, sino en la forma como se pronuncia y usa el castellano en Madrid. Así podría escribir cosas como: "ej que pa' que en Madriz nos den bocatas de calamares, hay que ir a los bares, que pa' eso andamos de presta'o de nuestros hermanos pa' decir que españoles somos to's bien aveni'os aunque nos digan que no, que nanai, que na' de na'". Pero como bien sabes Madrid era una provincia de Castilla la Vieja, y esta en otra época era Castilla, y esta era otra cosa en otras épocas.

Canichu, el espía del bar dijo...

El idioma es el idioma, y en unas zonas se ha desarrollado de unas maneras y en otras de otras según los acontecimientos. No es malo ni inferior ni negativo hablarlo de un modo ni otro, o conocerlo más o menos. No creo que haya colonialismo idiomático, porque entonces, ¿quién impone ese colonialismo? ¿Quién habla el castellano correcto? Los académicos dicen que le más correcto es el de Valladolid... ¿son los vallisoletanos los que nos colonizan a todos? No lo creo. No creo que haya centralismo en esto, como dices, sobre todo porque en Madrid hablamos muy impropiamente. Creo que el castellano tiene unas formas y normas y dentro de ellas se mueve el habla de cada persona en sus regiones. Yo mismo hablo abreviando mucho y con exabruptos, como madrileño que soy, y trato de escribir sin abreviar palabras ni fonemas cuando escribo. El idioma lo hacemos cada uno, y somos presa obvia del entorno cultural donde nacemos y nos criamos, por lo que lo adaptamos a él.

De todos modos, si te ha ofendido sobreentender que llamaba inferior al uso del "castúo" lo siento, no era mi intención. Extremadura era a comienzos del siglo XX la región más pobre de España, y la más analfebetizada, por otra parte, es una realidad doliente, pero realidad, y creo que eso se refleja un poco en ese castúo rural que quiso reflejar Chamizo. El mismo castizo madrileño no nació de los grandes salones, si no de lo barrios obreros más sin lectura, y yo no lo llamaría inferior tampoco. Mientras nos entendamos, como decía Gabriel García Márquez, es bien hablar. Y quizá para eso, dentro de las lenguas o dialectos o lo que sea, tenemos unas normas no impuestas sino recogidas por la Real Academia de la Lengua Española, para evitar la dispersión idiomática y que al final, con los siglos no nos entendamos los unos a los otros... que no es malo entendernos sabiendo qué hablamos y cómo hablamos, que el idioma es para eso, para entendernos.

Pero no soy filólogo, repito.

En cuanto al asunto de regionalismo... aunque hoy día se asocia a una idea de izquierdas, como dices y es verdad, lo cierto es que estos movimientos no estaban ni están adscritos a la izquierda en exclusiva. Si en Galicia originalmente sí lo estaban, pronto lo apoyó el sector más conservador, en País Vasco el nacionalismo también era conservador, y lo es, y en Cataluña igualmente, pese a que hoy día mucha gente ande confundida y crea que PNV, CiU u otros partidos regionalistas, como los navarros, los canarios y demás sean de izquierdas... no lo son.

Sobre la literatura conservadora alguna cosa he mencionado, poco, en este blog, como la de Leopoldo Panero, por ejemplo, o esta de Chamizo, no sé si algún día le dedicaré más lineas.

Un saludo, y no te procupes por la extensión, tu discurso tenía todas las palabras que necesitaba para explicarse bien. Es bueno compartir, que para eso escribimos.

Canichu, el espía del bar dijo...

P.D.: la dedicatoria a Chamizo se debió, como dije, a que una amiga descubrió hace poco que era uno de sus tatarabuelos, como ves no era mi ánimo atacar a los extremeños por cómo hablan. Nada más lejos de la realida, pido disculpas de nuevo si esa es la sensación. Con lo mal hablado y pronunciado que soy yo con mi voz. Un saludo de nuevo.

dolores quebranto dijo...

Me ha resultado muy interesante el comentario de Miguel, igualmente el de Canichu.
Como parece ser necesario dar referencias de uno mismo a la hora de opinar diré que soy hija de extremeños, de la Siberia por parte de madre y de Olivenza, pueblo que perteneció a Portugal, por parte de padre. Nacida en Barcelona, para darle mas encanto.

No se si tengo mucho criterio para hablar del regionalismo (perdonadme el captatio), me parece que lo que planteáis esta bien hecho pero a mi me pilla en una fase revisionista y me pregunto a veces si hablar del tema y querer diferenciar entre regiones no acaba yendo mas allá y parece degenerar siempre en algo parecido a "querer ser el mas desgraciado" (o será que me pasa por extremeña y se cree el ladrón...) Yo misma he desarrollado empatía hacia sentimientos nacionalistas a la vez que me ha sorprendido a veces descubrir que cuando lo hago es por inercia y se entiende que pretendo ser comprensiva con catalanes, vascos o gallegos. De Extremadura, por la parte que me toca, ni se habla. Empiezo a entender que es absurdo concentrarse demasiado en todo lo que esto representa y en los símbolos que utiliza cada uno para desmarcarse de una cultura o tradición más común o centralista, desmarcarse mostrando más aun esos rasgos diferenciadores. Al final no deja de ser una pura endogamia.

Igual que aprendí a desarrollar esa empatía que mencionaba y no tenga tan claro si es aceptar las cosas solo porque están ahí, del mismo modo he aprendido a respetar cada lengua o dialecto o idioma... Palabras que se pronuncian para hacerse entender y que se valen de musicalidad, entonaciones, énfasis (que bien pensada la tilde en esta palabra) incluso de un lenguaje corporal.
Cuando iba al colegio, colegio de Madrid, me explicaban que si decía -lo- por -la- o -le- era por ser extremeña (me lo decían con todo el respeto, cosa que aun agradezco a quien lo hizo) y cuando iba al pueblo me decían que mis eses eran demasiado pastosas.. Claro que de los pacenses de la capital decían que pronunciaban hasta el signo de interrogación al hablar, por esa entonación melosa y sostenida.

Lo que me resulta muy obvio es que sí hay diferencias a la hora de hablar y si la referencia ha de ser el castuo que así sea. Como decía una conocida de la tierra, el castuo “éhsíhte y ehsíhte”, traducido: existe y existe. No entiendo por que no podríamos separar el criterio regionalista y remarcar sencillamente que hay patrones que se repiten y comparten y que simplemente por negación han de reconocerse, es decir, si no eres extremeño habrá expresiones que no entenderás y no debiera verse como una exclusión sino como un elemento de riqueza cultural que también te incluye aunque seas de Toledo( pero solo si haces el esfuerzo de querer aprender, eso si).

Sobre lo de identificar el castuo con ignorancia, aislamiento cultural, pobreza… No dejaremos de admitir que históricamente sea un hecho, no la cosa si no la consideración pero a partir de hace unos años ya eso no merece ni la mención. Decía otra conocida de la tierra que los extremeños hablan castuo en las aulas de la universidad y que parece que aprenden, que la “equih” es incógnita en todas partes.

Quizá los que hemos aprendido a hablar con esos dejes y palabros tengamos la ventaja de entendernos y entender a los de otras partes y que no discutir cada vez que surge el tema del castuo sea una avance y no una falta de argumentos.

dolores quebranto dijo...

No he hablado del autor, como observareis, no creo que sea necesario. Tengo opinión de el y su obra pero seria alargarse. Solo pondré un ejemplo: cuando los impresionistas empezaron a pintar se daba el problema de que en sus exposiciones el público no era capaz de distinguir el dibujo, la forma sobre el fondo. Con el tiempo se aprendió una especie de nuevo lenguaje visual (lo mismo ocurre con el cine, no hace falta ya que la imagen tenga neblina ni baile para saber que vamos a ver una escena de un sueño o un flash back). No se si expreso bien el paralelismo. Luís Chamizo no es un autor encerrado en una región o idea, no es mas que una persona que escribía como hablaba y de lo que conocía (mira, como Woody Allen) y vio una diferencia entre signos y sonidos que intento rebajar.


Por supuesto, esto no es ningún reproche a lo que vosotros habéis comentado, insisto en que esta planteado muy correcta y respetuosamente. Que nadie vea posible agresión en lo que digo, es simplemente que me habéis interesado tanto como para querer opinar.

Canichu, el espía del bar dijo...

Pues desde luego es una opinión más en forma de "tercera vía". Quizá más cercana a la visión de Miguel, eso sí, será por la extremeñidad.

Es evidente que dependiendo dónde estés en España se habla de un modo u otro. Cierto que se le ha puesto nombres como bable, castúo, castizo, maño, andaluz, murciano, canario... Aquí los filólogos tendrán más argumentos para hablar de si eso en sí forma lenguas o variaciones o lo que sea, aunque sabemos que entre ellos se contradicen en sus visiones e interpretaciones, pero posiblemente tengan más razones para daros la razón. Otra cosa es el origen de cada forma de hablar regional. Pero repito que no soy filólogo, pese a que tenga la opinión de que considero que todo son derivaciones del castellano, lo que no es ni bueno ni malo, como ni bueno ni malo sería un origen más llano o uno complejo.

DOLORES QUEBRANTO dijo...

Por supuesto que son derivaciones, llamales entonces dialectos y ten en cuenta que los filologos hablan de donde son asi que conoceran tecncismos y opinaran parecido a ti o a mi. Sin conclusiones, me temo.

Un saludo, amigo Canichu.