lunes, enero 11, 2010

NOTICIA 726ª DESDE EL BAR: LA FELICIDAD DE UN PERRO


Vuelvo del trabajo por la avenida del Ejército, completamente nevada. Confusas las zonas de hierba y las de pavimento. El trabajo ha sido hoy más o menos aburrido. Ha costado levantarse y el frío y la nieve invitaba a quedarse en casa. Viejos documentos, anotaciones actuales, fechas nuevas para la agenda de actos laborales esta semana, cafés con las compañeras... y uno regresa por la avenida del Ejército completamente nevada con esa nieve que vi ayer nevar por la tarde y la noche desde la ventana de mi salón, y luego desde la ventana del trabajo esta mañana. De repente, en esa avenida donde la nieve iguala el suelo sin distinguir hierba o pavimento, uno ve una montaña de nieve que algún barrendero ha amontonado en un lateral de la carretera de la calle, quitándola de ahí mismo, supongo. Y un perro. Un perro que con el rabo levantado y agitándolo, no para de saltar sobre esa montañita de nieve con la boca abierta y los ojos como platos. De un lado a otro, hundiendo sus patas sin parar de saltar sobre esa nieve. Feliz como un niño cuando también juega con la nieve. Inocente. Felicidad de perro. ¿Quién hubiera sido el perro en ese momento? Llego a mi casa a la hora de la comida y mi gata se ha recostado sobre una mesa cercana a la ventana del salón. El sol la calienta a través del cristal por donde se ve en la calle una estampa de nieve en los coches aparcados y la acera de la panadería de enfrente. Me siento en el sofá y se levanta para tumbarse a mi lado logrando meter una parte de su lomo por debajo de mi jersey de lana. Felicidad de gata. Es un día bonitamente blanco. Al fin dos años seguidos que el invierno en Alcalá de Henares es como debiera ser. Mucha gente dice que no, que el tiempo está loco, sobre todo mucha gente más joven que yo y muchos inmigrantes que desde que llegaron nunca vieron estos inviernos... pero en mi infancia yo si recuerdo estos inviernos, y mis padres me hablaron de estos mismos también, y cuando hablan los ancianos de la ciudad hablan de inviernos aún con más nieve. La nieve de hoy no es de un tiempo loco, es la nieve que nunca debíó irse de nuestros inviernos, la nieve de mi infancia rediviva. Me gusta la estampa blanca, otra cosa será cuando la nieve se haga hielo, o si me constipo, o si alguien se rompe una pierna al resbalarse, pero... ay... felicidad de perro...

7 comentarios:

Aloia dijo...

Bonito eso de la nieves de nuestras infancias, porque tienes más razón que un santo.
Feliz 2010...(tentada estuvo Reiko...pero no me dejó..., un placer tu visita)

Neo dijo...

y tú sientes cierta felicidad cuando las cosas son como tenían que ser, por ejemplo, un día de invierno como este?

y no dejas de sentir esta felicidad cuando empiezas a pensar en lo que podría ser, como en que te rompas una pierna?

=)

tú sabes lo que es la felicidad de hombre?

canichu dijo...

ALOIA: Feliz 2010, Aloia. Y que bien que Reiko volvió.

NEO: Yo siento felicidad de modo relativo. Quizá me rompa una pierna y sienta felicidad por algo derivado de ello. Me alegra que el tiempo se esté comportando como debe este Invierno, pero si un Invierno no se comporta así no ando infeliz, aunque no me guste la idea de que el planeta se recaliente. En cuanto a lo de felicidad de hombre... ni idea a qué te refieres en cuanto a la unión de ambos términos.

Carlos dijo...

¡Vivan las gatas! ¡Abajo los perros! (Otro día quizás te lo argumente más).
Bonito Alcalá nevado :-)

canichu dijo...

Y hoy Alcalá bajo al lluvia, saludos Carlos.

Neo dijo...

=) pues como tú has hablado en tu texto de "felicidad de perro" y "felicidad de gato", yo te decía que la "felicidad de hombre" tendrá ser algo diferente, no?
me refería a la felicidad absoluta que sólo un ser humano puede sentir.
salud!

canichu dijo...

Yo hablaba en metáfora.