Este artículo lo escribió el escritor de ciencia ficción y utopías
H. G. Wells el 17 de abril de 1927, después de haber ido al cine para ver "
Metrópolis", de
Fritz Lang. El cineasta alemán, que más tarde se autoexilió de Alemania para irse a vivir a Estados Unidos de América al subir al poder Adolf Hitler con el partido NAZI en 1932, ya había creado esta película originalmente dentro del vanguardismo germano para los estudios
UFA, pero la versión que se ha hecho más popular es la que vio Wells, adaptada por el mismo director al gusto anglosajón, especialmente estadounidense. Está claro que Wells veía un plagio en el guión realizado copiando las ideas de su libro de 1897 "
The Sleeper awake", y otro más de los robots de la obra teatral "
R.U.R.", de Çapek. tampoco sería raro, ya en la época tanto Aldous Huxley como George Orwell tomaron por referencia a Zamiatin para crear sus obras más conocidas, hasta el punto que "1984" de Orwell es prácticamente lo que hoy llamaríamos un plagio del "Nosotros" de Zamiatin. Eso ya lo analizamos en las Noticias
2ª y
3ª. Es de valorar que en el extenso artículo de crítica que hizo el escritor lo cierto es que deja deslizar que tenía más valor la versión original para el público alemán, que la versión realizada para el público anglosajón. ¿Habría visto las dos versiones?
Este artículo ocupaba trece páginas de libro, lo que es siete folios, ignoro cuánto sería eso originalmente en un periódico, aunque teniendo en cuenta las grandes dimensiones de las hojas de periódico de las primeras décadas del siglo XX es posible que ocupara toda una página. La verdad es que tiene muchas más cuestiones interesantes. También ataca la arquitectura de la película, la concepción de la religiosidad en la misma (de catacumba propia del Imperio Romano, entre otras cosas), el sentimentalismo fácil injustificado o la falta absoluta de las normas de la relatividad en el uso de los espacios interiores (llega a nombrar a Albert Einstein para que realice un estudio sobre esas anomalías). Quizá Wells pasaba por alto que el cine que Lang y otros pioneros del séptimo arte estaban creando aún estaban afectados de las formas y modos del mundo del teatro. Pero es cierto que muchas de las críticas que aquí se transcriben, u otras, nada tienen que ver con esas formas de hacer y sí mucho con la negligencia de no haber reflexionado antes un guión que en su época fue una superproducción multimillonaria económicamente, escandalosa para la época que, por otra parte, parecía competir en contratos cada vez más elevados (Charles Chaplin) o películas cuyo tirón a menudo era el precio que costaron hacerlas.
Sin embargo, H.G. Wells ataca de lleno a una película que es hoy día un clásico del cine, y un hito de la Historia del arte del siglo XX y el comienzo de la cinematografía y el cinematógrafo. Fritz Lang reinventó varias veces el mundo audiovisual en celuloide, introdujo una gran cantidad de innovaciones que hoy día son asumidas en las películas actuales como algo tan básico y elemental que ni siquiera se repara en ello cuando se ve una película, y me atrevo a decir que incluso cuando se rueda, pero que en su época fueron aportaciones innovadoras vitales. Bien es cierto que para Wells es fácil atacar a esta película. Para él era un estreno reciente, una superproducción de un género que, además, era el que él había trabajado en la Literatura durante toda su vida... hasta el punto de que ve un plagio de una de sus obras en la historia que cuenta "
Metrópolis", como ya se ha dicho. Para nosotros, ochenta y cuatro años después, conocedores de lo que Fritz Lang ha sido para el cine, lo que esta película ha influenciado, y herederos de todo un culto admirador y mitificación tanto del director como de su metraje, nos es más difícil. Hablar mal de "
Metrópolis" es arriesgarse a ser descalificado con seguridad, a ser considerado una persona sin gusto alguno. Sin embargo, es cierto que la película, como reflexionó y analizó Wells en su día, tiene sus carencias, contradicciones y errores. Es precisamente la actitud de la reflexión constructiva y crítica la que nos hace avanzar, y no la argumentación repetitiva de culto al objeto y persona de culto, sin análisis, sólo con seguidismo a una opinión generalizada que hace décadas que cayó en el tópico. Esto que hizo Wells, que también se equivocó en no saber valorar lo que significa ser pionero en algo (el lenguaje del cine nunca ha sido, por diferente e incapacidad, el mismo que el de la Literatura) es algo necesario de asumir en nuestras vidas cotidianas en cosas o situaciones más comunes, o quizá, por qué no, cuando recibamos la información de una película, por poner un ejemplo.
Wells en su artículo, y esta parte no la he transcrito, supo ver que lo que planteaba el sentimentalismo y religiosidad de "
Metrópolis" era algo muy de su época que rozaba algo peligroso, el corporativismo social que el Papa León XIII había lanzado en 1891 como organización socio laboral en su encíclica "
Rerum Novarum". Una especie de alianza entre obreros y empresarios para combatir las ideas del comunismo, la socialdemocracia y el anarquismo, pero que, con el tiempo, fue desarrollado dentro de otras ideologías tales como el fascismo, el nacionalsocialismo, el nacionalcatolicismo español, el carlismo español o el movimiento neocatólico, entre otros grupos. No obstante, en 1927, año de estreno del metraje, los fascistas llevaban gobernando en Italia desde 1922, y el dictador Miguel Primo de Rivera en España (que también usó del corporativismo en su concepción de relaciones laborales) desde 1923. Más aún en 1927 se estaba a cinco años de que en 1932 los nacionasocialistas (NAZIS) alemanes se hicieran con el poder. No es de extrañar que el ministro de propaganda NAZI, Goebbels, le propusiera a Lang en ese año que se hiciera cargo de los estudios UFA. Lang no aceptó y se fue inmediatamente de Alemania. Él en absoluto era NAZI. Su película puede ser interpretada de muchos modos, es obvio que Wells entrevió este peligro en ella, aunque no llegó a definirlo de forma clara. Conociendo la trayectoria de Lang hay que decir que "Metrópolis" para nada tenía que ver con la apología de ideas de extrema derecha, en absoluto, pero que quizá la realizó en un año donde era permeable a que su idea original pudiera ser mal interpretada y lanzar un mensaje que no era el que era. Sea como sea, y sin hundirme más en estos vericuetos, es importante ser críticos y constructivos ante la vida y lo que esta nos muestra y trae.