miércoles, junio 15, 2016

NOTICIA 1614ª DESDE EL BAR: JÜRGEN SCHADEBERG


PhotoEspaña volvió a Alcalá de Henares y, como no podía ser menos, vuelve a la Sala de Exposiciones del Antiguo Hospital de Santa María la Rica. Volvió desde el pasado 4 de junio y no de cualquier modo. Contó para la presentación de la nueva exposición con un invitado que ha pasado desapercibido en los bombos y platillos de la ciudad, ni más ni menos que el propio autor de las fotografías: Jürgen Schadeberg, ya octogenario. Él es uno de los fotógrafos del siglo XX que han hecho Historia, y sigue haciéndola, pues sigue ejerciendo como buenamente puede. Gracias a él se entiende mejor para historiadores y para gente común buena parte de la historia social de Sudáfrica durante el apartheid, el Londres de los años 1960, la España del desarrollo patrocinado por la dictadura de Franco en esos mismos 1960, o el ambiente de Berlín durante la construcción y primeros años del Muro de Berlín en plena Guerra Fría. Sus imágenes se nos hacen imprescindibles para entender esas sociedades más allá de lo que los textos y los productos audiovisuales nos leguen. 

Schadeberg es uno de los fotógrafos que me maravilla. Él capta las imágenes con un sentido de foto reporterismo, sin posados, pero a la vez busca una estética poética, una metáfora que nos explique visualmente todo un mundo complicado que se esconde ante situaciones habituales. Nació en 1931 y emigró a la República de Sudáfrica en 1950. No olvidó su país natal, Alemania, en la cual estuvo en varias ocasiones, una de las más providenciales en las casualidades justo cuando la República Democrática de Alemania, por decisión de la Unión Soviética, construyó el Muro de Berlín en 1961. Él fotografió la construcción con ojos entre artísticos y como conscientes de estar retratando algo para la posteridad, pues no volverían a ver la parte oriental de la ciudad. El muro aparecerá  en su obra desde el lado occidental a lo largo de su existencia, a través de pintadas, policías que miran por los agujeros, tropas norteamericanas, herida abierta en los berlineses. Pero ese Berlín que vive esos acontecimientos aparece también metafóricamente en el funambulista que envuelto en sombras intenta mantener un difícil equilibrio. El estilo de Schadeberg es poético. Pienso por poner un ejemplo en esa imagen de un baile repleto de gente donde se nos muestra el beso de una pareja que llena toda la sala, como si sólo existiera sus vidas allí. También en Berlín, pero de unas décadas después, nos muestra un matrimonio anciano paseando por un parque ayudados por bastones de escalar montañas. A veces es eso, entiendo yo, llega un momento en el que el mero hecho de caminar un breve paseo por la tarde, nos resulta como escalar una montaña. 


Schadeberg centró mucho de sus primeros años ejerciendo, en la década de 1950, a mostrar el mundo social tan marcadamente diferenciado entre la raza blanca y la negra en la República de Sudáfrica durante los años del apartheid, ese sistema político que segregaba y discriminaba con un racismo feroz a la población negra. Fue este fotógrafo uno de los primeros en fijarse en Nelson Mandela y su lucha por la igualdad antes de que este cobrara popularidad. No es de extrañar que en los años 1990 y en los 2000 Mandela le llamara para fotografiarle fuera de la cárcel y también visitando su antigua celda. Habían pasado muchas décadas, pero ambos se conocían y en cierto modo sabían que habían tenido un camino unidos. En las fotografías no trata a la población negra con gran dramatismo, ni a los blancos en terribles actos de violencia. Él fotrografía con lenguaje poético en imagen escenas de la vida común donde aparentemente nada ocurre. Trata la imagen de los negros como algo normal, tal como es y como debería haber sido, pero que en aquellos años era una osadía y una afrenta para muchos sudrafricanos de raza blanca con mentalidad altamente racista. El fotógrafo colaboró con la revista de música Drum, dedicada a la música jazz y un público lector negro urbano. En la República de Sudáfrica siempre han habido muy buenos músicos, por lo que esta temática le atrae tanto como para retratar un estilo de vida que aproxima a los negros a una relativa libertad respecto a los blancos, como para retratar una denuncia de un posible racismo de base, por ejemplo en una imagen donde unas mujeres blancas hacen corro para ver bailar niños negros en la calle. Muestra a la población negra al mismo nivel que la población blanca, muestra la riqueza de unos, la pobreza de otros, los lugares destinados para blancos, las patrullas de policía con policías de ambas razas, las tareas domésticas realizadas en la calle, o ese mundo negro muy subdesarrollado en los ambientes menos occidentalizados de aquel país. No obstante, es de llamar la atención la fotografía de un concierto de Cliff Richards en los años 1960 donde nos enseña a un público joven negro y blanco mezclado sin importarle raza alguna. La música como acercamiento entre las personas.

Schadeberg viaja por el mundo occidental, Estados Unidos, Reino Unido, España, Alemania... Retrata todas las realidades sociales que encuentra centrándose o bien en los más desfavorecidos dotándoles de la dignidad que les niegan, o bien interesándose por el amor o las historias en un sólo vistazo. En la España de Franco de los años 1960, la cual atrae turistas ingleses y del Norte de Europa en medio de imágenes de propaganda del régimen que muestran una vida alegre de sol y playa, él retrata una sociedad inocente y claramente anclada atavicamente varias décadas atrás, entre el luto que no se va nunca, trabajos duros en el campo y caras marcadas por el tiempo que denotan un cierto embrutecimiento al más puro estilo de Goya a principios del siglo XIX en sus pinturas negras. Años más tarde volvió a los lugares en donde estuvo, en torno a 2012-1013, y fotografía una Torrevieja totalmente diferente, sin inocencia e invadida por gente indiferente y turistas sin respeto a la cultura local, la cual está desaparecida. 

En Reino Unido le atrae en los años 1960 el fenómeno llamado "swinging London", ese estallido cultural a través de la música rock que hizo de Londres el epicentro cultural de la vanguardia europea. Retrata a músicos famosos como los Beatles, los Rolling Stones o los Who, pero en contraste retrata también esa sociedad joven y no tan joven de Londres que está al margen de ese estallido cultural, como son los obreros bebiendo después del trabajo en un pub escocés, la chica con ojos perdidos de no saber a dónde ir mientras la rodean taxis yendo en todas las direcciones, o esa pareja joven en la barra de un bar a punto de abrazarse justo cuando tienen delante a dos ancianos unas mesas delante de ellos en una actitud similar. 

Schadeberg dice que antes era más fácil hacer fotografías y contar historias, pero ahora no lo es. Dice que ahora la gente pone muchas trabas para ser fotografiadas, o que incluso ya no hay un ambiente fresco en los lugares públicos o entre la gente conocida. Hay demasiados contratos de imagen de por medio. La gente común no se deja fotografíar sin más tampoco. Hay demasiada preocupación por posar y por mostrar una imagen artificial. En él, en sus fotos, incluso hoy día, todo está totalmente fresco. Real.

La exposición fotográfica será visitable hasta el 4 de septiembre. Está patrocinada por la Embajada de la República Federal de Alemania y la Fundación Goethe, con la colaboración de la Galería Blanca Berlín. A mí me ha gustado mucho. Estoy muy satisfecho de haberla visto.