martes, enero 19, 2016

NOTICIA 1558ª DESDE EL BAR: ECHE A LA BOINA LA VOLUNTAD

No hace muchos días en una red social alguien compartió la noticia de una decisión de un juez español que considera que un escritor que recibe derechos de autor por su obra no tiene derecho a cobrar la pensión mínima de jubilación. Sinceramente desconozco la ley actual de pensiones, seguridad social y demás, pero creía que el Estado cubría a todas las personas sean ricas o pobres en su sistema de derechos sociales. Es cierto que soy partidario de que exista una mayor justicia social en estos asuntos, precisamente por eso mismo la noticia me pareció injusta. Injusta porque no todos los escritores son famosos, no todos viven de su obra, no todos son ricos y no todos los que cobran algún concepto de derecho de autor le cubre apenas algún gasto de la vida actual. Tengo alguna que otra amistad que cobran derechos de autor por algún libro que publicaron, y estos no pasan a menudo los diez euros cada muchos meses, porque no hay que engañarse, publicar y vender un libro no equivale a ganarse la vida con ello. El no famoso apenas vende libros. Además, el precio del libro vendido se desglosa en tantos porcentajes que el que menos porcentaje se lleva suele ser el propio autor. Esto nos coloca en pensar si esa ley sería más justa si en lugar de fijarse en los derechos de autor se fijara en la cuantía de los ingresos de cada persona, vengan estos ingresos de donde vengan. La cosa es que varios escritores famosos se quejaron y es por ello que es noticia, aunque se quejaron en solidaridad con aquellos que no son famosos y publican. He aquí mi sorpresa cuando uno de los comentaristas de aquella noticia que es amigo de mi amistad escribió que los escritores que reclamaban una pensión eran unos egoístas, que a su madre, profesora jubilada que cobraba 2.000 euros de pensión, no se le ocurriría pedir más al Estado... ¡cómo si la pensión de un escritor alcanzara esa cantidad! Con seguridad no lo hará, porque para cobrar pensión hay que cotizar y para cotizar hay que trabajar y si alguien ha vivido de contratos por escribir no ha trabajado cotizando, si no viviendo de los llamados royalties o derechos de autor, o sea: de lo que sea capaz de vender. El que no sea famoso probablemente habrá vivido como asalariado en el trabajo que haya podido tener, ese habrá cotizado lo que haya cotizado, pero la noticia hablaba del caso de un escritor que solicitaba la pensión mínima, o sea: algo en torno a los 600-700 euros, quizá los 500 euros, al mes, un dinero con el que se malvive como se pueda. Pero lo que más me llamó la atención de aquel comentario no era hablar de tal manera a quien decía tener una madre con una pensión de 2.000 euros al mes, defendiendo además la justicia social para con quien menos tenía (¿por qué no pedía a su madre que renunciase a 1.000 de los euros de su pensión en favor de otra persona?). Lo que más me llamó la atención es que sus argumentos los cerraba alegando que un escritor para ser escritor debería escribir gratis, pues para él un escritor era quien fuera altruista y por tanto estaba obligado a renunciar a todo beneficio económico de su obra. ¿Trabajaría usted gratis? Pues eso es lo que en el concepto de esa persona es lo que debe hacer un escritor.

No es algo raro. Ya he comentado alguna vez en el pasado como algún dueño de bar de esta misma ciudad, cuando alguien que escribe poesía se le presenta para recitar, suele decirle que de acuerdo, adelante, siempre y cuando no cobre dinero, que eso si acaso los músicos. Y sin embargo tengo comprobado que los recitales de poesía atraen gente a los bares y que los espectadores, a diferencia de los de los conciertos, consumen con frecuencia, no se quedan bailando sin consumir dentro del bar. O sea: logran hacer dinero al dueño del bar sin que obtengan mucho más que poder recitar y si acaso unas cervezas, cosa que no siempre es así, en algún lugar he recitado que me cobraron la cerveza... a cinco euros. Pero de este tema en concreto ya hablé en la Noticia 1527ª. Otros dueños de bar, de una manera aparentemente abierta de mente, altruista, ofrecen exactamente lo mismo, pero ofreciendo eventos de micrófono abierto a quien se quiera subir a recitar, gratis, por supuesto. En otras palabras: cubren la oferta cultural de su bar, la gente va, consume, le da dinero y el no se gasta un céntimo en quien le está animando el lugar y a la clientela, que por otra parte suele haber traído o atraído el que sale a recitar. 

Yo nunca he cobrado por recitar mis poemas. Me han dado cervezas, una vez hasta comida, pero no me ha dado por cobrar. Mis razones tengo en mi teoría del porqué yo lo hago así. Sin embargo me indigna cuando sé que los dueños de determinado lugar imponen como norma el no pagar. Yo no cobro, pero el día que me digan directamente que no van a pagarme puede que yo, tal como vi hacer a determinado cantante de flamenco, me suba al escenario justo para leer un poema y acto seguido decirles que se acabó la actuación, y a quien pregunte se le explica el porqué. Soy una persona muy colaborativa, pero no me gusta la utilización ni la instrumentalización de quien hace algo, hablo de poetas pero podemos hablar de cualquier otro arte. Como siempre digo: si tan fácil creen que es componer y recitar, que lo compongan ellos y reciten ellos.

El comentarista que decía que el escritor debía escribir gratis se confunde. El escritor escribe, si lo hace gratis o cobrando es lo que él decida y lo que le ofrezcan las posibilidades que se le presenten. Del mismo modo que un carpintero no trabaja gratis, un escritor tampoco tiene porqué. La persona que escribió esto leerá libros, periódicos, revistas, verá películas, series de televisión, programas, videojuegos, irá al teatro... todo eso sólo es posible gracias a escritores en cualquiera de sus modalidades... ensayistas, novelistas, periodistas, poetas, guionistas, articulistas, comentaristas, blogueros, dramaturgos... Vivimos en una cultura del ocio más que potenciado por las nuevas tecnologías. Todas las historias que se nos presentan ante nosotros son gracias a una gran cantidad de creadores, entre ellos los escritores. Quizá ese chico es seguidor de teleseries como Juego de tronos (que además viene de unas novelas), o de películas como la actual Star Wars o cualquier otra, o leerá la prensa deportiva o la de noticias actuales, lo que sea, todo eso no se crea solo. ¿Por qué quienes escriben todo eso lo deben hacer gratuitamente? Es una mentalidad muy a la española, donde se cree que el que escribe "no produce", por lo que no debe cobrar dinero. De esa manera se han devaluado profesiones tales como, por ejemplo, la de ser maestro, y se han eliminado asignaturas de colegios e institutos del tipo Filosofía, Latín, Griego, Literatura o Música. Pero se equivocan. No sólo producen una serie de valores humanos, no solo producen un entretenimiento que nos anima nuestras vidas, no solo nos estimulan, animan o hacen pensar, también producen económicamente. De todo lo que uno se pueda imaginar viven una serie de gente como puedan ser productores de papel y tinta, libreros, editoriales y editores, promotores, publicistas que venden a su vez productos variados que animan otros sectores industriales (¿o acaso no se ven en las tiendas hoy día hasta yogures y camisetas de Star Wars, o no se ven gracias a las acciones de los periodistas futbolísticos todo tipo de negocios a gran escala a costa de la imagen de los futbolistas que no serían nadie sin la promoción de los periódicos?), en fin, se mueven una gran cantidad de oficios, trabajos y dineros. No sólo gracias a las obras de los autores conocidos, también en la de los desconocidos. Incluso quien no publica en libro pero exhibe sus escritos en recitales o en bitácoras mueve ya algo interesante en sí. Mueve y promueve una serie de entretenimientos y emociones a quien se acerca a él y su obra. Algo muy a tener en cuenta.

En el semanario Puerta de Madrid del 9 de enero de 2016, nº 2.405, aparece en sus páginas 20 y 21 una entrevista al actual concejal de Acción Social, Juventud e Infancia de Alcalá de Henares, Suso Abad, de Somos Alcalá y Podemos. En concreto es un amigo personal que conozco desde la adolescencia, es por ello que me es un poco doloroso escribir una discrepancia con él en torno a una de las cosas que dijo en esa entrevista respecto al tema que trato hoy. Una discrepancia que no está en mi ánimo que interfiera para nada en nuestra amistad, pero ¿si siempre he sido crítico con aquello que he creído no muy justo, no debo serlo ahora también? La cuestión es que la verdad es que él no hace otra cosa más que defender una idea que tanto Somos Alcalá como PSOE defendieron durante las elecciones municipales del año pasado. Ahora como socios de gobierno lo llevan a cabo, no hay que negarles que dijeron que lo harían y lo hacen desde que gobiernan. Se trata de la contestación referida al plan de la política de gobierno municipal actual mediante el cual quieren que la ciudadanía participe de la ciudad de una manera activa y no pasiva. El periodista le preguntó si podía poner un ejemplo y Suso contestó "Un ejemplo de ello fue la Marcha Zombie, que quizá es una actividad anecdótica, pero este año facilitando los permisos y escenarios y con una pequeñísima ayuda económica teníamos toda la Calle Mayor repletísima de gente y el agradecimiento de las entidades organizadoras. Y no ha costado ningún esfuerzo en la concejalía, lo único ha sido poner a disposición de los jóvenes las instituciones y estaban super contentos. En la Casa Tapón con el programa Otra Forma de Moverte organizamos también el Pasaje del Terror que estuvo toda la noche funcionando, con colas que llegaban hasta la otra parte de la Plaza de los Santos Niños. Esto que a nivel profesional seguramente hubiese costado miles de euros organizarlo, a nosotros no nos costó ni mil euros. Con menos de mil euros se puso a la ciudad en funcionamiento, y había grupos de teatro, grupos musicales, la tuna, gente por su cuenta... un montón de colectivos haciendo algo en común y muy bonito, y eso es un reflejo de adónde tenemos que caminar (...)". En otras palabras, durante la celebración de Halloween de 2015 se llenó la ciudad de actividades culturales que atrajo a un gran número de gente al centro para verlas o participar a cambio de que los grupos y colectivos profesionales o aficionados de música, teatro y otras actividades, no cobrasen ni un sólo céntimo. Ahora bien, ellos generaron una actividad económica gracias a que los espectadores consumieron en los locales cercanos. Yo mismo participé de la actividad de los poetas zombies, después de la obra de teatro Don Juan Zombiorio, y de la marcha zombie (Noticia 1535ª). No cobré ni yo ni nadie un sólo céntimo. Me divertí mucho, es cierto. Me apetecía participar, es cierto, pero no sabía que el ayuntamiento se iba a vanagloriar de aquello. Porque la actividad en la que yo participé se realizó en un bar que sí se benefició económicamente de lo que se bebió. Y me parece bien que lo hagan, pero si se activa culturalmente una ciudad de esta manera donde los autores e intérpretes son los únicos que no ven un céntimo, ¿no estamos perpetuando esa visión horrible de que los creadores no deben ganar dinero por su trabajo? ¿Trabajan los concejales gratis en esta ciudad? ¿Trabajaron los camareros y dueños de bar gratis ese día o cualquier otro? 

Yo nunca he cobrado, ya lo he dicho, pero a la vez no me gusta que me instrumentalicen. Una cosa es ser generoso con mi propia obra, otra dejarse manejar. Yo actuaré gratuitamente siempre que quiera, pero no me gusta que eso lo metan dentro de un saco de ideal político y social. Tampoco creo que una ciudad base su política cultural en que la gente actúe gratuitamente en todo momento. No es la primera vez que ocurre. Ya con el PP en su día ocurrió varias veces tanto en actos musicales como en los no musicales. El modelo se perpetúa, sólo que ahora parece que de una manera potenciada y disfrazada de altruismo y civismo. Se devalúa a la vez la idea de que el creador también debería poder tener dinero para poder vivir y seguir creando, no entro ya en que su entretenimiento es la máquina que motiva al espectador a consumir o no en la ciudad, o sea: lo que tanto se persigue desde las políticas turísticas y culturales de esta ciudad. ¿Por qué la ciudad y sus comerciantes se pueden beneficiar económicamente pero no sus artistas, que han de ser voluntarios gratuitos a la fuerza? Comprendo los problemas económicos de la ciudad, totalmente endeudada, pero eso no debería ser impedimento para afrontar este problema, aunque sin duda nunca faltarán voluntarios, ni yo mismo me negaré alguna vez, no siempre, a hacer alguna colaboración... aunque soy más de ir por libre por donde pueda, en general: por bares. 

Otra Forma de Moverte está organizando un par de actos poéticos para febrero de los que sus organizadoras me pidieron mi participación. A una le dije que sí como invitado en un sólo poema y a otra le dije que no. Las condiciones seguían siendo las mismas: no hay dinero para los que actúen, pero te ponen la calle. ¿Es esta la política cultural de una ciudad que aspira a la capitalidad cultural? Animad la calle, pero gratis. Que los que nos visiten estén contentos, pero vosotros actuad gratis. Gratis. Gratis, mientras recogemos nuestro sueldo como animadores socioculturales del ayuntamiento. No sé, hay cosas que habría que revisar y que habría que replantear. Comprendo que el tema pudiera ser difícil, que yo mismo puedo resultarle a alguien ambiguo, pero nada de todo ello impide que esto sea un problema. En serio, ¿trabajaría el dueño de un bar gratis? Porque poner cervezas y tapas de comida gratis sí que atraería turistas. Pues eso.

E insisto que yo he recitado siempre gratis, pero una cosa es una opción personal y otra cosa el diseño de una política cultural para toda una ciudad o una imposición al creador y al artista. Sobre todo porque además a menudo en esta ciudad hay parte de la ciudadanía que no es muy amable con los artistas si no le gustan y son capaces de decir todo tipo de barbaridades sin saber y sin conocer las circunstancias. Riase usted, insulte y dude de la integridad de un albañil que haya ido a la avería de su casa a arreglársela gratis, a ver qué ocurre. Pero algo tenemos los que creamos y los que actúan que siempre volvemos, por así decirlo, al lugar del crimen. Somos reincidentes contra nosotros mismos, no lo podemos evitar ni negar. Sarna con gusto no pica, dirán algunos, pero en realidad es un vicio irrefrenable, una adicción, una necesidad de mostrar y compartir. Precisamente por eso necesitamos de alguien que nos ayude a mirar por nosotros mismos, pero esto es España y parece que abundan los comentaristas que piensan que debemos ser altruistas, aunque ellos se beneficien de nuestra obra sin más ni más. ¿Y por qué no puedo yo beneficiarme del trabajo gratuito del carnicero y llevarme a mi casa todos los días carne que comer sin pagar ni una moneda? 

Igualmente, como archivero en paro, me ha indignado estos días descubrir en prensa que en Cataluña se ha cuadruplicado el número de voluntarios en archivos y bibliotecas, razón por la cual estaba muy satisfecha la responsable de Cultura de Cataluña. Esta gente realiza la labor de archiveros y bibliotecarios, estando tantos en el desempleo. Voluntarios gratuitos y no profesionales que cubren con su trabajo altruista el trabajo que debería hacer alguien preparado de manera remunerada y con contrato. Este modelo es el modelo que desea fomentar el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte para toda España. Eso, archivos y bibliotecas, también es Cultura. Por ello me parece muy cínico por parte de los políticos cuando hablan de sus políticas contra la piratería de obras intelectuales, pero luego fomentan el voluntariado para todo tipo de actividades culturales, incluidas las de laborales profesionales tales como estas de archivos y bibliotecas. Parece que la Cultura no ha de ser gratis salvo cuando ellos desean que lo sea. Entiendo que entienden que no ha de ser gratis cuando les supone ingresos fiscales y fomento de trabajos que les dé titulares de prensa económica e ingresos en la Seguridad Social, pero que desean la gratuidad de la Cultura solicitando voluntarios cuando eso les permite ahorrarse sueldos y pagos varios. 

En todo caso, aunque creo que es un debate serio, creo que es un debate con muchos recovecos, y con muchos peces mordiéndose la cola, yo incluido. Pero también es un debate con muchas visiones diferentes. No es un debate cerrado, ni poco importante. Yo en mis decisiones puedo parecer contradictorio, pero no lo soy. Sopeso cada una de mis actuaciones y sus porqués. Cada una responde a sus razones. Soy hijo de mis razonamientos, a veces, a menudo, de mis pasiones. Este de hoy sólo es un pensamiento a raíz de lo que una serie de sucesos me han parecido un creciente menosprecio al creador... y los creadores creamos tantas historias que llenan tantas horas de tantas personas... ¿Por qué la gente lamentó la muerte de David Bowie? Porque les hizo vivir buenos momentos, buenas emociones, sentimientos más allá de lo material. Pero Bowie hubiera parado en seco si al comienzo de su carrera todo el mundo se hubiera limitado a ofrecerle tocar música, pero no cobrar por ello. Hubiera parado en buena parte, porque a fin de cuentas todos queremos vivir y para eso se requiere una casa, comer, vestirse, una educación, quizá formar una familia, tener algo con lo que entretenerse en algún momento. Y en esto estoy pensando hoy. Si algo o alguien te da buenos momentos hay que agradecérserlo en todos los modos que necesite ese alguien, puesto que nos da su tiempo, su creación, que no viene de la nada, y nos está regalando tiempos de nuestra vida que disfrutamos. Tiempo, lo más valioso de la vida, pues fuera de la vida, no hay tiempo.

Saludos y que la cerveza os acompañe.