martes, julio 28, 2015

NOTICIA 1505ª DESDE EL BAR: ¡NI ADOQUÍN NI ADOCÁN, HOMBRE YA!

Os estoy preparando con unos amigos un verano de agosto de relato literario, de mini novela ligera. Entre tanto, hace calor. Podría hacer menos, antes del Plan E para combatir la crisis económica muchos de los suelos de Alcalá de Henares eran espacios de tierra, algunos sólo de tierra, otros simplemente perdieron su hierba o su vegetación. Pero al estallar la crisis económica a finales del verano de 2008 el gobierno socialista del PSOE de Zapatero aprobó el Plan E para el periodo 2009-2010 con la idea de dotar a los municipios de fondos económicos para que aprobaran proyectos de obras públicas que paliaran el desempleo. Una idea equivocada que se fijaba en la solución del New Deal norteamericano que aplicó Roosevelt para solucionar el paro de la crisis de 1929. Era una idea equivocada en la crisis de 2008 porque en España precisamente el problema había venido por la burbuja inflada de la construcción, y la propia crisis empezó en Estados Unidos precisamente por la construcción. Como sea el Plan E era un parche de seis meses a un año. Sueldos bajos, contratos de albañiles no renovables, y a poner aceras o carreteras o lo que fuera. Luego, la nada. El desempleo, algunos con subsidio después, otros no. En 2010 la Unión Europea comenzó su etapa más dura de la crisis de 2008, Alemania empezó a imponer sus recetas de austeridad y lo demás ya es muy conocido. 

La cuestión es que el alcalde de Alcalá de Henares por entonces, Bartolomé González, del Partido Popular, se acogió a aquel Plan E, igual que muchos municipios de España. En ese momento de 2009-2010 se empezó a adoquinar la ciudad por todas partes, hasta el punto que incluso los alcorques de los árboles de calles como por ejemplo la de Núñez de Guzmán, pero igualmente casi todas las de los barrios periféricos que se trataron en esas fechas, fueron tapados de piedra hasta rodear de adoquín los troncos de árboles y arbustos. Una cosa fea de espanto, horrible, chapucera, sucia, pues atrae y muestra todo tipo de suciedad de automóviles y meadas inevitables de animales y no animales, pero además una cosa que previsiblemente prometía, que tarde o temprano las plantas al crecer levantarían esos adoquines y entonces vendría el ayuntamiento y los cortaría sin reponer otra planta u árbol, porque alegarían que destrozan la calle, igualmente aquellos árboles que estando antes en grandes areneros ahora quedaron en medio de asfalto entre nuevas plazas de aparcamiento. Efectivamente, ocurrió, han talado numerosos árboles y plantas y siguen haciéndolo con esa excusa, vil excusa, pues sólo fue el propio ayuntamiento el culpable de esa situación de la que la planta no tenía culpa. Se cuidaron mucho, eso sí, de realizar tales monstruosidades con los árboles del barrio del centro de la ciudad, el turístico, y de las barriadas de las personas con niveles de vida económicamente más altos. Hay injusticia social hasta para esto. De todo ello hablé en aquellos años varias veces. Una de ellas incluso la mostré en sus monstruosidades no sólo en calles, si no también en parques. Lo cierto es que uno se preguntaba a veces si es que existía alguna connivencia con el proveedor de adoquines para tanto adoquín enfeando y degradando la ciudad de numerosos barrios. El distrito dos es un ejemplo solemne de todo lo que no se debe hacer con adoquines.

Los espacios de tierra y aún más los espacios verdes no sólo embellecen y hacen más agradable la vida en la ciudad, además fomentan una rebaja de la temperatura. Las plantas porque son seres vivos que de por sí generan frescor y atraen la lluvia, la arena simple porque absorbe el calor sin hacer un efecto plancha de cocina tal como hacen adoquines, losas y asfalto, que se recalientan y reflejan calor desde el suelo, como si no fuera suficiente en verano con el que de por sí viene del sol. Además, losas y adoquines provocan que su obtención destruya, literalmente, canteras que fueorn montañas, y con ellas más flora y más fauna, así como corredores de vientos, que al ir por otros lados cambian el clima en zonas regionales. El Plan E de 2009-2010 apenas solucionó los problemas de algunos albañiles unos meses a corto plazo, sus obras de adoquín en Alcalá a este medio y largo plazo provoca una vida en la ciudad desagradable y que da más problema que solución. La modernidad no es adoquinar todo, si no saber combinar lo de siempre con lo de ahora. Ser inteligentes. Ahora Alcalá de Henares es la ciudad que porcentualmente sufre los peores efectos invernaderos de la Comunidad de Madrid en sus problemas con la capa de ozono, tal vez de España entera. Árboles cortados, zonas verdes disminuidas, asfalto y adoquín por todas partes, un transporte público que da mal servicio, inexistencia de zonas peatonales y las que hay en exceso usadas por camiones de carga o bien mal planteadas para que las usen también los ciudadanos más impedidos como ancianos, por ejemplo, uso del automóvil privado más que potenciado con las políticas locales... pues eso: un verano caliente, y los que vendrán por este camino.

Hace calor, no cuento ningún secreto. Hasta las cosechas de vendimia se han adelantado un mes este año en toda la península. Los vinicultores están que no lo creen. Lo dijeron en el telediario de La Sexta. Es, dicen ellos, el año más seco que recuerdan. Entre tanto, os aseguro, que os estoy preparando con unos amigos un relato de agosto, para los que se van a la playa y para los que se quedan. Un saludo y que la cerveza os acompañe.