lunes, julio 06, 2015

NOTICIA 1500ª DESDE EL BAR: EL CALOR QUE NO CESA

Es la segunda ola de calor de este verano, pero en realidad es la cuarta o quinta del año si contamos las que inesperadamente nos han llegado esta primavera. Que son parte del cambio climático es algo que la gran mayoría aceptamos. Hoy leí un artículo de un profesor en la materia de ese cambio climático. Explicaba que todo se debe a que la corriente de frío que corre entre el Polo Norte y el Polo Sur cada vez es más débil, por lo que los corredores de las corrientes frías entre los dos hemisferios del planeta generan meandros donde estas temperaturas se estancan. Esos mismos corredores los aprovechan las corrientes de aire caliente, como las que vienen del desierto del Sahara, y aprovechan igualmente esas zonas en las que forman "meandros" en los últimos veinte años, que son lugares como Europa, Norteamérica e India. La disminución de la fuerza de esas corrientes frías entre hemisferios se deben al deshielo de los casquetes polares, y este se debe a muchos factores, principalmente de culpa humana, en concreto de culpa de los grandes capitalistas humanos que son incapaces de cambiar su modelo económico para seguir viviendo en un ritmo de vida tan alto y tan acaudalado de dinero que, también por la vía ecológica, está matando a millones de personas, ya de sed, ya de calor, ya de frío, ya de hambre, ya de guerras.

Cambiar de modelo económico supondrá grandes sacrificios, pero si no lo cambiamos sufriremos el mayor sacrificio de todos: el de la vida. Es algo que no sólo debe esperarse de los acuerdos de los gobiernos y de las voluntades de los empresarios. ¿Puede un albañil de París hacer algo si cuatro o cinco países insisten en explotar comercialmente y sacar petróleo del Polo Norte? Eso se queda para la alta política, si es que esta es garante de algo que realmente proteja a los ciudadanos del mundo, pero ese albañil puede hacer algo más sostenible en su capacidad y sus medios: disminuir todo tipo de consumos que realice, aplicar la norma de las tres erres: reducción del consumo de todo tipo de consumibles, reutilización de lo reutilizable, reciclaje de lo ya no reutilizable... y responsabilidad, mucha conciencia responsable. 

Al levantarme esta mañana pasé por el salón de mi madre y encontré este bodegón sobre su mesa principal, agua, agua, agua... ya prácticamente bebida al completo. Ella estaba durmiendo, así que la botella, el vaso, la jarra son restos de la noche anterior, la calurosa noche anterior. Estamos en temperaturas inéditas entre los meses de junio y julio. Desde 1860 se ha aumentado la temperatura del planeta en 1'2º, pero es en los últimos cincuenta años, desde 1965, que el calentamiento global ha aumentado de manera muy acelerada, y desde que existen tantos aparatos que necesitan de recargar baterías eléctricas, o sea desde finales de los años 1990 y principios de los 2000, el recalentamiento del planeta es mayor aún, ya que la generación de recursos eléctricos son también grandes generadores de contaminación ambiental. Curiosamente España es el único país del mundo que genera leyes para penalizar a quienes desean generar energía ecológica con medios propios, claro que mientras en España hacemos eso, en Estados Unidos existen Estados donde se penaliza el uso del agua de lluvia. Fue en la década de 1960, donde parece estar el origen de todo este recalentamiento, quizá en la de 1950, cuando se empezó a fabricar en masa y a vender en masa todo tipo de productos a nivel planetario. Antes también se hacía, pero era en 1960 cuando las políticas económicas se desmadraron. Los años 1980 son paradigmáticos en esto, la década por excelencia del consumo desaforado. Tras el final de la Guerra Fría, en 1991, ese motor incluso se aceleró más. Pero el planeta tiene recursos limitados, las capacidades de nuestro planeta son limitadas, a pesar de que una gran pandilla de multimillonarios insistan en intentar convencernos de que este modelo de "progreso" es sostenible. No lo es.

Así que, mientras alguien este verano está teniendo ahora mismo una vuelta al mundo en un barco de lujo propio y parando en todos los puertos exóticos para gastar dinero en todos los lugares de lujo que encuentra, porque su multinacional de, por ejemplo, telefonía móvil va viento en popa por medio de los anuncios de televisión que hacen sentirse estúpidos a quienes tienen un teléfono viejo y necesitan uno nuevo con acceso a Internet y no sé cuántas funciones, la ola de calor mata a unos cuantos miles de personas en La India y mi madre se asfixia de noche de calor y se bebe varios litros de agua de una sentada. Ayer, a última hora de la tarde le llegó una noticia que le trajo muchos recuerdos de mi padre. Un vecino que había tenido mucho trato con nosotros había muerto de súbito en su puesto de helados. Un golpe de calor le hizo tambalearse y caer ya muerto. Eso han dicho los médicos al llegar el cuerpo al hospital. Trajo la noticia una vecina, mi madre se quedó recordando mucho a ese viejo amigo de ella y de mi padre y recordando a mi padre mismo. Paradójica la muerte de este hombre, morir de calor en un puesto de venta de helados, probablemente ubicado a pleno sol, para que la gente se anime más a comprar. No entro en la idea de que el calor en estos sitios es peor porque están hechos de materiales plásticos y metales, pero sí en esa paradoja metafórica que resume este escrito de hoy: un trabajador muere de calor extremo mientras intenta vender helados refrescantes que lo son porque funcionan las cámaras frigoríficas del puesto de venta, unas cámaras que por fuera inundan el puesto de calor extremo a causa del funcionamiento de sus motores, que funcionan con electricidad. Un trabajador que muere de calor vendiendo helados para una marca multinacional de helados. Él teniendo un sofoco letal en una calle alcalaína probablemente semidesierta en esas horas del día, mientras que los dueños ejecutivos de esa marca jamás sabrán de esta muerte de una de las personas que les generan los beneficios económicos con los que este verano se irán a veranear a alguna playa exótica de otro país. Pues esto mismo, metafóricamente, pensémoslo para cómo funcionamos a nivel planetario.

Saludos y que la cerveza os acompañe.