miércoles, julio 16, 2014

NOTICIA 1367ª DESDE EL BAR: ARREBATO EN UN ACTO



La novena entrega por el cien aniversario del inicio de la Primera Guerra Mundial que os he escrito es una obra de teatro en un sólo acto. Saludos a todos y que la cerveza os acompañe.



ARREBATO EN UN ACTO

 Personajes, por orden de aparición:

MELANIJA KOLUVIJA
BRANKO KOLUVIJA (hijo de Melanija)
DANILO ZUROVAC
EVANDER SIFAKIS
IONA PAPADOPOULOS
APOSTOLOS PAPADOPOULOS (hermano de Iona)


ACTO PRIMERO (único)


ESCENA PRIMERA

(Branko Koluvija y Melanija Koluvija. Él es hijo de ella. Él es calvo, de mediana edad y delgado. Ella es algo obesa y mayor. Están en el interior de una cabaña muy rústica de madera. Hay una sola sala que hace de cocina, salón y dispone de dos catres para dormir. A la derecha hay una puerta que va al retrete, a la izquierda una puerta interior comunica con la leñera. En el fondo se ve la puerta que da a la calle y las ventanas, que están cubiertas de nieve y dejan ver el fin de una nevada. Es de día. Hay una chimenea, una mesa y tres sillas, que es donde están sentados los personajes. Sobre la mesa hay los platos vacíos de una comida, una tetera y unos vasos usados. También hay un periódico.)

MELANIJA KOLUVIJA
(Recogiendo los platos y llevándolos a una palangana con agua)
Yo me voy a ir a dormir. (Deja los platos y se tumba de costado sobre uno de los catres)

BRANKO KOLUVIJA
(Para sí mismo)
Eso, comer y dormir, como los cerdos.

(Melanita Koluvija le ha oído, pero no dice nada, sin que le vea, llora).

BRANKO KOLUVIJA
(Hablando solo)
Qué desgracia de madre tengo. No me quiere nada. Es una elitista. Llevo su apellido porque mi padre me lo puso. Esto no es una familia.

(Melanita Koluvija solloza y él la oye, pero ni siquiera se gira a mirarla)

BRANKO KOLUVIJA
Eso, hazte la víctima encima. Yo soy el que trabaja. ¿Qué haces tú? Estás todo el día aquí o con las vecinas. Menuda cosa asquerosa has cocinado. ¿Eso es cerdo? No sabes hacer nada.

(Coge un periódico y prosigue disertando).


BRANKO KOLUVIJA
Al otro si que le querías. Si os creíais que era tonto. Pero a mí no me engañasteis. Que bien me quedaba a escucharos debajo de la ventana y detrás de la puerta cuando fingía que salía a hacer mis cosas. Queríais la casa para vosotros. Nunca estabais juntos si yo estaba en la casa. Qué rápido que se iba él siempre cuando yo entraba, pero bien que os he visto juntos más de una vez, ¡y hablando! Sólo me querías por los recados. Si no soy tonto. Eres muy falsa. Traidora. Que tenías que haberle dado la espalda a ese… Si sólo me utilizabas. Que no me quieres nada. Que luego bien que estabais bien cuando yo no estaba. Si viviera padre… entonces, entonces… si viviera padre.

(Melanita Koluvija da otro sollozo que trata de ahogar y él con total indiferencia está ahora sentado e inclinado sobre la mesa leyendo el periódico, hay silencio tan frío como la nieve que ha terminado de cesar).


ESCENA SEGUNDA
(Entra Danilo Zurovac, un hombre con entradas de calvicie y gafas, se sacude los pies y se quita el sombrero y el abrigo, que deja en un perchero).

DANILO ZUROVAC
Hola. Ha dejado de nevar.

BRANKO KOLUVIJA
Hola. ¿Estaba la puerta abierta?

DANILO ZUROVAC
Sí. Por eso entré. Vi luz y la puerta abierta. Pensé que estaríais aquí. ¿Tu madre está durmiendo?

BRANKO KOLUVIJA
Se acaba de acostar. Hemos terminado de comer. Si quieres un té caliente aún debe quedar algo en la tetera.

DANILO ZUROVAC.
Sí, vengo con frío. (Se lo sirve él mismo)

BRANKO KOLUVIJA
¿Qué se sabe de la guerra?

DANILO ZUROVAC
Los austrohúngaros se han retirado, pero el frente está estancado, quizá tengamos que retirarnos nosotros como vengan los alemanes.

BRANKO KOLUVIJA
¿Seguimos sin tropas griegas?

DANILO ZUROVAC
Da igual, los serbios somos suficientes para defender nuestra nación.

BRANKO KOLUVIJA
Tú eres montenegrino.

DANILO ZUROVAC
Y tú eres un actor. Vayamos a nuestros asuntos. Cierra ese periódico.

(Branko Koluvija cierra el periódico y comparte la mesa con Danilo Zurovac, que se sienta a su lado)

DANILO ZUROVAC
¿Tienes trabajo?

BRANKO KOLUVIJA
No lo encuentro.

DANILO ZUROVAC
(Sacando y extendiendo papeles muy doblados del interior de su chaqueta) Tengo uno para limpiar unos baños públicos.

BRANKO KOLUVIJA
Bueno no es exactamente…

DANILO ZUROVAC
(Eligiendo otro papel, a cada oferta que le haga será un papel nuevo) Podría lograrte otro de cartero en el pueblo.

BRANKO KOLUVIJA
No me veo, yo quisiera otra cosa.

DANILO ZUROVAC
Ya. También rechazaste el de aprendiz de herrero y el de escribiente de cartas.

BRANKO KOLUVIJA
Verás, yo aspiro a hacer más.

DANILO ZUROVAC
(Guardándose los papeles) Conozco dos escuelas donde podrías dar clases a los niños para que aprendieran a leer y escribir. No creo que me fuera difícil recomendarte.

BRANKO KOLUVIJA
No soporto a los niños. Una vez interpreté un personaje de cuento que les era muy simpático. Venían todos a sentarse en mis rodillas, pero no los soporto. No les aguanto. Me cansan. Me agobian… Si hay que comer interpreto esos papeles, pero de maestro… no.

DANILO ZUROVAC
¿Y de conserje del ayuntamiento? Sólo abrirías las puertas y las ventanas, arreglarías un poco lo que te dijeran, poca cosa

BRANKO KOLUVIJA
(Mirando hacia otro lado) Si hay que comer, de algo hay que trabajar.


DANILO ZUROVAC
Tú lo que quisieras ser es actor.

BRANKO KOLUVIJA
(Volviendo a mirarle a la cara) Soy actor. Trabajo de eso… aunque ahora no haya trabajo.

DANILO ZUROVAC
¿Dónde está tu compañía de teatro?

BRANKO KOLUVIJA
Ellos han sido movilizados al frente. Ellas se han ido con sus familias. Yo no pude ser alistado, ya sabes mi dolencia… Y mi madre, que es viuda… y se murió mi hermano… Nuestra situación.

DANILO ZUROVAC
Viva la generosidad de los serbios. Eres importante en esta casa. Está claro. Tu madre te necesita.

BRANKO KOLUVIJA
(Sin mirarla) Sí, no puedo irme y dejarla sola. Yo la traigo y la llevo a los sitios.

DANILO ZUROVAC
Pues la verdad es que hoy sí traigo un trabajo de actor. Pero me lo quise reservar para el final.

BRANKO KOLUVIJA
(Con ilusión) ¿De qué se trata?

DANILO ZUROVAC
De trabajar para la patria.

BRANKO KOLUVIJA
(Se levanta como ofendido, siempre evitando pasar por el lado de la casa donde está su madre tumbada) Te ríes de mí.

DANILO ZUROVAC
No.

BRANKO KOLUVIJA
(Con un tono serio y seco) ¿Me movilizan?

DANILO ZUROVAC
No, en el sentido convencional, no. Pero sí, te movilizan. Han venido conmigo dos hermanos griegos, una chica y un chico. Tienen que llegar a Albania y tomar un barco a Italia. Es de vital importancia. Alguien del gobierno se ha molestado mucho en su viaje. Hemos pensado que duerman contigo, te hagas su amigo y les preguntes algunas cosas que podrían interesarnos.

BRANKO KOLUVIJA
(Interesado pero aún no del todo) ¿Qué clase de cosas?

DANILO ZUROVAC
Nuestras milicias quieren saber algunos porqués del interés del gobierno de Serbia en que dos griegos lleguen a Italia. Aunque sean aliados.

BRANKO KOLUVIJA
Yo podría ser su benefactor.

DANILO ZUROVAC
Elige tu papel. Yo les he dicho que eres un hombre de dinero que vive en una cabaña humilde por voluntad propia. Quizá se sientan en mayor confianza si creen estar entre uno de los suyos. Ellos son ricos.

BRANKO KOLUVIJA
(Ilusionado del todo) Yo un hombre rico… Ja, ja, ja… Pero si ya ves que apenas gasto dinero y tengo que vivir aquí.

DANILO ZUROVAC
Interprétalo y te pagaremos bien.

BRANKO KOLUVIJA
Será un gran papel.

(Ambos se dan la mano.)

DANILO ZUROVAC
(Antes de salir por la puerta dice con media sonrisa)
Te pagaremos con lo mejor que se te puede pagar, el honor de haber servido a Serbia. Ya ves, y sin ir a primera línea de frente como fue tu hermano.

(Danilo Zurovac sale por la puerta que da afuera.)


ESCENA TERCERA
(Sólo Branko Koluvija y su madre acostada. Él no para de dar vueltas por la habitación irritado y lleno de odio por lo último que ha dicho.)

BRANKO KOLUVIJA
¡Soy mejor actor de lo que tú te crees, Danilo Zurovac! Llevo años ahorrando tanto dinero e invirtiéndolo tan bien que no necesito de ninguno de vuestros asquerosos trabajos. Mi hermano se merecía su muerte por borracho. ¡Siempre de fiesta con los amigos! Debería haberse quedado aquí, en casa, como yo, que no he malgastado ni una moneda en diversiones idiotas. Ahora él está donde debe. Maldita familia. Demasiado le dio la razón mi padre en sus fiestas, por eso le hundí sus costillas como te las hundiría ahora mismo a ti, Danilo Zurovac. Nadie sabe que tengo dinero, y ese es el secreto de mi victoria sobre todos vosotros. Yo tendré siempre un techo y vosotros… una tumba, quizá una fosa donde agruparos. Allá vosotros con la guerra. ¿Queréis algo gratis? Siempre pedís cosas gratis. Queréis favores y más favores… Actúa para los niños, actúa para los viejos, actúa para el sindicato, actúa para la nación, actúa, actúa, actúa… siempre con favores gratis. ¿Pero quién me hace favores a mí? Sois todos unos mierdas. Unos mierdas. Que nunca dais nada. Menudos sois vosotros.

(Melanija Koluvija se revuelve en la cama y se arropa con una manta.)


ESCENA CUARTA
(Entra Danilo Zurovac con los hermanos Iona y Apostolos Papadopoulos. Ellos son jóvenes, pero no adolescentes. Iona es delgada, pelo oscuro y ojos claros. Apostolos es de constitución fuerte y mandíbula cuadrada, traen unas maletas que dejan a un lado y sobre ellas su ropa de abrigo).

DANILO ZUROVAC
Señor Branko Kulovija, estos son los hermanos Iona y Apostolos Papadopoulos. Espero que pasen buena tarde y buena noche juntos.

(Se dan la mano todos)

IONA PAPADOPOULOS
(Muy educada)
Encantada.

BRANKO KOLUVIJA
(Con una sonrisa) Igualmente.

APOSTOLOS PAPADOPOULOS
(Muy educado) Encantado.

BRANKO KOLUVIJA
(Con la sonrisa) Lo mismo digo.

DANILO ZUROVAC
Pues bien, vendré a recogerles mañana por la mañana, sobre las nueve. Tenemos aún un tramo duro, y con la guerra nunca se sabe

(Le da una palmada en el hombre a Apostolos, se despiden todos y sale por la puerta)


ESCENA QUINTA
(Iona y Apostolos Papadopoulos, Branko Koluvija y Melanija Koluvija. Iona se fija en Melanita.)

IONA PAPADOPOULOS
¿Está enferma?

BRANKO KOLUVIJA
(Con un tono de voz muy amable) No. Es mi madre. Habíamos comido y se ha tumbado a dormir un rato. Le gusta dormir después de comer. Yo la dejo. No hay mucho que hacer.

(Se fija en los bultos de ellos y los coge)

BRANKO KOLUVIJA
Será mejor que lleve esto a la leñera. Nos sirve de cuarto para guardar las cosas, así que allí estará bien.

(Sale del escenario en dirección a la leñera. Los dos hermanos se quedan solos mirando por todos lados sin moverse del sitio hasta que regresa Branko Koluvija).

BRANKO KOLUVIJA
No se preocupen si ven sólo dos catres. Tenemos dos colchones más en la leñera. Eran de mi padre y de mi hermano, los sacaremos por la noche para poder dormir todos cómodamente. La casa es humilde, pero les aseguro que no les faltará de nada.

IONA PAPADOPOULOS
(Curiosa) ¿Su padre y su hermano no vendrán luego a acompañarnos?

BRANKO KOLUVIJA
(Intentando aparentar que no ha sufrido un desconcierto con la pregunta) No, ellos no están.

IONA PAPADOPOULOS
Oh, perdone. Pensé que quizá estaban en algún tipo de negocio en los alrededores.

BRANKO KOLUVIJA
No… no… Ellos han muerto.

IONA PAPADOPOULOS
(Totalmente curiosa) ¿La guerra?

BRANKO KOLUVIJA
(Con cierto nerviosismo) Sus cosas.

APOSTOLOS PAPADOPOULOS
Perdone a mi hermana. Es muy curiosa. (La reprende apretándola con cariño un codo)

IONA PAPADOPOULOS
(Sin hacer caso excesivo al apretón del codo y sin deshacerse de la mano de su hermano) ¿Cómo se llama su madre?

BRANKO KOLUVIJA
Melanija. Melanija Kulovija. El apellido es suyo. Los padres serbios pueden elegir si sus hijos llevan su apellido o el de la madre. Mi padre eligió el de ella para mí.

IONA PAPADOPOULOS
Melanija… ¿es también griega?

BRANKO KOLUVIJA
No. No. Ella es serbia también. Aquí ese nombre nos es igualmente común.

APOSTOLOS PAPADOPOULOS
(Familiar pero tajante, soltándola el codo) Basta de preguntas, Iona. No incomodes a nuestro anfitrión.

BRANKO KOLUVIJA
No se preocupe, amigo, ¿puedo llamarle amigo? A mí me gustan las conversaciones. La guerra ha alejado a los forasteros de este lugar y no hay mucho de lo que hablar. El casino está tan vacío estos días…

APOSTOLOS PAPADOPOULOS
¿Va usted al casino?

BRANKO KOLUVIJA
Claro, cuando me acerco a la ciudad y salgo de estos pueblos. Y al Ateneo. Me gusta relacionarme con buena gente. Con gente que entiende las cosas.

IONA PAPADOPOULOS
Ya nos dijo el señor Zurovac que usted es una rara avis, que podría vivir en una mansión.

BRANKO KOLUVIJA
Tanto como en una mansión… (sonriendo). Digamos que no me gusta vestir con batines por mi casa. Quiero ser un hombre del campo, del pueblo.

APOSTOLOS PAPADOPOULOS
¿Y no tiene miedo del frente?

BRANKO KOLUVIJA
No. Los serbios sabemos defendernos. Hasta ahora sin ustedes les hemos hecho retroceder.

APOSTOLOS PAPADOPOULOS
(Gallardo, herido en su amor patrio) Los griegos estamos taponando a los turcos y a los búlgaros para que no les hagan una pinza a ustedes en su retaguardia.

IONA PAPADOPOULOS
Oh, no empieces Apostolos…

BRANKO KOLUVIJA
(Afable) No importa. Ustedes son jóvenes, son impulsivos por naturaleza. ¿Qué les parece si saco un poco de vino que guardo?

IONA PAPADOPOULOS
Estaremos encantados de compartir esa copa.

(Apostolos asiente)

BRANKO KOLUVIJA
Pues siéntense por favor y continuaremos esta charla más amigablemente. Me gustaría saber tantas cosas de la guerra.

(Los hermanos se sientan y Branko vuelve a salir por la puerta que da a la leñera).


ESCENA SEXTA
(Los hermanos hablan entre sí sentados a la mesa)

IONA PAPADOPOULOS
Deberías ser más amable.

APOSTOLOS PAPADOPOULOS
Y tú. No has parado de molestarle con tus preguntas.

IONA PAPADOPOULOS
Yo quería ser amable interesándome por su madre. Tendremos que conocerla cuando despierte. Piensa que ella no sabe que hemos venido.

APOSTOLOS PAPADOPOULOS
Pues no me digas cómo debo comportarme. Siempre igual. Te recuerdo que sólo me sacas un año, pero yo soy el hombre.

IONA PAPADOPOULOS
“Pero yo soy el hombre”. ¿Y dónde está la pelusa de tu bigotito? (riendo)

APOSTOLOS PAPADOPOULOS
(Molesto) En Italia ya te haré aprender. Papá te dejó a mi cargo

IONA PAPADOPOULOS
En Italia me defenderá un napolitano que me tomará por la cintura como un corsario.

APOSTOLOS PAPADOPOULOS
Ten respeto a la familia. En este viaje yo soy tu padre.

IONA PAPADOPOULOS
“En este viaje yo soy tu padre”. ¡Y yo tu madre! (Riendo)

APOSTOLOS PAPADOPOULOS
Calla. Vas a despertar a la señora.

(Melanija se vuelve a remover haciendo un ruidito como acurrucándose en la manta, aunque en realidad nunca ha estado dormida. Los dos hermanos vuelven a esperar mirando distraídamente la habitación, cada uno a un lado. Por una de las ventanas se ve la silueta de alguien que lleva desde la escena anterior mirando y escuchando escondido a través del cristal.)

IONA PAPADOPOULOS
¡Apostolos, afuera hay alguien!

APOSTOLOS PAPADOPOULOS
No digas tonterías.

IONA PAPADOPOULOS
Yo he visto a alguien.

APOSTOLOS PAPADOPOULOS
Será el señor Zurovac, que habrá regresado por algo.

IONA PAPADOPOULOS
¿Le abrimos?

(Apostolos se levanta y se dirige a la puerta cuando regresa con una botella de vino y un vaso más Branko Kulovija)


ESCENA SÉPTIMA
(Apostolos ha detenido su acción mientras Branko deja la botella y los vasos en la mesa)

APOSTOLOS PAPADOPOULOS
Mi hermana vio a alguien afuera. Creemos que es el señor Zurovac, iba a abrirle.

BRANKO KOLUVIJA
¿Llamó?

APOSTOLOS PAPADOPOULOS
No.

BRANKO KOLUVIJA
Pues no abras.

(Abre la botella de vino con un sacacorchos ante la mirada de Iona, él se fija en la mirada de ella).

BRANKO KOLUVIJA
Nunca se sabe quién puede ser realmente. Esta casa está apartada.

IONA PAPADOPOULOS
Pero, ¿y si es el señor Danilo Zurovac?

BRANKO KOLUVIJA
(Dejando la botella abierta sobre la mesa.) Está bien, miraré yo. Quédense aquí, por favor.

(Apostolos le abre la puerta y Branko Kulovija sale. Melanija se revuelve en el catre y se da la vuelta dando ahora la cara hacia ellos)

IONA PAPADOPOULOS
Cierra la puerta, Apostolos. La señora puede coger frío. Es muy mayor.

(Apostolos cierra la puerta, los dos hermanos se acercan a la ventana a mirar).


ESCENA OCTAVA
(Entra Branko Koluvija acompañado de Evander Sifakis, un griego gordo peinado a raya y con un gabán con un cuello de pelo animal).

BRANKO KOLUVIJA
Este es el señor Evander Sifakis. Griego como vosotros.

APOSTOLOS PAPADOPOULOS
No, como nosotros no.

BRANKO KOLUVIJA
Os ha estado siguiendo muchos kilómetros hasta aquí.

IONA PAPADOPOULOS
Nos lo podemos imaginar.

BRANKO KOLUVIJA
Ahora os tenéis que ir con él.

APOSTOLOS PAPADOPOULOS
(A Branko Koluvija) ¡Usted es un miserable!

IONA PAPADOPOULOS
Por favor, no (se tira a los pies de Branko Koluvija).

EVANDER SIFAKIS
(Sacando un revolver de uno de sus bolsillos) No monten escenas.

IONA PAPADOPOULOS
Este es el final (llora).

(Apóstoles salta sobre Evander y le golpea la cara. Evander pierde el control de su arma en un forcejeo, pero Apostolos es lanzado al suelo con un golpe de sartén muy contundente que le da Branko Koluvija. Iona se abalanza a abrazar a su hermano para protegerlo).

EVANDER SIFAKIS
(Apuntando con la pistola) Levantaos y andando.

(Los dos jóvenes lloran abrazados en el suelo. Branko Koluvija los levanta con violencia del suelo y los arroja hacia la puerta).

EVANDER SIFAKIS
(Haciendo un gesto con la pistola). Vamos.

(Los dos hermanos salen al exterior mirando hacia la casa y seguidos de Evander, quien se vuelve antes de salir del todo)

EVANDER SIFAKIS
(A Branko Koluvija) Trae la pala.

(Los hermanos Papadopoulos salen encañonados por los hermanos, Apostolos se ha repuesto y está altivo, ella sigue llorando abrazadísima a él)

APOSTOLOS PAPADOPOULOS
(gritando desde fuera) ¡Es usted un traidor y un miserable! ¡Le fusilarán, Koluvija!

(Branko Koluvija cierra la puerta, desde fuera aún se oyen los sollozos de Iona y las protestas de Apostolos, que comienza a tatarear una canción griega. Branko Koluvija mira por la ventana. Se agazapa cuando los gritos de la hermana ahogan el cántico del joven. Se oyen dos disparos. Luego una pausa y otros dos disparos.)

BRANKO KOLUVIJA
En las nucas.

(Se va hacia la leñera y desaparece por esa puerta.)


ESCENA NOVENA
(Es de noche. Vuelve a nevar. Branko Koluvija entra por la puerta que daba a la calle. Lleva la pala con restos de tierra y nieve. Su ropa también está nevada. Deja un fajo de billetes sobre la mesa y se mete en la leñera para dejar la pala se queda sola Melanija. Se levanta y enciende una lamparita de mano antigua).

MELANIJA KOLUVIJA
(Apagada) Como con su hermano.


(Se baja el telón. Fin de la obra).



Por Daniel L.-Serrano “Canichu”. Alcalá de Henares, 16 de julio de 2014. Publicado en Noticias de un Espía en el Bar, con motivo del 100 aniversario del comienzo de la Primera Guerra Mundial (1914-1918).