lunes, abril 01, 2024

NOTICIA 2306ª DESDE EL BAR: EL EXTRAÑO CINE QUE VI ESTA SEMANA SANTA EN TELEVISIÓN

 Desde el inicio de esta bitácora he hablado de cine, incluso llegué a tener mi propio espacio en El tornillo de Klaus para escribir de artículos de cine. En diferentes ocasiones he hablado de una lista de películas que he visto en un periodo de tiempo concreto. Al haber quedado en el desempleo  este año 2024 prácticamente en las puertas de la Semana Santa y poco había que hacer en cuanto a búsqueda de empleo, y como además he tenido una Semana Santa con soledad no  buscada, metido en casa todos estos días, sin llamadas de teléfono de nadie tampoco, ni recibí mensajes (salvo una única excepción), salvo literalmente dos breves paseos que di, dos literalmente y breves, contando Semana Santa desde el Viernes de Dolores 22 de marzo hasta Domingo de Resurrección 31 de marzo, tal como si hubiera sido revivir los días del confinamiento por la Covid-19, hoy me apetece compartiré el extraño cine que vi esta Semana Santa en televisión. Digo extraño porque en general las parrillas de televisión han programado mayoritariamente cine poco usual en Semana Santa. Ha sido películas fundamentalmente de acción y violencias diversas. Han habido las clásicas películas de Semana Santa, pero no han estado tan presentes como otros años. Esto me ha llamado la atención. En todo caso, casi todo lo emitido era poco atractivo. Al menos para mí lo ha sido, salvo alguna excepción. Cierto es que ya hubo una Semana Santa donde hice un ejercicio similar, en 2022 (Noticia 2130ª), se puede hacer la comparativa dos años después, sea como sea, a mí me apetece comentar la jugada.

El francotirador (Clint Eastwood, 2014): Esta la puso el canal Neox un par de días antes del comienzo de Semana Santa, pero yo ya estaba en el desempleo. Yo no había visto aún esta película dirigida por Eastwood. Tuvo en su día mucho reconocimiento, pero a la vez muchos de los seguidores de Eastwood, algunos ya algo mosqueados con otros metrajes y declaraciones del actor, tuvieron su particular divorcio con el cineasta aquí. No fue por motivos de cine, sino personales, por política. En los últimos años Eastwood ha marcado más su carácter conservador, lo que algunos no han perdonado o pasado por alto separándolo de su perfil artístico. La cuestión es que esta película es en realidad un biopic sobre la vida de Chris Kyle, el cual no es ni un músico, ni un actor, ni un político, ni un descubridor, ni nadie de los personajes habituales de los biopic. Kyle fue un soldado norteamericano que pertenecía al cuerpo SEAL de los marines, el cual fue enviado varias veces a la Guerra de Irak de 2003-2011 como francotirador que protege a las avanzadillas de otros marines dentro de las urbes. Pasó a la Historia por ser el francotirador con mayor número de enemigos abatidos en la Historia de Estados Unidos hasta la fecha. El final de Kyle tiene y no tiene que ver con su vida. Fue asesinado por otro veterano de guerra cuando él ya estaba retirado y viviendo con su familia en un pueblo norteamericano. Se hizo mundialmente conocido el tratamiento de Estado que le dio el gobierno a sus funerales. Eastwood recoge su vida desde que es lo que se llama un "red neck" (en España equivaldría a alguien de la España profunda, del mundo rural más cerrado) que se ve sorprendido al ver por televisión el ataque a las Torres Gemelas de New York el 11 de septiembre de 2001, por lo que se alista en el cuerpo de marines junto a su hermano. En 2003 les envían a Irak y a partir de ahí será enviado múltiples veces porque él mismo se presentaba voluntario al considerar que su misión personal no estaba terminada, ya que se sentía en competición con otro francotirador enemigo también muy certero, pero contra los estadounidenses. Así que de repente tenemos una historia que puede recordar el planteamiento base de muchas historias del Salvaje Oeste del siglo XIX americano y los enfrentamientos en duelos por parte de enemigos antagónicos memorables. Todo esto se une a que se trata de un biopic de alguien muy evidentemente concienciado y convencido de la necesidad de la guerra en Irak, con una ideología totalmente de nacionalismo estadounidense y de las normas de los marines. Todos estos elementos probablemente es lo que hizo que muchos seguidores de Eastwood creyeran que había hecho una película de guerra patriotera y eso les alejó. Sin embargo, tal como yo la vi, la película no es tanto una película de guerra patriotera. Evidentemente es una película en la guerra, evidentemente el personaje es altamente patriota, pero en conjunto, viendo todo lo que va ocurriendo y las propias reacciones de algunos de los soldados americanos que no son el protagonista, es una película sutilmente antibélica y hasta cierto punto cuestiona que el asunto patria está siendo defendido por ambas  partes cada una la suya. Sólo que es algo tan sutil que si no te fijas bien en todos los detalles te va a parecer una película de guerra... pero hay que verlo con ojos más abiertos. Eastwood como director, otra cosa es su juventud como actor (Los violentos de Kelly, Brain G. Hutton, 1970), no hace películas de acción por hacer acción, siempre hay mensaje. Este largometraje, aún teniendo un planteamiento muy parecido a Enemigo a las puertas (Jean-Jacques Annaud, 2001), no es Enemigo a las puertas. En realidad la película es antibélica y lo plantea mostrando el trauma postbélico del protagonista, el cual no termina de ser postbélico porque él mismo no logra romper durante muchos años con dejar de presentarse voluntario para combatir, lo que empeora su trauma y con ello sus relaciones familiares y sociales cuando está de vuelta en Estados Unidos. Claro que se marca el carácter bélico del personaje, porque el personaje lo tenía, pero la película va del efecto de la guerra en el individuo, en cómo le perjudica, siendo además un soldado que no dispara sin saber si mata, sino que sabe perfectamente a quien mata, que lo busca, que lo elige, que lo mata. Aparecen incluso denuncias de las dinámicas de la guerra con el uso de niños, o el asunto del terrorismo como guerrilla urbana. Luego tiene una serie de imágenes en algunas  escenas con un valor de mensaje poético, por ejemplo durante la pérdida de equipo en una huida en medio de una tormeta de arena. No creo que sea una película bélica norteamericana más. Y desde luego, de lo que llevo visto de películas sobre las guerras de Irak y Afganistán en el siglo XXI, hay un enfoque nuevo y diferente, más de denuncia, que las que se hacían de la guerra de Vietnam o la de Corea en el siglo XX. Al menos por lo general. A mí no me disgustó la película. 

El captor (Robert Bodreau, 2018): La emitió por la noche Televisión Española 1 también un poco antes de Semana Santa. Aunque yo creo recordar (erróneamente) que leí el título como El raptor. Da igual, el título original es Estocolmo, bastante apropiado, pues se trata de otro biopic, es más se trata de un hecho histórico, el de las personas y el inicio de la primera vez que se identificó plenamente lo que en psicología se llama "Síndrome de Estocolmo", una afección psicológica de las víctimas que se identifican a sí mismas con las causas de su secuestrador o raptador. Esto ocurrió por primera vez en Estocolmo, en 1973, cuando un atracador disfrazado de estadounidense del Sur entró en el Banco Central de Estocolmo tomando varios rehenes, de entre los cuáles se quedó con dos mujeres y, accidentalmente, con un hombre que se encontró escondido dentro del lugar. La cuestión es que lo que parecía un atraco imposible y absurdo, una sola persona atacando el Banco Central de un país entero a punta de arma de fuego, en realidad era el plan para exigir la liberación de un compañero suyo que estaba en la cárcel. El compañero es sacado de la cárcel para que ejerza de mediador, pero la idea no resulta bien cuando este se considera liberado y se une a su amigo que ha organizado el atraco. Con todo el edificio más que rodeado de todo tipo de fuerzas y con una repercusión mediática más que evidente, el asunto llegó hasta la intervención del propio presidente de gobierno de Suecia, que obra torpemente, y del esposo de una de las secuestradas, que también obra torpemente, por lo que las y el prisionero de los dos atracadores terminan simpatizando con sus secuestradores, lo que descolocó a todos los que intentaban liberarles. Una historia así, que fue real, no puede menos de estar entre el drama y la comedia. En cierto modo en España ya teníamos una ficción llamada La estanquera de Vallecas (Eloy de la Iglesia, 1987). Aunque el síndrome de Estocolmo es muy conocido, yo no conocía la historia concreta por la cual surgió. Me gustó. Es más, incluso tú como espectador simpatizas con el primer atracador, hasta quieres que se haga pareja de la chica. Es una película entretenida, aunque en España la supera la película de Eloy de la Iglesia, aún cuando la española es una ficción y esta otra es un biopic de una historia real.

La dalia negra (Brian de Palma, 2006): Esta ya sí fue emitida propiamente dentro de Semana Santa. La puso Bom Cine. Aunque parezca mentira, igual que las otras, no la había visto. He visto bastantes de Brian de Palma, que suele trabajar muy bien, especialmente las que tienen que ver con la mafia y el cine negro. Esta película es de ese género, de cine negro. Ahora bien, a mí se me hizo muy irregular. Tiene momentos que te tienen atrapado, y momentos largos que se te hacen muy largos, que se podrían haber resumido, partes que quizá son discutibles su permanencia en el montaje final. La película es entretenida, pero, paradójicamente, también se hace a la vez larga en algunos momentos, especialmente hacia el final. La historia se desarrolla en Los Ángeles, en plena era dorada del cine en 1947. Durante una operación policial se encuentra a muy pocos metros de esa operación el cadáver descuartizado de una mujer que es algo que en principio no tiene que ver con la operación que estaban desarrollando en la zona. Encargan la investigación a dos policías mediáticos que tienen un elevado porcentaje de éxitos. Son además temperamentos totalmente opuestos de lo pasional a lo racional. Comparten amistad y algo más, forman parte de un trío sentimental junto a la pareja del más pasional. Tiene un ritmo de cine negro clásico como Brian de Palma sabe hacer muy bien. Y eso es de lo mejor que tiene junto a algunos planos que nos recuerdan precisamente a aquel cine en sus mejores años en las décadas de 1940 y 1950. Hay algún toque que me hizo pensar en la novela de James Ellroy L.A. Confidential (1990), no tanto en la película de Curtis Hanson de 1997. Hay algo de ello en lo que esa historia plantea. Bueno, me hizo pasar la película de la noche con mi gata, que siempre está bien compartir películas con la gata en el sofá. Como digo, es una película con cosas que me gustan, pero también con partes que me la hicieron larga. Yo creo que De Palma sabía que no iba a aportar nada, si acaso podía poner algunos ganchos atractivos, que su potencia estaba en la capacidad de contar una historia a la vieja usanza con algunos recursos de cine del siglo XXI, pero se recreó demasiado en partes narrativas que, por razones que desconozco, creyó que tenía que desarrollar.

El mayor robo del siglo (William Friedkin, 1978): También la emitió Bom Cine, pero en una sesión de tarde, y la vi también con mi gata, tumbado en el sofá. No sabía ni que la ponían. No la había visto nunca y cuando comenzó tuvo un par de detalles que me llamaron la atención y seguí viéndola hasta que la vi entera porque me había enganchado. Se trata de otro biopic, el de un grupo de ladrones de guante blanco y de muy poca monta, delincuentes habituales con muy mala suerte, que un día se ven iluminados con la idea de robar a una empresa de una compañía de seguridad dedicada al traslado y custodia de grandes cantidades de dinero, entre ellos nóminas abultadas de grandes sueldos. Este hecho real se llevó a cabo en la década de 1950, ellos fueron atrapados y encarcelados, aunque nunca se recuperó el dinero robado y salieron libres viviendo bien y siendo admirados por buena parte de la población estadounidense, caso parecido al robo que hizo "El Dioni" en España a un camión blindado en la década de 1990. La cuestión es que Friedkin, que sabía hacer bien este cine, comienza la narración mostrando el origen de bajos fondos del protagonista desde 1938. El actor es Peter Falk en sus mejores momentos, por lo que se cuidó mucho de buscar a alguien que pareciera común, y no un modelo. El protagonista saldrá de la cárcel sobre 1944 más o menos y será en esa década que volverá a montar un nuevo grupo de compinches y a idear el gran robo citado. Es un ritmo de cine de pillos propio de la década de 1970. En parte en mi infancia yo he visto muchas de estas películas y es algo como entrañable para mí. Ver a Falk en un personaje que no es el detective Colombo es además algo extraordinario, aunque piensas en Colombo, pero sabes que no lo es, porque aquí es un criminal, no un policía. La guinda mejor de la película, donde hay que reconocer que son criminales con todo tipo de mala suerte, incluso cuando logran su objetivo, es el final, que es cuando entran a las puertas del juicio en el que les van a condenar, porque al final Friedkin da un giro, no nos muestra la condena, no le interesa decirnos "esto es lo que les pasa a los ladrones", sino que se recrea largamente en una sociedad norteamericana que se agolpa en multitud para recibirles como héroes. Al final Friedkin da un giro para contarnos que algo está pasando en la sociedad cuando estas cosas ocurren, habla de justicia social, a pesar de que el resto de la película no nos la menciona. Intuimos que algo anda mal cuando existen esos personajes, pero sabemos que es algo generalizado cuando aparecen las multitudes. Me hizo pasar buena tarde.

Rambo III (Peter MacDonald, 1988): La pusieron en Be Mad, y no fue la única de Rambo que puso... es más, pusieron un ciclo completo de bastantes películas protagonizadas por Silvester Stallone, una cosa bastante llamativa en plena Semana Santa. Esta película la vi por primera vez cuando la alquilaron en cinta de video VHS mis padres. En la década de 1980 era bastante habitual que las películas estrenadas en Estados Unidos llegaran con un año de retraso de promedio, o con varios meses, por lo que solían estrenarse en España al año siguiente. Cuando llegaban a cinta de video de alquiler podía tardar otro año, así que debí verla en los comienzos de la década de 1990, tal vez me equivoque, pero estaría por asegurarlo. Luego la vi varias veces más en televisión, pero durante muchos años no volví a verla, fácilmente veinte o veinticinco años, aunque algún fragmento sí lo haya visto, especialmente cuando en la década de 2000 se hizo muy evidente hacer algún chiste a costa de que Rambo ayudaba a los talibanes en la guerra de Afganistán contra la URSS de 1979-1990, en pleno momento en el que Estados Unidos estaban en guerra contra los talibanes desde 2001. Sin embargo, cuando la vi esta semana, aunque la recibí como algo relativamente nuevo porque se me había olvidado cómo se desarrollaba la trama linealmente, me sorprendió que, en comparación con otras películas que hace tiempo que no veía, de esa me acordaba de un gran número de escenas y de cómo se desarrollaban. De la saga de Rambo (son cinco), la más cinematográfica y con más valor es Acorralado (Ted Kotcheff, 1982), un alegato también de síndrome postraumático contra la guerra el cual no ha sido valorado como debe y sí ha sido infravalorado e incluso burlado. Acorralado. Parte II (George Pan Cosamtos, 1985) es quizá la más popular en cuanto a la que dio pie a las burlas hacia Rambo, mezclando los chistes los argumentos de la primera y esta segunda parte, acusada, además, de belicista (esta vez sí había motivo) y de querer ganar en cine una guerra que se perdió (Vietnam), pero era una película de acción con ritmo de aventura bélica que estaba bien y que creó toda una cultura popular en la década de 1980 que aún perdura. Hay películas de acción actuales con mensajes próximos al fascismo que no han recibido ni un cuarto de un cuarto de la mitad de las críticas que se ha llevado este largometraje, que no lleva ese mensaje. Muchos niños de entonces nos criamos con esta película de acción, entre otras, y no hemos salido como se decía que íbamos a salir. Luego en 1988 vino esta tercera parte que con ojos de hoy hay que reconocer que aunque nos impresionaron algunas cosas en su día, como la autocirujía, es un argumento muy simplón, que si además le añadimos lo que hoy día sabemos de los talibanes, es muy vergonzante y pone en evidencia una nueva lectura de la película sobre el significado de las alianzas geoestratéticas que en 1988 no contenía. La aparición de niños ponía de relieve la conciencia de que la segunda parte de Rambo había tenido peso en los niños y jóvenes. Pensemos que en 1985 había muchos veteranos de guerra en el mundo occidental (de la Segunda Guerra Mundial, de la guerra civil española, de Corea, de Vietnam, de Argelia, de Grecia, de Angola, etcétera) que esta película les parecía una banalización de la guerra, una infantilización de la guerra. Con Rambo II habían hecho un videojuego, comercializado en todo el mundo, en España lo hizo Erbe para Amstrad y Spectrum, el cual tuvo mucho éxito porque además, para la época, tenía unos gráficos y unas opciones muy avanzados. Yo llegué a tenerlo y jugarlo. Viendo la película de Rambo III ahora, mientras la veía, pensé que tenía ritmo de videojuego de la época. De hecho se hizo videojuego de Rambo III. Invito a verla también desde esa perspectiva. Si uno ha conocido los videojuegos de la década de 1980, la trama es perfectamente adaptable a un videojuego. Supongo que por entonces no nos dimos cuenta porque no era tan común como ahora crear películas de acción pensando también en producir otros productos de ocio vendibles, como los videojuegos. La cuarta parte tardó en venir, y fue volver al origen de la primera parte como película de denuncia. Muy digna. Hablé de ella el año pasado en la Noticia 2243ª, John Rambo: vuelta al infierno (Sylvester Stallone, 2008). Existe una quinta parte, como he dicho, Rambo: last blood (Adrian Glunberg, 2019), pero no la he visto. Yo creo, en todo caso, que cuando Stallone hizo Los mercenarios (dirigida por él, 2010) se reía de entre sus películas precisamente de las exageraciones de Rambo III.

Una bala en la cabeza (Walter Hill, 2012): Durante los anuncios de Rambo III en Be Mad anunciaron para el día siguiente esta película protagonizada por Stallone y dirigida por un director de cine bastante mítico en películas de acción de la década de 1980 y 1990 con el que me he criado yo y muchos, Walter Hill. No sabía ni que existía esta película. Tuve curiosidad sobre qué podía salir de la unión de Hill con Stallone, aunque fuera en un largometraje en el que ellos ya no están en los mejores momentos de sus carreras. Me hice una idea de que sería una película de acción más o menos explícita, con espectáculo y algún mensaje de moralina en manos de un protagonista nada ejemplar y muy violento, que es lo que nos suele mostrar Stallone últimamente, pero claro, estaba el factor Walter Hill y quería ver el resultado. No me equivoqué mucho. He de reconocer que como película de acción cumple con su cometido: entretiene. No tiene mucho más que el entretenimiento. Probablemente será un atractivo para un público más joven que aparezca Jason Momoa, que un año antes había protagonizado Conan, el bárbaro (Marcus Nispel, 2011). Ahora bien, como Stallone y Hill ya vienen de vuelta y ya lo tienen todo, se pueden permitir el lujo de meter tanto escenas de violencia muy explícitas como desnudos femeninos que, en películas de acción que aspiran a grandes taquillas, suelen ser cortadas por las productoras de cine norteamericanas. El protagonista es un antihéroe, un asesino a sueldo que no recibe su sueldo y al que además su contratante quiere matar para no dejar rastros del crimen que contrató. Por carambolas se nos hace ver el juego sucio de la propia policía cuando un policía asiático americano le localiza y le ofrece un trato para localizar y detener a quien encargó el crimen. Así que la película es en realidad una de estas películas de extrañas parejas de policías muy diferentes entre sí que se ven obligados a trabajar juntos, género que trabajó bastante Walter Hill. Aquí no hay toque de humor alguno, es todo seriedad y violencia, lo que parece que es como darle una patina adulta, pero en realidad es parte de un cine del espectáculo con un Stallone que es muy malo, pero con ética de criminal, y un policía con ética de policía, que no es malo pero que está entre saltarse el límite y no hacerlo. A todo esto: una denuncia de que detrás de lo más honesto de la suciedad hay algo sucio, y detrás de los sucio siempre hay espacio para lo honesto con sus propios valores. A ver, no es lo mejor de Stallone ni de Hill, pero es entretenida, y en ese sentido cumple su misión. Tiene un lenguaje de acción que entenderemos los que nos criamos en los años 1980 y 1990 con ello, y generaciones anteriores, las generaciones posteriores tienen otro tipo de lenguaje de acción, incluso creo que encontrarán censurable más de una cosa que aquí se ve, aunque no sean cosas realmente tan importantes.

La caída del Imperio Romano (Anthony Mann, 1964): Esta película suele ser una de las habituales de Semana Santa, pero este año no la pusieron. La tengo comprada en DVD, en una especie de colección de cine épico que me hice eligiendo yo los títulos. En realidad no tiene nada que ver con Cristo ni con la Semana Santa, simplemente es un largometraje de larga duración sobre el Imperio Romano en el siglo II. Para quien no la conozca, hasta cierto punto Ridley Scott hizo su propia "versión libre" en el año 2000 al rodar Gladiator. Pero aquella era una versión excesivamente libre, tanto que sólo tienen en común la base sobre la que se monta. Narra los momentos finales del gobierno de Marco Aurelio y la sucesión que hace de este su hijo Comodo, el cual desbarata al completo la obra de su padre al ser una persona excesivamente entregada a los juegos de gladiadores y al autoritarismo político, con lo que provoca una guerra civil en la zona oriental del Imperio. En la historia de Mann entra en juego la mano derecha militar de Marco Aurelio, que pasará a ser la de Comodo, hasta que cae en desgracia. En medio de esto hay intrigas políticas y una historia de amor entre el general y la hermana de Comodo, que será casada con el rey de Armenia. Me la puse para verla por la tarde con mi gata, en el sofá, aunque cuando la compré lo hice pensando verla con alguien que apreciara también el cine y la Historia y tal, pero eso nunca ocurrió. Yo nunca había visto la película completa. Siempre había visto el final en televisión. Así que la vi completa. El metraje se equilibra mezclando cine bélico con cine de amor, cine de intrigas, cine de juicios... tiene un poco de todos los géneros. Está muy bien pensada, pero quizá por esa mezcla de géneros cuando coge fuerza se  desinfla, luego coge fuerza, luego se desinfla... y así sucesivamente, sin llegar a tener la fuerza de otras películas épicas de las décadas de 1950 y 1960. Por mucho tiempo, hasta años recientes que hemos visto varias de estas películas, estaba considerada la última gran producción de cine de romanos. Se hace algo larga, pero intuyo que en una gran pantalla tiene que ser espectacular. Me ocupó casi una tarde entera, pero como viví una soledad involuntaria esta Semana Santa, al menos pasé la tarde. Es especialmente destacable ver cada cosa que va ocurriendo desde Marco Aurelio hasta la muerte de Comodo para recibir ese final que se va alejando en plano mientras vociferan los generales, los bárbaros gritan a sus dioses y el pueblo danza vestidos de personajes de tragicomedia de teatro, lo que da sentido total al título unos doscientos, doscientos cincuenta años antes del final del Imperio Romano. 

Shrek. Felices para siempre (Mike Mitchell, 2010): Ni me había planteado ver esta película. Creo que la pusieron el sábado, sino el viernes, por la tarde en Clan TV. Es la cuarta entrega de dibujos animados de la saga de Shrek, de la cual he visto la primera y la segunda, así que supongo que me falta la tercera. Estaba de nuevo con la gata en el sofá y por no cambiar el canal, la vi, me hizo gracia, y como me hizo reír un par de cosas la dejé. A ver, en este caso, el ogro Shrek está cansado de llevar una vida familiar donde ya no da miedo a nadie. Su encuentro con un troll mágico le permite contratar un día como ogro tal como era antes a cambio de darle un día de su vida al troll. El trato tenía trampa y Shrek verá todo su mundo cambiado al completo y corriendo el riesgo de que todo se quede así, incluso desapareciendo él para siempre al final del día, porque como es de suponer el troll ha usado su día para beneficiarse a costa de su existencia. Así pues, Shrek tendrá que reencontrar a sus seres queridos, que no saben quién es, y deshacer el hechizo. La historia funciona bien y los chistes a base de personajes de cuentos siguen siendo, sorprendentemente, efectivos en la cuarta entrega. De fondo se plantea un tema muy actual: la venta de datos, de tus datos personales, como algo que aunque creas que no es importante, puede ser algo muy peligroso. La suplantación de identidad, el uso de ella, el borrado de datos o la alteración de estos... todo esto está ahí con un flautista de Hamelin tocando y un gato con botas engordado a base de mimos. Me gustó.

Peter Rabbit 2: a la fuga (Will Gluck, 2021): Creo que del Sábado. La pusieron en Boeing. Fue en sábado. Me había quedado dormido en el sofá con la gata y me desperté con la mitad de la primera parte, o quizá su final. Tenía alguna cosa curiosa y como pusieron la segunda parte dejé el comienzo. Al final por curiosidad seguí viendo y la vi entera. Totalmente inesperada, pero agradable. Mezcla actores reales con personajes de dibujos animados por animación con ordenador. Se basa en los cuentos británicos que toman por protagonista a una familia humana que vive en una granja con una familia de conejos inteligentes y otros animales que se descubren a los humanos como seres que viven con sus mismas capacidades y luchan por mantener la granja que han comprado los humanos. En la segunda parte la familia humana y la de los animales de la granja conviven en familia. La mujer humana escribe en cuentos lo ocurrido en la primera parte y un editor de Londres le ofrece ir a la capital para darle un contrato de edición. Se llevan a la familia de conejos, siendo que Peter Rabbit se siente humillado por cómo le ven y eso le hace amigo de una serie de animales callejeros de Londres que forman una pandilla de criminales de poca monta que se dedican a robar comida. A partir de ahí comienzan los problemas. Una comedia simpática, infantil, agradable... Muy inglesa. Una de las cosas que más me llamó la atención es que la trama que sirvió de excusa, la del editor, cuenta a los adultos una trama que me interesaba: la de los editores de libros que abusan de los escritores cuando contratan con ellos editar sus libros. 

Torrente 2: Misión a Marbella (Santiago Segura, 2001) y Torrente 4: Lethal Crisis (Crisis Letal) (Santiago Segura, 2011): He de reconocer que estas las vi ya totalmente de perdidos al río tras una Semana Santa tan sin nadie. De toda la saga de Torrente ya sólo me quedan por ver la 3 y la 5. Pusieron toda la saga en Neox ayer, Domingo de Resurrección, pero en desorden. La 2 ya la había visto hacía tiempo, la 4 me fue totalmente nueva, aunque había visto un par de escenas que me puso alguien. Me reí con algunas cosas, aunque el chiste que más gracia me hizo no era ni sexual ni escatológico, sino el que comienza con la frase "estas balas ya tienen nombre", la escena de interpretaciones faciales de a cada cual más tonto no tiene precio ahí. A comienzo de Semana Santa, en Viernes de Dolores, o tal vez fue en el sábado que le siguió, sí llegué a ver a un amigo y su pareja. Surgió entonces una conversación sobre el cine del destape en España, con el que nos hemos criado mi amigo y yo, pero no su pareja, que nos afeó que nos gustara. Aunque le intentamos explicar que es el humor de la época y que en realidad reirte con él no supone tanto como de lo que ahora se acusa, poco menos que de matar a Manolete, le intentamos hacer ver que el humor de Torrente es la evolución lógica de ese tipo de comedias, donde por cierto en aquellas, uno de los chistes más recurrentes no era sexual, era el galimatías de palabras de Ozores al hablar. Torrente de hecho usa actores de aquella época, incluida una de las descendientes de los Ozores, pero por sus películas aparecen Esteso, Pajares, Juanito Navarro, José Luis López Vázquez, Tony Leblanc y otros y algunos incluso usan frases muy conocidas de aquellas películas del destape. De hecho hay una diferencia entre aquel y lo de Torrente, aunque no se quiera ver, aquel era más respetuoso con la mujer y sus reivindicaciones y derechos que el de Torrente, donde a menudo eso está ausente en la mayor parte de sus chistes sexuales. En parte me pareció casi del destino cerrar con Torrente una semana que había empezado con una conversación donde hablamos de él. Algunas risas tuve. Eso está bien. Cumple su misión.

Y sí, me planteé ir al cine a ver la nueva de Cazafantasmas, pero no lo hice. Podría haber ido solo, sí, pero a la vez quería ir con alguien, y, en el fondo, ya se había apoderado de mí esa sensación de ¿y luego qué? cuando no hay con quien hacer planes.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

viernes, marzo 29, 2024

NOTICIA 2305ª DESDE EL BAR: SOBRE LAS ESENCIAS PATRIAS, SEGÚN WULF (Qué es España según cada siglo que ha sido)

 2024 es un año en el que en España se habla mucho de las diferentes visiones que se tiene de ella a raíz de las elecciones gallegas, vascas y catalanas, y al mismo tiempo de la europeas. Todo queda salpimentado con la amnistía para los inculpados en todos los acontecimientos independentistas catalanes de 2017 y un nuevo amago de buscar un referéndum de independencia. Curiosamente buena parte de la idea nacional de España nació precisamente del regionalismo catalán de finales del siglo XIX y comienzos del XX, cuando ellos, para sostener su identidad catalana, desarrollaron la necesidad nacional catalana con capacidad para alterar la identidad nacional española y lograr potenciar lo catalán desde lo español, pues España tenía internacionalmente más acogida que la idea de Cataluña como Estado. Estos son planteamientos de más de cien años, pero que hasta no hace mucho estaban aún acogidos por algunos de los partidos catalanes existentes desde el último cuarto del siglo XX. 

En los últimos años se han escrito y desarrollado diversos ensayos sobre la idea de España. Cuando yo hice la licenciatura de Historia este tema era parte de una asignatura entera, la de las tendencias historiográficas,  los nacionalismos y las ideas identitarias a través de los tiempos. Por entonces no había tantos ensayos como ahora, la mayor parte giraban en torno a las ideas de nación y de Estado nación en el mundo, especialmente desde el siglo XIX, cuando estas ideas conforman la política nacional e internacional de toda Europa y América, aunque la idea de nación es una idea inicialmente sin Estado ni país que introduce en la cultura occidental los pueblos germánicos y bárbaros que invaden el Imperio Romano en su recta final de existencia. Pueblos cuya única unidad eran una tradición lingüística, cultural, religiosa, histórica y demás que los hacían nación, que no estado ni país, que son otra cosa cada uno de esos términos. Nación es un término de esos pueblos germanos que acabó adaptando la cultura europea más desarrollada en aquellos momentos. Los visigodos eran una nación nómada, por ejemplo, que se fueron asentando en diferentes lugares, hasta que al cabo de los siglos encontraron su asiento final en la península Ibérica y quisieron identificarse las provincias de la Hispania romana como sus tierras naturales, aunque evidentemente ellos no eran originariamente de allí. La idea de nación fue recuperándose a lo largo del Renacimiento y especialmente con la Ilustración del siglo XVIII, que termina uniendo la idea de nación con la de Estado en el siglo XIX, sin que la unidad nacional tenga que ver tanto con una misma unidad social y cultural total, sino principalmente con una identidad estatal donde secundariamente haya uniformidad cultural, lingüística, religiosa, etcétera, aunque no todos los nacionales tuvieran que coincidir en su totalidad identitariamente, pero sí en su mayoría. Idea que, por cierto, hasta cierto punto, alimentan ahora algunos partidos de extrema derecha de Europa, por ejemplo en Holanda.  

Sea como sea, recupero hoy un breve ensayo que tuve que elaborar en el último curso de la Universidad sobre este tema, analizando un libro de Fernando Wulf reciente en ese momento. Acabé de escribirlo en el día de Reyes, 6 de enero, de 2004. El libro se llamaba Las esencias patrias, y desmontaba toda idea ultranacionalista dejando en evidencia los diferentes puntos de vista de porqué España era España según cada siglo. Para Wulf las ideas que mueven a los pueblos en la Historia son construcciones según las necesidades o ambiciones de grupos que ejercen el poder o de los conjuntos sociales que necesitan una identidad propia frente otro conjunto social. Desde los íberos al comienzo del siglo XXI

LAS ESENCIAS PATRIAS, SEGÚN FERNANDO WULF

Este trabajo de tendencias historiográficas trata sobre el libro Las esencias patrias. Historiografía e historia antigua en la construcción de la identidad española (siglos XVI-XX), escrito por Fernando Wulf y publicado en la editorial Crítica, en Barcelona el año 2003. Sólo tratará, por otra parte y por acuerdo con la profesora de la asignatura, Margarita Vallejo, de la historiografía de la que el autor escribe hasta el siglo XVIII, incluido este.

Fernando Wulf escribe una historiografía de España, cosa poco realizada en nuestro Estado, recogiendo las más destacadas historias de España que se han escrito desde el siglo XVI. Trata así de dar la evolución de los denominados españoles en la historia, intentando mostrar cómo se han utilizado las diversas interpretaciones de la historia para justificar y legitimar la creación del Estado español, así como su existencia y su papel en el mundo.

En ese sentido justificador y legitimador muestra desde las primeras interpretaciones del siglo XVI, en las cuales se buscaba un pasado heroico y mítico (recurriendo a veces a falsas historias), a otras del siglo XVII, donde se pretende ser más rigurosos con las fuentes y donde Mariana introduce la idea de que el Rey debe gobernar para el pueblo sin caer en injusticias, pues este le legitima, y finalmente al siglo XVIII, donde se eliminan aún más las falsas historias y se presenta a los españoles como pueblo de gran cultura, más que como pueblo heroico (aunque esto también se reivindique). A lo largo de todas estas interpretaciones también se desarrolla la idea de España como lugar de invasiones hasta que logra madurar como nación con la unidad política y el catolicismo. La consideración de las diversas invasiones y su influencia cambia con los tiempos, aunque en general en cada época se reafirme siempre una cierta esencia española que es la que justifica la existencia de España.

España nace con gran fuerza internacional a fines del siglo XV, tras unificar los diversos reinos de la península Ibérica en uno (salvo la fachada atlántica central y sur, que pertenecerá a Portugal, la cual también llegará a ser parte de España en 1580, con Felipe II, y hasta mediados del siglo XVII). Las diferencias lingüísticas y culturales, así como la necesidad de legitimar el nuevo Estado y los poderes cada vez más totalizantes de los Reyes, hacían necesaria una historia de España que explicara las características comunes de las diversas poblaciones de la península. Con estas intenciones los primeros Reyes de España (que eran de origen alemán y también necesitaban justificarse como reyes de los españoles) contaron con historiadores oficiales. Carlos I contó con el trabajo de Florián Ocampo, mientras que Felipe II contaría con el de Ambrosio de Morales. Estos dos historiadores (cronistas) marcarían todo el siglo XVI.

Ocampo escribió una historia hasta la Segunda Guerra Púnica. Su historia se basa en el aprendizaje, desde la ingenuidad y el control externo, a la madurez con la guerra y la independencia. Este autor no duda en glorificar los orígenes españoles usando incluso fuentes falsas e inventadas. Con él comienza la corriente llamada tubalismo. Según ésta, Tubal, descendiente de Noé, se asentó en la Bética, siendo aquella, así, desde el origen una región fértil, culta, civilizada... Hasta el punto que se desprende que culturalmente estaría más antiguamente desarrollada que Grecia. Los mitos griegos y fenicios desarrollados en la península sólo serían reflejos de reyes auténticos que existieron, llegando a escribir una lista ininterrumpida de Reyes hasta los Austria, con Carlos I. Legitima de este modo la monarquía española al dotarla de antigüedad.

Los íberos serían, con todo, los españoles más legítimos (descendientes del poblador original: Tubal). Los invasores, como los fenicios o los griegos, serían corruptores pérfidos de las costumbres españolas. Frente a eso habría reyes tartéssicos que destacarían por su resistencia cultural, y en algún caso armada.

Los cartagineses serían fenicios que vendrían a España para comerciar, quedarse sus riquezas y dominarla. Por ello comenzarían las heroicidades hispanas al resistirse militarmente los habitantes de la península, como en el caso de Sagunto. Lo que no impide que se dividan en dos bandos, los que apoyan al invasor y los que no, posteriormente los que apoyan al invasor y los que apoyan a Roma. Presenta de este modo a los españoles como grandes guerreros, pero con divisiones internas en estos momentos.

El sucesor de su trabajo, Ambrosio de Morales, critica el uso de las invenciones por parte de Ocampo, aunque mantiene ciertos mitos como el de la población de España por parte de Tubal, aunque discrepa acerca de que la pueble a partir de la Bética. Eso justifica a España dentro del cristianismo y su tradición más antigua.

Morales se enfrenta a continuar la historia con las invasiones romanas. Las presenta en un contexto donde pretende presentar a España como sustituta en su actualidad de ese imperio antiguo, a consecuencia de cierta justicia histórica que existiría en el mundo, de algún  modo. El dominio de España por Roma era un paso más en su madurez y hasta en su cristianización. Los romanos serían invasores que en principio se presentaron como amigos. La resistencia española de dos siglos sería una confirmación de un sentimiento guerrero en pro de cierta identidad no bien dibujada, que sería la pertenencia a una inexistente España. Sobre todo con la mitificación de los hechos de Numancia o el paso por la península de ciertos militares de gran importancia. Pero Wulf apunta que los intereses romanos en España no eran tales como en próximo oriente o Grecia, lo que sería motivo suficiente para explicar que la guerra se prolongara tanto.

Morales habla de dos zonas diferenciadas, la sur y levantina, más próxima a la romanización, y la norte (sobre todo), donde habría una mayor resistencia y por ello mantendrían una mayor pertenencia española, causa que explicaría la resistencia a los musulmanes en el mismo lugar. Aunque Wulf explica que no se valora el poco interés de ese territorio en aquellas épocas. Aún con todo, Morales, ensalza las aportaciones hispánicas al Imperio Romano en cuanto a emperadores y literatos.

Una invasión que trata mejor es la visigoda. Esta sería la liberación de España y el castigo a Roma. El Imperio, por su paganismo, no podía menos que acabar invadido y destruido. Los pueblos bárbaros eran enviados por Dios para regenerar la sociedad, lo que le lleva a tratar mejor a esos nuevos invasores. No obstante, para él es un precedente de la unificación política de la península, y por tanto una justificación del Estado español creado por los Reyes Católicos, el cual se funda, entre otras cosas, con sus reyes presentándose como herederos y restauradores del Reino Visigodo, identificado con España y los fueros españoles. Los visigodos traerían primero la unidad política, para traer posteriormente la religiosa dentro del cristianismo. Estas dos unificaciones serían razones usadas como justificantes de unidad a lo largo de la Edad Media por diversos reyes de reinos anteriores a España, pese a que sus intentos de unificación fuesen fallidas hasta la llegada de los Reyes Católicos. La caída de los visigodos sería a causa de la desunión y la corrupción. Por ello Dios les castigaría con la invasión musulmana. Esta sería respondida por Don Pelayo iniciando las guerras de Reconquista y unos reinos auténticamente cristianos que evolucionarían hasta la unidad fuerte que sería España.

Don Pelayo iniciaría su reconquista desde el norte peninsular, lugar considerado como de fuerte permanencia de un cierto sentido de identidad española para toda la península. No es de extrañar que las casas nobiliarias y Reales de España buscasen sus orígenes en aquella zona para legitimarse. Eso no exime al sur y al levante de ser españoles, pero sí implicaría que lo fuesen en un grado inferior al norte. Ello explicaría que las invasiones que tuvo España vinieran siempre de esas zonas, al menos para los autores de la época. Los pueblos del norte eran los considerados no contaminados. Es con Morales con quien se comienza a hablar acerca de que Tubal, el descendiente de Noé poblador de España, habría llegado a poblar la península desde Vascongadas y no desde la Bética. El vasco sería la lengua española más pura. Estos argumentos serían interpretados de otro modo en el siglo XX por Sabino Arana, iniciando el nacionalismo vasco y ciertos argumentos xenófobos. Para Wulf, los autores de la época no tenían en cuenta la falta de importancia estratégica de la zona para los romanos y musulmanes, ni lo que las diversas fuentes en la historia entienden por territorios vascones o cántabros. Sea como sea, los habitantes de las zonas norte fueron privilegiados por los Reyes y por la consideración social general. Si este es el componente de lo español puro, el español sur y levantino tendrían su valor como aquel que enraíza a España con el Imperio Romano y su clasicismo, pues eso legitimaba a la dinastía Austria como emperadores, pues se podían presentar como herederos de la antigua Roma, a la par que el clasicismo antiguo de esas zonas enlazaba con las obras renacentistas de la época.

Ya en el siglo XVII las historias que se escriben pretenden ser un poco más ceñidas a la realidad, aunque aún caigan en cronicones. El siglo en España lo marca el padre Mariana, que no es un historiador oficial del Reino. Su historia pretende llegar hasta la conquista del Reino de Granada, como culminación de España puesta en lo que se considera su puesto natural hegemónico en la cristiandad, por sus luchas. Sin embargo, prosigue su historia un poco más. En cuanto a la historia antigua no incluye grandes novedades, sigue a sus antecesores con la tesis de Tubal, los reyes míticos y la postura española hacia los fenicios, griegos, cartagineses, romanos y visigodos. Los visigodos son resaltados por ser cristianos, aquí introduce su novedad: el reflexionar porqué ellos, y los reinos anteriores y posteriores, cayeron y dejaron de existir. Por lo que su obra se orienta a educar a los reyes, e incluso a concienciar a la sociedad de su paso común por la historia dentro del Estado y por el destino también común, ya sea de modo activo o pasivo.

Mariana opta por la monarquía como gobierno más estable, pero siempre que esté sujeta con leyes y estatutos para todos, incluidos los reyes, pues los gobernantes fueron puestos en su cargo, en origen, por los ciudadanos del Reino. El Rey ha de ser justo y no arbitrario y por encima de la ley, pues sino sería un tirano. Sobre todo porque la justicia también sería una creación de Dios, por lo que debe ser respetada. Por ello defiende el cese o el tiranicidio del Rey si este no obrara con justicia en beneficio e interés de todos los ciudadanos del Reino. Esto es una novedad interpretativa de la política, pero también del uso de la historia para justificarlo y como enseñanza, más que como legitimación y justificación del Estado y la dinastía. Esta visión también la extiende al Papado. Metido en este sentido, alaba las Cortes aragonesas, donde el Rey es controlado por el Justicia Mayor, mientras que en Castilla no es controlado. Piensa que el Rey cada vez se escapa más de los controles, lo que llevará al fin del Reino como hegemónico, ya que podría degenerar en un vicio y dejación que podría ser castigado por Dios. Prueba de ello, afirma, son los fracasos de la Armada Invencible con Felipe II. El abandono de actitudes católicas sinceras en los gobernantes sería la explicación de todos lo fracasos militares de su época. Justifica todo esto alegando el fin de Roma, de los Reinos Hebreos, etc. A la vez, explica así el dominio extranjero sobre los españoles primitivos. La historia española es vista por él por medio de los defectos de los españoles. Roma habría tenido un papel más civilizador, lo que realza su visión imperial de la historia. Los visigodos serían destacados por su cristianismo, aunque su caída vendría por su corrupción. Los diversos reinos cristianos surgidos en la edad Media nacerían intentando retomar las herencias góticas. Hace hincapié en los aspectos morales de todos esos reinos, que explicarían su ensalzamiento y su caída, todo ello lo aplica negativamente al auge y deterioro de los Austria en España. Un deterioro que vendría por separarse de designios divinos cristianos. A fines del siglo XVII la visión de Mariana parecería justificarse no sólo con las derrotas militares, sino también con el deterioro moral y con el de la propia casa reinante de los Austria.

En el siglo XVIII la dinastía gobernante en España cambia por la Borbón. Eso implica un cambio en la política interna, donde la zona del Reino de Aragón perdió sus antiguos derechos como consecuencia de su derrota en la Guerra de Sucesión. A la par, se intenta integrar España en Europa, de donde había quedado deslindada con el final de la casa de los Austria y la decadencia de dicho periodo. La historiografía de la época intenta alejar la leyenda negra que había sobre el país desde el periodo anterior (en todo caso esta es achacada  como culpa de los Austria). Se intenta presentar soluciones y avances al retroceso español, así como integrar a todos los españoles en un proyecto de comunidad española, y no tanto de unión de reinos en uno. Se reivindica el pasado clásico romano, como algo revalorizado por su alto contenido cultural. Se trata de crear conciencias mínimamente cultas. En este sentido se intenta crear una mentalidad y sentimiento de identidad española. Se multiplican por ello instituciones, revistas, expediciones e investigaciones diversas con fines historiográficos. Se recopilan crónicas, fuentes escritas diversas, monedas, catálogos de monumentos antiguos, etc. Y se les intenta expurgar de todo aquello que no es cierto o comprobable con mucho celo. Así, ahora, se diferencia entre tres etapas, por primera vez: la desconocida, la mítica y la histórica.

Hay un interés didáctico desde el Estado y desde fuera de él que cambia la historiografía española. Pero, a la vez, los españoles se fijan en las historiografías e ideas europeas. La rama Borbón explica la caída de los Austria e intenta relanzar a España presentándola desde lo cultural para reintegrarla en Europa.

Para Fernando Wulf el siglo XVIII español vendría marcado por los hermanos Mohedano y por J. F. Masdeu, como principales renovadores.

Pedro y Rafael Mohedano crean una historia de España más centrada en los aspectos culturales y en las explicaciones de los hechos, más que en lo bélico o los hechos en sí tan sólo. Aún con todo no rechazan el pasado guerrero español. Rechazan el origen de Tubal, aunque no de un poblamiento de la península tras el Diluvio. También descartan que existieran reinos y héroes antes de la llegada de los fenicios. Estos, además, habrían venido para comerciar y aportaron conocimientos y cultura a los íberos del sur y el levante. Del mismo modo los griegos. Con lo que España sería un foco civilizado en la antigüedad, que daría aportaciones a las culturas de Gran Bretaña y Francia. Así también aportarían cultura a los romanos, aunque los Mohedano pretendían con esto responder a un historiador italiano de la época, el cual afirmaba que España era bárbara y deterioró al Imperio con sus costumbres, del mismo modo que el Barroco del XVII empezaría en España acabando con el Renacimiento italiano.

Los Mohedano utilizaron numerosas fuentes clásicas literarias y numismáticas para apoyar sus tesis. Roma también habría dado aportaciones culturales a la península, pero le habría quitado la libertad. Los visigodos librarían de Roma a los españoles y a cambio recibirían cultura y civilización. Los musulmanes alcanzarían su esplendor cultural en España, según los Mohedano, por todo aquello que se encontraron en la península ya desarrollado y que pudieron aprovechar. Respecto a los musulmanes intentan integrar sus aportaciones culturales españolizándolas, lo que es novedoso.

Así pues, los pueblos invasores se ven ahora de modo positivo por sus aportaciones, y los pueblos españoles son más destacados por su cultura (en buena parte suma de todas las traídas por los pueblos externos a la península). Queda revalorizado el sur y el levante como habidos de conocimientos y comercio, lo que beneficia a España. El norte es caracterizado como más puro en las tradiciones peninsulares, y serían la aportación de espíritu guerrero en la identidad nacional. España es vista ahora, más que como unidad de todos sus habitantes, como un Estado lleno de diversidad, donde cada población da aportaciones.

J. F. Masdeu creó una historia que seguía a la de los hermanos Mohedano. Su relevancia está en cargar la historia con más fuentes, aún, que estos. Además refuerza la idea de una cultura fuerte y anterior a la griega y a la romana en la península. Su historia tiene ciertas cargas xenófobas al incluir ataques a las diversas culturas externas que llegaron a la península y se asentaron, precisamente por ello. Contra Roma crea mayores ataques por su paganismo. La desunión de la Edad Media también es criticada e incluso la decadencia del siglo XVII. Aunque ensalza lo cultural y lo guerrero.

A lo largo del siglo XVIII en España se producen obras que razonan sobre la democracia y el poder, la revolución americana y la francesa, y el rechazo progresivo a la imitación de lo francés. Acerca de todo esto se crean historias por ciertos autores de lugares que perdieron sus privilegios con los Borbones (v.g. Cataluña). Crean historias de las leyes para defender una idea de monarquía no absoluta, y sí más controlada y parlamentaria, apoyándose en el pasado. Incluso se hacen reflexiones de la antigua historia de España y de la actuación que ésta tenía en América cuando los respectivos autores escriben sus obras. Algunos ven en lo españoles primitivos, sobre todo los del norte y el centro, a los humanos que viven en armonía con las leyes naturales y el ius naturalis. Es el preludio de nuevos tiempos y de otro uso de la historia en el siglo XIX para defender la democracia e incluso formar una idea de nación.

De este modo Fernando Wulf pone de manifiesto como la historia fue escrita en función del presente de cada época y de las nuevas necesidades que iban surgiendo. Ya sean estas legitimar al nuevo Estado o a la nueva dinastía, o justificar la necesidad de cambios en el sistema monárquico destinados a alcanzar una mayor democracia en el poder, o bien crear una identidad española definida de algún modo, de acuerdo a la necesidad del presente del autor. Sea la necesidad de una España heroica en el siglo XVI, o la necesidad de una España culta y civilizada desde antiguo en el siglo XVIII para responder a las acusaciones de atraso.

lunes, marzo 25, 2024

NOTICIA 2304ª DESDE EL BAR: LA SEMANA SANTA DE SALUSTIANO GARCÍA

 Llevo bastantes años que en Semana Santa aprovecho para poner alguna obra de Arte y explicar algún aspecto de ella, o de su autor o de su corriente. Este año me ha parecido bien aproximar a los lectores interesados a un Arte poco valorado en España, aunque en las últimas dos décadas, más o menos, cada vez más salas de exposiciones lo están poniendo en valor. Me refiero al cartelismo. y en el caso que os propongo también se combina además con otro Arte más, la fotografía. Me ha apetecido acercar el cartelismo o cartelería al lector a raíz de la polémica habida con el primer cartel que se diseñó para la Semana Santa de Sevilla de este año 2024. Un cartel con una fotografía de un Cristo resucitado mostrando de frente la llaga de la lanza de Longinos en su costado, obra de Salustiano García, que usó a su propio hijo como modelo. El Cristo era extraordinariamente atlético y semidesnudo, como prácticamente casi todos los Cristos de la Pasión en el Arte, aunque cubría con un lienzo atado a su cintura las partes corporales más sexuales. Sin embargo, este Cristo, con un fondo rojo muy vivo propio de esa pasión religiosa y letras doradas acordes a la corona que figura el halo de su cabeza, tenía una barba muy arreglada y un pelo estupendamente peinado, mientras se le notaba además algo de pintura de ojos, rimel, para marcar su mirada, lo que ha hecho parecer a mucha gente algo de ofensivo por considerar todas estas características como un punto de cierto grado de insinuación homosexual. Sinceramente, eso está más en el ojo del que mira. aunque tópicamente algunas de estas cosas se puedan relacionar desde ese tópico a la homosexualidad, no tiene porqué. Del mismo modo se podría relacionar este cuerpo con una apariencia muy etnocéntrica desde una visión europea. Cierto es que tampoco hay restos reales de tortura, demacración y sufrimiento que nos había acostumbrado el Arte desde el Barroco. Sin embargo, el asunto de la belleza y la perfección física de Cristo no debiera ser motivo de polémica, si uno se fija en varios Cristos del Renacimiento y en casi todos los del Neoclásico, siguen las mismas ideas estéticas que esta fotografía. No les interesa mostrar tanto ese Cristo torturado como el Cristo de perfección. Invito a ver el Cristo que pintó Goya, por ejemplo, para entrar en la Real Academia de San Fernando. Más aún, aunque los valores estéticos nos distancian mucho, me atrevería a decir que, aunque vestidos, más de un Cristo medieval también se les ve como Cristos vivos más o menos saludables a pesar de estar teórica y corporalmente muertos en la cruz.

En cuanto al desnudo, que en realidad es un semidesnudo, es más una cuestión de cómo se entiende el Arte y la religión que en realidad un elemento provocador. Es muy conocido que la primera versión de los frescos de la Capilla Sixtina pintados por Miguel Ángel Buonarroti en la primera mitad del siglo XVI estaban inicialmente desnudos al completo. Fue por indicación del Papa del momento que Miguel Ángel los tapó con túnicas. La idea del desnudo completo en el Renacimiento se debía por un lado a la influencia de las esculturas y pinturas que en esos mismos momentos se estaban descubriendo de entre las ruinas y restos de la antigua Roma, pero también se le unía un asesoramiento de una parte de la teología que defendía la pureza a través de la estética del desnudo en el Arte religioso, en el sentido de que la propia Biblia hablaba de la desnudez en el Paraíso o la desnudez en el juicio final, siendo que Adán y Eva sólo se cubren sus zonas sexuales cuando sienten vergüenza al ser expulsados del Paraíso y han contraído el pecado original, por lo que ya no son totalmente puros, pero no se tapan por indicación de Dios, si no por su propia vergüenza ante el pecado. Evidentemente este tipo de obras no estaban exentas de controversia, no obstante, el Papa le pidió a Miguel Ángel que tapara los desnudos, pero no todas las obras del Renacimiento con desnudos fueron tapados. Si pensamos en el Adán y Eva de Alberto Durero es casi un desnudo integral, porque los elementos que les tapan son excesivamente mínimos. Lo mismo diríamos del Nacimiento de Venus Afrodita de Botticelli. Si comparamos estos pocos casos citados con el cartel de Salustiano García, este Cristo, por muy escandaloso que haya sido para una parte de los sevillanos, es un Cristo muy tapado, aunque parezca mentira. Por cierto, si buscáis el autorretrato frontal de Alberto Durero, la caracterización del hijo de Salustiano García como Cristo tiene algo de él.

Puede entenderse que tenga algo de sexualización el cartel, aunque la sexualización en otras obras de arte religioso a lo largo de la Historia, aunque sea difícil de creer, no es algo inusual, pues las percepciones de otras épocas y las actuales no son las mismas ante ciertas partes del cuerpo, actitudes o alegorías. Sin embargo, es un Cristo de vida, no de muerte. Salustiano García no ha centrado su cartel en la crucifixión y el sufrimiento para redimir los pecados de la humanidad, sino en la resurrección y el anuncio de la buena nueva de la otra vida ultraterrena el mensaje de salvación. Sólo eso explica la lozanía de este Cristo y el señalamiento de la llaga del lanzazo que le ayudó a morir físicamente ante, una herida que es prácticamente nula en la imagen, pese a que teóricamente debería ser algo grande. Aquí es apenas una cicatriz, y habríamos de pensar que la señala porque se la está mostrando a Santo Tomás, el apóstol que no terminaba de creer que fuera él resucitado hasta que Cristo le enseña sus llagas y le invita a tocar la del costado. A lo que Cristo le hace ver lo afortunado que es por creer por poder ver y tocar, porque el resto habrá de creer sin que esto ocurra, sólo con fe. Santo Tomás, una y no más.

Es un Cristo joven cuyo refuerzo de ser un Cristo de vida lo trae ese rojo de la pasión del fondo, que aquí nos manda casi un mensaje de vida y alegría. Un Cristo joven que nos ha de recordar que murió con 33 años. Si bien en el siglo I la treintena de años no era una edad precisamente joven, pues el promedio estaba en la cuarentena, a pesar de que hemos encontrado restos y sabemos por escritos de casos de hombres de clase alta que llegaban a la sesentena y algunos más (hoy día también los de más dinero y trabajos menos físicos viven más que los de menos dinero y trabajos muy físicos). Hoy día 33 años es una persona joven, bastante joven, adulta, pero joven, por lo que el cartel se pone al día en el siglo XXI y prácticamente es un llamamiento a la juventud y a los deseos de vida de esta, en lugar de acercarnos a esa idea de muerte y sufrimiento. Además, es también una obra muy del siglo XXI porque la Semana Santa no sólo es ya un fenómeno de vivencia religiosa, llena de tradición. Desde algún momento de la segunda mitad del siglo XX la Semana Santa de los países mediterráneos esto ha ido mutando a un fenómeno no sólo religioso, sino también vacacional, y desde el último cuarto del siglo XX ese fenómeno vacacional empezó a transformarse también en una fiesta gastronómica, y luego también a un festejo donde la tradición pasó a ser un fenómeno de acto festivo como quien va a una cabalgata de fiestas populares, un momento donde ejercitar la fotografía más o menos artística o costumbrista y así, poco a poco, hasta llegar a este momento donde a todo eso se suma una aceptación de que estas fiestas son precisamente eso: una fiesta donde lo religioso en muchos casos o queda diluido o sirve de excusa, siendo relativo el número real de personas que lo viven con devoción, y de entre los que lo viven con devoción es una devoción diferente, donde no es tanto no comer carne, ir a todas las procesiones, rezar, ofrendar, etcétera, sino participar de algo de esto, incluido ver una película religiosa en televisión, pero a la vez montarse una fiesta, cada uno cómo ve mejor: una comida con la familia, irse a hacer turismo a una localidad con procesiones a las que hacer fotos, no participar pero ir de bares, participar e ir de bares también, ser de una cofradía y, paradójicamente, tras cargar con el Cristo, irte a emborrachar con el resto de cofrades cuando acabas... Todo cabe en el siglo XXI. Y en cierto modo esto queda recogido en este Cristo que yo creo que es un Cristo de vida, y muy respetuoso, bastante más si lo comparamos con algunas de las actitudes festivas comentadas. Pensemos además que este Cristo no se nos aparece alegre y de fiesta, nada más lejos, pero verle sí nos invita a tener un optimismo.

Y no está mal que sea un Cristo de vida, porque a fin de cuentas eso es la anunciación de la resurrección, un anuncio de vida. 

Por otro lado hay que entender el Arte de la cartelería, no es como el de los cuadros. El cartel puede tener su potencial artístico y su intención artística, que hay aquí se refuerza con el lenguaje fotográfico, pero debe cumplir además con una función anunciadora de algo, en este caso el comienzo de la Semana Santa en Sevilla. Y esta Semana Santa sevillana no sólo es un evento netamente religioso, a nadie se le escapa las fiestas de todo tipo y las celebraciones que rozan y caen en lo pagano creyendo los participantes a menudo que sus actitudes son sólo de gran pasión devoto. Es un cartel que está ahí, y sinceramente, a mí me da la sensación de que es un cartel muy respetuoso y que toda irreverencia está en el ojo que mira, aún pudiendo haber un poco de intención provocadora que, tampoco nos engañemos, lo ha tenido y lo tiene todo artista que merezca la pena en todas las épocas. Para empezar, una de las cuestiones más provocadoras creo que es la de ser un Cristo de vida y no uno de sufrimiento y muerte. Es un Cristo alejado del Barroco, ni siquiera es aleccionador como el Renacentista, tiene algo de estético del Neoclásico, no quiere ser historicista como el Romántico, y desde luego no es experimental como en el siglo XX, pensemos en aquel Cristo en la cruz que asciende a los cielos crucificado en un cuadro de Salvador Dalí... un Cristo que asciende muerto y crucificado, si eso no es provocador que me lo expliquen, y es un buen cuadro. Es un Cristo, el de Salustiano García, muy propio del Arte del siglo XXI, que tiende a lo mediático y a la juventud... así es casi todo el siglo XXI, un canto a la juventud y su modo de vida. Un canto a la vida.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

jueves, marzo 21, 2024

NOTICIA 2303ª DESDE EL BAR: MANUEL, EL DÍA DE LA POESÍA

Hoy es otro 21 de marzo, primer día de primavera, pero también Día de la Poesía. Hoy me apetece compartir mi último poema, escrito hace un poco menos de una semana. Quizá no sea uno de los mejores poemas, pero me salió dedicarle un poema a uno de mis bisabuelos. Simplemente me surgió así. 

He visto anunciados estos días un par de convocatorias de actos poéticos en Alcalá de Henares con motivo de este día. También fotos de los asistentes en uno de ellos que empezó ayer y acaba hoy. Pero ahora mismo tengo mis propios asuntos por casa y precisamente hoy de leer algo leeré en mi casa y si viene alguien amigo que sepa donde vivo a leer, pues nos leeremos algo.

MANUEL

Manuel, tu nombre se haya atado
a la puerta de un cementerio
donde yace Dolores
y tú pendes de un árbol.
Diecisiete hermanos y sólo sé de ti
que estuviste por África con un fusil,
que te enamoraste de ella,
que tuviste varios hijos,
entre ellos mi abuelo,
y ella el tifus y después la muerte,
y tuviste silencio
y al año una cuerda
y pendes de un árbol
eterno
a la puerta de un cementerio.
Querido bisabuelo, sólo sé de ti
un nombre y un par de apuntes
eternos en el devenir.

Por Daniel L.-Serrano (Canichu, el espía del bar).

(Este poema tiene registro de autor bajo licencia creative commons, al igual que el resto del blog según se lee en la columna de links de la derecha de la página. De este poema no está permitida su reproducción total o parcial sin citar el nombre del autor, y aún así no estará bajo ningún concepto ni forma permitida la reproducción si es con ánimo de lucro).

lunes, marzo 18, 2024

NOTICIA 2302ª DESDE EL BAR: UN ETERNO VOLVER A EMPEZAR

Hoy vuelvo al desempleo. He tenido suerte empalmando tres contratos seguidos desde octubre pasado, y en mi propia ciudad. Me he ahorrado madrugar aún más temprano para usar un transporte público que si es el tren no hay día que no tenga retrasos y problemas y si es en autobús te toca ir de pie todo el trayecto de Alcalá de Henares a Madrid porque ya viene saturado desde Alcalá central. Además he de reconocer que he tenido la suerte de haber sido ubicado en una oficina donde he estado solo, con unas vistas maravillosas a los montes alcalaínos. He podido ver cada amanecer estos meses y he podido tener puesta la radio. Ha sido como trabajar en el salón de casa, pero en el archivo. 

Ahora vuelvo al paro, me apuntaré oficialmente dentro de un par de días para que no se solapen los dos días de vacaciones no disfrutadas con el cobro de la prestación contributiva (el paro). Sé que luego será Viernes de Dolores y Domingo de Ramos, con lo que empezará Semana Santa. Eso hace que sea un poco inútil buscar empleo hasta después de esa Semana Santa, ya en abril. Creo que me quedarán unos tres o cuatro meses de cobro, porque la anterior vez no encontré empleo fácilmente y agoté lo que tenía, llegando al subsidio y muy cerca del final de todo tipo de ingreso.

Este año cumpliré 45 años. Una reforma legal del año pasado, el Real Decreto-ley 1/2023, de 10 de enero, ampliaba a las personas de 45 años para adelante el derecho del cobro del subsidio cuando agotabas la prestación contributiva, así como daba ventajas y ayudas a los empresarios que contrataran a personas de 45 años en adelante, antes creo que estaba en 55 ó 56 años. La cosa es que varias estadísticas indicaban que es en torno a los 45 años, años más o menos, cuando la gente empieza a tener serios problemas para ser contratados. Yo, la verdad, es que llevo un tiempo notándolo. La anterior vez de desempleo, antes de esta suerte de haber enlazado varios contratos, pura suerte, me costó mucho ser contratado. Busqué en mi sector, de archivero, pero también en otras cosas, profesor, reponedor de hileras de supermercado, vendedor, en una fábrica de reciclaje de cartón, y otras cosas, ya digo, pero todo fueron rechazos o silencios. En mi sector suele ser primavera y otoño cuando las administraciones sacan proyectos de archivo. Malo será pasar la primavera sin nada. Dentro de lo que hay al menos primavera empieza ahora. Mi sector es de contratos de duración determinada, que es como se llama ahora a los contratos temporales en la reforma laboral de 2021. Somos jornaleros del siglo XXI. 

Hace un par de semanas hice una entrevista de trabajo de formador de archiveros. Lo ofertaba el Ministerio de Cultura. Hacía años que no hago una entrevista. Mi sector tiene pocas empresas dedicadas a archivos y lo corriente es que la empresa que más contratos me ha dado ya me conoce más que de sobra y simplemente si tiene algo y sabe que estoy libre me lo dan. Luego les escribiré para decirles que estoy disponible de nuevo. Otras empresas del sector simplemente les vale con ver el currículo. No hay tantos archiveros por ahí sueltos. Aunque ya he comentado más de una vez lo precarizado que está el oficio.

Cumpliré 45 años y tengo una vida de inestabilidad laboral totalmente, lo que hace que mi vida personal también esté llena de horizontes rotos y sueños ya imposibles de ser realidades. Más aún, hace años que no es que no haya tenido vacaciones, que no es que no haya podido irme de vacaciones, sino que en mi día a día lo mejor es que en mi tiempo libre lo dedique a cosas que cuesten muy poco dinero, sólo así se puede sobrevivir. En fin, ¿qué decir que no se sepa ya de lo que implica en la vida particular de una persona el ir viviendo sin más porque la precariedad no le deja otra cosa más que ir viviendo en el hoy? Una vez tuve un trabajo de veinte meses, una rareza muy rara en mi sector. No era de ocho horas diarias, por lo que coticé menos meses y cobraba, además, a la baja. Cuando acabé el contrato me dio por mirar mis ahorros antes y después de ese trabajo. Tenía menos dinero. No había habido mes que no hubiera tenido que usar mi sueldo y parte de mis ahorros, que eran lo heredado de mi madre. Fue un trabajo con el que perdí dinero. 

Tendría gracia amarga que tras llevar desde 2009 en archivos encontrara este año un trabajo estable no por los conocimientos o las capacidades, sino por la edad, por envejecer y llegar a esos 45 años con los que bonifican a las empresas, o no sé muy bien cómo las compensan. Pero no va a ocurrir. Conozco mi sector, repito, desde 2009, sé cómo funciona y no se va dar el caso de que hagan un contrato estable y bien remunerado, o debidamente remunerado. Los archiveros tenemos mucho de vocación, si no no se explicaría que con un panorama que es el que es, perduremos. No se nos valora. Los primeros que deberían hacerlo son los empresarios mediante los sueldos y las estabilidades. Son ellos, en cualquier sector, los que dignifican o no a sus trabajadores valorando con sus sueldos y condiciones laborales  a sabiendas de lo que vale realmente para su empresa el trabajo de esa persona. Claro que partimos de la base también de algunas empresas que saben que en este sector se requiere estudios universitarios pero eso no se refleja a veces en los contratos, por lo que los convenios que fijan los salarios son muy relativos a la hora de figurar en esos mismos contratos. 

En fin, que vuelvo al desempleo y otra vez a empezar. Un eterno volver a empezar. Saludos y que la cerveza os acompañe.