lunes, septiembre 18, 2017

NOTICIA 1739ª DESDE EL BAR: "BALADA TRISTE DE UNA DAMA" EN LIBRO

Pues ya está aquí mi segundo libro publicado, mientras el primero, Relatos de la Gran Guerra, se sigue vendiendo gracias a editorial Atlantis. Y ya que estamos, antes de empezar a hablar del segundo libro y su presentación esta misma semana, pues os recuerdo que ese primer libro está disponible en cualquier librería de España si se pide, o bien a través de Internet en cualquier punto del mundo, por ejemplo a través de Atlantis o a través de otros lugares como Amazon. El libro se vende bien y me genera alegrías como que este año 2017, quince meses después de su publicación, sigue generando reseñas y críticas literarias, además: favorables, como la que escribió Deletrea de Eritrea, el pasado mes de junio, o la que escribió Jesús de Matías Batalla este mismo mes, hace unos días. 

El nuevo libro esta vez es una novela, Balada triste de una dama, cuya escritura original fue en 2010, por entregas. Desde esa fecha a la actual este relato le interesó a dos editoriales más, como son PieEdiciones y Domiduca, pero diversos asuntos más materiales que de falta de ganas hicieron que no se pudiera publicar, sin embargo fue pasando el tiempo y las fechas. El libro llegó a tener forma de libro con otros dos relatos más, algo más breves, pero definitivamente a comienzos de este año le volví a quitar esos dos relatos, por consejo de un año y medio atrás de Marcos, dueño de la librería y editorial Domiduca, y lo volví a mandar a editoriales. La primera editorial a la que se lo mandé lo quiso para su colección de novelas, la editorial Verbum, he aquí la entrada a mi ficha técnica con ellos, con fotografía por Sofia Winter de uno de los descartes la sesión de fotos del año anterior para Relatos de la Gran Guerra. Si la elegida en aquella ocasión contenía una foto mía en el interior de Domiduca y aparecía en la ficha mía de la editorial y en la contraportada, en esta ocasión estoy dentro de uno de los bares de Alcalá, Oh La La! de la Calle Mayor,  y lo que se ve de fondo son las páginas de un ejemplar de La avispa del Henares, periódico local de comienzos del siglo XX que dirigía y escribía un joven Manuel Azaña.

Balada triste de una dama fue aceptada para su publicación por Verbum el 10 de mayo, mismo día de la muerte de mi madre. Como sea, el libro será presentado este viernes 22 de septiembre a las 19:00 horas en la Librería Diógenes de Alcalá de Henares, en la calle Ramón y Cajal. Estarán en la presentación, aparte de mí como autor, un miembro de la editorial y mi viejo amigo y también escritor Pedro J. Maza, con quien empecé parte de esto de escribir y publicar allá a mediados de los años 1990 con una revista del instituto de bachillerato que la transformamos casi en literaria y muy transgresora, El Recreo, no éramos los únicos que iniciamos e hicimos aquella revista, pero era uno de los significativos. Nada dado a hablar en público, es una rareza y un honor que haya aceptado mi invitación a que me presente.



Por aquí os dejo otra puerta abierta a los datos técnicos y ficha que ha puesto la Librería Diógenes sobre el libro, sobre mí y sobre el evento de su primera presentación. He vuelto a elegir Alcalá de Henares y no Madrid como primera ciudad para presentar libro por cuestiones personales respecto a mi propia ciudad. El libro se podrá comprar, como el primero en cualquier librería de España, si se pide, y a través de diversas tiendas de Internet, como la de la propia editorial Verbum en este caso, o también en Amazon. En esta ocasión estará disponible tanto en papel como en digital, con diferente precio cada uno. Además, igual que el anterior libro, y con permiso de la editorial, igual que la otra vez, lo he donado a la asociación sin ánimo de lucro Tiflolibros para que lo editen gratuitamente para la escucha/lectura de las personas ciegas. Allí ya está disponible y accesible sólo para personas invidentes suscritas. 

Si tuviera que escribir el libro ahora, en 2017, lo escribiría de otra manera, pero he decidido no cambiarle nada de aquella redacción de 2010, lo que otorga una forma de escribir con sus defectos y sus virtudes de tener siete años menos de experiencia escribiendo en mi vida. El relato gustó mucho en su momento, como se dejó apreciar en esta bitácora y en general suele gustar. Hay quien lo llama libro de aventuras, aunque yo lo llamo simplemente historia de piratas.  Os dejo con la reseña que les escribí a Archivo de la Frontera.


Balada triste de una dama, por Daniel L.-Serrano, “Canichu” 
Editorial Verbum – 2017
153 páginas – ISBN 978-84-9074-561-8

Por Daniel López-Serrano Páez

Balada triste de una dama, de Daniel L.-Serrano, “Canichu”, que a la vez es quien os escribe, es una novela de piratería no muy usual. Sus piratas incurren en un crimen casi psicópata. La historia transcurre en el comienzo del siglo XVII a través de un viaje que nos hace viajar desde Veracruz a través del Mar Caribe, con una pequeña y lejana escala en Buenos Aires. Se pasará por Curaçao, Santo Domingo, La Española y Florida, para terminar en España. Las autoridades españolas están en permanente búsqueda y captura de los piratas que han secuestrado a una dama española, Patricia de Santamaría, en su viaje a un matrimonio concertado. Ella pasa de pirata en pirata y de ese modo descubrimos las diferentes formas de actuar de un pirata propiamente llamado así, esto es sin responder a gobiernos, empresarios, ni religiones, a otras como puedan ser los bucaneros que traficaban con carnes ahumadas, o el pirata protagonista, David “el portugués”, cuya personalidad va claramente más allá del ánimo de lucro.

El viaje nos hará descubrir un Mar Caribe con diferentes grados de occidentalización que aún conservaba espacios vírgenes llenos de indios, como el interior de Florida. Podremos tener desde los centros urbanos totalmente imbuidos incluso en unas formas de gestión del gobierno y el poder, como Veracruz y La Española, La Habana, como a lugares que no pasan de ser lugares meramente ocupados por un retén como medio de vigilancia defensiva, Curaçao, lugares aparentemente sin ley por la imposibilidad de aplicarla, donde operan los bucaneros, como las islitas y zonas de Santo Domingo, o ese salvajismo de Florida, desde donde con el tiempo se operará en la Historia real una operación española contra la piratería francesa de la época que se solucionaría con un ahorcamiento masivo de piratas que dotarían de nuevos argumentos de crueldad a la Leyenda Negra española.

La piratería de búsqueda de tesoros y asalto de barcos en el mar no dejó de existir a lo largo de su época clásica en la Edad Moderna, sin embargo esta piratería encontró pronto que la mayor parte de los barcos asaltados apenas portaban casi siempre mercancías como el azúcar, a las que no podían dar salida. Encontrar tesoros embarcados o en tierra era, por otra parte, una rareza alimentada por las historias que circulaban de golpes de suerte en los que alguna vez aislada sucedió, como el apresamiento de parte del tesoro de Moctezuma mandado por Hernán Cortés a Carlos I en 1521. En un periodo de una o dos décadas las actividades principales de la piratería se centrarían en objetivos aparentemente más fáciles, como era el asalto de ciudades y pueblos costeros. Tampoco esto terminaría de ser rentable, las poblaciones huían al interior y a menudo para sacar rentabilidad a los asaltos se recurría al chantaje de pedir una cantidad de dinero o bienes si no se quería que quemaran las casas antes de irse al mar de nuevo. Las mejoras en la seguridad española, con el sistema de flotas y la red de fuertes en el Caribe también hace que fracase este modelo de piratería como algo rentable. Hacia las últimas décadas del siglo XVI las actividades corsarias, apegadas a los intereses de guerra de las naciones enemigas, normalmente contra España, y también a rencores religiosos entre protestantes y católicos, y las actividades piratas se solapan de manera fluida y van dejando paso a actividades de contrabando y asalto. España tenía el monopolio comercial en América, de ahí que surjan diversos negocios de contrabando como actividad lucrativa para una piratería como la bucanera, o bien suscrita a un determinado territorio marítimo delimitado por ser espacios no recogidos en los tratados de paz entre Francia y España, lo que dio paso a los filibusteros.

Sea cual sea la actividad principal de las diversas modalidades de piratería, los piratas eran principalmente de extracción social muy empobrecida y sin oportunidades de ascenso social ni mejora, excluidos incluso de los ámbitos sociales aceptables, ya sea por su pobreza misma, su religión, ser apátridas (como los holandeses que no reconocían el gobierno español) o bien ser baja nobleza o pequeños burgueses que buscaban mejorar su fortuna ya que su situación económica y social era excesivamente mala. Hay incluso esclavos liberados en los asaltos piratas que se unen a estas tripulaciones ya que no encuentran mejor oportunidad de libertad y vida en esos momentos. Todos, no obstante, buscaban mejorar sus condiciones de vida, puede que alguno buscara aventuras, aunque no es el caso más generalizado. Todos están inmersos en aventuras violentas que no dejan de ser todo tipo de crímenes. Llegan incluso a organizarse entre ellos en hermandades piratas y forman sociedades protolibertarias. Lo que les une en general, no obstante, es la búsqueda de prosperidad. De ahí que cualquier acto criminal que les pudiera reportar beneficios pudiera ser cometido por ellos, que, por otra parte, tenían una vida tan relajada en costumbres que hacía que las fortunas que pudieran hacer de vez en cuando fueran gastadas en apenas unos días en vicios. La gran mayoría, dado su mal vivir, encontraba muertes tempranas, ya por combate, ya por ejecución, ya por alcoholemias, enfermedades varias, etcétera. Es precisamente un crimen no muy asociado a la piratería en la visión popular del siglo XXI el que mueve la historia que construye la novela, un secuestro. Y es que precisamente estos también caían dentro de las actividades a las que se dieron. El cobro de rescates podía ser otra fuente de ingresos.

La historia de Balada triste de una dama es ficticia, pero está escrita de acuerdo a los conocimientos actuales que existen sobre el tema y, además, consultando los documentos que a través de los archivos españoles y del portal PARES se pueden consultar gracias a su digitalización. Los cargos políticos de La Española, o bien la descripción de Curaçao y de sus defensas, salieron precisamente de estos documentos, guardados físicamente en el Archivo de Indias y también en el Archivo Histórico de Simancas. Es posible que la historia se presente ciertamente simplificada, aunque bastante seca, pero atiende a detalles como la forma de los mástiles, y su destrucción, y cubiertas de los barcos gracias a los objetos materiales e información que aporta el Museo Naval en Madrid, la clase de armas gracias al Museo del Ejército, o bien se puede rastrear una escena de batalla de barcos y su final asesinando a los caídos al agua viendo uno de los cuadros del siglo XVII con una escena similar en el Museo Thyssen-Bornemisza. Otros detalles fueron consultados de obras como Piratas, corsarios, bucaneros y filibusteros, de Manuel Lucena (editorial Síntesis, Madrid, 2005) y algunas novelas de piratería escritas por Alberto Vázquez-Figueroa, como La Iguana, por ser estas más ásperas y feroces en su violencia que las novelas de piratería clásicas de Robert Louis Stevenson o Walter Scott, aunque como lector y como autor también las he leído. Todo esto no quiere decir que la novela no sea genuina, sino que se nutre de todo ello para crear una historia original que no es tanto de piratas en busca de tesoros, sino de piratas que con crueldad buscan un beneficio sin hacerle ascos a cualquier tipo de delito, como pueda ser el secuestro.

Este relato se escribió en 2010 por entregas en Noticias de un espía en el bar. Llega ahora como novela en forma de libro de papel y también digital en 2017, por primera vez, gracias a la editorial Verbum.


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