jueves, agosto 18, 2016

NOTICIA 1633ª DESDE EL BAR: OCHENTA AÑOS SIN LORCA

Un viejo Federico García Lorca espera a pie de pista junto a algunas autoridades a que pare de andar el avión que trae de vuelta a España a Rafael Alberti. Ya no es el chico delgado que fue cuando le llegó la fama. Los años no pasan en balde, aunque no ha perdido su acento andaluz. Dentro del edificio del aeropuerto hay un gran número de personas esperando ver y aclamar al mayor de los poetas españoles vivos, Alberti, que regresa del exilio. Fuera de las instalaciones aeroportuarias de Barajas otro grupo de gente más pequeño recuerda a gritos al mejor de los poetas españoles, Miguel Hernández, alzado internacionalmente como la cumbre de la poesía española del siglo XX, a la vez que condenan a Lorca, el más traidor de la causa democrática. Lorca huyó de Madrid a Andalucía en el comienzo de la guerra civil en julio de 1936. encontró refugio en la casa de una familia falangista. El general Queipo de Llano le dejó en paz mientras hablaba a favor del poeta el músico Manuel de Falla y su viejo amigo, el pintor Salvador Dalí, se acordaba favorablemente de él desde Francia. Lorca vivió la guerra en Andalucía y pasó la dictadura en la España de Franco ahondando y sumergiéndose cada vez más en la vertiente tradicional española de sus creaciones, la tauromaquia, lo rural, los gitanos, el costumbrismo, el flamenco, un mundo católico, aunque no apegado a la Iglesia... Lejos quedan las obras como El Público o La casa de Bernarda Alba. En declaraciones en prensa siguió hablando mal de la literatura de Hernández, que ha muerto en la cárcel franquista con tuberculosis, eso no gustó a los exiliados ni a aquellos republicanos que no pudieron irse del país, tampoco a la prensa extranjera. Lorca se retiró a su vida privada en el cortijo familiar, con su vida de señorito y latifundista andaluz, con una disimulada homosexualidad en lo que se podía disimular. Cuando escribía algo salía de su encierro. Solían visitarle las folclóricas más variopintas y de vez en cuando algún cineasta. Ahora los hermanos Quintero estaban entre sus amigos. Hace tiempo que Lorca escribe más teatro que poesía. La censura le recorta textos, aunque pocos lo saben, y los nuevos escritores, como Blas de Otero, le admiran pero le consideran de otra época. Alguno como Panero admira su surrealismo de juventud, pero a esas alturas le considera una pieza de museo viva. A la altura de 1977, un Lorca viejo y gordo, con escaso pelo, ve bajar a Alberti las escaleras del avión. Alberti no le soportaba antes de la guerra, creía que el surrealismo de Lorca no era realmente valiente, había demasiado pasaje tradicional, con el paso de los años cree que él mismo, Alberti, ha triunfado en sus ideas y mira condescendiente a Lorca cuando le tiene cara a cara. Se besan en las mejillas, Alberti se ofrece como segundo bastón a Lorca para alcanzar andando las puertas del edificio de desembarque. 

Esta ucronía entra dentro de lo verosimil si no fuera porque la realidad es que el poeta señorito andaluz que fue Federico García Lorca fue asesinado en Andalucia en la mañana del 18 de agosto de 1936, hoy hace exactamente ochenta años. Le ejecutaron los partidarios de Franco. Hay quien ha querido alegar un ajuste de cuentas familiar, hay quien ha querido alegar el descontrol de la violencia de los primeros meses de la guerra, pero lo cierto es que varias autoridades de Franco estaban informadas. El mismísimo general Queipo de Llano supo en todo momento sobre lo que ocurría con Lorca, que había intentado refugiarse en la casa de un amigo falangista. Puede que el general Franco no diera la orden, y puede que fuera verdad que Franco se disgustara por la ejecución no por lo que representaba Lorca, si no por los problemas internacionales que suponía esa ejecución. Todo esto, ahora sí, hipótesis a partir de diversas versiones de los participantes en todo este asunto. La cuestión es que desde el mismo momento del golpe de Estado en el 18 de julio de 1936 y hasta el final de la guerra de 1939 y más allá, los franquistas elaboraron una serie de leyes de responsabilidad y depuración donde las culpas de la guerra y las garantías para represaliar con todo tipo de condenas recargaban las tintas como máximes responsables en los profesores y los intelectuales, alguna de aquellas leyes, paradójicamente, fue firmada por el poeta Pemán, con cargo político, y otras por el escritor Sánchez Mazas, con cargo político también. Uno de los artículos sobre las responsabilidades políticas de la guerra decía claramente que era culpable todo aquel que se hubiera opuesto al alzamiento nacional (el golpe de Estado) y que no hubiera colaborado, por acción u omisión, con el Movimiento (el bando franquista). Lorca se encontraba en Madrid cuando estalló la guerra, salió corriendo a Andalucía con su familia, creyendo que allí se encontraría más protegido al tener a más gente cercana a su alrededor. Un amigo con el que se había peleado muy virulentamente, pero con el que había hecho las paces hacía poco, el director de cine Luis Buñuel, le dijo que se equivocaba, que no se fuera a Andalucía. Lorca le desoyó (se puede leer en el especial de Buñuel que escribí para El Tornillo de Klaus en su Parte I y su Parte II).

Este año se cumplen ochenta años del comienzo de la guerra civil española, que analicé y comenté en la Noticia 1625ª, el asesinato de Lorca es exactamente un mes más tarde de aquella generalización por toda España de la violencia bélica. Podría haber iniciado este texto conmemorativo con otra ucronía diferente, una en la que por ejemplo Lorca oyera a Buñuel y a Falla y a otros que le recomendaron irse de España y se exiliara, o bien otra en la que se quedara en España, pero se exiliara en cuanto pudiera. Tal vez en esa ucronía Lorca siguiera siendo grande, aunque tal vez ensombrecido por la muerte de Hernández. Es probable que Lorca hubiera evolucionado en cuanto a política a una postura socialdemócrata, al PSOE de los años 1970, o tal vez hubiera seguido los pasos de Alberti y estado en el Partido Comunista de España, o quizá, siguiendo su espíritu de juventud, hubiera evolucionado a un acercamiento al anarcosindicalismo de la CNT. Yo me lo imagino de mayor, si hubiera llegado, cercano al PSOE. Pero esto es hilar por hilar en las ucronías incomprobables. Lo cierto es que el conservador Manuel de Falla fue el único que aquel agosto de 1936 se atrevió a denunciar ante las autoridades franquistas que Lorca había sido asesinado injustamente. Es cierto que Alberti, más joven que Lorca, expresó más de una vez su repelús ante el surrealismo de Lorca, al que no creía sincero, aunque luego lo admiró y mucho. Es cierto que Lorca tenía comportamiento de señorito, que no le gustaba Miguel Hernández por su procedencia rural y sus orígenes sin formación y humildes, que incluso se negó a ir a la casa de Aleixandre porque estaba Hernández allí, es cierto que llegó a escribir en carta que estaba harto de que le recordaran como el poeta de los gitanos porque aquello lo usó a modo de metáfora y, palabras suyas, los gitanos aunque desposeídos le parecían faltos de cultura, fuera de la suya propia. Nada de eso es falso. Se puede leer de él mismo en sus obras completas y se puede leer en sus muchas y extensas biografías publicadas.

Lo cierto es que en 1953 Estados Unidos y El Vaticano fueron los primeros países que tras la Segunda Guerra Mundial comenzaron a romper el bloqueo a la España de Franco, por cuestiones tácticas de la Guerra Fría. En ese deshielo la dictadura hizo una serie de movimientos políticos y gestos que pudieran agradar al Occidente capitalista. Entre esos gestos estuvo la permisibilidad y publicación de obras de los más afamados autores republicanos, algunos en el exilio y otros ya muertos. Esas obras fueron publicadas con partes censuradas, y algunos de los títulos directamente no se publicaron con Franco vivo. Se recuperó a Hernández, en parte, a Machado, a Ortega y Gasset, el cual valió un tumulto y huelga universitaria que le valió el cargo político a Ruíz Giménez, ministo de Franco, etcétera. Entre los recuperados se encontraba el más famoso, el más aclamado, el que fue pieza clave en la Literatura mundial del siglo XX, Federico García Lorca, ejecutado junto a un maestro y un torero en algún lugar de Andalucía de la provincia de Granada. Se reeditaron sus libros, no todos, algunos con versos, escenas o párrafos suprimidos o cambiados de orden, depende de qué obra hablemos. Se creó un ejemplar especial con tapas de cuero con sus obras completas (censuradas en realidad, por lo que sus obras completas se encuentran mejor en las ediciones del siglo XXI) y ese libro, hace dos o tres años, me fue regalado en su primera edición por un amigo llamado Lluis Coll, el cual lo tenía heredado de una de sus tías, que tuvo la suerte de estudiar en la universidad en esas épocas. Me leí las obras completas, releyendo incluso algunos de los libros que ya había leído, con sus cartas y con sus reflexiones y con sus todo. Eso me sirvió en marzo de 2014 para hacer una lectura y explicaciones de poemas de Lorca en la Tetería Güama de Alcalá de Henaes, os muestro el cartel de entonces, que lo diseñó María Gómez y el cual lo podéis ver ampliado si pincháis sobre la imagen, como siempre. La cuestión es que en 1959, cuando el presidente de Estados Unidos, Eisenhower, visitó España de manera oficial y se encontró a solas con Franco, lo que no se contó por entonces pero hoy día sabemos documentalmente, es que ese presidente Eisenhower le hizo una pregunta inesperada a Franco, le preguntó sobre la muerte de Lorca como algo que disgustaba mucho a Estados Unidos y a la opinión internacional. No obstante, Lorca dedicó un libro a New York y a esas alturas era un icono tanto de la Cultura del siglo XX como de la defensa de la democracia en España, su ejecución recordaba el origen fascista de la dictadura, cuando la Falange estaba más cerca del Partido Fascista italiano y del Partido Nazi alemán que del nacionalcatolicismo que Franco ondeaba por bandera en los años 1950. Franco contestó que aquello fue cosa de incontrolados de la guerra, sin embargo el presidente norteamericano le citó y sacó informes de sus servicios secretos sobre el asunto. Imagino que aquello hizo de algún modo tratar con un antes y un después la imagen de Lorca en la dictadura, no olvidemos que hace unas semanas se desclasificó un documento donde las instituciones franquistas alababan y elogiaban la literatura de Lorca. Todo hay que ponerlo en contexto, pues Lorca, pese a estas cosas, fue la bestia negra de la dictadura sin saberlo el mismo Lorca, por su homosexualidad, su observación de la libertad que incluso rechazaba la existencia de fronteras, su falta de seguimiento de lo tradicional, aunque sus obras están repletas de referencias tradicionales, etcétera.

Lorca no estaba en su tumba, se dijo en 2009 tras escavar el lugar (Noticia 716ª). Ian Gibson había marcado el lugar tras ser el historiador que más ha investigado del tema. Otro historiador, este español y menos afamado, llevaba tiempo diciendo que Lorca estaría en una fosa común de miles de cuerpos republicanos que se sabe dónde está, aunque los cuerpos no están exhumados. Hay quien dice que durante la dictadura la familia logró sacar el cuerpo de Lorca para enterrarlo dignamente, pues resulta que en el lugar que se dijo, aquella cuneta, no estaba ninguno de los tres cuerpos que debían estar. Otros creen que su cuerpo fue sacado en secreto por el gobierno franquista y llevado a la fosa común del Valle de los Caídos. Otros aseguran que está en una cuneta, pero que se han olvidado qué cuneta porque los que le mataron no quisieron revelarlo mientras vivieron, ni dejaron nada escrito al morir. Resulta raro que en aquella época no se dejara constancia del lugar donde metieron a alguien tan importante, sobre todo cuando su ejecución extrajudicial se diferenció de otras incluso separándoles del resto de presos aquella noche de una manera inusual, diferenciada. Una jueza argentina, aceptando la denuncia de un grupo de memoria histórica español, ha aceptado este mes investigar sobre el asesinato de Lorca. Los crímenes contra la humanidad no prescriben. El problema es que en el caso de las personas desaparecidas y presuntamente asesinadas por crimen contra la humanidad, como decía el juez Garzón en los autos de su instrucción de 2006, no puede haber juicio si no hay, no ya cuerpo sino: un lugar donde buscar el cuerpo para encontrarlo.

De Lorca hablé mucho, por ejemplo, en 2015 (Noticia 1460ª), e incluso me disfracé de actor de La Barraca, junto a María Gómez, que iba de actriz de la misma compañía teatral. Allí reproduje varias opiniones de Lorca que escribió en entrevistas a prensa. Contaba además cosas de esa compañía teatral, el proyecto lorquiano de llevar la cultura a los pueblos. Era mal actor, decían, pero buen dramaturgo. Algún escaso corto de cine, noticiario, lo demuestra. Varios de los actores de su compañía terminaron siendo falangistas, e incluso en una ocasión Lorca sintió miedo cuando en un restaurante José Antonio Primo de Rivera, que casualmente comía en una mesa cercana, le hizo llegar una nota en la que pedía que se les uniera políticamente. Cosa que Lorca no hizo, y se fue rápido del lugar. Esa anécdota se podía leer en la exposición que se hizo de La Barraca en Alcalá de Henares, en la Fundación del Colegio de León, de la Universidad de Alcalá (Noticia 1097ª), en 2012.  Allí hablé largo y tendido de toda esa etapa teatral propia ya de los años 1930.

Lorca vino a Alcalá de Henares, es un dato poco conocido. Es poco conocido porque es un dato anecdótico, testimonial. Lo hizo muy pocas veces, dos quizá, una de ellas con Antonio Machado. A pesar de que la Universidad en los años 1920 y 1930 no estaba, parece ser que la Hostería del Estudiante, o lo que hubiera antes de ese negocio, existía, y a ellos les gustó pararse allí. Lo hicieron cuando andaban por Madrid, aunque la capital siempre es la capital. Lo de Alcalá es mera cuestión circunstancial, nada relevante. Una paradita, quizá una visita al municipio, no sé muy bien las circunstancias exactas. Hoy, ochenta años después de su ejecución, me propongo homenajearle leyendo con quien lo desee textos suyos y hablando del mundo lorquiano, o bien, quien lo desee, leyendo algo de otro o escrito por esa misma persona. Mi idea es una pequeña tertulia, probablemente en La Corrala de la calle Damas, y si fuera otro lugar, ya lo anunciara por la red social. Por la tarde. Diré la hora en red social. 

La verdad es que con este acto poético más bien tertuliano distendido que deseo hacer esta tarde, como quien queda para el café pero con este tema sobre la mesa, junto a la presentación ayer en la Librería Domiduca del tercer libro de Antonio Eme, Los pétalos pares de las margaritas, y el encuentro de micrófono abierto a gente que quiera leer poesía que el partido político Podemos desea hacer en su caseta de ferias a finales de agosto, dirigidos y presentados por Enrique Sabaté, pues resulta que agosto, en su segunda mitad, retoma los actos poéticos sin esperar septiembre. Sabaté, además, hoy, también homenajeará a Lorca con recital e imagino que micrófono abierto, en la Plaza del Padre Lecanda, en colaboración con la Librería Domiduca, a partir de las 20:00 horas. Yo me ceñiré a lo que hace días propuse de crear esa tertulia informal, si alguien viene, bien, y si no viene nadie, pues no pasa nada, porque yo soy el que quiere hacerlo de ese modo y lo haré, en recuerdo de Lorca.

Entre tanto, os dejo con los textos que mediante red social di la oportunidad a todo el mundo de entregarme para el día de hoy con idea de homenajear a Federico García Lorca. Os dejo con palabras de gente alcalaína para Lorca y su memoria, los que quisieron estar presentes aquí.

"Lorca es uno de los grandes olvidados de la literatura española. Todo el mundo habla de su muerte y del morbo de dónde estará o de la injusticia de que él tenga su cuerpo perdido sin tumba y Franco tenga un mausoleo. La gran mayoría sabe de su obra los títulos, quizá los argumentos y fragmentos de los poemas y teatros más famosos. Pocos saben realmente decir porqué es importante, qué les dice su obra o qué significan muchos de sus poemas. Para los españoles Lorca es el gran recordado como mártir de la democracia española, pero es el gran olvidado de la literatura española. Hay otros más olvidados todavía, pero Lorca es el paradigma del olvido sin olvido. Es culpa de la pésima educación española que no se preocupa en formar mentes, sólo se preocupa en formar forofos de España y lo español. Lorca es vitoreado por español con fama mundial, pero pocos vitoreadores sabrían decir qué vitorean exactamente de Lorca que les parezca vitoreable."

(Isabel Gómez Gamboa, licenciada en Historia emigrada de España, sin lugar fijo, 17 de agosto de 2016.)

"Hablar de Federico García Lorca, un 18 de agosto de 2016, ocho décadas después de su muerte (no, más bien asesinato), es recordar que más allá del dolor de la carne, y el sufrir de la herida, se encuentra el amor por la tierra y la planta que en su seno nace.
Hablar de Federico García Lorca, un 18 de agosto de 2016, sí, es hablar de mucho más que poesía.
Hablar de Federico García Lorca, un 18 de agosto de 2016, es seguir defendiendo banderas de colores más allá de La Alhambra.
La idea de salvaguardar el amor por encima de todas las cosas, banalidades seguro, incoherencias de un presente lleno, dicen, de derechos por igual y libertades que sobran ya por dar.
Bien lo saben, que no es así, pero la plenitud de levantarnos cada mañana a base de impulsos cardíacos convencidos de lo mucho que queda por ganar, no lo sé, tal vez, es demasiado incluso para su raciocinio más artificial.
Que ganamos, aunque la historia, la otra historia, nos repita lo contrario.
Y aunque la duda sobre dónde yacerá el cuerpo del temido aliento de libertad, sueños, el retal de su respirar aún guardado en nuestro ser, que no se fue, siendo partícipe de nuestro viento.
No murió, no..."

(Samuel Santos, poeta, Alcalá de Henares, 17 de agosto de 2016).

"Lo mataron... le arrebataron la vida de forma injusta, cruel y miserable...
Que no se nos olvide nunca.. (algunos no lo haremos jamás)
Hay hechos que son los que son, y aquí no hay excusas ideológicas...
Lo mataron...y ésa luna a la que él escribía tanto, la misma que le inspiraba la muerte, fue testigo... permaneció muda, cómplice... y no hizo nada por salvarle...
Por suerte él no ha muerto... sigue vivo en los libros, en los versos y escritos que sangró... en nuestra voz cuando lo recitamos, en un escenario de teatro con obras suyas... en nuestra memoria...
No hay dictadura capaz, ni habrá nadie con el poder de estrangular la voz y la poesía...
Sigue viviendo ... sigue volando... libre...
Gracias por dejar tu huella en la Historia... en nosotros..."

(Chus López, poetisa, Alcalá de Henares, 18 de agosto de 2016.)

"80 Aniversario del asesinato de Federico García Lorca. Otra víctima de la inquina fascista que asoló España. Un recuerdo para él con el poema que le dedicó Antonio Machado, fallecido también el 22 de febrero de 1939 partiendo al exilio en Colliure:

Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—
... Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada.
Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
—Ya el sol en torre y torre, los martillos
en yunque— yunque y yunque de las fraguas.
Hablaba Federico,
requebrando a la muerte. Ella escuchaba.
«Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el golpe de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban...
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!»
Se le vio caminar...
Labrad, amigos,
de piedra y sueño en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!

[Por antonio Machado, camino de Colliure, 1939.]

Así respondía Lorca en la última entrevista que se le hizo en el diario El Sol al periodista Luis Bagaria: 'Yo soy español integral, y me sería imposible vivir fuera de mis límites geográficos; odio al que es español por ser español nada más. Yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista abstracta por el solo hecho de que ama a su patria con una venda en los ojos. El chino bueno está más cerca de mí que el español malo. Canto a España y la siento hasta la médula; pero antes que esto soy hombre de mundo y hermano de todos. Desde luego, no creo en la frontera política'."

(Julián Vadillo, doctor en Historia, Madrid, 18 de agosto de 2016.)