jueves, septiembre 25, 2008

NOTICIA 528ª DESDE EL BAR: TRICERATOPS, TRABAJO, NOCHE (una cerveza con Anna)

9 metros de largo, 3 de alto, más o menos capaz de correr unos 35 km/h, 3 cuernos en la cabeza, una placa ósea tras ellos que le cubre el lomo de ataques frontales, y tras morir entre 70 y 65 millones de años después de vivir en el norte de América, el cráneo de su cabeza acaba seccionada de su cuerpo en el museo Cosmocaixa de Coslada, mientras yo trabajo a su alrededor.
En concreto, de los cuernos superiores al fin del pico de la boca de este hervívoro hay unos dos metros de largo. La placa ósea de detrás de los cuernos medirá otros tantos, o quizá 1'80m. En total una cabeza entre 4m. y 4'80m. Se sospecha que su cuerpo estaba tan "blindado" que probablemente no necesitaba ningún tipo de camuflaje, ni en color de piel, ni en actitudes, ni en nada. Lo descubrió por primera vez un arqueólogo de 1886 llamado J. Bell Hatcher, en el lecho del río Judith, en Montana (Estados Unidos). Uno de esos arqueólogos que tenían peleas a puñetazos o balazos (los hubo en el pasado, Indiana Jones no es sólo una ficción), que huía de osos en pleno campo o casi se ahogaban en ríos. Trabajaba como empleado de otro arqueólogo célebre, Marsh, y levantaba envidias entre sus compañeros. De niño era tan pobre que lo educó su padre, y no un colegio... y su padre era un humilde granjero americano de aquel siglo XIX. Su primer trabajo fue de minero en una mina de carbón... pero no rendía bien, se entretenía demasiado en sacar en buen estado los huesos que se encontraba y no el carbón para el que le contrataron.
Este cráneo no sé ni cuándo se desenterró, ni quién lo desenterró. Pero allí estaba yo, trabajando a su alrededor... Unos días antes de que me mandaran toda esta semana con Barón Kaos a Exmoarte (en Arganda del Rey) para fabricar cajas de madera reforzada y tapizada para unos cuadros de la Casa de América, que la empresa para la que realmente trabajo debe llevar, que no es esa. De Sol a Sol, nunca mejor dicho. Una semana demoledora, pero al fin hemos acabado con esas cajas. Sólo falta cargar los cuadros, trasladarlos y entregarlos. La verdad es que era algo un tanto agotador, aunque en buena compañía, pero hoy me lo he tomado mejor, y no tanto porque acabaramos el trabajo (al fin) al mediodía y no al anochecer, sino porque por la noche anterior al fin se dio el primer paso para la normalidad con una amistad, y fue algo que surgió mutuamente, lo que me alegra aún más.
Allí estaba este cráneo desenterrado vete a saber cuándo, y expuesto a los ojos humanos en una sala llena de fotografías y dibujos de él. Idolatrado por curiosos, colegiales, expertos, artistas, personal del museo... Idolatrado al ser colgado como atracción central de la sala. Paleontólogos y arqeólogos escriben en las cartelas explicaciones curiosas sobre este animal. Y yo subido a una escalera rellenando de agua un tubo gigante que al pulsar un botón crea un remolino por no sé qué efecto físico.
Y hoy al fin mi madre se ha decidido a qué hacer con los restos de mi padre. Lo sacaremos y quemaremos los restos. En quince o veinte días me llamarán para que me presente como testigo legal de cara a la empresa (mi nombre se hizo cargo de todo en aquellas fechas... y mi persona... y mi mente... mi yo... hasta hoy... y posiblemente hasta mi última hora, pues no fueron circunstancias normales y mi protagonismo en aquellas horas fue evidente... y no, no lo voy a contar, ni me apetece aún, ni quiero, ni estoy preparado, ni creo que un blog sea el lugar, ni en él está el momento ni la o las personas). En quince o veinte días abrirán el nicho delante mía, sacarán el ataúd, no sé si habré de ver los restos que queden, lo llevarán a quemar, como no está recién muerto tardará una hora, hora y media, en quemarse, estaré esperando en cafetería, me llamarán, iremos al columbario familiar, lo abrirán, también veré entonces la urna cineraria de otra persona más que murió a solas en mis brazos, mi abuela materna, meterán la urna cineraria de mi padre junto a la de ella y volverán a cerrar el columbario. Allí estarán. Aunque al escribir este último párrafo me he detenido y me he quedado en blanco con recuerdos que no se expresan en palabras ni en mis pensamientos, pero sí de otros modos, hoy estoy, quiero estar, contento, porque la noche anterior al menos se dio un primer paso a la normalidad con una amistad que, mea culpa, anormalicé sin querer. Y no, no quiero comentarios sobre este párrafo, por favor.

Y más o menos esto es lo que el espía del bar reporta al Alto Mando de Espionaje de Bares... y lo que estaría hablando hoy con Anna en un chiringuito de Santo Domingo acompañado con una cerveza "Presidente". Y es que Anna me pide que invite a mis lectores a tomarme una cerveza con ellos, una cerveza de cualquier lugar del mundo. Que me manden una foto de esa cerveza y me la beba con ellos poniéndola en este blog. Asíque el espía del bar abre el bar y estará encantado de recibir fotografías de cerveza para tomarme esa cerveza con quien me la mande, y hablar de lo que toque ese día, porque al fin y al cabo... "esto es un bar". Y es verdad que esa cerveza es una mahou en un bar de heavy metal de Alcalá de Henares llamado Insomnio, y es que la foto de la cerveza Presidente que me mandó Anna pesaba demasiado en datos para que blogger la aceptara... Fotos de móvil es lo ideal. Que la cerveza os acompañe.

6 comentarios:

txustine dijo...

un abrazo para estos dias, me alegro de la vuelta a la "normalidad"

yo te mandare una foto de una cerveza polaca aunque que sepas que nos la deberiamos tomar juntos en persona (entiendo que no puedas ir, solo expreso que me gustaria que fueras, no me riñas)

canichu dijo...

joe, que mania con lo de las riñas... que yo no riño... sólo disiento... Venga... traete un tercio polaco, que paco me ha chivado que son de medio litro... Saluditos.

tortlon dijo...

nada de fotos!!! pide cervezas de verdad, con su casco retornable y too!!!

Bayadère dijo...

Si tengo un ratico igual me dedico a investigar en el mundo de la cerveza, pero creo que tengo poco que aportar a este apartado. Generalmente pido la más baratilla, o una sin alcohol, o para tirar la casa por la ventana, una Coronita o una Desperados. Y no creo que por aquí pueda encontrar nada curioso.
¿Sabes que me has recordado a mi tierna infancia? Con unos 5 añitos combinaba las Barbies con miniaturas y calcomanías de dinosaurios. ¿No es genial poder ver todo este tipo de cosas (por la cara) gracias al trabajo?
¡¡Que corra la cerveza!!

Eriwen dijo...

Uhmmmmmm Dani hoy no me hables de birras que tengo resaca.

Besos

argonauta dijo...

Un besito, Canichu, anda.