lunes, marzo 02, 2015

NOTICIA 1455ª DESDE EL BAR: ¿POR QUÉ LOS BEATLES? (parte 16, última)

LOS BEATLES EN EL SIGLO XXI

Llegamos a la última entrega de este serial. Es una última entrega abierta, pues los Beatles siguen haciendo cosas y ya he dejado escrito varias veces en las anteriores entregas que existe la posibilidad de remasterizar y publicar por primera vez los dos conciertos que hicieron oficiales entre 1977 y los años 1980, la de sacar un tercer volumen de los conciertos en la BBC, o el mucho material inédito grabado y no publicado que quizá algún día nos de una sorpresa a modo de álbum o de álbumes con material nuevo, ¿quién sabe si a la espera de ser álbumes de vejez o álbumes póstumos?  De momento lo que tenemos en lo que va de siglo XXI es aquello que vamos a comentar hoy, todo lo demás son especulaciones ya hechas y deseos de seguidor ya proclamados. Habíamos visto como The Beatles protagonizaron y lideraron el revival de la música de los 1960 en la década de 1990, que volvió a traer a la actualidad una gran cantidad de discos y de grupos pioneros del rock. The Beatles habían realizado en aquellos años 1990 un regreso con material nuevo en parte gracias a las nuevas tecnologías y en parte gracias al rescate y edición de mucho material descartado de los álbumes de los años 1960. Su regreso, a pesar de las canciones nuevas, era fundamentalmente material de archivo sonoro para ayudar a los historiadores y musicólogos, contentar a los máximos seguidores y volver a atraer a nuevos oyentes. Era, pues, fundamentalmente una tarea de archivo sonoro que si bien traía versiones nunca oídas de algunos temas, su labor principal fue la de historiar a los Beatles, cosa que quedaba más asentada aún con el libro y con los documentales que acompañaron a aquellos discos. Los Anthology eran su obra principal de los años 1990, aunque ya vimos que sacaron otros discos. 

El nuevo siglo XXI comenzaba en los años 2000 con una gran mayoría de grupos del grunge reconvertidos al hard rock o a un rock más metafísico, social y pausado, depende de cada caso, pero en general ya no tenían la fuerza que tuvieron en los años 1990, aunque siguieran atrayendo seguidores. Hablamos de gente como Pearl Jam (Mermelada de Perla), Manic Street Preachers (Predicadores Maniacos Callejeros) y otros. Hubo grupos de este u otros estilos que desaparecieron, como Offspring (Descendencia), o que se reconvirtieron, por ejemplo Blur pasó del brit-pop al trip-hop y a la música electrónica  mezclada con rock reconvertidos como Gorillaz, proyecto alternativo de uno de sus componentes. Algunos grupos de los años 1980 regresaron ahora con fuerza renovada, como U2. Los grupos del revival de 1960 cedieron espacio a un revival de los grupos de los años 1970, así por ejemplo The Who tuvieron gran éxito gracias a su música con sintetizadores de 1971 que fue usada para series de televisión como CSI, sobre crímenes y médicos forenses de la policía, o bien Led Zeppelin no sólo fueron redescubiertos por muchos jóvenes sino que además publicaban su propio álbum de la BBC, reeditaban conciertos inéditos, tenían reencuentros y, en fin, seguían los mismos pasos que los Beatles en su reencuentro de los años 1990. El hip-hop y la electrónica también tuvieron gran importancia. Pero quizá el nuevo estilo de los años 2000 se ató a la idea de una nueva fuerza democratizadora de la sociedad a través de la hipotética libertad de elección y de disposición de material cultural que permiten las nuevas tecnologías cibernéticas a través de Internet. De este modo mucha gente desconocida ponía sus canciones o sus discos a disposición del mundo a través de diferentes plataformas de Internet. Poco a poco se fue creando la tendencia de que el estilo predominante de los gustos musicales de los años 2000 fuera la música independiente. Esta independencia a algunos les duraba poco, pues fichaban por grandes discográficas que, en apariencia, trataban de mantener una imagen de independencia y rebeldia frente a las tendencias "oficiales" de la discografía del mercado convencional. En buena parte todo se transformó en apariencia, era una independencia del mercado relativa, a pesar de que en el origen sí existió ese panorama igual que ocurrió en el Verano del Amor de 1967. Esa independencia se mantiene hoy por hoy sólo en los inicios de muchos grupos o bien en aquellas personas cuyos grupos se conforman con un mercado local, de su urbe o de dos o tres más, y no ganan dinero como para vivir de su música, por lo que se ven necesitados de trabajar de otras cosas mientras mantienen con vida sus grupos. En esos años 2000 y dentro de estos esquemas podríamos citar entre los que han hecho fortuna a grupos como Sidonie, The White Stripes (Los Franjas Blancas, que son unos caramelos que coinciden con el apellido de ellos), The Strokes (Los Golpes), Coldplay (algo así como Interpretación Fría o Juego Frío, viene de un poemario del poeta Philip Horky), Spinto Band (Banda Spinto), Flaming Lips (Labios Llameantes) o Wolfmother (Madre Loba), entre otros muchos. En general todas tendían al hard rock aprovechando toda la riqueza de influencias de todos los estilos del rock y del pop que les habían precedido. Igualmente, aunque se mantenían los álbumes, estos fueron cediendo espacio a la antigua modalidad del single reinterpretada fuera del mundo de los discos para poder presentarlo dentro del nuevo mundo de las tecnologías cibernéticas y los nuevos soportes de almacenamiento de información digital, ya sea en ordenadores, teléfonos móviles, aparatos de MP3 o de MP4, etcétera. En este sentido, si las nuevas bandas eran ricas en sonidos y estilos gracias a todo el pasado que les precedía, en cuanto a los formatos musicales hubo una involución a los años 1950, a pesar de que el soporte digital no existiera en los años 1950.

Ya en lo que va de década de 2010, y estamos en 2015, el panorama parece continuar el de la década de 2000, aunque ahora hay numerosos grupos de música hechos famosos a través de programas de televisión, especialmente los casos de cantantes sin grupo fijo, cantantes que se basan en la provocación por la provocación más que en la música, como pueda ser el caso de Miley Cyrus, Beyoncé, Shakira, Britney Spears o Christina Aguilera, que siguen los pasos de Madona en los años 1980 o, en los años 1990, de las Spice Girls (Chicas Picantes), para disgusto de cantantes de los años 1960 como Joan Baez, que declaraba en 2006 avergonzarse de que se basaran en explotar su cuerpo y no su música, por lo que se retiraba de la música. En general en los años 2010 la música aparentemente independiente tiene ahora más que nunca un soporte televisivo que les transforma en producto de televisión, esto ya pasaba mucho en los años 1980 con la MTV, pero ahora el músico era menos músico y más espectáculo, hasta Ozzy Osbourne, de Black Sabbath, se prestó a mostrar cada detalle de su vida en un programa.  Quizá ahora se podría decir que se buscan influencias en los estilos más puros, como el soul, con ejemplos en Amy Winehouse, Adele, Hozier, o incluso Pharrell Williams, el pop con elementos electrónicos que se popularizó en los años 1980, como Taylor Swift o Maroon 5, o como el country y el folk como Imagine Dragons (Imagina Dragones) o muchos de los grupos famosos en la anterior década de 2000. Paro aquí el repaso musical del siglo XXI, pues este serial es de los Beatles y soy consciente de que a lo largo de él no hemos comentado a muchos grupos importantes, como Kiss (Beso) o Alice Cooper en los años 1970 o Police (Policía) en los años 1980 y muchos otros. Estos repasos sólo son para contextualizar, por tanto, sigamos con los Beatles comenzado el siglo XXI.

Los Beatles llegaban a este panorama del siglo XXI habiendo publicado Yellow Submarine Soundtrack en 1999, que era la revisión de la banda sonora de 1969 haciendo un segundo disco complementario de la misma. Decidieron comenzar el siglo publicando en el mismo año 2000 un álbum recopilatorio llamado 1. Salió a la venta el 13 de noviembre. En principio iba a ser un recopilatorio más, pero resultó que el disco debió combinarse con alguna serie de gustos e intereses de antiguos y nuevos seguidores nunca bien explicados y, otra vez de improviso como en 1994, se transformó en un éxito mundial de la noche a la mañana. De hecho desbancó a Let it Be, de 1970, como el disco más vendido de los Beatles. No sólo eso, es el disco más vendido de la década del 2000, a pesar de todo el contexto que he comentado antes, es el disco más rápidamente vendido y agotado de la Historia, y es uno de los seis álbumes que tienen premio de Disco de Diamante en la carrera de los Beatles. Los otros son 1962-1966, 1967-1970, The White Album, Abbey Road y Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band. Es muy raro alcanzar tantos millones de ventas en todo el mundo como para lograr el reconocimiento del Disco de Diamante, al tener seis los Beatles les transforma y les asienta como uno de los grandes creadores del rock. El álbum 1 alcanzó este distintivo de manera rápida y meteórica, y fue también Disco de Platino en 13 países y también Disco de Platino en todo el territorio unido de la Unión Europea, Disco de Diamante de manera individualizada en USA y en Canadá, e innumerables veces Disco de Oro en muchos más países. Además mantuvo el puesto de número uno de ventas en las listas de discos Billboard (la más importante del mundo por abarcar todo el mercado norteamericano, que es el 50% de las ventas mundiales de discos), y en las listas ARIA (Australia, un continente en sí mismo) durante el final de 2000 y el comienzo de 2001. 

¿Cuál fue el secreto de 1? Sinceramente, no se sabe. El 13 de noviembre de 2000 salió a la venta y la gente no paró de comprarlo y de escucharlo. No aportaba nada nuevo. Se trataba de la recopilación de veintisiete canciones de los Beatles que habían sido número 1 en las listas de éxitos de la Billboard el día que se estrenaron a lo largo de los años 1960. Los Beatles fue un grupo que batió un récord de números 1, así como de tener varias canciones a la vez en los puestos más altos de la Billboard. Por ello en el 2000 los Beatles vivos y Yoko Ono quisieron empezar el siglo XXI con este recopilatorio, siguiendo un poco la línea de los años 1990 de editar discos que reconstruían su memoria histórica. Eran canciones más que disponibles en otros recopilatorios anteriores, así como en sus propios álbumes. De hecho pudieron ser treinta las canciones que contuviera, pues también llegaron a número 1 y no se incluyeron en el álbum "Please please me", "Strawberry fields forever" y "For you blue" (aunque este como cara B de "The long and winding road"). Hay que reconocer que el disco es muy potente y, aunque las canciones que contiene son las más obvias y repetidas de su carrera, quizá sea el recopilatorio más deseable de tener en casa de entre todos sus recopilatorios. Es el más dinámico.

En este disco McCartney quiso que "Yesterday" fuera firmada sólo como canción suya, pero Yoko Ono se negó, por eso se mantiene la firma McCartney / Lennon. George Martin siempre apoyó que se firmara sólo McCartney, pero dejó este asunto a los que tenían los derechos de la canción. Como sea, veintitrés de las canciones son de Lennon / McCartney y una es de Harrison, "Something", Todas habían sido producidas por George Martin, excepto "The long and winding road", producida por Phil Spector. Los ingenieros de sonido eran Norman Smith, Geoff Emerick, Eddie Kramer, Ken Scott, Barry Sheffield, Glyn Johns, Phil McDonald, Jeff Jarratt y Peter Brown. El sonido ya estaba montado en sus respectivos años de creación, como mucho se remasterizó en los Abbey Road Studios de Apple por Peter Mew, que ya había trabajado en los Anthology, y probablemente colaboraron en esa tarea Peter Cobbin y Steve Rooke. Coordinó todo Allan Rouse. Todos ellos venían de esos trabajos de los Anthology, aunque faltaba Jeff Lynne.

La portada era una pintura de un número 1 amarillo con fondo rojo, acompañado en una esquina del nombre de The Beatles. Fue un cuadro creado por Rick Ward, que volvió a trabajar con The Team para crear todo el diseño de la carpeta, igual que en otros proyectos de los años 1990 y de los que estaban por venir, ya comentados. Principalmente el libreto interior eran las fotografías correctamente catalogadas de todos los singles que incluía el álbum, estaban extraídas de las colecciones particulares de discos de Joachim Noske y Bruce Spizer. Mientras que la fotografía psicodélica de la contraportada era del famoso fotógrafo Richard Avedon, que les fotografió en 1967. Todo ello contaba con una nota introductoria del mismísimo George Martin y con notas aclaratorias de catalogación de los discos escritas por Mark Lewishon. 

Tras el 1 publicado a finales de 2000, en  2001 Yoko Ono, Ringo y Paul McCartney supieron porqué Harrison les dijo sí a aquella reunión de los Beatles en los años 1994-1996. O quizá ellos lo supieron antes del 2001. Al mundo en general nos tomó por sorpresa la noticia de la muerte de George Harrison el 29 de noviembre de 2001 a causa de un cáncer mal curado que había contraído en aquellos años 1990 y que terminó siendo terminal. A pesar de que había dejado las drogas y el alcohol en 1968, sus excesos pasados se cobraban ahora su factura. El más joven de los Beatles era el segundo en morir. Guardó en secreto su enfermedad con ayuda de su esposa Olivia. Sus últimos meses de vida, o quizá su último año de vida, lo pasó acompañado de unos monjes budistas o hinduístas que le ayudaron a prepararse para el último momento sin temores y arreglando todos aquellos conflictos que iba a dejar en la vida terrenal. Llamó a todos sus amigos más cercanos y cerró cuentas con todos, incluído Paul McCartney, dejándoles un mensaje de reconciliación total y amor. Su muerte fue recogida y asumida así por su círculo más cercano, que vivió su lenta transición a la otra vida, pero fue impactante para sus seguidores, pues nadie lo esperaba. Resolvió incógnitas de algunos porqués de los Anthology. No existen imágenes últimas de Harrison que se conozcan públicamente, fue voluntad suya, tampoco hay imágenes del féretro ni de la urna cineraria, pues fue incinerado. No quiso que su tumba fuera un lugar de peregrinación como lo era la de Jim Morrison en Paris, negativa que también ocurrió con Lennon, no hay tampoco tumba de él. En teoría sus cenizas fueron lanzadas al Ganges, el río sagrado de los hinduístas, que llevaría al Más Allá. George Harrison murió el 29 de noviembre de 2001, como he dicho, por lo que le dio tiempo a conocer los trágicos sucesos de New York del 11 se septiembre de ese año. Parece ser que también dejó un mensaje de paz y amor para la Humanidad, con el deseo de que cesasen las guerras y las violencias. Pero para esas fechas ya se estaba produciendo la Guerra de Afganistán en respuesta a los ataques a Estados Unidos del mes de septiembre. Harrison también dejó un álbum póstumo que había grabado como regalo a sus seguidores en el primer aniversario anual de su muerte, se publicó por tanto en 2002, se llamaba Brainwashed (Lavado de cerebro).
 
En cierto modo Lennon también estuvo presente en el mensaje de paz, amor y fin de las guerras tras los atentados del 2001. Su viuda, Yoko Ono, pagó durante muchos meses el cartel luminoso de Picadilly Circus, en Londres, para que contuviera una frase de Lennon que mandaba ese mensaje. Yo mismo lo vi en persona y me fotografié con él de fondo en febrero de 2002. 

En noviembre de 2003 McCartney, Ono y Ringo, pero fundamentalmente el primero, editaron y sacaron Let it be... Naked, que ya comenté en anteriores entregas, el cual era la reconstrucción del Let it be tal como se había ideado en origen antes de que Lennon le diera las grabaciones a Spector en 1970. Era una aportación nueva. En 2004-2005 editaron en película en DVD uno de sus conciertos estadounidenses, a precio desorbitado para sus seguidores medios de clase obrera. Aunque se agotó, la mayoría de la gente que lo compró o era gente con sueldos altos o eran personas que hicieron un esfuerzo económico tremendo. No hicieron mucho caso a las quejas de los seguidores de siempre, pues en ese mismo año 2004 editaron la caja The Capitol Albums, volume 1, con la reedición en disco compacto digital (CD) de sus cuatro primeros albumes en USA. El precio también era muy elevado, algo más de 100 euros. En 2006 sacaron The Capitol Albums, volume 2, con los otros cuatro albumes editados en USA. El precio igualmente era de 100 euros. También publicaron todos sus álbumes en CD con carpetas de cartón imitando las carpetas de vinilo en miniatura, lo que ponía esas ediciones especiales en unos 30 euros. Los excesos de McCaertney y Ono con estos precios y estas ediciones para coleccionistas debió pasarles factura, porque las quejas se transformaron en algo más que quejas. En 2014 los Beatles reeditaron todos sus álbumes, tanto los oficiales europeos como los que se editaron para USA y para Japón, de manera remasterizada, con carpetas con más información en sus libretos y precios rebajados a 10 euros, cuando los habían estado vendiendo de manera individual al precio de 20 euros (el precio medio de un álbum de otro grupo estaba entre los 12 y los 15 euros, y últimamente bajando a los 10 euros). Está reeditado hasta el recopilatorio Yesterday and today, de 1966. Probablemente McCartney y Ono se dieron cuenta que la crisis económica de 2008 forzaba a la bajada de precios, y que las nuevas tecnologías fuerzan a ampliar las carpetas, respetando lo que históricamente ya contenían, y a cuidar más la calidad de sonido de cada álbum. Es más, son uno de los primeros grupos, no el primero, en editar y vender su obra completa como suplementos de diversos periódicos europeos. Pero esto pasaría en 2013-2014, o sea: hace poco. De momento estábamos en 2006.

La única novedad que habían editado los Beatles de manera conjunta como Beatles en los 2000 había sido Let it be... Naked, en 2003. Cuando en 2006 editaron el segundo volumen de cajas de los álbumes editados con Capitol Records, también editaron un nuevo álbum el 20 de noviembre de ese 2006. Se trataba de Love (Amor), que resultó ser otro éxito de ventas, aunque no al mismo nivel que 1. Fue Disco de Platino en nueve países y también en el conjunto de todo el mercado común de la Unión Europea, Disco de Oro en otros siete países y Premio Grammy. 

La creación del álbum Love responde a cuestiones muy peculiares. Primero porque aunque es de los Beatles la realidad es que se trata de una nueva revisión de muchas de sus canciones remezcladas de una manera nueva y presentando un sonido nuevo, casi místico, gracias a la electrónica y una interpretación intencionadamente teatral, o sea, queriendo hacer de las canciones antiguas un conjunto como si quisieran formar una ópera rock o un disco temático. George Harrison admiraba al grupo de teatro franco-canadiense llamado El Circo del Sol (Cirque du Soleil). Alguna vez había expresado su deseo de crear algo con ellos o de colaborar con ellos. Harrison había llegado a un acuerdo con Guy Laliberté en 2001 para crear Love y convenció antes de morir a Ono, McCartney y Ringo. Así que en buena parte Ono, McCartney y Ringo trataron de lanzar un disco nuevo respetando esta idea de Harrison, ya que era la baja más reciente de los Beatles, cuyo proceso final de su enfermedad les había marcado en el sentido de creer que fue algo ejemplar y que, por ley de vida, a ellos mismos les tocaba comenzar a pensar en qué legado iban a dejar en sus últimos años, siendo conscientes de que eran parte fundamental de la Historia cultural del siglo XX. Además, algunas ideas de Harrison en los Anthology habían sido descartadas y, de algún modo, se trataba de compensarle. La idea, sin embargo, no nacía de los Beatles vivos, ni de Ono, ni de Olivia, la viuda de Harrison, sino que venía del propio Circo del Sol y Harrison. Ellos querían crear un espectáculo de teatro, efectos especiales y de luz, música y circo de acrobacias y magia basado en el mundo de los Beatles, que no en la vida de los Beatles. Parte de las obras del Circo del Sol en torno a este proyecto las gestionaron Cinthya Lennon y Julian Lennon, que necesitaban dinero, pues tenían problemas económicos. Solicitaron a Ono y a McCartney permiso para poder poner en pie la producción de Love. A todo esto se unió un George Martin que en 2006 tenía 80 años. Personalmente George Martin pensó que él ya había hecho en la música todo lo que tenía que hacer, aunque siempe estaba sediento de seguir contribuyendo y aprendiendo de las nuevas tecnologías. Lo más acuciante para George Martin era que en los últimos años sus ingresos habían mermado en proyectos para ayudar a su hijo, Giles. Les pidió a McCartney y Ringo que le dejaran producir Love para poder enseñar y promocionar como productor y técnico de sonido a su hijo Giles Martin. Todos estos factores se unieron a que al producir un nuevo sonido en un nuevo disco, los ingresos de este disco escapaban del control económico de Michael Jackson. Todo se conjugó y se creó la obra de teatro Love, del Circo del Sol, usando una línea argumental hilvanada con la nueva mezcla de canciones de los Beatles. Una línea argumental que estaba en torno a los personajes de las canciones de los Beatles, no en los Beatles, hay que insistir en ello. 

Todo lo contado comenzó a ponerse en marcha técnicamente en 2003, aunque se ideara en 2001 y se culminase en 2006. Por primera vez los Beatles produjeron el disco en un lugar que no era Londres, ni New York, lo hicieron en Las Vegas. Era un disco en sonido DTS 5.1 para que coordinase con el espectáculo que debía desarrollarse en la carpa del Circo del Sol. No hay espacios entre canciones. Se trata de la primera aparición de los Beatles en teatro. George y Giles Martin respetaron las grabaciones originales entremezclando sus partes y dotándolas de algunos sonidos nuevos como hilos de unión, tales como respiraciones. Algunas partes de canciones son usadas como transiciones, por ejemplo "Cry, baby, cry" (Llora, nene, llora), y otras incluso son retratadas al completo con técnicas de los años 1960, como "Gnik nus", que es "Sun King" (Rey Sol). 

El proyecto contó con veintiséis canciones, de las que tres eran de Harrison, una de Ringo y una compuesta por todos ellos. Yoko Ono y Olivia Harrison contribuyeron en sus permisos legales y una pocas aportaciones de ideas de cómo podría ser el proyecto discográfico. En la composición del disco producido por George y Giles Martin intervino Dominic Champagne, pues necesitaba que las canciones cuadraran en sonido y tiempo con el espectáculo de teatro. Debía servir de linea argumental, de apoyo sonoro y de tiempos para que los artistas fueran evolucionando sus actuaciones en la pista del circo. Para esa comunión entre teatro y música rock hubo un trabajo conjunto de Guy Liberté, Gilles Ste-Croix, Neil Aspinall (cerca ya del año que sería su muerte), Jonathan Clyde y Adam Sharp. Así pues, Love pertenece tanto a Apple como a El Circo del Sol. Esto se nota también en la carpeta. Si toda la carpeta estuvo a cargo de Drew Lorimer, el logotipo que figura en la portada es de Drew Lorimer y Phillippe Meunier junto a Janina Bunjamin de Diesel Marketing. 

El ingeniero de sonido que usaron George y Giles Martin fue Paul Hicks, que ya había trabajado con los Beatles, y sus asistentes, Chris Bolster, Mirek Stiles y Sam Okell, todos coordinados por el ya conocido Allan Rouse. Las herramientas de sonido más novedosas de los años 2000 las manejaron Giles Martin y Paul Hicks, asistido por Richard Barrie. Además, la música adicional para hilvanar cada canción fueron arreglos musicales de George Martin con su hijo, asistidos por Olga Fitzroy, mezclados por Isobel Griffiths y copiados por Vic Fraser en diferentes partes del disco para crear un sonido de leit motiv. Todos ellos trabajaron, como he dicho, sobre las canciones originales de los años 1960, cuyos ingenieros de aquella época fueron Norman Smith, Geoff Emerick, Ken Scott, Phillip McDonald y Glyn Johns. Por tanto, con todos los nombres mencionados se puede entender que por una parte Love era un disco fundamentalmente salido de las ideas de los Martin con el Circo del Sol, y que por otra parte entre los años 1990 y 2000 los Beatles vivos habían añadido miembros nuevos en la "familia" Beatle que sustituían de manera constante a aquellos que se habían ido muriendo de entre el personal que siempre trabajaba con ellos.

El libreto contaba con notas explicativas de George Martin y de Giles Martin. El resto del libreto era una colección de fotografías entre la psicodelia y el diseño propio del comienzo del siglo XXI. Mostraban imágenes propias del espectáculo de teatro. El logo de la portada está hecho en este sentido en tonos amarillos, naranjas y rojos con las siluetas de los Beatles saltando probablemente en la película A hard day's night.

Tras Love, The Beatles hicieron el 11 de noviembre de 2013 el álbum  The Beatles, on air, live at the BBC volume 2, ya comentado en otras entregas, y después The Beatles' Bootleg Recordings 1963 (Las grabaciones pirata de los Beatles de 1963), publicado el 17 de diciembre de 2013. No se publicó en discos físicos, sino que sólo se publicó cibernéticamente a través de la tienda de Internet iTunes, y tan sólo durante unas pocas horas. Aquella persona que lo comprase y lo descargase se puede sentir afortunada. En realidad era una jugada para que las leyes de la Unión Europea sobre propiedad intelectual no hicieran que las canciones de 1962 y 1963 pasaran a ser ya de dominio público. Es de esperar entonces que hagan la misma jugada con los años de 1964 a 1970. En este recopilatorio hay cincuenta y nueve canciones, algunas de ellas sacadas de los directos de la BBC aún sin publicar. Todas las canciones del álbum son versiones de conciertos o maquetas que todavía no habían salido a la luz de manera oficial, a pesar de que algunas contengan variaciones minimas, lo justo para que la legalidad las considere diferentes. El 21 de enero de 2014 sacaron The US Albums (Los álbumes de Estados Unidos), que también son vendidos fuera de su caja, como ya he comentado antes, y The Japan Box (La Caja de Japón), con la misma idea que el anterior. También estas reediciones barajan la posibilidad de sortear las legalidades internacionales de los derechos de autor, o sea: pretenden prolongarlos en el tiempo. Ni que decir tiene que su costumbre de publicar por este motivo y en cajas, aumentando mucho el precio y más cuando lo hacen por breves tiempos y tiradas limitadas, va aumentando el disgusto y el malestar entre sus seguidores más fieles, que se sienten cada vez más utilizados y ninguneados, a pesar de que, yo entre ellos, a la vez agradecemos determinadas reediciones, que no todas, sobre todo cuando faltan por remasterizar discos que nunca han estado en CD, como los conciertos de At the Hollywood Bowl o el In Italy.

Pues hasta aquí ha llegado mi serial dedicado a los Beatles. No sé si a alguien le habrá servido para conocer mejor a este grupo y el porqué de su importancia en la Historia del rock y la cultura del siglo XX. Mis traducciones al español de algunos nombres en inglés han sido asistidas y asesoradas por Luis Abad, un amigo y profesional de la sociología y del Cine. Es muy de agradecer. Como los Beatles no paran de hacer cosas y siguen vivos dos de ellos, más Ono y George Martin, supongo que aún escribiré más de ellos, es de esperar que ocurran más cosas con su Historia. Sobre todo porque son mis favoritos entre la música. Sin más. Un saludo y que la cerveza os acompañe.

Se me olvidaba, para cerrar el serial me queda recomendar una película. Hoy, para cerrar, recomendaré That'll be the day (Ese será el día), de Claude Whatham en 1973. En ella actúan músicos como Keith Moon, Ringo Starr o Billy Fury en medio de un plantel de actores propiamente dichos. Se trata de un drama con un argumento paralelo a la segunda ópera rock de los Who, Quadrophenia, de ese mismo año y con película propia en 1979, rodada por Franc Roddam. Se trata de la historia de un joven a lo largo de varios años de la década de 1960 en la que se va viendo como el rock and roll evoluciona en sus comienzos de esa década. Este joven es un desarraigado con un conflicto familiar evidente, el cual no encuentra su acomodo entre los convencionalismos de la vida adulta y se ve atraído por la filosofía de vida y el éxito de los grupos de rock en Bristol, Reino Unido. Sin contar más del argumento, diré que refleja bien el conflicto generacional de los años 1960 en el mundo anglosajón, que se alimentaba del rock, así como pone en evidencia que la formación y vida de un rockero no era tan ideal como la mitificación que se comenzaba a hacer de ellos ya en ese comienzo de los años 1970. Merece mucho la pena.