En las Islas Salomón tendrán un primer mal encuentro con las triadas chinas, una banda mafiosa, ya que, parece ser, las activistas no le contaron toda la verdad a Corto Maltés. La mujer presa es perseguida por los servicios secretos de China que, para no provocar un conflicto internacional, usan a la mafia china para llevarla de vuelta a China como presa del gobierno chino. Así se iniciará una aventura de persecución y tiroteos que nos expone de paso el problema de los plásticos a la deriva en el Océano Pacífico, el calentamiento global por el cambio climático y la miseria de Tuvalu, un país de unas pocas islas cuya altura máxima es de cinco metros por encima del nivel del mar, y el cual la Organización de Naciones Unidas calcula que será el primero en desaparecer bajo el océano cuando se eleve el nivel de los mares por ese calentamiento. De hecho el gobierno de Tuvalu tiene un acuerdo con el de Australia para que cuando eso ocurra sus habitantes pasen a ser allí los primeros refugiados climáticos del mundo y de la Historia. En medio de eso, la pobreza y el abandono de los habitantes de Tuvalu se mezcla con la tristeza del pronóstico e inventan incluso la posibilidad de recrear en un mundo virtual Tuvalu para que cuando los tuvalienses ya no puedan vivir en las islas puedan hacerlo usando Internet en ese mundo virtual, cosa que se menciona en el cómic, pero que ocurre en la vida real.
Así pues, estamos ante una obra con un mensaje claramente ecologista, aunque inserto en una aventura de acción en la que también se deja caer los actuales problemas geopolíticos que implican cierta posible intención de expansionismo chino en algunas islas del Pacífico. Esta es quizá la obra más compleja de Quenehen y Vivès con este personaje, habiendo evolucionado de menos a más en esta trilogía. Sin duda es también la que más acción tiene. Es muy dinámica y expresiva. Fiel al blanco y negro y la escala de grises, como toda la obra, no deja suelta ninguna miga del cambio climático que quieren dejar sobre la mesa los autores.
El final prolongado más allá del desenlace de la historia, donde se nos muestra a un Corto obligado a tener que irse en un barco de refugiados no deja de ser también metafóricamente sugerente... y dada su compañía femenina, hasta cierto punto una alusión a una de las escenas conocidas que Hugo Pratt nos narró en Corto Maltés, Balada del Mar Salado. Hacen a su manera una especie de círculo temporal.
Saludos y que la cerveza os acompañe.

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