sábado, agosto 15, 2026

NOTICIA 2478ª DESDE EL BAR: CORTO MALTÉS, EL DÍA ANTES

 

El Corto Maltés ideado por Martin Quenehen y Bastien Vivès a partir del de Hugo Pratt llega a su final. Este experimento que nos transportó a Corto a comienzos del siglo XXI en una especie de otra vida se transforma de este modo en una trilogía. En esta ocasión se da un salto grande en el tiempo respecto al final de la anterior trama y nos ubica en 2022. La obra se llama en España El día antes, aunque el título original en realidad se traduciría algo así como: La isla de ayer o bien La isla del día anterior. Además se publica en España con retraso. Ha salido a la venta en el comienzo de este verano de 2026, sin embargo se publicó por primera vez en Francia en el verano de 2025, y hacia comienzos de este 2026 salió en Italia. Un retraso muy notable y de explicación difícil. Los autores han decidido ubicar el final de su peculiar trilogía más o menos en el mismo lugar donde Hugo Pratt inició las aventuras de Corto Maltés a comienzos del siglo XX atado a unos maderos en el Pacífico. Corto Maltés del siglo XXI vive en Australia retirado de su vida de pirata en 2022. O al menos aparentemente retirado. Sufre los efectos de la devastadora ola de calor de aquel año en el continente australiano y es ahí, en mitad del agobio del calor en un atasco de coches en la carretera de entrada a Sidney, donde se topa con dos activistas del ecologismo que usan métodos de acción directa asimilables a lo que se denomina terrorismo de baja intensidad con pequeñas acciones de gran repercusión social, pero que no atacan a las vidas. Él va a encontrarse con un viejo amigo de la trilogía, Marcus, que también se encuentra retirado de la vida pirata y malvive de hacer viajes turísticos en su hidroavión, ya muy deteriorado. Marcus es drogadicto y su vida está muy deteriorada, Corto pretende ayudarle de algún modo. En este contexto, las activistas irrumpirán de nuevo en la vida de Corto Maltés para raptarle a punta de pistola. En realidad quieren que les ayude a rescatar a otra activista que se encuentra presa en una cárcel de Tuvalu. La activista es nombrada como una de las mujeres que Corto pretende reencontrar en su vida. Así pues, el rapto se transforma en un trato de ayuda. Para ello sacan a Marcus de su casa y usan sus servicios de piloto, aunque deben recuperar el hidroavión de manos de una banda criminal asentada en las Islas Salomón. 

En las Islas Salomón tendrán un primer mal encuentro con las triadas chinas, una banda mafiosa, ya que, parece ser, las activistas no le contaron toda la verdad a Corto Maltés. La mujer presa es perseguida por los servicios secretos de China que, para no provocar un conflicto internacional, usan a la mafia china para llevarla de vuelta a China como presa del gobierno chino. Así se iniciará una aventura de persecución y tiroteos que nos expone de paso el problema de los plásticos a la deriva en el Océano Pacífico, el calentamiento global por el cambio climático y la miseria de Tuvalu, un país de unas pocas islas cuya altura máxima es de cinco metros por encima del nivel del mar, y el cual la Organización de Naciones Unidas calcula que será el primero en desaparecer bajo el océano cuando se eleve el nivel de los mares por ese calentamiento. De hecho el gobierno de Tuvalu tiene un acuerdo con el de Australia para que cuando eso ocurra sus habitantes pasen a ser allí los primeros refugiados climáticos del mundo y de la Historia. En medio de eso, la pobreza y el abandono de los habitantes de Tuvalu se mezcla con la tristeza del pronóstico e inventan incluso la posibilidad de recrear en un mundo virtual Tuvalu para que cuando los tuvalienses ya no puedan vivir en las islas puedan hacerlo usando Internet en ese mundo virtual, cosa que se menciona en el cómic, pero que ocurre en la vida real.

Así pues, estamos ante una obra con un mensaje claramente ecologista, aunque inserto en una aventura de acción en la que también se deja caer los actuales problemas geopolíticos que implican cierta posible intención de expansionismo chino en algunas islas del Pacífico. Esta es quizá la obra más compleja de Quenehen y Vivès con este personaje, habiendo evolucionado de menos a más en esta trilogía. Sin duda es también la que más acción tiene. Es muy dinámica y expresiva. Fiel al blanco y negro y la escala de grises, como toda la obra, no deja suelta ninguna miga del cambio climático que quieren dejar sobre la mesa los autores.

El final prolongado más allá del desenlace de la historia, donde se nos muestra a un Corto obligado a tener que irse en un barco de refugiados no deja de ser también metafóricamente sugerente... y dada su compañía femenina, hasta cierto punto una alusión a una de las escenas conocidas que Hugo Pratt nos narró en Corto Maltés, Balada del Mar Salado. Hacen a su manera una especie de círculo temporal.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

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