sábado, agosto 01, 2026

NOTICIA 2475ª DESDE EL BAR: CONCIERTOS DE VERANO

 

El verano ha llegado a la mitad de la canícula y por ello, al comienzo de agosto, el mes que más gente coge las vacaciones. Y comienza justo en sábado este año. Un sábado muy caluroso, heredero directo de los fuegos que han habido, y aún rescoldan, alrededor de la Comunidad de Madrid. A algunas personas conocidas, que no tanto amigas, por aquello de hablar por hablar, les comencé la conversación diciéndoles que ya había llegado la mitad de la canícula. Me sorprendió tener que explicar en tres ocasiones qué era la canícula. Me sorprendió más tener que explicar y remarcar que no era cambio climático, sino la rotación normal de La Tierra que la pone en posición frente al Sol produciendo el momento de más calor sobre la península Ibérica entre el 15 de julio y el 15 de agosto, más o menos. Me sorprendió todavía más tener que defender que no estaba hablando de política. Que no tenía que ver con la política. Surrealista, pero cierto.

Los que no tenemos las vacaciones a la vista, yo al menos no las tengo y no sé cuándo podrán ser porque las mías dependen de un acuerdo que llegué con mi empresa sobre el final de un proyecto, dependen de ese final, volvemos un año más a pasar el verano entre el trabajo y lo poco que nos ofrezcan en unos tiempos en los que cualquier propuesta a las personas amigas hace tiempo que fueron rechazadas y uno ya no ofrece, aunque las puertas estén siempre abiertas. 

En junio y julio el ayuntamiento de Alcalá de Henares nos ofreció una cierta oferta de actividades para los que nos quedamos por aquí. Como el clásico cine de verano al que los trabajadores no podemos ir porque acaba muy tarde y hay que madrugar para coger unos autobuses en servicios reducidos de verano que a veces no tienen sitio para que montes, máxime cuando la ciudad y mi barrio en concreto han aumentado mucho en población, pero estos servicios hacen como si fuese hace veinte o treinta años atrás. Pero también una serie de conciertos gratuitos que han querido poner en valor la Quinta de Cervantes, un rincón alcalaíno sorprendentemente desconocido para más gente de la imaginable. 

Yo fui a varios de esos conciertos, a los de Monotong, Fervera y el de Tamara y Willy. Me gustó muchísimo que en uno de aquellos ofrecimientos que hice en dos ocasiones vino una de mis amigas más antiguas con su familia desde Torrejón de Ardoz. Fue estupendo vernos en esas circunstancias. Hacia años que no compartíamos conciertos, si bien las circunstancias eran muy diferentes, pero el espíritu el mismo. Allí había bastantes músicos locales incluso entre el público. Y eso es de agradecer en un ambiente fresco por el jardín y la fuente. En otros años anteriores el ayuntamiento programó más o menos estos conciertos en las terrazas de bares adscritos en el centro de la ciudad, ahora es un ambiente diferente, incluso familiar. Aunque quizá haya que poner pantallas para proteger un poco del sonido a las casas de vecinos que enmarcan el espacio. 

Una semana después de que acabara aquello, el Pub O'Malley's celebró un concierto de Javier Macarro muy especial que se llenó hasta los topes, pues se reunió con algunos de los músicos con los que tocaba en los años 2000, así como su hermano Manuel le hizo de telonero. Tremendo fue que cantáramos todos a coro una de sus canciones más alegres al final. Allí había también muchas caras conocidas entre el público. Quizá uno de los momentos culturales más memorables de este verano.

Ahora en esta segunda mitad del verano llega el momento en el que mucha gente se irá de vacaciones, habrá algún reencuentro con aquellos que se fueron a vivir fuera y regresan para ver a la familia y a algunos amigos. Es el momento en el que se inician las fiestas patronales, y debiera ser en el que al menos en las noches, hacia el final de esta segunda mitad de la canícula, debería empezar a refrescar, cosa que en los últimos años no siempre ha ocurrido, y eso sí es cambio climático.

Cuando uno está solo y nadie responde a propuestas que empiezan a ser como tirar mensajes dentro de botellas al mar, cuando debes trabajar en verano y sucumbir al calor, vivir cada día laboral los problemas del transporte, y conversar en cafeterías con desconocidos que parecen no sólo desinformados de cosas básicas, sino además crispados, viene bien hacer cosas, no caer del todo. Y si no hay tampoco mucho dinero, bienvenidos sean los momentos que se nos ofrecen como frutos servidos en grandes hojas de palmera.