jueves, febrero 11, 2016

NOTICIA 1564ª DESDE EL BAR: POESÍA EN EL CORRAL, INTERIORES

Ayer comenzó la tercera temporada de Poesía en el Corral de Comedias de Alcalá de Henares. Estos ciclos son coordinados por el poeta complutense Francisco José Martínez Morán, en colaboración en cuanto a la dirección con Sergio Barreiro (uno de los directores teatrales más activos de la ciudad). Como cada año serán tres encuentros. El primero fue ayer, con el título "Interiores", y los dos siguientes serán el 2 de marzo, "Los versos necesarios", y el 6 de abril, "Son también 400: Shakespeare visita a Cervantes"

En el recital de ayer participaron diversos actores, un montaje en vídeo de fotografías de unos determinados artistas en ambos campos colaborando entre sí, un trío de jazz liderado por Pablo Zárraga y las poetisas que especialmente había seleccionado Francisco José Martínez Morán para iniciar esta temporada 2016. tales poetisas fueron Ariadna G. García y Raquel Lanseros. La primera cuenta con cinco libros de poesía publicados desde 1997, más una novela y varias antologías de otros autores. Es una mujer premiada en importantes concursos literarios de España. Se la puede leer en su bitácora Rompehielos. La segunda, Raquel Lanseros, tiene aún muchos más libros publicados y una buena cartera repleta de premios. Cuenta en su biografía haber sido elegida por más de doscientos críticos de cien universidades de todo el mundo, entre ellas las de Harvard, Columbia, Oxford y Princeton, como la poetisa española más relevante nacida después de 1970. Se la puede leer en su página oficial llamada como ella misma: Raquel Lanseros.


Este año este ciclo de poesía no acepta la entrada del público a cambio de un donativo de dinero cuya cantidad eligiría el espectador, sino que con el lema "Toneladas de versos" acepta la entrada en el viejo teatro de hace cuatrocientos años a cambio de un kilo de comida no perecedera para donarla al Banco de Alimentos de la Comunidad de Madrid, donde se repartirá a las personas más desfavorecidas por la crisis económica. 

En este primer encuentro de 2016 hay que reconocer que aunque en las redes sociales y en conversaciones personales en persona había visto como había levantado espectación entre mucha gente, lo cierto es que el local no se llenó. Los asientos laterales de la sala y varios de los palcos estuvieron vacíos, a pesar de que hubo muchos asientos ocupados. Por lo que no se empezó en 2016 con aquel lleno con el que se cerró la temporada 2015 (Noticia 1470ª). Además, de entre los asientos ocupados en el patio de butacas varias de las plazas estaban ocupadas por los actores y actrices que intervinieron y su acompañante, en algún caso, lo que hace que en el recuento final se pueda decir que el patio estaba lleno de espectadores. Hay que sumarle que en la fila delantera se desmontó alguna fila de butacas para hacerle espacio a los lugares que ocuparon en círculo, cara a cara una y otra poetisa rodeadas de otras personas que intervinieron. El efecto era bonito, introducía al que actuaba entre el público metiendo la idea de ser uno más, pero disminuye las posibilidades del lleno de espectadores, aparte de que crea una falsa sensación de lleno. No obstante, la gente que acudió, que aún con todo no fue poca, salió muy satisfecha de la puesta en escena y de la obra en sí.

A mí personalmente, ya lo escribí alguna vez el año pasado por aquí, no me termina de convencer en absoluto escuchar a actores recitando poesía. Me parecen huecos, vacíos, puro intento de interpretar algo que no sienten, que no viven, que no terminan de comprender, sólo de memorizar y tratar de mimetizar. No se hacen roca cuando se habla de roca, si no que como el camaleón se disfrazan de roca. El poeta cuando dice que es roca, es sólido mármol, aunque su corazón sea pulpa pisoteada. Es muy difícil que un actor, con sus pretendidos tonos, logre transmitir en sentimientos lo que un poema transmite. Eso lo logra mejor el poeta, la poetisa en este caso. Rara vez a lo largo de mi vida he visto a un actor haciendo correctamente en un recital un poema, no noto que lo interioricen, que lo sientan, sólo noto que tratan de aparentar una falsa afectación y una falsa emoción. El buen actor ha de lograr evitar eso. Ha de sentir. Quizá en este sentido sólo destacaría a la actriz Elena Moral que, acogiéndose también a un texto, parecía hablar más desde el corazón primero desde el patio de butacas y después caminando libremente por el escenario y por entre los músicos. Suya fue la parte donde nos instaba a gritar nuestro nombre antes de que nos alcance el otoño, drama de la gente de hoy, malheridos de la nada de la crisis, el otoño será más duro para nosotros que para nuestros padres. El sentimiento de esas palabras  es de cada uno. Otra cosa son los textos que recitó cada actor. Eso es otro asunto y otro calibre. Quizá un actor que se enfrente a recitar poesía que no ha escrito él mismo, salvo el que raramente logra hacerlo, debiera limitarse más que a intentar interpretar una emoción, a leer, a declamar. Sinceramente, si alguien leyera uno de mis poemas sin sentirlo pero intentando interpretar una falsa emoción, abandonaría la sala para irme al bar, tal como el director Garci alguna vez hizo ante un panorama semejante en la proyección de alguna de sus películas donde él tenía que hablar junto a otras personas.

En cuanto a la temática general de los textos escogidos veo que predominaron textos sobre la Segunda Guerra Mundial, quizá la Guerra Fría, ubicados en el Este de Europa, especialmente en torno a la Unión Soviética. Obviamente era algo más que eso, puesto que cada texto hablaba de la vida y la lucha por ella y por la libertad, desde la huída a través de la nieve, temiendo la llegada de la muerte (en metáfora y sin metáfora con unas balas), a la pelea muda y fría entre submarinos, entre otras escenas que nos mostraron a la imaginación. Se trataba de mostrar justamente el interior desesperado ante las situaciones ansiosas de vida en momentos donde esta podría quebrar. El interior emocional también ante otras situaciones afectivas de la vida, ubicadas en esos fríos de la estepa rusa, metáfora efectiva y guía del sentido de la obra. 

En cuanto a las poetisas, cada una leyó una selección de sus poemas, por turnos, sentadas con distancia una enfrente de la otra, con el público en silencio y en la oscuridad, mientras ellas eran iluminadas por haces de luz de focos amarillos que proyectaban como lanzas desde el techo de los aparatajes de madera de lo que en el siglo XVIII hubiera sido parte de la maquinaria de las bambalinas y las lámparas de velas de cera. 

Ariadna G. García tuvo una poesía más destinada a unos temas íntimos y personales tratados desde perspectivas que en Alcalá de Henares ya conocemos bastante los que recitamos y acudimos a los recitales que los poetas menos afamados damos por los bares. Cualquiera que haya acudido a alguna de esas citas que se organizan, que yo mismo también organizo, se daría cuenta que su poemario era similar a algunas de las cosas que se han escuchado estos años en estos otros escenarios populares complutenses no institucionales y no publicitados ni apoyados por los medios de comunicación. Precisamente hoy jueves, por ejemplo, en el Deltoya Rock Bar recitará una poetisa local, Luisa González, a las 21:00 horas, se puede ver la convocatoria en Facebook. Ariadna perfectamente sabiendo lo que cada palabra marca en su alma leyó con una delicadeza con un tono, de vez en cuando, que dejaba desprender algún rayo de dureza. Espinas del alma que marcan y desean. Poesía preciosista, en todo caso, digna de conocer. Reconocimiento de los grandes sentimientos desde las pequeñas ciudades que dentro de nuestro ser construyen las cosas que nos ocurren en la vida y se quedan a vivir para siempre en nuestros modos de sentir y emocionarse, de ser suaves y de ser duros. De ser pálpito y de ser piedra.

Raquel Lanseros tuvo una poesía que me atrajo especialmente. Leía sintiendo lo que leía, igual que Ariadna, ahí es donde se nota que son las autoras de esos sentimientos y esos versos, y además modulaba sus tonos correctamente, cosa que los tres músicos de jazz, dos de ellos amigos míos, me dijeron que era muy de agradecer incluso para ellos a la hora de poder desarrollar correctamente la música acompañante en los inicios y finales de cada vez que leían. Esa modulación de los tonos de la voz permitía introducir en su mundo y su alma al espectador, desde los suaves y melancólicos susurros casi cayendo en la tristeza, a la elevada y firme creencia del sentir algo que nos reaviva y renace como en una primavera. En metáforas de ella uno puede estar envuelto en las lágrimas de su madre, lo que es una visión preciosa que construye la emoción y el personaje y lo describe desde el dolor ajeno del ser querido que nos dio la vida, y no desde el dolor propio que podría sonar egocéntrico. Reconocerse a uno mismo, a una misma, pues era su voz, las ciudades completas de Troya, de Numancia, ciudades altivas que lucharon por su independencia y cayeron en la destrucción y en el suicidio colecivo antes que vivir esclavizados por el otro, es otra visión enorme de la lucha interior descarnizada contra uno mismo, contra sus emociones, y contra las realidades y el otro. Muy encantado con la poesía de Raquel Lanseros, fui a felicitarla después del recital. Fui otro de sus cautivos, un cautivado más de sus palabras y su mundo interior en versos.

Lo cierto es que sin la labor de Francisco José Martínez Morán difícilmente podríamos tener este tipo de actos en la ciudad. Pese a alguna cosa dicha, la calidad era alta y muy buena. Detrás del proyecto hay gente apoyando como el propio Corral de Comedias, que depende de la Comunidad de Madrid, no del ayuntamiento de Alcalá, pero también como la Librería Diógenes, La Posada de Hojalata, la editorial Polibea, el grupo Fotografía y Estilo, la revista McManiac Magazine, la Asociación Cultural de Hijos y Amigos de Alcalá y la Universidad de Alcalá de Henares. Otros poetas de esta ciudad, menos arropados, tenemos el apoyo incondicional de nuestros folios y nuestros bolígrafos y un buscarse la vida a cambio de cerveza en el lugar que nos acepte. Así que, en este Año de Cervantes donde la Literatura debería ser apoyada leyendo y recitando, os animo a ir a todo acto, especialmente a estos encuentros del Corral de Comedias, ya que sin gente como Francisco José Martínez Morán nunca podríamos disfrutar de la presencia de determinados autores por aquí. Los mundos que nos presentan, bien escuchados, son enriquecedores de almas, de tu alma.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

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