jueves, julio 16, 2015

NOTICIA 1503ª DESDE EL BAR: Y EL TIC TAC DEJÓ DE SONAR

Anoche salí del trabajo a las 22:00 horas y en el autobús que va de San Sebastián de los Reyes a la Plaza de Castilla de Madrid recibí un mensaje en mi teléfono que me decía que toda la gente estaba hablando por las redes sociales sobre que cerraba el bar y sala de conciertos Tic-Tac, de Alcalá de Henares, en el número 16 del Paseo de las Moreras. Era la primera noticia que tenía. Muy impactante. Pasé el resto del viaje pensando en el Tic-Tac, al que por esta bitácora siempre me he referido como el decano de los bares de conciertos de Alcalá, porque así ha sido y hasta que cierre sus puertas del todo así es. Cuando llegué a mi casa a las 23:45 apenas me deshice de mis cosas para conectarme a Internet y ver qué estaba ocurriendo, pues como muchos saben yo opto, mientras pueda, por no llevar Internet en mi teléfono móvil. Efectivamente, la red social estaba llena de mensajes de recuerdo y de pésame por el cierre del Tic-Tac.

Casi todos los músicos de la ciudad habían escrito sus palabras y recuerdos personales sobre el lugar. Iván Manzano, mítico y exitoso batería complutense que ha tocado con bandas nacionales, nos recordaba que a pesar de haber tocado por toda España, por Alemania y por Grecia, su despedida como baterista la hizo en el Tic-Tac, el pequeño bar de Alcalá donde tantas veces había tocado modestamente. Jimmy de Jesús, o Jimmy Rizos, el bajista de la Delta Hot y de tantos otros grupos tanto a nivel nacional como madrileño, también de Alcalá, nos contaba como él y Vicente, su batería, tenían que llamar siempre a alguno de los dueños el día antes de los conciertos para recordarle que estaba cerrado el trato de que se iba a tocar y llamaba al Paseo de las Moreras la Calle del Ritmo. Lito, baterista también, puso un cartel de él en uno de sus conciertos anunciados en el bar. Gabi, otro mítico baterista de la ciudad, de los Beeholder, lamentaba de corazón el cierre por todos los amigos de allí, y creo que era él el que recordaba que este año han cerrado varios bares emblemáticos de la ciudad y se preguntaba cuánto más lo vamos a sufrir por este año. Uno de los Zoomao ponía un video de una de sus actuaciones en el local. Hubo quien afirmaba haber llorado al saber la noticia. Hubo clientes habituales y amigos del rock que describían su relación con el bar y sus impresiones. Uno de los más emotivos fue Vicente Fernández, que describió muy acertadamente el ambiente del Tic-Tac y su vida en una calle que hace años que la mayor parte de sus vecinos abandonaron por el mal estado de sus viviendas, por lo que los vecinos actuales principalmente eran un instituto de secundaria, así que no generaba molestias de sonido. Recordaba las tertulias en la puerta de todos los amantes del rock en la ciudad. Jota Santos comentaba la familiaridad con todos de todas las personas que trabajaron allí. Jalex Frutos, quien realiza un concurso de preguntas sobre cine en ese bar, también le dedicaba unas palabras afirmando que se había de morir con las botas puestas, decía que aún había otro concurso más y otro concierto más este fin de semana. Había, en fin, una gran cantidad de mensajes, todos agradecidísimos por la existencia del Tic-Tac y el poder haberlo vivido. Yo he preferido escribir en esta bitácora, que creo que es lo que procede y publicarselo en ese muro de mensajes.

Escribo lento, por una pequeña complicación de nuevo en mi mano, pero muy seguro de lo que escribo, entristecido por tan lamentable noticia que hubiera preferido no recibir. Es la mañana del día siguiente de saber de esto. El Paseo de las Moreras comencé a ambientarlo desde 1995. Esas casas cerradas hoy estaban abiertas ayer. Vivía allí una amiga del bachillerato que yo cursaba, Laura Vega, y su hermana, Silvia Vega. El Tic-Tac estaba danzando ya como local en torno a esos años, no sé si en 1995 o abierto ya en 1997. Hubo otros dueños y no recuerdo si ese era el nombre exacto, creo que sí, pero no lo puedo asegurar. Las casas se cerraron teóricamente por estar en mal estado. Los vecinos fueron trasladados a otros barrios nuevos, aunque, yo que estuve en esas casas de patios interesantes, hoy tapiadas de ladrillo, creo que esas casas no estaban tan deterioradas y que allí hubo un excelente movimiento especulativo, una gentrificación, que por cuestiones de jugadas políticas y económicas salió mal. Todo eso salió en prensa en su día, no es momento de hablar de ello. La cuestión es que el emblemático Tic-Tac que todo el mundo llora hoy, hace de once a doce años, o sea en torno a 2004 ó 2003, recibió como dueños a los dos hermanos tan reconocibles como queridos, los hermanos Frutos, Ignacio A. Frutos y David Frutos. Fueron ellos los que hicieron que el bar fuera, como alguien ha dicho, el pequeño "Cavern" liverpoolense en Alcalá de Henares. Hacían conciertos todos los jueves. Luego lo extendieron a veces a jueves y sábado, raramente en domingo (que cerraban por descanso), últimamente, perdido en el tiempo, a mediodía de un sábado. Tocó gente española y no española. Apoyó a todos los músicos locales, sin excepción, y tocaron músicos que venían de fuera, algunos con renombre en ciertos festivales de rock. En su apuesta por la música era el único bar que hacía esto al principio, con excepción de otro situado en la calle Santiago, el Kingston Pub. El Tic-Tac fue fiel a esta cita. Aún con más respeto a los músicos, pagaba a todos ellos, esto no todos los bares lo hacen. Además, eran ellos mismos los que ejercían de técnicos de sonido. No podía entrar una batería acústica, aunque en los comienzos alguna sonó. Delta Hot, Zoomao, El Artista del Hambre, Beeholder, grupos de homenaje a grupos, Band2, Widowmakers, El Flecha, Celina, Three Monkey Heads, Cottard, The Royal Flash, Tragedy, A Palo Seko, innumerables grupos de heavy y hard rock... Todos pasaron por allí.

Era una cita indispensable para los amantes del rock en Alcalá. Quien decía gustarle el rock y no conocía el Tic-Tac en una de las dos cosas te estaba mintiendo. Allí nos conocimos prácticamente todos los que amamos el rock en esta ciudad. Pero la crisis económica es grande, aunque se bajaron los precios en las bebidas no se pudo hacer nada, parece ser. Se dice que salimos de la crisis, aunque seguimos en ella. Pero es tan larga y tan dura que a estas alturas hasta los más fuertes están exhaustos, tanto lugares como este de pequeños empresarios como personas trabajadoras. Cierra el mismo año que han cerrado otros bares emblemáticos de Alcalá. De hecho, a comienzos de año cerró La Vaca Flaca, que tiene una conexión extraña con el Tic-Tac. Uno de los fundadores del Tic-Tac era socio con Raúl Armenteros del Ras-Ras, en el Boisán, al cerrar aquel uno abrió el Tic-Tac y el otro La Vaca Flaca. No es de extrañar que la decoración del Tic-Tac a algunos le recordase la de la Vaca Flaca, venían de la misma escuela. Aquel trineo de esquimales en la pared, el coche Seat 600 estampado en la pared, objetos de Western americano, el recubrimiento de maderas en la pared, incluso la máquina del millón (el pinball) que tanto hemos usado o la máquina jukebox para poner el cliente la música, cosa que en el pasado muy pasado yo usaba mucho para desesperación de Ignacio A. Frutos, que un día me la desconectó para poner durante una hora lo que él deseaba. Recuerdo eso ahora con una sonrisa de las travesuras cerveceras. Ignacio A. Frutos me decía que él se tomó su primer combinado en la primera etapa del Tic-Tac, en 1989. Pues si ese nacimiento fue así, no deja de ser tristemente anecdótico que ambos bares hayan cerrado el mismo año, 2015. El destino guarda misteriosos caminos llenos de humor negro o profecía.

La gente sigue yendo a los bares de rock, pero los emblemáticos tienen problemas para sobrevivir. Sólo hay que ir a The Green para verlo rebosar de gente, muy joven a veces, y muchas caras conocidas, pero The Green se comporta como una discoteca, a pesar de ser un enorme bar de rock. Su ambiente es despersonalizado, como de gran cadena de bares, aún no siéndolo. Toda esa gente joven que va allí, ¿habrán probado la delicia de ir a un auténtico bar de rock con ambiente familiar? ¿Habrán gozado del ambiente familar de un bar más real y que realmente vive el rock más allá de los libros de cuentas? Pero el Green tiene cervezas a dos euros y deja pagar con tárjeta de crédito... nos despersonalizamos.

Yo comencé a salir con 15 años, en 1994, recibí la noticia de la muerte de Kurt Cobain en el Minipimer, luego La Luna. No sé en qué año concreto de los 1990 se abrió el Tic-Tac, aunque ya he comentado que Ignacio A. me dice que él lo recuerda abierto en 1989, yo recuerdo el bar en mi adolescencia. Antes iba más que ahora. Incluso en los primeros años 2000. Nunca dejé de ir. Este sábado 18 de julio anuncian una despedida con un concierto de Burlesque, iré, pero que conste que, tardase lo que tardase, jamás dejé de ir. En los últimos dos años el desempleo sin ingresos me frenó mucho de ir a muchos sitios, y aún así a veces les seguía visitando. El último mes, ya con trabajo, entre semana vuelvo muy de noche a la ciudad, y los pocos fines de semana que he tenido con mi primer sueldo en mucho tiempo los he usado en ir pagando promesas que hice a gente que me ayudó en estos años. No he tenido tiempo de ir al Tic-Tac y lamento tener que hacerlo en una despedida. Lo lamento mucho.

No recuerdo la primera vez que fui al Tic-Tac, se pierde en mi primera adolescencia, recuerdo mi primera vez en otros bares, pero no en ese, porque fui mucho. Recuerdo cuando se fumaba dentro y al abrirse la puerta parecía que salía un penacho de humo de un incendio. Recuerdo chicas de besos fugaces y escasos, pero sobre todo recuerdo los conciertos, el rock, el rock, el rock y el rock. Recuerdo el rock. Era un lugar de refugio de otros lugares cuando uno mismo quería salir un poco más independiente de sus amigos, o bien para salir con esos mismos amigos en noches prometedoras de auténtico hard rock. 

El Tic-Tac de este reloj completó su cuenta. ¡Larga vida al Tic-Tac! 

La ciudad pierde sus bares emblemáticos, El Perro Verde, la etapa de conciertos del Flamingo, La Vaca Flaca, La Chata, La Luna, el Gotham o el Rock-On hace ya unos muy pocos años más... con ellos pierde una cultura musical y social. Muchas de las calles donde estaban ahora están vacías y muertas, o bien albergan bares de tapas que viven apenas unos meses, en una política municipal para beneficiar a un tipo de negocio sobre otro totalmente equivocada mientras luego, en la prensa local, innumerables veces el ayuntamiento se lamenta de que teniendo una Universidad se haya perdido la vida universitaria que en los años 1980 y 1990, hasta algún momento del inicio de los 2000, hizo rebosar la ciudad de vida. Normal que se vaya esa vida, ¿o creen que los jóvenes se conforman con ir al cine y sentarse mano sobre mano a comer tapas? ¿Acaso ellos no han sido jóvenes que querían bailar, que querían cantar, que querían tocar música u oirla, que querían beber cerveza u otras cosas, conocer chicas, conocer chicos, ajetrearse, alborotarse y alborotar? ¿Es que acaso siempre han sido viejos? Los jóvenes son jóvenes, y no hablo de edad matemática, y en esta ciudad no se protege sus ambientes. A Dios ruegan, con el mazo dan.

De ser una ciudad que sorprendía por su gran movimiento rock y juvenil, ha pasado a ser una ciudad triste cada vez más aborregada en torno a Miguel de Cervantes, cuya vida no era tan sobria ni solemne como la que quieren hacer de la de la ciudad actual. Una ciudad triste en el pensamiento único de la tapa, pero cuidado, de la tapa para el turista, ni siquiera piensan en los de la casa propia. Nos volvemos un parque temático. Lamentablemente, al ver como no se hace nada por acabar con esta hemorragia por donde se escapa toda esa cultura que tuvo esta ciudad como motor musical madrileño dentro de sus posibilidades, motor animado por sus bares, esos que se están perdiendo, diré por primera vez en mi vida, que parece que nos estamos volviendo unos catetos en torno a "¡tapas, tapas!", sustituyendo el antiguo "¡mis lindes, mis lindes!".

Sé de otro bar antiguo que me ha dicho de la posibilidad de cerrar este año. No diré cual, deseo que sobreviva, en todo caso les corresponde a ellos anunciarlo los primeros si se deciden por ese paso indeseado. Ay, 2014-2015, asesinos de bares... El TIC-TAC cierra sus puertas, lo lamento con pesadumbre. Pero, ¡qué coño!, ¡un abrazo por lo vivido!

Y un mensaje para la juventud que les gusta el rock: id a bares de rock, no os quedéis en una cultura de gran centro comercial materializada en "discoteca" de rock. Probad la vida en todos sus géneros. No os defraudará.

Saludos y que la cerveza os acompañe.

2 comentarios:

  1. Siento no estar de acuerdo en la valoración del Green. Cuando pueda me explayo.

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  2. Pues antes d que empieces, para que tengas otrio texto más de apoyo a este, te referiré esta otra entrada anterior al Green: http://espiadelbar.blogspot.com.es/2015/06/noticia-1491-desde-el-bar-un-nuevo-bar.html

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