lunes, julio 17, 2023

NOTICIA 2245ª DESDE EL BAR: FRANCISCO IBÁÑEZ (1936-2023)

 

Todo el mundo lo sabe, Francisco Ibáñez ha muerto este sábado pasado. Que la tierra le sea leve. Es de esas personas que ha hecho pasar buenos ratos a la gran mayoría y crea un consenso de ser apreciado por todo tipo de personas. Con sus historietas de humor se han criado numerosas generaciones de niños y niñas, pero también se han  reído numerosos adultos. Comenzó a publicar en 1952, con dieciséis años de edad, para la editorial Marco. La España de aquellas épocas era una España con una alta tasa de analfabetismo y en la cual primaba la censura. Los cómic, conocidos como tebeos, eran un producto destinado al público infantil y juvenil, pero en realidad tenía numeroso público adulto, que encontraba en ellos sutiles críticas sociales a la dictadura, a la vez que una vía de escape en una España más bien con muchas necesidades. Autores como Vázquez, Raf o Escobar fueron muy observados por la censura. Todos ellos tuvieron problemas, a pesar de que este dato de sus biografías era algo desconocido. Ibáñez era de los más jóvenes de aquella generación de grandes autores del cómic español. Llegó a Bruguera donde se encontró con todos ellos y revolucionó las historietas al introducir un humor menos sofisticado y surrealista que el de Vázquez, por ejemplo, y menos social que el de Escobar. Ibáñez estaba más basado en el mamporro y la gracia fácil, como las equivocaciones y juegos de palabras basados en la literalidad. Por otro lado, tanto por una cuestión técnica de las máquinas de Bruguera como por un calendario de entregas excesivo, Ibáñez ahorraba todo lo posible en los fondos y tendía a los primeros planos sin relleno, a lo básico. Como sea, fue el que menos problemas tuvo con la censura en Bruguera, aunque alguna viñeta de Mortadelo y Filemón estuvo en la mira. Con la creación del CIPIJ y el estatuto para las publicaciones infantiles y juveniles de 1967 la cosa no varió. En todo caso, introdujo aires nuevos en la editorial y a remolque de su éxito llegó a influenciar en otros autores, como por ejemplo en otro de los jóvenes de la época, Jan, creador de Superlópez, que se metería en la editorial ya en el tardofranquismo de la década de 1970 y que sigue vivo.     

Las épocas más doradas para Ibáñez sin duda son los años de las décadas de 1960 y 1970. Años en los que la industria del cómic español tuvo grandes beneficios económicos y una gran aceptación social. Las historietas de Ibáñez se vendieron traducidas en numerosos países. La década de 1980 siguió gozando en su primera mitad de esa popularidad y reediciones de cómic antiguos. Este es el momento en el que muchos de mi generación crecimos con esos álbumes recopilatorios que nos compraban nuestros padres a la vez que las revistas en papel. Una gozada de domingo por la mañana despertar y leer en la cama estos cómic. A la vez fue la época de crisis económica para Bruguera y juicios con sus autores. Los personajes fueron pintados por otras personas y varios de los autores fundaron su propia revista con otros personajes. Fue la ley de propiedad de autor de 1987 la que permitió sus regresos a Bruguera. En todo caso los especiales y los tomos fueron ahora lo fundamental en ventas. Así siguió en la década de 1990 y continuó en las de 2000 y 2010, hasta este 2023, pues Ibáñez siempre siguió pintando, aunque ahora se permitía hacer chistes políticos entre el humor infantil. Todo sea dicho de paso, hizo un guiño al aparecer en la película dedicada a Superlópez. 

De él han salido muchos de los personajes popularmente más conocidos, Mortadelo y Filemón, Pepe Gotera y Otilio, Botones Sacarino, Rompetechos, Chicha, Tato y Clodoveo, la familia Trapisonda, 13 Rué del Percebe, 7 Rebolling Street, y otros muchos, algunos como secundarios de lujo como los míticos profesor Bacterio, el Súper, Ofelia, etcétera. Por cierto, el timador del ático de 13 Rué del Percebe era un homenaje a Vázquez, y fuera por ello o por su forma de vida, fue el personaje que sí le dio problemas con censura.  

Algunas de las series de televisión que se han hecho en España fueron señaladas por él como lo que él creyó "plágios" de sus obras, cosa que pudiera ser discutible si hubo homenaje o bien su acusación. Hablamos de series como Manos a la obra, que él consideraba no sin razón que eran Pepe Gotera y Otilio, La que se avecina y Aquí no hay quien viva, que él consideró 13 Rué del Percebe, donde a menudo aparecen chistes muy al estilo de las viñetas de Mortadelo y Filemón, como los tendentes a los disfraces o las escenas de golpes, así como de Chicha, Tato y Clodoveo en lo concerniente a los chistes de búsqueda de empleo de uno de los personajes, incluso hay un personaje que, sin ser ciego, recuerda con su despiste eterno (el abogado) a Rompetechos, y el papel de conserje llega a rozar Botones Sacarino. 

Sea como sea, que la tierra le sea leve. Gracias por las risas.

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