sábado, mayo 29, 2010

NOTICIA 786ª DESDE EL BAR: EN POST DE LA DIMENSIÓN DÉJÀ VU

Me he hecho seguidor de la página de Punset en la red social facebook. En ella encontré un enlace a un documental norteamericano hecho por varios cientifícos de renombre internacional donde hablaban de una teoría llamada Teoría de Cuerdas o Teoría de Todo. Resumidamente, y sin ser yo científico, a pesar de que tiene seguidores y detractores por igual dentro del ámbito científico, es una teoría que se comenzó a pensar en 1968. Hoy por hoy las dos teorías que explican nuestro universo no encajan entre sí cuando se ha tratado de experimentar en ese sentido. Hablamos de las teorías de la relatividad y la gravedad, y de las teorías de física cuántica (y las que estas asocia). Sin embargo estas teorías parecen ser correctas. El científico Albert Einstein (1879-1955) murió intentando encontrar una teoría que explicase la conexión de ambas teorías para que el mundo funcione y exista. No la encontró. En 1968 un físico estudiante por entonces, Gabrielle Veneziano, encontró una fórmula matemática del siglo XVIII que explicaba el movimiento de una cuerda elástica. A raíz de ese encuentro pensó si acaso el universo no fuera algo así. De este modo, la forma esférica con la que nos figuramos los elementos más péqueños de un átomo pasó a cocebirla como cuerdas de energía en movimiento. Con ello, y sin explicaros la hora de documental, tras un largo camino, trataba de explicar que ambas teorías (la relatividad y lo cuántico) se enlazan entre sí porque hay algo que no somos capaces de ver que las une, me explico mejor; al igual que nosotros vemos una cuerda como una cuerda sujetando algo, una hormiga sólo ve, al caminar por esa cuerda, que es un lugar por donde andar, no concibe, porque no es capaz de ver, que es una cuerda y que sujeta algo que tampoco es capaz de concebir, ni en su dimensión, ni en su uso, ni en su porqué. No concibe ni la cuerda, ni el lugar donde se encuentra, ni el planeta que la contiene, ni el sistema solar, galaxia, universo... Mi explicación es mala y banal, pero lo que acabo de decir está mejor explicado por estos científicos de los que hablo. En lo cuántico, decían, no se cumplen las leyes de al gravedad ni de la relatividad, por lo que aparentemente son teorías incompatibles, con lo que el mundo no podría existir, pero es un echo que el mundo existe. Nadie ha encontrado una explicación de cómo se relaciona lo que atañe a lo de tamaño subatómico con lo que atañe a tamaños enormes, como por ejemplo un ser humano, un árbol, Júpiter, El Sol o La Vía Láctea. esta teoría pretende decir que estamos dentro de algo que no sabemos que és y que la conexión requiere de otra dimensión para explicar correctamente el extraño comportamiento de lo cuántico. En los 1980' estas teorías comenzaron a tener prestigio. Pero en los años actuales nadie ha sido capaz de avanzar y los científicos comienzan a desertar en sus avances por este camino. Se habla de que se necesitan de cinco a más de veinte dimensiones para explicar los fenómenos subatómicos que se han venido observando en los experimentos científicos más recientes, como los del acelerador de partículas de Suiza. Existen numerosos científicos contrarios a estas ideas, repito, las consideran filosofía y no ciencia, ya que no se pueden observar esas cuerdas de energía. Pero los fotones que ellos preconizan en sus teorías tradicionales tampoco se pueden observar, no se pueden ver. Imaginemos que la teoría de cuerdas es correcta. ¿De qué formamos parte? ¿Qué no podemos intuir siquiera como la hormiga que anda en la cuerda? Y, en esas dimensiones que se necesitan según las matemáticas de esta teoría, ¿qué hay, quién vive, cómo son?

Sólo somos un sueño. Tratamos de comprendernos, pero somos un sueño. La teoría de cuerdas y las dimensiones alternativas abre en mi mente un sugerente mundo de hipótesis de ciencia ficción, o de fantasías. Tal vez nuestros déjà vu, esas experiencias que vivimos y nuestra mente nos indica que son familiares, como ya vividas o sentidas antes, y nos sobrecogen porque a la vez sabemos que eso no ha sido así, no lo hemos vivido antes, sean parte de nuestro yo de otra dimensión. Claro que los psicólogos tienen otras explicaciones, seguramente más acertadas, para explicar el déjà vu. Pero hoy quiero fantasear.

Hace poco tuve un déjà vu. Salí de mi casa para ir a trabajar. Caminaba por una calle peatonal de mi barrio. La luz matinal se deslizaba por la fachada lateral de un bloque de viviendas. Hacía un fresco agradable. El verde de los árboles del paseo central se combinaba con el color variado de varias flores salvajes que crecieron a sus sombras. De repente pensé, no sé porqué, en mi padre, en un recuerdo de mi infancia, o quizá un anehlo. Y allí estaba, en mitad de aquel pensamiento apareció la encorsetada sensación de haber vivido eso ya, y de recordar a la vez que en aquel momento del pasado ya había sentido haberlo vivido ya. Y me sentí como en una cuerda elástica que vuelve sobre sí después de ser estirada. Como recorriendo diversos caminos cruzados, como un xilófago.

Que la cerveza os acompañe.

P.D.: La fotografía fue realizada por mí mismo en 2009. Rastros de xilófagos en un árbol muerto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario