domingo, mayo 16, 2010

NOTICIA 783ª DESDE EL BAR: LA SEMANA EN LA QUE PERDIMOS DERECHOS

Esta viñeta de cómic fue creada por Forges, la reproduce el Servicio de Prevención de Riesgos y Medio Ambiente de la Universidad de Castilla La Mancha.

El 58 % de la población española aprueba los recortes de salario de los funcionarios. Aunque hay economistas de izquierdas y determinados sindicatos no mayoritarios que dicen que el supuesto ahorro que se pretende con esos recortes se podría lograr incluso en mayor cantidad quitándolo de otros sitios, como por ejemplo eliminando misiones militares, eliminando las ayudas a la Iglesia Católica (no olvidemos que la Constitución de 1978 dice que esto es un Estado laico), la eliminación de fondos a la ayuda de las bancas, la eliminación de ayudas económicas a determinados sindicatos y partidos políticos, o, entre otras propuestas, acabar con el refugio que suponen las Sociedades de Inversión de Capital Variable (SICAV). Al menos siempre nos queda el amparo que supone saber que un 66 % de la misma población española está en desacuerdo con la congelación de pensiones o la supresión de las ayudas a los padres jóvenes o la reducción a las ayudas a familias que tienen a alguien dependiente de sus cuidados. Aunque un 66 % supone que más de un cuarto de la población, está de acuerdo con que esto se lleve a cabo también.

Vamos por partes. Una amistad me decía que el llamado "cheque-bebé" para ayudar a los nuevos padres no estaba mal que desapareciera, razonando que había familias con un alto nivel adquisitivo que también lo recibían. Sin embargo, las estadísticas sitúan que son más los nuevos núcleos familiares con recién nacidos necesitados de dinero que los que no lo necesitaban. En todo caso hubiera sido mejor recortar o quitar esas ayudas a las familias con determinadas rentas altas, pues es obvio que ellas no necesitan de dinero para sus hijos. La política europea de incentivos a la natalidad tiene varios años de funcionamiento en otros Estados, como Alemania, y está mucho más desarrollada que en España. La natalidad en nuestro país es muy necesaria, por otra parte. Eliminar estas ayudas puede ser un grave error a la larga, de otro modo ya nos llegará dentro de unas décadas otra crisis enorme a costa de la falta de dinero para pagar las pensiones del ejército de ancianos que seremos.

Acerca de recortar ayudas a las familias con familiares dependientes. Hasta 2007 conviví con mi abuela materna en casa. Una mujer que murió cerca de los 100 años, senil desde sus últimos 15 a 20 años. Casi ciega, sorda, de difícil convivencia, imposibilitada de fuerzas, o de control higiénico, entre otras muchas cosas. A todo esto, en el propio 2003 tuvimos la enfermedad de mi padre, que fue terminal. Ahora cabe la posibilidad de volver a repetir una situación familiar similar. Así que hablo desde mi experiencia y desde mi reflexión. El recorte de estas ayudas es uno de los peores errores. Los centros de asistencia, las residencias, los centros de día, o personas privadas que ayuden en casa son caros, y las ayudas convencionales no llegan a todo el mundo, se piden rentas excesivamente bajas para acceder a ellas. Por eso, cuando el presidente Zapatero anunció estas ayudas de "ley de dependencia", lo aplaudí. Y ya no sólo por el dinero, si no por ayudas materiales para poder adaptar casas a sillas de rueda, por ejemplo, o el mero hecho de poder acceder a una de esas sillas o a una cama movible, o el de poder tener un mes a estos dependientes en algún centro... y esto último no es nada salvaje, es algo humano, las familias que estamos al cargo de dependientes sufren un desgaste psicológico tremendo y muy violento, se necesita de un periodo de descanso mental, de ayuda. El anuncio de su reducción esta semana, es un anuncio trágico.

En cuanto a la congelación de las pensiones por encima de unos 550 euros (redondeo la cifra, pues no recuerdo la cantidad exacta, aunque sé que era sobre la horquilla 500 a 600 euros), es algo de vergüenza por sí mismo. Un economista extranjero dijo sobre el año 2006 o cercano, como dije en su día en este blog (tendréis que buscarlo, pues no recuerdo qué noticia exacta lo mencioné, recuerdo que era sobre el desempleo y los sueldos mínimos), que en España para vivir de un modo que no sea malo, tampoco espléndido, si no para vivir más o menos bien, sin excesos pero sin necesidades graves, se necesitaba un sueldo en torno a la cifra de 1.200 a 1.500 euros. Obviamente congelar las pensiones por encima de esos 550 euros, en unos años de crisis, comenzado en 2008, donde los precios de las cosas cuesta más pagarlos, es una atrocidad brutal. Un retroceso, las cifras citadas se comentan por sí solas.

Y llegamos ahora a hablar de ese 58 % de la población que está de acuerdo con que se recorte el sueldo de los funcionarios. Mi actual trabajo como archivero en un taller de archivos me ha llevado a trabajar en el Archivo General de la Administración (AGA), mientras que el año pasado también trabajé como contratado para la Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Alcalá de Henares. O bien, si el lector retoma las entradas más recientes de esta bitácora, verá que también ejercí en su día de profesor en prácticas de Bachillerato - Secundaria. No soy funcionario, pero mi trabajo se ha desarrollado y se desarrolla entre ellos, teniendo que adoptar por razones obvias sus horarios y sus funciones laborales. Así que en esto también hablo con conocimiento de causa.

Me temo que el tópico generalizado de que un funcionario es una persona que no trabaja y no le pueden echar, por lo que conceptualmente se transforma en la mente de mucha gente en algo poco menos que un parásito social, es lo que ha llevado a que más de la mitad de la población esté de acuerdo con la reducción de sueldo anunciada. A todos nos llegan historias de tiempo de café estipulado en media hora, y que se alargan en manos de un funcionario en una hora o en dos. Todos hemos oído de funcionarios que han llegado muy tarde a su trabajo y se han ido muy temprano. Los que leen el periódico. Los que no tienen interés en su trabajo. Los que se dedican a hablar de su vida personal o aficiones con otros funcionarios en horas de trabajo. Los que no asisten a su trabajo directamente (apunto aquí a determinados políticos con escaños o a profesores de Universidad). En fin, muchas historias sobre funcionarios que se resumen en ese chiste que pintó en cómic Forges que os muestro al comienzo de esta Noticia.

No lo voy negar. Yo lo he visto, lo veo. Hay muchos tópicos que se cumplen. Como se cumple los que hablan de funcionarios que usan material de oficina para asuntos personales, como imprimirse numerosas hojas con asuntos que no tienen que ver con sus asuntos laborales. Sí. Cierto. Lo he visto. También he visto como hay determinadas personas que dicen que algo es irrealizable por su volumen de trabajo y no lo hacen, me refiero a determinadas tareas de archivo, sin darse cuenta que lo que dicen es irreal. Son funcionarios, esto es: trabajarán de eso de por vida, pero es que además esos documentos llevan siglos ahí, seguirán después de la jubilación de ese funcionario, y después de su muerte, su tarea no es irrealizable, es una tarea que simplemente no podrá ver culminada, pero debe hacerla.

En este sentido yo creo que algunas personas que han accedido a ser funcionarios lo han hecho no por vocación de servicio a la sociedad dentro del área que haya elegido (administrativo, educativo, seguridad, sanitario, legistlativo, judicial, lo que sea), si no por querer tener un trabajo estable para toda la vida del que sepa que haga lo que haga no le van a despedir. Esa gente existe. Y, ojo, acerca ya más directamente de los que faltan a su trabajo, a veces que no se les vea en el Senado o el Parlamento o el aula universitaria no quiere decir que se hayan escaqueado, sino que hay tareas de su trabajo, tipo reuniones por ejemplo, que requiere que estén en uno o en otro sitio; con esto digo que los tópicos hay que cogerlos con pinzas. Quizá lo que habría que hacer, en busca de esa rentabilidad que dicen en los funcionarios, sería legislar en relación a la posibilidad de poder crear expedientes sancionadores con capacidad para retirar de la vida pública (y todos los funcionarios trabajan en, por y para la vida pública) a todos aquellos funcionarios que no se tomen en serio su trabajo, cometiendo numerosas faltas laborales que, hoy por hoy, quedan impunes.

Pero cuidado con esto también, pues yo no estoy afirmando que el tópico sea cierto, si no que he visto cosas de esos tópicos que se cumplen en varios funcionarios y actitudes que me he cruzado por donde yo he pasado. Pero también he visto grandes profesionales que se toman su labor de modo muy serio. Hay funcionarios, sobre todo en determinadas áreas, que su labor es encomiable, digna de grandes alabanzas. Los profesores de colegios e institutos, o bien todos los que se dedican al área de la medicina, por ejemplo, son personas que día tras día trabajan duro y sin cometer muchas de esas faltas tópicas. Sólo hay que ir a un colegio para ver que los profesores dan clases todos los días, corrigen ejercicios y exámenes, crean reuniones pedagógicas y tienen que soportar violencia en las aulas contra ellos. O bien ir a un ambulatorio médico de barrio y ver las consultas médicas, o la sala de enfermería, repleto a todas horas y sin descanso.

Los tópicos son malos. Una reforma legal en el acceso y en el desempeño del trabajo en el funcionariado hubiera sido mucho mejor que el recorte salarial. Sobre todo habiendo economistas que apuntan a que los beneficios sacados se podrían ganar de otras medidas que no se quieren adoptar. Pero apuntar a los funcionarios con el dedo, sin hacer distinciones entre las personas que componen el funcionariado, digo personas que no categorias laborales ni áreas, es dar un cabeza de turco propiciatorio a la sociedad común sin querer reconocer los propios errores. Han habido Ministros que esta semana, para justificar las drásticas medidas citadas, declaraba a la prensa los abusos en el funcionariado en forma de los tópicos citados. Qué gran error. Esos abusos existen, pero se ha de castigar al que los comete, no a todos. Han creado un cabeza de turco. Recortando el sueldo no van a corregir los vicios de la administración, simplemente van pagarlos con menos dinero. No es una solución.

Queda abierto pues la reflexión a todos nosotros, pues las medidas tomadas esta semana por el gobierno son unas medidas duras y que afectan gravemente al Estado del Bienestar y a determiandos derechos sociales que habíamos logrado ganar. Antes de aplaudir o criticar lo hecho y lo por hacer, debemos todos reflexionar a dónde vamos y por qué.

Un saludo y que la cerveza os acompañe.

8 comentarios:

  1. En mi opinión, estas medidas, aunque impuestas por los "mercados", es decir, por los directivos de multinacionales, bancos y de fondos más o menos especulativos, son erróneas.

    Los neoliberales parten de un supuesto falso, para justificar sus "medidas" como es que el trabajador y el consumidor son personas distintas. Un recorte de salarios produce disminución del consumo y del pago de impuestos, por lo que se trata de tratar el síntoma sin atacar a la causa del déficit.

    Por otra parte, lo que habría que hacer para reducir el gasto público sería, primero, reducir el gasto corriente, pero no la inversión, que genera empleo e ingresos fiscales.

    Segundo, para reducir ese gasto, habría que auditar como debería hacerse sin necesidad de ciris e identificar las partidas que generan un gasto ineficiente.

    Eso sí, no estaría de más, en cuanto a los funcionarios, disminuirles el sueldo en función de su absentismo laboral. Hay departamentos de la Administración donde hay un empleado público (generalmente, joven) haciendo el trabajo de los otros tres con los que comparte despacho (generalmente por encima de los 50)

    Y así, muchas otras cosas. Saludos

    ResponderEliminar
  2. En este país la gente no se alegra de que a uno le vaya bien, sino de que al vecino le vaya mal. Somos unos envidiosos.

    ResponderEliminar
  3. PCBCARP: yo aún añadiría otra medida para ir saneando cuentas en el Estado, que las inspecciones de trabajo hagan bien su trabajo, y las auditorías a las empresas deberían hacerse en mayor número de oficio y sin aviso. Más que nada porque me parece a mí que toda esa economía sumergida que existe, que el dinero en negro, o B, la doble contabilidad, la falta de contratos en los trabajdores más necesitados o de contratos en fraude de ley, son más corrientes de lo que el Estado cree... y lo son porque no hay suficientes inspecciones y auditorías. Estoy seguro que si empiezan a sanear aplicando la ley correctamente en este sentido, o mejor dicho, en mayor número de veces, iban a sacar a flote mucho dinero que se escaquea de ser declarado o de pagar lo preceptivo a Hacienda o a la Seguridad Social. Un saludo.

    ERIWEN: Qué país. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Canichu, me había limitado al empleador público (si no, mi comentario habría sido tan largo como tu postio ;)

    Si la Inspección hiciera su trabajo (o le dejaran hacerlo) no existiría el problema de eso que llaman dualidad del mercado laboral, ya que la inmensa mayoría de los contratos precarios son en fraude de ley y si la inspección inspeccionara, se convertirían en indefinidos.

    ResponderEliminar
  5. Antes de nada, una pequeña aclaración: España no es un país laico, sino aconfesional, que claramente no es lo mismo.

    Por lo demás estoy de acuerdo con lo que dices. Me hace "gracia" (ironía) el tema de la congelación de las pensiones de los jubilados. Tengo parientes a los que el año pasado la pensión les subió apenas un euro al mes, así que congelar o subir una mierdecilla, prácticamente da lo mismo.

    ResponderEliminar
  6. Cierto, es aconfesional, no laico. Es un aconfesional que debería revisarse, ya que nos regimos conm el Concordato firmado en 1953 con el Vaticano, esto es primeramente con un Concordato que se firmó de acuerdo a las necesidades de la Iglesia y de la dictadura de Franco en una etapa de gobierno de la dictadura bastante dura. Por otro lado es un Concordato previo al Concilio Vaticano II de 1961 - 1965, las fechas son más o menos esas, las cito de memoria, esto quiere decir que es un Concordato vigente pero desfasado con las ideas democratizadoras de la Iglesia renovadas por Juan XXIII y Pablo VI. También esto hay que tenerlo en cuenta. Un saludo.

    ResponderEliminar
  7. Canichu, las relaciones entre España y el Vaticano se rigen por los acuerdos entre la Santa Sede y el Estado Español de 1977, que sucedieron al Concordato del 53. Palabrita, que aprobé el derecho canónico en 6ª convocatoria.

    ResponderEliminar
  8. El concordato sigue vigente. Así me lo enseñaron a mí. De hecho se basan en él para defender las clases de religión. Saludos.

    ResponderEliminar