sábado, abril 07, 2007

NOTICIA 255ª DESDE EL BAR: EL INFORME JESÚS DE NAZARET (2)

Pues aquí está la segunda entrega. Es una explicación técnica de los grupos político-religiosos que existían entre los hebreos de Judea, aunque obviamente el principal grupo político era el gobierno de Roma, que aunque minoritario eran los que de hecho tenían todos los poderes de decisión como última palabra en caso de necesitarse, y por supuesto la recaudación de impuestos y la potestad de sentenciar penas de muerte.

EL INFORME JESÚS DE NAZARET (2)

El gobierno de Israel, de Judea, era complejo. El reino había subsistido durante varios siglos bajo la tutela de otras naciones, por lo que los hebreos habían optado por hacer hincapié en una identidad nacional basada en el judaísmo y sus normas y leyes. Así que la principal influencia de gobierno eran los sacerdotes. Estos pertenecían a una casta social a la que era inaccesible entrar, o se nacía dentro de esa casta o no se podía ser sacerdote. Estos tenían un gran poder en el pueblo, pero también en el gobierno, pues de ellos dependía la interpretación de la Ley Sagrada, por las cuales debían regirse las leyes de Israel (el pueblo de Dios). Al ser destituido Arquelao como Rey el año 6, se impuso, aparte de un nuevo Rey (Herodes Antipas) un nuevo sacerdote supremo, Anás, el cual ejerció como tal hasta el año 15 (curiosamente o quizá por ello, un año antes Tiberio había sucedido a Augusto en el trono de Roma). Le sucedió en el sacerdocio supremo su yerno Caifás, que lo fue hasta el año 36, aunque influenciado y guiado por Anás en sus acciones y decisiones.

El sacerdote supremo era asesorado por el Consejo del Sanedrín. Este era el Tribunal Supremo de Justicia, y lo componían setenta sacerdotes y civiles (los sumos sacerdotes, los sacerdotes jefes de familia, los ancianos de la nobleza civil -presbíteros- y los escribas). Juzgaban interpretando la Biblia. Debían llegar a un acuerdo en la interpretación para emitir una sentencia. En la práctica el gobierno de Judea estaba en manos del sanedrín, pese a que en la teoría lo estuviese en manos del Rey, Herodes, el cual, es cierto, tenía medios como parte del ejército a modo de policía de la región. El Rey debía estar siempre en contacto con este consejo si no quería conflictos sociales en la toma de sus decisiones. Sin embargo, Judea, Palestina entera, era una provincia romana, por lo que el gobierno de hecho era del Imperio Romano, así por ejemplo, las sentencias de muerte sólo las podía sentenciar Roma.

Existían partidos políticos, aunque no al modo de una democracia. Hay que entenderlos como tendencias políticas que deseaban hacerse con el poder en el Reino o bien con el poder mediante simpatizantes en los cargos en el sanedrín. Los más numerosos eran los judíos fariseos. Hoy día los llamaríamos los de ultraderecha. Tenían una mentalidad religiosa y nacionalista cerrada. Las leyes hebreas y la Biblia debían cumplirse según ellos tal como estaban escritas y establecidas, sin excepciones ni adaptaciones. Eran partidarios de cumplir estrictamente con todos los rituales, aunque luego muchos de ellos tenían una doble moral denunciada tanto por otros hebreos como por gente no hebrea que había convivido con ellos. El propio Jesús, según los evangelistas, sus biógrafos, les había denunciado como practicantes de una doble moral en más de una ocasión, lo que había servido para que ganase una gran cantidad de enemigos entre los hebreos. Sin comentar ya que Jesús pretendía revolucionar toda la ideología hebrea hasta la fecha. Los fariseos eran partidarios de la independencia total de Israel, y por tanto enemigos del gobierno romano y de la dinastía de Herodes (al fin y al cabo aliada de Roma).

Los judíos saduceos eran los que se podría decir los liberales, o los progresistas. Estos eran sacerdotes y aristócratas de origen seglar y terrateniente. Estos controlaban el gobierno en el reinado y en el sanedrín. Eran por tanto el segundo grupo más numeroso, y contaba con la detentación del poder. Eran partidarios de evitar el conflicto con Roma, pues creían que eso llevaría a la destrucción de Israel, y no se equivocaban como demostró la Historia. Respaldaban el concilio con Roma. No creían que la ley judía hubiera que cumplirla estrictamente, si no que se podía interpretar. No creían en dogmas, aunque sí en lo estricto del Pentateuco. No creían en la resurrección de los muertos, ni en ángeles, ni en demonios.

Los herodianos eran sobre todo idumeos. Los había judíos y no judíos. Eran pocos. Eran los partidarios de la dinastía herodiana y firmes aliados de Roma sin más condición que ser ellos quienes gobernasen la región.

Y por último los judíos zelotes. Estos nacieron con el censo del año 4 al 3 a.C. como ya se dijo. Eran guerrilleros nacionalistas y patriotas. Actuaban en la clandestinidad. Creían en la independencia de Israel. Es de suponer que parte de sus ideas nacionalistas se basaban en el judaísmo activo. Desde su aparición fueron un grupo en ascenso hasta que a lo largo de las décadas provocaron al fin una guerra abierta con Roma, ya no sólo de guerrillas, que terminó desastrosamente para Israel. Creían en la lucha armada para ser libres en la Tierra Prometida, pero igualmente creían en un libertador (Mesías) prometido. Muchos pensaban que el Mesías sería un libertador guerrero, por lo que muchos zelotes creyeron que Jesús sería un caudillo militar si se le convencía a usar las armas de los zelotes.

Y a estos grupos políticos se les une cuatro diferenciaciones sociales básicas de la época.

Los esenios. Eran una especie de monjes judíos. No estaban de acuerdo con ninguno de los grupos anteriores. Eran minoritarios y vivían a orillas del Mar Muerto. Llevaban una vida ascética. No gustaban de empuñar las armas si no se veían obligados, ni de intervenir en política hasta que no viniese el enviado de Dios. Creían que vendrían dos Mesías, uno para ser rey de Israel y otro para ser sumo sacerdote. De ellos vienen varias de las interpretaciones de la Biblia, incluso algunos de los textos apócrifos. Y de ellos viene la concepción de la lucha del bien y el mal, y de las cosas de las que hablará Juan en su evangelio y en el Apocalipsis.

Los samaritanos. Estos eran judíos que se habían mezclado étnicamente con paganos del judaísmo. Al realizar esta mezcla genética también se creó una mezcla cultural y cierto sincretismo en sus creencias. Creían en la venida de un Mesías, sin embargo los judíos que se consideraban puros odiaban a los samaritanos. Jesús se fijó en ellos a la hora de predicar, anunciando así que la ideología religiosa nueva que él predicaba debía estar abierta a todo el mundo y no sólo a una etnia.

Los gentiles eran todos aquellos que no eran judíos. Los judíos los despreciaban, no deseaban juntarse a ellos, pero Jesús los tuvo en cuenta también en su predicación.

Los prosélitos eran aquellos que naciendo gentiles se habían hecho judíos y se habían llegado a circuncidar, aunque no se ganaron el reconocimiento de otros judíos.

Y quizá habría que mencionar que los distintos grupos mencionados solían simpatizar con determinados líderes, ya fuesen guerrilleros o profetas. Así pues, cuando entra en escena Jesús, este recoge a muchos de los seguidores de Juan el Bautista, una vez que este es asesinado por Herodes, no obstante eran primos. De hecho, los textos dan la sensación de que Jesús pretendía aglutinar en su nueva interpretación de la Biblia de los Setenta a todos los habitantes de la Judea, fuesen judíos o no. Da la sensación de que aspiraba a crear una nueva sociedad, una nueva forma de vida a partir de la forma de vida ya existente entre los hebreos. Una especie de coexistencia y convivencia entre todas las tendencias y grupos, que se preocupasen más en el amor y la paz, que en las cuestiones políticas que llevaban a enfrentamientos armados, o a exclusiones xenófobas, racistas y, según algunos parajes de los evangelios, da la sensación que incluso ataca algunas normas machistas. Lo que parece claro es que habiendo nacido hebreo desea dedicarse a la predicación, cosa que no puede hacer porque no ha nacido en la casta de los sacerdotes, si no que es hijo de un carpintero. Por lo que el único medio para predicar es hacerse profeta. Pero los profetas, los que llevaban la palabra de Dios, debían ser reconocidos como auténticos profetas por los sacerdotes. Muchos sacerdotes atacaban a Jesús por falso profeta, por lo que quizá por ese camino, y mezclado con otras causas políticas y sociales, Jesús intenta una reforma total del judaísmo para transformarlo en otra cosa más abierta al mundo y menos cerrada en sí misma y en sus leyes y normas.

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