jueves, agosto 10, 2006

NOTICIA 126ª DESDE EL BAR: CHOPIN


El hombre de esta imagen que os muestro fue Frédéric Chopin, que como sabréis fue un niño prodigio y uno de los grandes genios de la música romántica con sus innovaciones componiendo al piano. Vivió entre 1810 y 1849, lo que le da sólo 39 años de vida. Pero una vida desde luego colocada estratégicamente en las épocas de las revoluciones y los grandes ideales de libertad e igualdad del siglo XIX, así como del nacimiento de los nacionalismos europeos más acérrimos, entre ellos el polaco, al cual contribuyó con algunas de sus creaciones y adaptaciones a piano, ya que Polonia era su lugar de procedencia. Aunque la verdad es que no sólo fue un innovador musical y un gran compositor e intérprete lleno por dentro de gran sentimiento y de ideales revolucionarios. También innovó de un modo que los músicos de hoy día aún deberían agradecerle, o cuando menos los organismos que se dedican a cobrar derechos de autor y entradas de conciertos. Antes de Chopin los músicos cobraban económicamente a modo de gracias, donativos o sustentos de mecenas. No tenían un sueldo establecido, puesto que no se les reconocía como profesionales, aunque toda su vida se dedicaran a ello. Ni Mozart, ni Bach, ni todos los anteriores cobraron pagas preestablecidas por contrato por un concierto. Chopin, tal vez sabedor de su genio y de lo mucho que le solicitaban, así como cansado de estar dando conciertos privados desde muy niño, comenzó a negarse a tocar para nadie si antes no se acordaba un precio a pagar por cada concierto que diese, y no sólo porque un mecenas le encargase una obra. Y como su fama se extendió mucho en su época, la gente pudiente comenzó a pagar lo que hoy día podríamos llamar royalties. No me cabe duda de que Chopin, de haber existido discos en su época, hubiera comenzado el negocio... O tal vez no, puesto que era muy celoso de la calidad del sonido de sus composiciones.

Pero si os cuelgo hoy a Chopin no es por contaros esto, si no porque llevo un par de días que he estado escuchando sus 12 estudios para piano... entre mis discos habituales de rock y blues. Estoy en un momento algo pensativo sobre mi pasado más reciente. Sopeso lo que la gente ha estado haciendo a mi alrededor respecto a mí, y lo que yo he hecho. Todo me lleva siempre al mismo punto. Como un foco, como un nudo, como un vórtice, como lo que queráis llamarlo al modo de epicentro. Y pienso, ¿es mejor en frío o en caliente?

6 comentarios:

  1. Otra vez tengo que darte las gracias por lo que aprendo leyéndote. Desconocía ese aspecto de Chopin.
    Y respecto a tu última frase, depende de qué. Me parece críptica. Supongo que no será así para los que te conocen.

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  2. Siempre es mejor en frío, se analizan mejor las cosas. como todos, supongo que en algun momento hemos tenido problemas o situaciones críticas que vistas en perspectiva no son tan grandes como en un principio pueden parecer.

    Siempre pongo el ejemplo de los exámenes del instituto; cuando estás allí y no tienes una prueba bien trabajada por lo general te agobias y piensas que es el fin de todo (si es que te importa lo que haces), pero cuando pasa el curso y los años ves que no era para tanto, y que de una manera u otra habrías salido del problema que te agobiaba.

    Perdón por la charla y por supuesto no quiero minusvalorar la situación de nadie, es sólo la visión que tengo yo de lo que me ha pasado, que por suerte no ha sido nada grave. Salud y paz.

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  3. Pues yo creo que en caliente, o si no en templado.

    EL motivo es que cuando algo nos hiere o nos enfada, por uy tontería que sea, debemos echarlo para fuera, porque sino se emponzoña dentor.

    Segundo si es algo bueno cuanto antes lo compartamos mejor ¿no?

    Un saludo de un agujero

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  4. Yo creo que en caliente se toman las decisiones más radicales, que en frío no tomaríamos.
    Me parece que si hay un vórtice, si hay un foco que te consume, sólo tienes que salirte de él y comenzar a vivir otras cosas, con otra gente, con otros objetivos.
    No sé dónde leí que el miedo hace que te regodees en la misma sensación, y que eso te atrapa y no te deja darte cuenta que lo que te asusta no es taaan terrible.
    No es bueno alimentar a nuestros fantasmas, sólo hay que descubrirlos para ver que debajo de su apariencia no hay sino territorios posibles de traspasar.

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  5. Modestamente, soy de los que opinan que la venganza es un plato que ha de servirse frío e -incluso- mejor aún es sentarse a la puerta de tu casa hasta que veas pasar el cadáver de tu enemigo. Salud!

    Lo que no se le ocurrió al amigo Chopin fue que esa genial idea suya iba a desembocar en esa cofradía filibustera: la SGAE

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