sábado, abril 01, 2006

NOTICIA 56ª DESDE EL BAR: EL INFORME ALCALÁ (4)


Estaba sin hacer nada en casa y he decidido bajar al local de colombianos para ver si había algún conocido conectado al messsenger. Pero no hay nadie. Así que me he metido en mi blog para actualizarla y por dos veces me ha borrado el texto que escribí porque hoy la conexión del local está mal. Asíque no voy a escribir más. Voy a colgar la cuarta parte del informe Alcalá y así lo voy terminando. Debería haber ido a un bar de viejos, a veces allí están las mejores historias... por eso me gustan los bares, por sus historias. Soy carne de bar, ¿qué le vamos a hacer? Al menos ayer envié uno de mis libros al concurso literario de Radio 3. Algo es algo.
EL INFORME: HISTORIA BREVE DE ALCALÁ DE HENARES (La Edad Contemporáneo, siglo XIX).

El siglo XVIII había terminado con la Revolución Francesa, que impulsaba la libertad de los individuos, la igualdad entre los estamentos sociales de nobleza, Iglesia y pueblo, y la fraternidad entre los pueblos. Impulsora de la democracia la revolución se llevó de por medio la vida de la familia real francesa. En 1799 el proceso revolucionario francés tenía por final el gobierno de un directorio que nombró a Napoleón Bonaparte como gobernante. Napoleón se hizo jefe de gobierno y del estado de modo vitalicio. En 1804 se proclamaba a sí mismo emperador. El Imperio, y con él las ideas de la revolución, debían expandirse unificando Europa, del modo que Carlos I de España intentó en el siglo XVI (aunque entonces con la idea de la unidad en el cristianismo). España había ayudado a Francia para que EEUU se independizaran de Gran Bretaña. Posteriormente había atacado a la revolución francesa, después se había unido a ella y sobre todo a la figura de Napoleón. Los últimos bandazos políticos, que llevaron a la pérdida de la flota marítima española en Trafalgar, derrotados por los ingleses, tuvieron por protagonistas a Carlos IV y su valido, el jefe de gobierno Godoy. La insatisfacción popular hizo ver que los franceses querían apoderarse de España para tomar Portugal y Gran Bretaña. Hacía años que Europa estaba en guerra y Napoleón siempre había salido victorioso. En Mayo de 1808 la ciudadanía española se rebela contra Godoy y los franceses y se inicia la guerra de Independencia, que a la vez sería una guerra civil entre españoles que deseaban las libertades francesas, españoles que deseaban la independencia de Francia y, entre estos últimos, españoles que deseaban una monarquía con garantías democráticas y españoles que deseaban una monarquía absoluta. La guerra española se prolongó hasta 1813, aunque la guerra europea finalizó en 1814 y 1815. Napoleón recibió sus primeras derrotas de manos del pueblo alzado en armas, sin organización militar, todo basándose en guerrillas que hoy día recibirían el nombre de terrorismo por parte del nuevo imperio del mundo, los EEUU.

Durante la guerra de Independencia Alcalá de Henares tendría batallas guerrilleras con una relativa importancia protagonizadas por el guerrillero Juan Martín "el Empecinado", el cual derrotaría a los franceses en dos ocasiones en Alcalá de Henares, matándoles y dispersándoles en los puentes cercanos de la ciudad. El Empecinado tiene hoy día su propia calle, plaza y busto en bronce. Por lo demás, la ciudad continuó su decadencia.

Finalizado el reinado de Fernando VII, donde comenzó una división de los españoles entre los que representaban los valores avanzados de la libertad y los que representaban los valores conservadores del catolicismo y la monarquía, y se perdió casi todo el Imperio Español en América, en 1822, comenzó una regencia que daría lugar al reinado de Isabel II. Dicho reinado sufrió las guerras carlistas, ya que al heredar el trono una mujer una parte de la familia Real y de la sociedad se negaron a admitirlo legalmente. Los descendientes varones, familia de Fernando VII, representados en una serie de herederos llamados Carlos, iniciaron a lo largo del siglo XIX varias guerras civiles. La pérdida del Imperio y estas guerras crearon una necesidad de dinero para mantener el estado que llevaron a los liberales a protagonizar desamortizaciones. Las desamortizaciones consistían en expropiar el suelo y viviendas que eran propiedad de la Iglesia o de nobles, pero que no usaban en ningún sentido. Al no ser usado dichos suelos y edificios no estaban produciendo nada, por lo que al gobierno le interesaba ponerlos en producción. Para ello se expropiaba y se intentaba vender o repartir a quien pudiera ponerlos a rentar beneficios. Al margen del éxito o fracaso de estas desamortizaciones, y de los problemas sociales que crearan, estas llegaron con el Ministro Madoz a Alcalá de Henares. Muchos edificios conventuales fueron desamortizados. La Universidad Complutense fue trasladada a Madrid capital y sus edificios fueron desamortizados. No tuvieron dueño. La ley de desamortización que afectó a los edificios universitarios se promulgó en 1836, mientras que la universidad había sido cerrada en Alcalá en 1830 - 1831.

La Universidad Complutense en Madrid tuvo un resurgir nuevo y una nueva época de esplendor. Madrid se revitalizó con dicha universidad. A lo largo de las épocas cambió de nombre por la de Universidad Central y Universidad de Madrid, pero en el último tercio del siglo XX recuperó el nombre de Universidad Complutense. La Universidad Complutense nunca fue devuelta a Alcalá de Henares, en su lugar, en el último tercio del siglo XX se abrió una nueva universidad llamada de Alcalá de Henares, como se verá más adelante. Entretanto, los posibles compradores de los edificios de la antigua universidad planteaban proyectos como la creación de una fábrica de seda en los patios del colegio de San Ildefonso (la Cisneriana), o el desmantelamiento de la fachada del mismo edificio, la del artista renacentista Gil de Hontañón, para usar la piedra de la obra de arte en la creación de balasto (las piedras que sujetan las vías de los trenes), al menos eso se palnteó durante la década de 1840'. Otros edificios se deterioraban por el abandono o se usaban, incluso de cuadras. Los alcalaínos, que no querían perder los restos de su pasado de esplendor, formaron una sociedad llamada Sociedad de Condueños, que se dedicó a recaudar fondos de dinero para comprar los edificios antiguos de la Historia de la ciudad. Esta sociedad logró comprar varios edificios importantes y salvarlos así de una destrucción que hubiera hecho perder obras muy valiosas del Renacimiento y el Barroco. Su labor de compra se inició en 1850. Ofrecieron los edificios comprados a la Iglesia y al ejército para que los pusieran en uso y así salvarlos de su desamortización y abandono. Esta Sociedad fundó el Circulo de Contribuyentes en 1893, cuyo edificio emblemático se encuentra en la Plaza de Cervantes al lado de edificio médico de la Cruz Roja y enfrente del actual ayuntamiento. Dentro tienen cuadros alegóricos de Alcalá pintados en 1901 por Félix Yuste. Hay varias placas y publicaciones sobre la Sociedad en homenaje merecido.

El escudo de la ciudad es posible que se consiguiese en este siglo, si no, en el anterior. Se trata de un castillo sobre tres ondas de agua que representan al río Henares. Al escudo lo rodean dos ramas cruzadas por debajo, una de laurel y otra de ¿romero?, y una corona por arriba. Todo el escudo en sí es una simbología de la ciudad y sus nombres. Se cree que el escudo era un falso escudo de un buhonero que vendía escudos a las poblaciones, pero con el tiempo todos los escudos que vendió están reconocidos legalmente.

El actual ayuntamiento de la ciudad se habilitó como tal en 1870, ya que antes era un hospital convento para enfermos agonizantes. Dentro tiene una rica arquitectura del siglo XIX romántico, además de una gran colección de pinturas y obras de arte. Otros edificios importantes por su arquitectura del siglo XIX alcalaíno son su antiguo matadero, actual sede de las casas regionales, el Corral de Zapateros ahora transformado en Teatro Romántico desde 1830, el enorme Teatro Salón Cervantes, la antigua plaza de toros de 1879, en ladrillo y para 5.000 personas (sustituía a la primera plaza de toros, que estuvo en la Vía Complutense entre 1840 y 1870 y que era de madera), las ruinas de su primera fábrica en dirección a la carretera llamada de El Gurugú o el quiosco de música de la Plaza de Cervantes de 1898. La ciudad recuperaba un aspecto urbano moderno y una aparente recuperación, al menos en cuanto a estatus social. La misma Plaza de Cervantes sufrió varias remodelaciones, en una de las cuales se la llegó a dar forma ovalada.

Durante la I República (1873) Alcalá no tuvo disturbios, aceptó el orden nuevo en cuanto a sus instituciones y ejército (pese a que algún oficial planeó en la teoría un golpe de Estado a favor de Alfonso XII). Se registran los primeros movimientos obreros e incluso algún enfrentamiento entre cantonalistas y conservadores que acabaron con muertes de civiles. A lo largo de la década siguiente, con el Rey Alfonso XII, se comienzan a documentar las primeras personas pertenecientes a ámbitos socialistas y anarquistas.

En el intento de recuperación de la ciudad destacó una familia acaudalada que vivía en la histórica calle de la Imagen. Se trataba de los Azaña. Esteban Azaña fue alcalde por muchos años de Alcalá. Era historiador aficionado y escribió las Crónicas Históricas de Alcalá, que era la historia de la ciudad más completa hasta esa fecha, aunque con algunos pasajes dudosos. Esteban Azaña le daría a la ciudad dos cosas emblemáticas de ella. Por un lado la estatua de Cervantes que hoy día se ve en la Plaza con su nombre (dado en ese mismo siglo). La estatua fue pagada y donada por él en 1879. Se la había encargado al artista italiano Pedro Nicoli. Lo siguiente que dio a la ciudad fue el nacimiento de su hijo Manuel Azaña en 1880.

Hacia finales del siglo sería alcalde Laredo, quien costruyó en la década de 1880 un hotel de estilo modernista y neomudejar basado en la obra del arquitecto barcelonés Gaudí y de lo que hablaremos en el siglo XX de modo más extendido por completarse la obra en esas fechas, al menos en su interior.

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