domingo, julio 26, 2026

NOTICIA 2474ª DESDE EL BAR: FUEGO

Los grandes incendios que rodean la Comunidad de Madrid parecen querer juntarse. Guadalajara, Ávila, la sierra madrileña y, a estas horas, por el Tiétar, avanzando hacia Toledo. Es la noticia de toda la semana. Una semana donde también hubo un incendio menor a la altura de San Fernando de Henares. Desde Alcalá de Henares, que está kilómetros lejos de todo esto, tenemos el olor de lo quemado y vemos el humo en el ambiente, con cielos a veces naranja o como con niebla. El jueves el viento llegaba a traer restos de cenizas al barrio de La Garena. A mí me llegó una al brazo en la estación de tren. Es el incendio más grande de la Historia de España, de los que se tienen registro, dice hoy la prensa. Ya se ha incendiado más que en todo el año pasado.

Entre tanto en los bares, entre vecinos y desconocidos uno ya ha escuchado comentarios de todo tipo. Se reiteran argumentos contra los ecologistas. La gente opina a través de lo que les informan y como les informan. Así que es llamativo. No creo que sea una cosa de hoy, es algo que se ha ido fraguando desde hace años, pues no es la primera vez que había escuchado este tipo de argumentos. Algunos dan un paso más allá y culpan al gobierno, al central, porque, aquí vienen sus razones, dicen que no dejan hacer nada, no dejan que los rebaños pasten ni ramoneen, les culpan de perseguir a los que van voluntariamente por su cuenta a limpiar o de impedir que se hagan quemas controladas por parte de los agricultores cuando ellos lo vean oportuno, les culpan, especialmente, de que la gente abandone el mundo rural y cada vez haya menos ganaderos y menos agricultores, como si los productos de los mercados hoy día estuvieran llenos de productos de huertas y rebaños idílicos y que nada tuvieran que ver con la producción en cadena y la producción en masa. Estos argumentos se han dejado crecer a lo largo de los años y ahora señalan a ecologistas y a la izquierda en el gobierno, sin pararse a pensar que este proceso es un proceso largo y que atraviesa gobiernos y colores políticos, que el cambio de la producción agrícola se produce a lo largo de la segunda mitad del siglo XX en el caso español, o que la despoblación de los pueblos se viene produciendo desde la mismísima postguerra, coincidiendo también con los años del hambre y la gran pobreza, con los años de la emigración fuera de España y con la interior que hizo crecer a las ciudades y aumentar la producción de las fábricas. No caen que quizá se deberían remontar a la década de 1950, o si se prefiere: a la de 1960.

El problema de los incendios es algo más complejo que esas simplificaciones que se oyen en los bares. Implica el cambio social de la emigración del campo a la ciudad, sí. El cambio del paradigma económico. Leyes más proteccionistas del medio ambiente de un modo que no concuerda con la visión de los agricultores, pero que no es contrario al campo, sino a los intereses diferentes de qué se ha de hacer con el campo. Leyes que a veces vienen de la Unión Europea. Que las Comunidades Autónomas tienen tanto que ver en las políticas como el gobierno central y como los municipios. Que los retenes anti incendios hace tiempo que denuncian su estado en situaciones minimizadas ante los grandes cambios de cómo se producen los incendios en el siglo XXI. Está el asunto del cambio climático... y el cómo usan su ocio las personas comunes. Hay, en definitiva muchas ópticas a tener en cuenta, más de al que yo anoto. Pero de acuerdo, centrémonos en el argumento repetido de que la culpa está en el abandono del campo y que los rebaños no pasten.

Me parece obvio señalar algo ya dicho en estas lineas, en pleno siglo XXI la producción ganadera no se produce mayoritariamente en ganaderías pastando libres, ni la producción agrícola es una producción entrañable de un pequeño o mediano productor familiar. Pero incluso se entramos en el argumento de los pastos y de que la gente vuelva a los pueblos y se puedan dedicar a la agricultura planteemos varias cosas que se deberían dar, para que estas mismas personas que señalan esto como algo necesario lo piensen y colaboren. Por poner un comienzo, señalemos dos de esas cosas, aunque evidentemente hay más que observar.

1.- Para que la gente decida no abandonar los campos o incluso regresar a ellos se debe garantizar que estas personas puedan vivir de ello. O en otras palabras se debe aumentar el precio que se paga por los productos que consumen, esto encarecerá su precio en mercado, y eso teniendo en cuenta que un aumento en el precio de su producto es posible que los intermediarios y las cadenas que los venden repercutan el precio final al consumidor. Si no se acepta un aumento del precio del producto, ¿cómo hacerlo? ¿Obligar a que no aumente el precio en el mercado? Al margen de que el intervencionismo podría ser contrario a nuestras leyes actuales, cosa que habría que analizar si es así o no, esto quizá se podría lograr si se obliga a renunciar a parte de sus beneficios a intermediarios y vendedores finales para que vayan al pago de agricultores y ganaderos, pero me da en la nariz que esto es algo que no sólo no se produciría, sino que de ocurrir provocaría otros nuevos problemas. Pero, si vamos a la primera opción, ¿estaría dispuesta a pagar más por su comida y otros productos la persona que pide que la gente no abandone el campo? Porque lo cierto es que los productos ecológicos, por ejemplo, tienen ese aumento de precio y es por ese aumento de precio que mucha gente no los compra. Pensemos además que el aumento de precio podría afectar a la bolsa de la compra no sólo de las familias, también de las instituciones que ofrecen comidas, como colegios u hospitales, por ejemplo. Y que todo ello terminaría llevando a una necesidad de revisión de los salarios que a la vez podría provocar otro encarecimiento más.

2.- Las personas que reivindican que la gente trabaje en el campo con sus ganados y agricultura, ¿está dispuesta a ser ellos mismos los que abandonen su vida urbana para entregarse a la vida rural, agrícola y ganadera? Porque para que exista ese regreso al campo tiene que haber gente que quiera regresar. ¿Estarían dispuestos a aceptar la vida de un ganadero con todo lo que ello implica? O al menos, ¿estarían dispuestos a que sus hijos o hijas se dediquen al campo en lugar de animarles a estudiar carreras o formación profesional que nada tienen que ver con la ganadería o la agricultura?

Así que el problema no es tan simple de "buenos" y "malos" y leyes tal o leyes cual, porque en realidad es cambiar un modo de vida y a la sociedad misma. Pero hay que ser pragmáticos. Hoy por hoy la sociedad, la cultura, la economía y los modos de vida son los que son, y hay que trabajar con eso. Pero sí cabe indicar que si se quiere avanzar un poco más en estas conversaciones de bar, aquella persona que habla, siempre debería hablar desde el punto de vista de qué estaría dispuesta a hacer ella misma para mejorar las cosas. Incluso un cambio en el modo de hacer las vacaciones podrían afectar a ese mundo rural. 

Pero esto también es escribir por escribir. Saludos y que la cerveza os acompañe.

2 comentarios:

  1. Las causas del incendio de Guadalajara fue la chispa que saltó de una cosechadora al chocar con una piedra al ser usada en un momento del año desaconsejado.

    El incendio de Ávila, parece ser, fue a causa de un agricultor manejando una máquina para abrir un camino estando prohibido.

    Falta saber el origen de otros focos. Se puede leer en prensa a fecha de hoy.

    ResponderEliminar
  2. A nueva fecha de hoy, un día después de la nota de ayer, se ha detectado que el foco del incendio en Almorox que se extendió a la Sierra de Madrid fue causado por trabajos ganaderos con hierro totalmente prohibidos por ley en ese ámbito de campo.

    ResponderEliminar