martes, marzo 21, 2017

NOTICIA 1692ª DESDE EL BAR: UN DÍA CON POESÍA

Hoy es el Día de la Poesía, primer día de primavera. Por Alcalá de Henares han habido actos poéticos que casi han coincidido en el tiempo, pero que no se convocaban por ser el Día de la Poesía. Por ejemplo los encuentros poéticos que convoca la poetisa Cristina Penalva todos los días 20 de cada mes en el bar La Oveja Negra, detrás del ayuntamiento, a las 20:00 h. (El 20 a las 20, se llama el evento mensual). O por ejemplo el inicio del ciclo de poesía mensuales que nos trae Martínez Morán, que empezó el pasado día 15, como ya comenté en la Noticia 1690ª. Se supone que hoy se presentaba el programa del Festival de la Palabra, un festival que inició hace años la Facultad de Filosofía y Letras, donde yo participaba, que luego se extendió a ser evento de la Universidad de Alcalá, y que desde hace unos pocos años participa toda la ciudad gracias a la colaboración entre Universidad y ayuntamiento, perdiendo en buena parte su esencia inicial y su intención rompedora para poder transformarse en un producto cultural que en realidad ejerce de producto comercial mediante la intención de atraer turismo cultural. Las palabras que mejor lo explican son las del propio alcalde, Javier Rodríguez (PSOE), a quien esta mañana se le podía escuchar a través de la cadena de radio SER Henares. Presentaba el programa del Festival de la Palabra para el mes de abril, con feria del libro nuevo y entrega del Premio Cervantes incluidos, pero con todos aquellos eventos ya institucionalizados y cribados, en lugar de los pioneros más frescos y espontáneos. En ese discurso decía literalmente que no todo iban a ser palabras, para los mismos días se planeaba crear un festival gastronómico y otro sobre el vino, si no usó la palabra festival para esto, usaría jornadas o lo que quiera que fuese, justificando además que había que comer y beber como marca de identidad de la gastronomía de esta ciudad. O sea: que hagan poesía sólo para que vengan a dejarse los dineros en los bares todos aquellos que se pueda. Yo soy defensor de llevar la poesía a bares y cafés, pero no para esto, aunque se implique consumir, es una cuestión de enfoques, prioridades y porqué ahí y porqué así. No, parecía que usara las mejores palabras para unir ambas cosas, pues no parecía que su preocupación fuera la poesía o la Literatura, si no ofrecer un espectáculo para que la gente gaste dinero, o sea: su preocupación, el hacer caja, independientemente de que los que actúen hagan otra cosa que mostrar su obra o su  trabajo.

Los recitales de poesía, ya lo he dicho muchas veces, los hacía yo y pocas personas más allá en los años 1990, practicamente nadie. En los primeros 2000 la cosa no era muy diferente. La abundancia de gente recitando o creando eventos es un fenómeno de los años más cercanos a este 2017, muy pocos, pocos años. Parecía que el Día de la Poesía cobraba cierto impulso y reconocimiento, gracias entre otros a los actos organizados por el poeta Enrique Sabaté, pero el año pasado, ya lo comenté, no hubo acto alguno, coincidía con Semana Santa, y este año, mal que pese, tampoco ha habido nada este día. Quizá haya un gran apoyo a eventos musicales y de otro tipo, pero en cuestiones de poesía o Literatura, no hay vuelco con ello. No hay apuesta real. Si nos quisieran contactar, hubieran contactado, no somos difíciles de encontrar, ni personas desconocidas en estos ámbitos. 

El año pasado los poetas más jóvenes de la ciudad, como José Bautista, Samuel Santos o Aitor Díez-Maroto, junto conmigo, convocamos nuestros propio evento gracias al desaparecido bar Deltoya Rock Bar, y participaron un gran número de poetas y poetisas. Este año me sentía algo en desidia, y tampoco sabía si las responsabilidades de salud familiares me permitirían hacer o convocar algo. Mi falta de empleo, ingresos y el tedio de una situación doméstica que me carcome al atarme demasiado, tampoco me dejaban con seguridad de poder convocar nada. Esperé al último momento. Esta mañana, hacia el mediodía, convoqué por una red social a un recital en el vivero del final de avenida de Reyes Católicos. Dibujé mi propio cartel. Vinieron dos personas, no me extraña, avisé muy pegado de tiempo. Y avisé a una hora relativamente temprana, las 18:00 horas, y es que por cuestiones, una vez más de familia, no podía demorarme demasiado en regresar a casa. Asuntos que atender. Sea como sea, leímos poemas de Damaso Alonso, Leopoldo Panero, Blas de Otero, Antonio Machado, Miguel Hernández, alguno mío, alguno de otros. Nos trasladamos, eso sí, a las mesas interiores del bar El Chaparral, lugar siempre tranquilo y apetecible. Así fue, con modestia, nuestra pequeña participación leyendo los tres entorno a una mesa. Quizá el tiempo y la experiencia me ha hecho descreido con algunas cuestiones institucionales sobre las lecturas, o con todas. Pero eso es otra historia, da igual. Quería leer y compartir este Día de la Poesía y lo he podido hacer. Cada uno tiene sus celebraciones preferentes, y esta es una de las mías. Saludos y que la cerveza os acompañe.

domingo, marzo 19, 2017

NOTICIA 1691ª DESDE EL BAR: HABLEMOS DE CHUCK BERRY

Chuck Berry murió anoche. Hoy la noticia está en todos los sitios. Yo me enteré de la noticia a través de una red social, por El Chico Gris. Muchos son los sitios que a estas horas repasan breve o extensamente su biografía y tratan de explicar porqué Chuck Berry es fundamental en el comienzo del rock and roll, y, a través de ello, en el cambio de rumbo de la Historia en la segunda mitad del siglo XX. Chuk Berry nació en 1927 en Estados Unidos. En los años de la década de 1940 ya tocaba la guitarra eléctrica y acompañaba a grupos de música blues y de rhythm & blues (R&B). Por entonces aún no era un músico famoso, pero sí era conocido entre los músicos de raza negra, como él, de esos ámbitos. Fue precisamene Muddy Waters quien le animó a grabar por su propia cuenta por primera vez. Chuck Berry no fue el creador de la aceleración definitiva del R&B para que se evolucionara hacia el rock and roll, el paso más decisivo lo dio Chubby Cheker en 1957, pero es innegable que Berry y otros, como Little Richards, Roy Orbison, Carl Perkins, Elvis Presley, Buddy Holly, Richie Valens o Jerry Lee Lewis fueron los que lo consolidaron y fueron aportando innovaciones que dieron forma al inicio del rock and roll en sus momentos previos de la segunda mitad de los años 1950, a partir de 1956, antes de que en los años 1960 pasara a ser otra evolución más llamada sólo rock. Berry creó unos treinta o cuarenta discos totalmente propios, pero aparece en miles de discos, ya sean recopilatorios, colaboraciones, conciertos o gente que le versionó. No se entiende el rock sin las aportaciones de Chuck Berry. En 1979 dejó de grabar discos, pero en 2016 comenzó a grabar temas nuevos, a sus 89 años, para conmemorar los sesenta años de rock en el mundo, y en concreto su llegada más oficial desde ese 1957 a este 2017. Ha muerto con el disco preparado, a punto de salir al público, con 90 años de edad, pero sin poder ver qué efecto hubiera tenido un nuevo disco suyo de rock con canciones nuevas. Su muerte augura que se disparen las ventas más de lo que lo hubieran podido hacer con él vivo.

Berry pasó dos veces por la cárcel, ambas por cuestiones sexuales. Una primera vez fue acusado de violación, la segunda fue acusado de estupro. Fue entre 1959 y 1960. Hoy día, en 2017, muchas décadas antes, en realidad, sabemos que las acusaciones fueron un uso interesado de las leyes para acabar con su carrera musical. Había de fondo cuestiones racistas y cuestiones de persecución a toda posibilidad de pensamiento político de izquierdas en Estados Unidos. En realidad Berry se había casado con una chica mucho más joven que él en uno de los Estados de Estados Unidos donde ese matrimonio era legal por ser ella mayor de edad en ese lugar, al trasladarse a otro Estado para dar un concierto fue detenido, pues en aquel el matrimonio era nulo al ser considerada la edad de ella como menor de edad. Ella era de raza blanca, él de raza negra. Esto no quiere decir que la vida sexual de Berry no fuera ajetreada, como la de prácticamente todos los músicos de la época. Esto se situó en un contexto donde los músicos de rock habían adquirido una gran fama y una gran influencia en la juventud. De repente las relaciones sociales más conservadoras e intransigentes se vieron soterradas y se sintieron atacadas como si el rock fuera una infiltración socialista y comunista en la sociedad occidental, en concreto en la estadounidense. No obstante, los primeros años del rock se producían durante el gobierno de Eisenhower, en cuyo poder se produjo la Caza de Brujas (persecución y acoso contra los comunistas en suelo estadounidense). Pensemos que hablamos de una sociedad en plena Guerra Fría, con miedo a la guerra nuclear contra la Unión Soviética y que aún contenía en sus Estados del Sur fuertes dosis de políticas y relaciones sociales altamente racistas. Una sociedad económicamente muy desigual, marcada por una generación de padres que habían combatido en la Segunda Guerra Mundial, mientras sus hijos e hijas escuchaban esas nuevas músicas y se mezclaban racialmente en los conciertos, bebían, se vestían de manera informal, desatendían o cuestionaban costumbres religiosas, replanteaban las relaciones jerárquicas de la familia, el trabajo o el propio gobierno, o no les importaba bailar de manera provocadora, tocarse o besarse en público. Hoy día sabemos como los poderes del Estado y personas con influencia económica o política ejercieron su papel cortando a finales de los años 1950 la carrera musical de muchos de estos primeros músicos de rock. A Elvis Presley le mandaron al servicio militar en la República Federal Alemana, a Chuck Berry le metieron en la cárcel, la desgracia en un accidente de avión mató a Richie Valens y Buddy Holly, Little Richards fue acusado de escándalos sexuales y terminó acercándose a la Iglesia haciéndose predicador, pero el caso más significativo fue el de un locutor de radio que había cambiado el nombre al nuevo R&B por el de rock and roll. Era una de las personas más influyentes en los jóvenes, se le acusó de recibir dinero de las discográficas para poner la música que a estas les interesaba y no aquella que él consideraba lo mejor. No sólo se pretendía acabar con su prestigio ético en la sociedad, aquello era delito, fue mandado a la cárcel. El Papado contribuyó condenando al rock and roll como música del Diablo. Pablo VI querría reconciliarse con él en la década de 1970, pero la reconciliación definitiva no se produjo hasta los años 1990 con Juan Pablo II, con un paréntesis en contra con Benedicto XVI. Entre tanto, volviendo a ese final de los años 1950, las grandes compañías contrataban músicos y les ponían a producir canciones como si fuera una producción en serie, literalmente, mediante un esquema que creían que funcionaría radiofónicamente. Eso era en los primeros años de 1960, mientras la respuesta a aquello estaba en el panorama de cantautores de New York, el folk contestario, un nuevo estilo llamado surf en California, y puntuales músicos de soul. Sea como sea, los músicos de rock and roll de los años 1950 llegaron con un poco de retardo a Europa. Los nuevos músicos británicos se fijaron en ellos y recurrieron directamente a ellos, y no a los nuevos músicos norteamericanos. En 1964 llegarían los Beatles a Estados Unidos tras haber revolucionado Europa fijándose en músicos como Chuck Berry, y se volvió a cambiar la Historia del rock y dar un nuevo impulso a la revolución social que se estaba viviendo con la nueva cultura popular. Es otra Historia.

Los grandes músicos pioneros del rock and roll de los años 1950, Chuck Berry incluido, dejaron numerosas veces declarado en documentales y libros que para ellos no existía el rock and roll, sólo el R&B acelerado. El término de rock and roll era un término que se habían inventado los blancos, aquel locutor antes citado, para consumir mejor esa música que había partido del mundo musical de los negros norteamericanos. Sin embargo, casi todos están conformes con que se haya consolidado el término rock and roll, porque, en cierto modo, aquello ayudó posteriormente en sus carreras, les daba un prestigio mítico, a pesar de que en aquellos años lo sentían como un robo. Esta música era vendida en Estados Unidos en aquellos años 1950 y 1960 en discos que se metían en bolsas de papel marrón para que no se viera por la calle la portada. El genérico con el que se vendía ni siquiera era el nombre que ellos le habían dado, sino el de "música racial". Hablé de ello en la Noticia 469ª. Mucho había que caminar en este campo para que la música rompiera las barreras del racismo, pero era precisamente ellos quienes estaban haciendo ese camino, ellos y todas aquellas personas que no se cerraron a escucharles y disfrutarles, por mucho que algunas de sus canciones más emblemáticas las hicieron famosas músicos blancos, a menudo sin pedirles permiso. Con el tiempo, existiendo admiración entre ellos, aquello les beneficiaría, pues la gente quería escuchar a los músicos originales aquello que habían escuchado primero de The Rolling Stones, Elvis Presley, The Animals o the The Beatles. Sólo el paso del tiempo hizo ver a aquellos pioneros los beneficios mutuos de que las cosas ocurrieran así, si bien son muy conscientes de que de no haber existido el racismo algunas famas les hubiera llegado antes a ellos que a los otros. Lo maravilloso de muchos de esos documentales es descubrir que no hay recelos ni resentimientos por parte de aquellos músicos negros hacia los blancos, que incluso hay una fraternidad entre ellos, si bien sí existe un deseo de dejar constancia a través de ellos de cómo ocurrieron las cosas desde su punto de vista. Sin pedir cuentas, pero sin negar las evidencias.

Cuando yo descubrí a Chuck Berry era un niño, pero aún no sabía que era Chuck Berry. Los musicales y canciones del programa infantil La Bola de Cristal, de Televisión Española, o Barrio Sésamo, hizo mucho bien en educación cultural en los años 1980. La primera vez que supe que Chuck Berry era quien era sería en mi preadolescencia, en los muy primeros años 1990. Lo descubrí como lo debieron descubrir numerosas personas desde los años 1950, a través de los Beatles, con canciones por ejemplo como "Roll over Beethoven". Pero también con canciones que versionaron otros grupos como Rolling Stones o Led Zeppelin. Mis amigos y yo nos intercambiábamos discos e íbamos descubriendo. Mi madre se compraba recopilatorios de canciones de su juventud, y también ahí estaba Chuck Berry. No era fácil escuchar las canciones originales cantadas por él, la primera, la compuesta y editaba por él, pero en los recopilatorios baratos se podían encontrar, no muy bien editadas, pero estaban. Ahora es más fácil. Cuando he trabajado de pincha discos he pinchado a Chuck Berry. Y la música qué más me ha hecho bailar es ese rock and roll de los años 1950 y primeros 1960. Una música que siempre funciona y que siempre divierte. Loca en sí misma. Atrevida. Con un componente sexual entre lo explícito y lo no explícito. Yo no he bailado "el paso del pato" que popularizó Berry antes de que Elvis popularizara el contoneo de cadera, que él mismo confesó haberlo copiado de los bailes de las streapers, pero he bailado numerosas vueltas y contoneos, sacudidas de piernas y rápidos movimientos en combinaciones imposibles. Un lujo en la vida. Aún hoy me mueve, es algo imposible de evitar.

"Joohny B. Goode""Rock and roll music", "Oh, Carol!" o cualquier otra, es cierto que las canciones más importantes y las que más han aportado en guitarreo son aquellas de cuando aún no había sido puesto en el punto de mira, las de sus primeros años entre 1957 y 1959, son las más influyentes y las que hicieron Historia, pero Berry tocó mucho y se reivindicó mucho a sí mismo. No hay músico de rock que al hablar de rock no le mencionase entre sus influencias o entre sus reconocimientos. Berry colaboró con una gran cantidad de músicos más jovenes que le admiraban y le tenían como padre del rock. John Lennon dijo que si el rock no tuviera ese nombre se debería llamar Chuck Berry. Berry llegó incluso a la España de los años 1950 españoles a través de versiones edulcoradas de El Dúo Dinámico, y decir esto en una España que por entonces ejercía una fuerte censura y recelaba de las modas norteamericanas, es decir un gran poder de influencia sin barreras ni fronteras.

Que la tierra le sea leve a Chuck Berry, gracias por el rock and roll.

miércoles, marzo 15, 2017

NOTICIA 1690ª DESDE EL BAR: LA POESÍA EN EL CORRAL

En estos mismos momentos en los que escribo esto se está produciendo en el Corral de Comedias de Alcalá de Henares el inicio de temporada de "Poesía en el Corral" y que desde hace unos años organiza el poeta complutense Francisco José Martínez Morán, con carácter gratuito, o a mejor decir: a cambio de una voluntad económica del espectador para donarlo a alguna causa solidaria. Dura normalmente tres meses, a un encuentro por mes, los primeros de primavera, si no me salen mal los cálculos. Lo cierto es que me gusta ir a estos eventos, que también combinan su puesta en escena con propuestas de grupos teatrales. No es la primera vez que hablo de estos eventos, en otros años ya hablé de ellos. Lo que ocurre es que, sin descartar ir a los próximos encuentros de este 2017, es evidente que os escribo ahora en estas horas porque no estoy asistiendo al corral de comedias que, por otra parte, me dice la poetisa Chus López al teléfono que está rebosando de gente.

Es la desidia de unos cuantos meses ya sin empleo ni ingresos, atado a los cuidados de familiares mal de salud, donde toda gota de agua que cae pareciera caer en una montaña de sal, máxime cuando lo común es tener por seguro cada día que te despertarás por la mañana y te irás a dormir por la noche sin que en medio haya un haz de luz que te ilumine el interior de la cueva donde las cadenas son pesadas y aprisionadas en la piedra.

Como sea, estos eventos no son para mí, como ha dicho algún medio de comunicación que son para la ciudad, el inicio de la temporada de poesías en la ciudad. Lo cierto es que la poesía siempre está activa en la ciudad, si bien en unos periodos está más activa que en otros. Son, eso sí, unos encuentros importantes, sobre todo porque Francisco José Martínez Morán se preocupa bastante por acercarnos voces reconocidas e importantes de la poesía actual, en este primer encuentro de 2017 dedicadas a la poesía portuguesa. El año pasado y otros se han podido ver y escuchar a premios de nivel nacional cuya poesía ha sido, hay que reconocerlo, una delicia. Sin embargo, en esta ciudad hay otras voces poéticas que si bien no cuentan con premios nacionales, cuentan con una potencia propia: la de su mensaje a transmitir, su propia voz, que no es cosa poca y que, para quien realmente está interesado en la Literatura y no en el personaje, es lo que atrae. Echo en falta en el Corral de Comedias desde hace años, y no hablo en concreto de estos encuentros, sino en general, las voces de quienes escribimos en esta misma ciudad. Es importante que traigan y nos acerquen voces reconocidas, pero también que escuchen al resto de voces. Llevo tiempo siendo consciente de que el principal problema de los poetas y literatos en general, así como de personas de otras dedicaciones, no es tanto ser o no reconocidos para ser oídos, sino que se les ponga o no un altavoz para ser oídos. El Corral en este sentido sí que  ha atendido a grupos teatrales y musicales de esta ciudad, y no me quejo mucho porque yo, como poeta, he podido recitar el año pasado en ese espacio gracias al jazz de La Fábrica Z, ya que los músicos me invitaron a ello, pero es que es eso precisamente: le noto reticente al Corral a los literatos autóctonos, aunque bien es cierto que el espacio depende de la Comunidad de Madrid y que, además, ha de atender a sus criterios artísticos y culturales, no a criterios de patria chica. Dentro de eso, el debate está abierto a reflexión, aunque tampoco los medios de comunicación locales son muy dados a tender a las iniciativas no oficiales de lo que se mueve en la ciudad culturalmente, ni tampoco a ir más allá del anuncio de los eventos oficiales, ni siquiera a su análisis, crónica o crítica.

Comienza ya este ciclo y os recomiendo estar atentos. Yo espero asistir, aunque hoy no asista... Cansancio vital, vacío existencial.

miércoles, marzo 08, 2017

NOTICIA 1689ª DESDE EL BAR: 1898. LOS ÚLTIMOS DE FILIPINAS

El cine español cada vez tiene menos miedo a adentrarse en el cine histórico. El año pasado, 2016, se estrenó 1898. Los últimos de Filipinas, de Salvador Calvo. Yo tengo un bisabuelo que combatió en Filipinas en 1898, no fue de los llamados "los últimos", pero no viene al caso. Los llamados "últimos" fueron un grupo de soldados atrapados en la iglesia de Baler, en la isla de Luzón, los cuales no se enteraron del final de la guerra en el mismo año 1898 y no quisieron dar crédito a las noticias de la derrota cuando les eran acercadas, hasta que en 1899 decidieron salir por una comprobación fortuita de la realidad de aquellas noticias. El tema ya había sido llevado al cine en dos ocasiones, por parte española en 1945 y por parte filipina en una fecha que me es desconocida. Los españoles hemos vuelto sobre todo ello el año pasado, como he dicho, aunque remozándolo y tildándolo con connotaciones políticas y sociales más propias de 2016. Ha sido una de la producciones de cine más caras de la Historia del cine español, aunque apenas ha obtenido reconocimiento en los premios Goya de cine. El metraje, sinceramente tiene profundas sombras, pero también luces. Hago un análisis de la película y de sus relaciones con los sucesos históricos y los anteriores metrajes en El Tornillo de Klaus. Lo podéis leer...


Saludos y que la cerveza os acompañe.

sábado, marzo 04, 2017

NOTICIA 1688ª DESDE EL BAR: CARLOS CHACÓN, OTRA ALCALÁ ERA POSIBLE

Carlos Chacón es uno de esos artistas que pertenecen a lo que se puede llamar dinastía de artistas. Su padre, José Chacón, era un poeta reconocido de la ciudad de Alcalá de Henares cuyo nombre actualmente acoge un concurso de literatura con bastantes años de antigüedad ya en esta ciudad. Carlos, hijo de José, se hizo nombre propio en el Arte complutense, pero no en la poesía, como su padre, si no en las Artes plásticas. Carlos Chacón pintaba, dibujaba, hacía escultura, creaba carteles y portadas... un artista multidisciplinar al que todo le era válido para expresarse. Y digo bien, expresarse, pues en sus creaciones se respira la libertad del artista que crea lo que siente que debe crear y cómo, y no el artista que busca agradar o crear lo convencional que se pueda vender o exponer con facilidad. En este sentido, uno de sus hijos, también llamado Carlos, que también ha recibido su espíritu de creador plástico, junto a otros de sus familiares, al Foro del Henares, al ayuntamiento de Alcalá de Henares, amigos de su padre y numerosas familias de Alcalá cuyos nombres suelen repetirse en la Historia y las historias locales, es uno de los impulsores de una exposición complicada y ardua de lograr sobre la obra de su padre. De uno de los hijos de Chacón ya hablé en la Noticia 1465ª, con motivo de una exposición en la Casa de la Entrevista. Como sea, de la actual exposición sobre su padre él mismo ha escrito una extensa carta llena de datos interesantes que ha publicado La Luna de Alcalá, se puede leer por aquí

Carlos Chacón nació en 1945 y murió joven, según se lee y se ha comentado el día de la inauguración de manera pública, de forma no natural, aquello fue en 1985. Yo tenía 6 años, él 40. No le conocí en persona. Sin embargo, los Chacón son personajes nombrados en la ciudad, en los circuitos culturales de la ciudad que, hasta ahora mismo, no eran nada oficiales. De hecho hay una serie de personas de la cultura alcalaína, en realidad de todos los ámbitos alcaláinos, del siglo XX, que los que somos de aquí o que más nos movemos por el centro de la ciudad, los conocemos bastante, aunque sea de oídas o a través de su obra, pero que aún están a la espera a que se les reconozca, se les promueva, y se hable de ellos, y que se les ponga en contexto. Hablamos hoy de José Chacón y Carlos Chacón, y podríamos hablar de los que ahora mismo hacen cosas, pero hay que hablar de aquellos que fueron, como Pedro Atienza, Augusto Banegas, Pepe Quijada, Cerezo, Santos Yubero (del que ahora mismo se está haciendo una exposición de fotografía en el edificio de la Biblioteca Pública Municipal Cardenal Cisneros), el "Lali", y tantos otros, incluyendo a los de principios de siglo, como García Cuevas. Los que somos del ahora estamos más bien como en una cultura paralela, a menudo, o constantemente, ignorada y silenciada por la cultura oficial desde las instituciones. Los que fueron, vivos aún o ya muertos, se están promoviendo ahora, lo que está muy bien, aunque falta hacerlo de una manera más total y más explicativa de la ciudad. Eso haría más ciudadanía y más promoción de la cultura complutense, pero no de cultura de vitrina, si no de la llena de vida, pues muchas de estas personas estaban unidas a bares, a personas de los bares, de las calles, de las casas particulares, de las publicaciones más o menos aficionadas o profesionales, a grupos musicales, a un sin fin de cosas. En Alcalá hubo un movimiento juvenil muy inquieto entre los años 1960 y 1970, incluso algo de los 1980. Digo inquieto en cuanto a creaciones artísticas y lúdicas. Me falta en Alcalá una profundización real en lo que somos, en lo que en valores hemos tenido. Esta exposición a través de sus obras es un paso que deja intuir que había algo más que incienso en las procesiones en las calles de Alcalá.


Era una deuda que tenía esta ciudad con Carlos Chacón, el reconocerle con esta exposición y darle más a conocer, recordar su obra, lo dijo el alcalde Javier Rodríguez (PSOE), en su discurso inaugural, que fue el último tras el cante flamenco de El Carbonilla y los discursos de Pilar Chacón (muy emotivo y familiar), el de Antonia Hernández, presidenta del Foro del Henares (dirigido a explicar la vocación del foro por dar a conocer la cultura alcalaína y su pasado), y el de Aranguren (PSOE), concejala de Cultura, que se sentía satisfecha de la gran acogida que tenía en público tal evento. La sala estaba llena de políticos de todas las tendencias, familiares de Chacón, amigos de Chacón, gente de la cultura alcalaína, gente de los bares de Alcalá, periodistas, curiosos...   Es un homenaje que realmente hay que tener, aunque bien es cierto que en algunas personas, y en algunas partes de los discursos que se dieron, casi pareciera entenderse que existían unos alcalaínos que formaban la cultura alcalaína y otros venidos "recientemente" a los que había que enseñársela. Sin entrar en las luces y las sombras de tal reflexión, sí que hay que anotar también, no tanto por lo de esta exposición sino porque ya me ha pasado hablando con gente de Alcalá de Henares de toda la vida, que se olvidan que en este país hubo una dictadura y que quien se cree más alcalaíno que otro puede estar equivocándose garrafalmente. Me explico. Mi propia familia materna llegó a esta ciudad durante los años 1930, con la Segunda República. Una hermana de mi abuelo vivió en la Plaza de la Cruz Verde muchas décadas. Mi abuelo mismo hacía fotografías en esta ciudad (hoy día perdidas todas o apropiadas de manera anónima por otros, tal vez de esta misma ciudad) y jugaba en uno de sus equipos de fútbol, hizo hasta la guerra civil en Alcalá, fue a Guadalajara y luego donde le tocó. Tras la guerra, por ser del bando perdedor, simpatizante de la CNT, miliciano, que apoyó al gobierno democrático legítimo, mi abuelo tuvo que irse de esta ciudad, tuvo un arresto domiciliario en Madrid capital, un ocultamiento de su pasado, por voluntad propia, y por ello, un no regresar demasiado a Alcalá, y finalmente hubo un regreso a la ciudad por parte de mis padres a partir de 1975. Entre tanto, la hermana de mi abuelo había fundado aquí un bar llamado La Mezquita, en la Calle Mayor, cuyo nombre en pintura blanca se lee aún sobre una de las vigas de madera del techo que da paso a la Plaza de los Irlandeses. Así pues, está muy bien recordar a los alcalaínos que se pudieron quedar, pero no de tal modo que los que no se pudieron quedar por una dictadura se sientan como apartados. Mi familia materna vino a Alcalá en los años 1930 y fue la dictadura tras 1939 la que forzó a mi abuelo a no estar aquí, no así a su hermana y otros familiares, regresamos en 1975, pero no por eso nos sentimos menos alcalaínos. Si hablamos de títulos de pertenencia hay mucho de qué hablar, pues usando esa misma metáfora de los títulos, hay títulos que se roban. No queremos seguir siendo robados.

Hablemos de Carlos Chacón, pues a fin de cuentas de él quería hablar y de su exposición. Era un artista realmente fuera de lo común en la vida complutense de los años 1960-1980, años de su juventud; artista eternamente joven. Cuenta en su haber quince placas conmemorativas del libro de Camilo José Cela Viaje a la Alcarria, en una petición de Guadalajara para distribuirlas por los pueblos qu se citan en el libro, así como carteles de ferias complutenses totalmente imbuidas en la estética setentera entre el collage, el fotomontaje, el Pop Art... Pero si hay algo que caracteriza la obra de Chacón es que no tiene un estilo fijo, ni se atiene a una sola temática. Todo le atraía y todo lo probaba. Desde murales de cerámica donde en un giro entre el surrealismo y lo cúbico se mezclan en una sola fachada varias fachadas de Alcalá, a dibiujos a lapicero o tinta algunos claramente estudiados y otros posibles hijos de sus diversiones con sus amigos, a vasijas que nos recuerdan de manera moderna las islámicas, o cuadros de óleo ahora de un estilo y ahora de otro, pero todos impecables y sugerentes. Se respira en ellos libertad. Libertad del artista. Sin ataduras. Por ello tiene un gran mensaje a quien lo ve, tienen fuerza porque al ser realizados desde el alma, llega a las almas. No son estériles ejercicios perfectamente realizados, son obras cuya perfección va más allá de lo técnico, pues son caminos que llevan a través de los ojos hasta el corazón. Pienso en el caballo agónico que muestra su costillar al aire, herido de muerte, se puede oír su relincho. Los moros apoyados en las paredes que pueden referirnos a Fortuny o a Ulpiano Checa. Las caras a lapicero de amigos suyos. La señora tocada con sombrero cuya cara se pierde entre el rojo, único elemento de calidez que sale de su pecho de entre la frialdad de los azules y grises que la componen. Cuadros también más extraños, o más claros. Uno de los que más atrae la atención al público es ese Cristo que pintó elevándose a la oscuridad del Cielo sin cruz de madera, sin heridas de los clavos en sus pies y manos, sin llaga de la lanza de Longinos, sin corona de espinas, sin cabeza visible, sin sufrimiento. Un Cristo entregado en cuerpo y alma a un algo que no ha llegado y ha de llegar, acaso sueño de Cristo antes de decirle a Judas "lo que tengas que hacer hazlo rápido", extraña frase para quien es todo amor, y sin embargo, sin que habite en esas palabras necesario odio ni rencor. "Lo que tengas que hacer, hazlo", bien pudiera ser lo que nos diga este cuadro entre las muchas cosas que a cada uno le pueda decir. Entrega sumisa y sin cabeza, sin reflexión, sólo ascensión, mística, entre la oscuridad del cielo. Sueño de Cristo. Aunque alguien pueda pensar en Dalí, poco tiene que ver con el Cristo de Dalí, porque el Cristo de Dalí es un Cristo clavado a la cruz, asciende al cielo, sí, pero clavado, llagado y coronado de espinas, caído su cuerpo por su peso, peso de su corporeidad humana muerta, mientras que el Cristo de Chacón, con las palmas de sus manos hacia el Cielo, no es un cuerpo muerto, aunque lo estuviera, sino que invita a imaginar e inspira vida. Vida y no muerte, ascensión del cuerpo sin clavos, y no ascensión de la cruz llevando consigo un cuerpo clavado. Ascensión donde todo se eleva, nada cae. Ascensión de la vida, no de la cruz arrastrando la vida muerta.

Las creaciones de Chacón no debían ser convencionales en la Alcalá de Henares de los últimos años del franquismo y los primeros de las democracia. Es un artista de la Transición política y social vivida en lo que era la cultura de esta ciudad. Muchas de sus obras podía pasar a forja de manos de Jesús Prades, pues Chacón trabajaba con colaboradores para algunas de sus obras, supongo que también para las de cerámica, no sé. Por otro lado, para tener una visión de conjunto de esa época hay que reunir más testimonios visuales y no visuales de todas las Alcalá posible de aquel momento. Podríamos hablar de un Chacón que atraviesa con sus inquietudes ese cambio de la dictadura a la democracia, tal vez siendo su apogeo los años de la Transición y de La Movida. Poco se ha tratado en esta ciudad de su propia Historia en esas épocas, pero desde luego este pudiera ser un paso. Un paso discreto, más enfocado a la obra del autor y al autor, como el lógico y obvio. Un autor que no renuncia entre sus cuadros y experimentos a esa cerámica geométrica que, por otro lado, también en esos años estaba creando en el exilio Pablo Picasso. Destaca en Chacón sus platos cerámicos decorados, pero también las piezas cerámicas de un ajedrez más pensado como elemento artístico que como juego práctico para su uso. Esta exposición ha sido posible gracias a la donación temporal para ella misma de gente que tenía su colección o sus obras de manera privada. No obstante recordemos además que el ayuntamiento tiene una de las obras de Chacón incrustada en una de sus paedes interiores. 

Tuve la suerte de poder hacerme con uno de los catálogos que ha editado el ayuntamiento gracias a María Jesús Gismero con fotografías de Natalia Garcés, una habitual de las exposiciones de otra institución, las de la Universidad de Alcalá, textos de Vicente Alberto Serrano, el que fuera alcalde del PSOE en los años 1980: Arsenio Lope Huerta, Pilar Chacón y el actual alcalde del PSOE: Javier Rodríguez. Tuve la suerte, digo, de conseguir uno de estos catálogos gratuitos, no tanto así una amiga mía que fue hoy a ver la exposición y le negaron darle uno aunque reconocían tener ejemplares aún. Alegaron que los reservaban por si iba alguien importante, que en todo caso pasara la semana que viene por si sobran, darle uno. Me parece injusto y raro. Me explico. El día de la inauguración, el 2 de marzo, la sala estaba al completo de políticos locales, de artistas locales, de familiares de Chacón, de amigos de Chacón, de periodistas, de curiosos, del cronista de la ciudad Vicente Sánchez Moltó... ¿quién más va a ir? ¿A quién esperan? Es sospechosa la respuesta, conociendo la relevancia del artista y de su obra, más pareciera una reserva de ejemplares quizá para personas determinadas, pero ¿"importantes", como le dijeron? Ya estuvieron el día 2 todas las personalidades de relevancia de esta ciudad en la sala. Sinceramente. Yo estuve, soy testigo, así lo afirmo. Y en todo caso, me parece absurdo hacer esas reservas de catálogos para personalidades en lugar de darlos a personas interesadas de verdad. Mi amiga en cuestión es pintora y estaba interesadísima en la obra de Chacón. Realmente quería el catálogo para leerlo, verlo, comprender mejor la obra, tener imagen de las piezas que contuviera las páginas. Una personalidad que reciba el catálogo no por interés si no por ser personalidad, lo recibirá y el catálogo podrá llenarse tranquilamente de polvo, ser olvidado, reciclado o vaya usted a saber. Este es un aspecto que deberían poner en revisión las personas responsables al cargo. Al menos que me digan que esperan que venga el rey, cosa que dudo, y que sepan que el rey está interesadísimo en la obra de Chacón porque le seguía desde alevín, cosa que dudo más. 

¿Dónde está esta exposición? Tomad nota: Carlos Chacón (1945-1985). Antológica. Sala de Exposiciones del Antiguo Hospital de Santa María la Rica, Alcalá de Henares, calle Santa María la Rica, hasta el 2 de abril de 2017.

Saludos y que la cerveza os acompañe.